España

Sesión de control al Ejecutivo en el Congreso

Sánchez defiende a sus dos magistrados al TC y evita los frentes que aprietan al Gobierno

El presidente reprocha a los populares su bloqueo por cuatro años del CGPJ e insiste en que gobierna para una "mayoría social" | Gamarra le pregunta por el 'sí es sí' o la malversación y subraya que el Ejecutivo gobierna para una "coalición de intereses"

Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso.

Pedro Sánchez, en la sesión de control en el Congreso EUROPA PRESS / EDUARDO PARRA

Las sesiones de control al Gobierno se llevan convirtiendo, desde hace bastantes años, y salvo excepciones, en un ejercicio de florete parlamentario (o escenario de bronca) de consumo rápido y perecedero. Distan de ser un teatro de anuncios o de respuestas concretas a las preguntas de la oposición. Este miércoles ocurrió lo mismo que en tantas otras ocasiones. Diálogo de sordos. El presidente del Gobierno defendió su gestión —en este caso, le tocaba hacerlo respecto a la última medida del Consejo de Ministros, el nombramiento de sus candidatos al Tribunal Constitucional— y sorteó los diversos frentes que cercan a su Ejecutivo, como la ley del solo sí es sí, la hipotética reforma de la malversación o la tragedia de la valla de Melilla que tiene contra las cuerdas a su ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, quien justo este 30 de noviembre volvió a comparecer ante el pleno de la Cámara baja.

El careo de Pedro Sánchez con la número dos del PP, Cuca Gamarra, pasó a ser un choque de posiciones sobre para quién gobierna el Gobierno. Para los populares, no hay una coalición gubernamental, sino una «coalición de intereses«, ya que el jefe del Ejecutivo utiliza su poder para colocar a miembros de su partido y de su Gabinete. Y para Sánchez, el PP se dirige a una «minoría absoluta», la de las grandes corporaciones, y su Gobierno protege a una «mayoría social». Santiago Abascal, líder de Vox, que siguió a Gamarra, el presidente se asemeja a Nerón o Calígula, e insistió en llamar «filoetarras» a sus socios, como ayer hicieran los suyos en el pleno. «Menos lobos, Caperucita, usted no puede dar ninguna lección de patriotismo porque su patriotismo siempre ha tenido un precio, el sueldo del Partido Popular o de un chiringuito del Partido Popular», le espetó el presidente.

Es democrático y constitucional» la elección de Campo y Díez, defiende, pero «lo que no es democrático ni constitucional» es el bloqueo del CGPJ por el PP

Era la primera vez que Sánchez se refirió a la elección de su exministro Juan Carlos Campo y de la ex directora general en la Moncloa Laura Díez como magistrados al TC. Una decisión controvertida por los perfiles marcadamente políticos de ambos, sobre todo el primero, ya que abandonó el Ejecutivo hace menos de año y medio. Para el líder socialista, la idoneidad de los dos candidatos está fuera de duda, es «perfectamente democrático y constitucional» que el Gobierno haya postulado a ambos, y es plausible que el PP rechace los dos nombres, pero «lo que no es democrático ni constitucional» es que los conservadores sigan bloqueando la renovación del Consejo General del Poder Judicial durante cuatro años ya.

Gamarra utilizó, en su ataque contra Sánchez, unas palabras de él mismo el pasado lunes, cuando afirmó que pasará a la historia por haber exhumado a Francisco Franco del Valle de los Caídos (hoy de Cuelgamuros). Frase, por cierto, que también le lanzó a la cara Abascal en su turno. Pero el presidente pasará a la historia, siguió la secretaria general del PP, por «rebajar las penas a los delincuentes sexuales» por la ley del solo sí es sí, por haber derogado el delito de sedición y por presidir un Gobierno «que se ha nombrado a sí mismo magistrado del TC«. Campo y Díez, dijo, «atesoran en su currículo, de momento, cinco sentencias de inconstitucionalidad».

El «incesante goteo» de rebajas de penas

Sánchez sacó la cara por sus dos candidatos pero no hizo mención al sí es sí —cosa que Gamarra le afeó, por no defender a las mujeres víctimas de la violencia sexual— o a la reforma de la sedición —y la eventual modificación de la malversación, puerta que sigue abierta—, aunque sí respondió a la pregunta de para qué mayoría social gobierna. Recordó que la semana pasada el Congreso aprobó el dictamen de los Presupuestos para 2023 (falta ahora el trámite del Senado), que contienen la mayor inversión social de la historia, y también dio el visto bueno al impuesto a la banca, las eléctricas y las grandes fortunas. «Es evidente que nosotros gobernamos para la mayoría social de este país y ustedes para una minoría absoluta que es el 0,2% al que representan cuando votan en contra de esos impuestos», le reprochó.

Gamarra cita a ministros y cargos del Gobierno y del partido que han sido recolocados en puestos institucionales

Gamarra se refirió al «incesante goteo» de rebajas de penas a los agresores sexuales, a la «alarma social» que obvia el Ejecutivo y que prueba su «verdadero feminismo». «¿Cuántas condenas más se tienen que rebajar para que usted rectifique? ¿Qué más tiene que pasar para que cese a la ministra [Irene] Montero?». No hubo respuesta de Sánchez, pero tampoco defensa de la titular de Igualdad. La dos del PP le sacó la sedición y un cambio del delito de malversación «para premiar a los corruptos» y que podría beneficiar, dijo, a miembros del PSOE. «Usted no tiene un Gobierno de coalición, sino que tiene una coalición de intereses particulares cuyo principal beneficiario es usted mismo», le acusó. Entonces recordó el nombramiento de ministros y altos cargos y dirigentes del PSOE para la Fiscalía General del Estado (Dolores Delgado), el TC (Campo y Díez), el Consejo de Estado (Magdalena Valerio), el CNI (Esperanza Casteleiro), el CNI (José Félix Tezanos) o Correos (Juanma Serrano): «Esta es la mayoría social de Pedro Sánchez».

En su réplica final, el presidente sacó pecho de sus medidas para los pensionistas y para los 47 millones de españoles, frente a un PP que se preocupa de una «minoría«, la del 0,2% que está a favor de que no haya un impuesto a los más ricos.

«Extremistas, separatistas y filoterroristas»

Abascal preguntó al presidente qué otras «cesiones» va a hacer ante «extremistas, separatistas y filoterroristas«. «Usted es el guionista principal del triste papel» desempeñado por su grupo la semana pasada, le espetó de vuelta Sánchez, en referencia a la bronca que protagonizó la diputada Carla Toscano, que dijo que el único mérito de la titular de Igualdad era haber «estudiado en profundidad a Pablo Iglesias». Para el presidente, las intervenciones del jefe de la ultraderecha se asientan sobre tres ejes: insultos machistas a las mujeres, «insidias» a los adversarios políticos y declaraciones para «envenenar la convivencia».

Sánchez acusa a Vox de extender el «bulo» de que Navarra queda «desguarnecida» de guardias civiles: hoy hay 94 más que cuando gobernaba el PP

Y «no hacen nada más», le afeó, recordándole que Vox ni se ha molestado en presentar enmiendas al proyecto de Presupuestos del Estado. «¿Esa es la España que madruga?», le inquirió, irónico. Después se empleó a fondo para desmentir el «bulo» de que Navarra se quede «desguarnecida» de la Guardia Civil, una vez que se transfiera la competencia de Tráfico a la comunidad foral, en virtud del pacto presupuestario con Bildu. Aseguró que hay en total 1.581 guardias civiles en Navarra, 94 más que cuando gobernaba el PP, y reivindicó que con el traspaso se cumple con el Estatuto de autonomía y la Constitución, y que además ya lo comprometió el expresidente José María Aznar en 2000 con el entonces jefe del Ejecutivo foral, Miguel Sanz.

«¿Dónde estaba usted, señor Abascal?», le preguntó. «Estaba en la dirección nacional del PP y en la del PP de Euskadi y no dijo nada, se calló. Menos lobos, Caperucita. No puede dar lecciones de patriotismo. Su patriotismo siempre ha tenido un precio: el sueldo del PP o un chiringuito del PP».

Abascal le había sacado a pasear la exhumación de Franco: no pasará a la historia por «desenterrar muertos e impedir su descanso» —»Se le ve el plumero: no son personas muertas, son dictadores», le replicó Sánchez—, sino por haber «cedido a todas las pretensiones de comunistas, separatistas, malversadores, sediciosos y, por tanto, de golpistas». Era su forma de recriminarle la frase del lunes, una afirmación cargada de «vanidad y falsa de modestia», más propia de Nerón o Calígula, le dijo. Abascal usó hasta tres veces el término «filoterrorista«, casi calcado por el que se le retiró la palabra a su diputada Patricia Rueda ayer martes en el hemiciclo, «filoetarra».  

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