España

Tensión y división parlamentaria

La "doble vara de medir" de la Mesa abre un debate sobre la disciplina en el Congreso

Ciudadanos ha solicitado a la Mesa del Congreso que clarifique cuáles van a ser los parámetros para "amonestar" o "expulsar" a un diputado del pleno. El PP no descarta presentar, como los naranjas un escrito propio | La izquierda señala a Vox por azuzar y polarizar los debates

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados

La presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados EP

Periodo tenso y ambiente enrarecido el que se respira en el Congreso de los Diputados, especialmente en los últimos plenos y a raíz de dos cuestiones: la aplicación de la Ley de Garantía Integral de la Libertad Sexual o comúnmente denominada ley del ‘solo sí es sí’, y la intención del Ejecutivo de reformar el Código Penal para suprimir el delito de sedición, algo que la oposición atribuye al interés de sostener el apoyo de ERC en lo que resta de legislatura. El incremento de la polarización que ha supuesto estas dos cuestiones ha quedado reflejado en el uso de expresiones despectivas de alto calado y en que sea más frecuente que la Mesa del Congreso, presidida por la socialista Meritxell Batet, tenga que intervenir para alertar al diputado que ostenta la palabra. Una mediación, sin embargo, que el centroderecha político presente en la cámara baja considera «parcial» e «interesada». Sobre todo, tras la tibieza que Batet ha ejercido con Irene Montero en la última sesión de control al Gobierno. Que para muchos, ha sido la gota que ha colmado el vaso.

La ministra de Igualdad ha acusado al PP de «promover la cultura de la violación» en una afirmación «medida», consideran en el grupo parlamentario que lidera Cuca Gamarra en calidad de portavoz. Todo ello, después de que la diputada popular Belén Hoyo, en su pregunta de control, pusiera en duda la necesidad de invertir cerca del millón de euros en cada anuncio institucional fomentado desde el Ministerio tras el revuelo causado por el último. Y al considerar Montero que la publicidad gubernamental del PP en Galicia y la Comunidad de Madrid va contra las víctimas de agresiones sexuales. «Es una acusación gravísima, como la de que fomentamos el populismo punitivo», trasladan a El Independiente fuentes parlamentarias populares. «Es intolerable que una ministra acuse de esas cosas al Grupo. Debería dimitir», añaden. De hecho, las mismas fuentes no descartan que la dirección del PP en las Cortes realice una queja formal a la Mesa.

Y es que en el seno del GPP entienden que Batet «no se está comportando como una presidenta imparcial». «Y muchísimo menos el vicepresidente primero, que está teniendo una actitud reprobable», comentan otras fuentes del grupo en alusión al ‘segundo’ de Batet, el diputado sevillano Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, implicado mucho más que su superiora en las últimas polémicas. La misma consideración resulta en el Grupo Ciudadanos, que frente a la meditación de los populares ya ha presentado un escrito al máximo órgano del Congreso. Concretamente, el partido que lidera Inés Arrimadas, ha pedido explicaciones a Batet «por el uso partidista» y la «doble vara de medir a la hora de censurar expresiones de los diputados». Con ello, y después de denunciar la propia Arrimadas la arbitrariedad de la Mesa y del PSOE ahí representado con mayoría junto a Unidas Podemos, Cs quiere que se establezca un ajuste claro que garantice la igualdad de condiciones discursivas entre todos los parlamentarios. Tanto para la «amonestación» por determinado uso del lenguaje, como para «la expulsión».

Vox denuncia imparcialidad por parte de Batet y Rodríguez Gómez de Celis, que, a diferencia de Rueda, han tolerado la expresión ‘filoetarra’ en el último pleno a Abascal y Ortega Smith

Este movimiento de los naranjas viene fundamentado en el uso de diferentes términos que se han ido tolerando en los sucesivos debates desarrollados en la cámara. Entre ellos «fascista» y «filoetarras». Precisamente este último, tal y como ha publicado el digital The Objective tras revisar los diarios de sesiones, ha sido empleado hasta 62 veces en el hemiciclo sin que ello halla conllevado la retirada de la palabra a los diputados. Hasta ayer, cuando el vicepresidente primero de la Mesa lo hizo tras negarse a rectificar la representante de Vox Patricia Rueda. Ello provocó la salida completa de sus compañeros y la consiguiente queja pública con Santiago Abascal a la cabeza desde la sala contigua del Escritorio.

«Es inadmisible que se pueda expulsar del pleno a diputados por decir la verdad en el Congreso, a saber, que EH Bildu es una organización filoetarra con terroristas condenados en sus filas. Pero todavía resulta más vergonzante, si cabe, esa actitud por parte de la Presidencia cuando pocas horas después permite acusaciones como las de Montero o la de diversos grupos que dan apoyo al Gobierno, que recurren constantemente al insulto de «fascistas» para referirse a Cs u otros sin que se les haya apercibido nunca», explican fuentes parlamentarias naranjas.

A esta demanda, aunque desde el escaño, se sumó Vox de manera previa, solicitando el portavoz Iván Espinosa de los Monteros a Batet que definiera si el término «ultraderecha» o «extrema derecha» iban a seguir tolerándose. A ello, la presidenta respondió que eran calificaciones válidas, tanto como sus inversas «ultraizquierda» o «extrema izquierda» también empleadas en la cámara. Tras la petición de Cs a la Mesa, Espinosa de los Monteros volvía a incidir en el asunto a través de sus redes sociales, y apuntaba a rasgos machistas por parte de Batet o su suplente. Lo justificaba indicando que mientras que a «Rueda, mujer» la presidencia le dejó sin la palabra por atribuir a EH Bildu el término ‘filoetarra’, a «Abascal y Ortega Smith, hombres» se le ha tolerado en varias ocasiones.

Irene Montero interviene en el Congreso ante las protestas de los diputados del PP.
Irene Montero interviene en el Congreso ante las protestas de los diputados del PP. EFE EFE

Cabe destacar que la presidencia de las Cortes de Castilla y León, controlada por Carlos Pollán, de Vox, desde su acuerdo de gobierno con el PP de Alfonso Fernández Mañueco, también ha protagonizado este martes un episodio parecido al de Rueda. La procuradora socialista, Alicia Palomo, utilizó el término «fascista» para referirse al consejero de Industria y Empleo de Vox, Mariano Veganzones. Después de llamarla al orden por ello y la negativa a rectificar de la misma, Pollán mandó retirarlo del diario de sesiones. Esto, por tanto, abre un debate en el Congreso sobre el decoro que puede extenderse al resto de cámaras territoriales, desde autonómicas a locales. Aunque difícilmente puede compensarse bajo un reglamento.

La Mesa declinó tomar medidas

A principios de semana, y tras la polémica entre la diputada de Vox Carla Toscano y Montero a cuenta de la ley del ‘solo sí es sí’, las conclusiones alcanzadas por la Mesa del Congreso eran claras. Al ser preguntada por El Independiente, fuentes del órgano declinaban la posibilidad de tomar medidas para evitar nuevos exabruptos en un pleno u intervención: «Es muy fácil de decir y casi imposible de hacer». No se puede elaborar «un listado de agravios, insultos o improperios» ni cabe la posibilidad de sanciones económicas a los diputados por su condición de inviolabilidad [más detalle sobre ello aquí].

La izquierda pide «calma», pero señala a Vox

Frente a las quejas del bloque de centroderecha, a las que se añaden también los miembros del Mixto Isidro Martínez Oblanca (Foro) o los díscolos de la UPN Sergio Sayas o Carlos García Adanero, varias voces del Gobierno se han manifestado abogando por la rebaja de la tensión. Entre ellos, la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño. La ‘número dos’ de Moncloa ha pedido que las Cortes empleen un «diálogo calmado», dado que el principal interesado en «azuzar» el conflicto es «la extrema derecha». «Entre todos tenemos que contribuir a un diálogo calmado, bajar la crispación y eliminar ese ruido que no contribuye en absoluto a mejorar la convivencia en este país», ha asegurado. Eso sí, compañeros de grupo como Patxi López, portavoz socialista, han marcado distancias con Montero: «No me han parecido las mejores palabras después de todo lo que hemos vivido en este Congreso. Precisamente ella, que ha sufrido esta agresividad verbal, no debería jugar con esto».

Más dureza, aunque mismo sentido ha tenido Esquerra Republicana (ERC). «No son broncas. Son campañas contra la mujer y contra la clase trabajadora. Por ello, instamos a la Mesa a que aplique el reglamento -indica que los diputados serán llamados al orden por improperios en su artículo 103-, a que el resto de grupos lo combatan con claridad, y a que los medios no equiparen a agresores y a agredidos», trasladaba el portavoz republicano en sus redes. Por su parte, Podemos respalda las palabras de Montero.

Este jueves, los excorvengentes del PDeCAT han apuntado también a Vox, y ha pedido «aislar» a los que provocan e insultan. Por su parte, Vox mantiene las posiciones. El portavoz parlamentario del partido ha asegurado en los pasillos del Congreso que quizá «los filoetarras» no sean «sólo» los miembros de EH Bildu, sino los socialistas, empezando por el presidente Pedro Sánchez, que siempre «se pone del lado de los etarras». En añadido, ha apuntado que los abertzale son, a su juicio, directamente «etarras».

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