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El Gobierno admite que los nuevos trenes para Asturias y Cantabria no caben en los túneles y tendrá que retrasarlos

Vista de un tren en un andén de la Estación Madrid Chamartín–Clara Campoamor

Vista de un tren en un andén de la Estación Madrid Chamartín–Clara Campoamor EP

El secretario general de Infraestructuras del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Xavier Flores, ha reconocido que ha habido "un problema" en la dimensión de los trenes de Cercanías comprometidos para Cantabria y Asturias, y ha asegurado que Renfe ya trabaja con el fabricante para disponer "lo antes posible" de los nuevos trenes, que serán "modernos", "mejorarán la vida de los ciudadanos" y contarán "con las máximas prestaciones".

En un audio que ha remitido Mitma este viernes a los medios, Flores ha trasladado el "firme" compromiso del Gobierno central con la renovación del material móvil para las líneas de Feve, tanto en Cantabria como Asturias, cuyo contrato de licitación asciende a los 161 millones de euros para renovar la flota en Cantabria y diseñar nuevos trenes en Asturias.

El secretario general de Transportes ha reconocido que este contrato ha tenido "un problema relativo a cómo tenemos que dimensionar estos trenes", según informa Europa Press. En este sentido, ha explicado que la línea de Feve es "muy especial", tiene túneles "más pequeños de lo de lo habitual", lo que condicionaba a que esos trenes nuevos que se modernizaban "provocase tener unos trenes más pequeños o con no las mismas condiciones que tenemos actualmente".

El problema parte de las medidas publicadas en la declaración sobre la red, y cuando se constató el problema y se comprobó que los trenes no cabrían en determinados tramos de la infraestructura, se paró todo el proceso de inicio de su fabricación. 

Posibles soluciones

Ante ese problema, se consideró, primero, aplicar los gálibos establecidos en la instrucción sobre la situación real de la infraestructura, con los datos facilitados por Adif. Sin embargo, esa decisión conllevaría la fabricación de un tren con unas dimensiones notablemente inferiores a las de los trenes actuales a los que iba a sustituir, por lo que se consideró inasumible, ya que empeoraría las prestaciones a los viajeros.

Tras diversas reuniones y comunicaciones internas entre Renfe y Adif, en las que participaban CAF y la AESF, se plantearon tres posibles alternativas de solución, siendo una de ellas la adaptación de la infraestructura en los puntos en los que existen interferencias, lo que, sin embargo, podría devenir en unos plazos largos de ejecución y unos costes elevados.

También se valoró aplicar una excepción a la Instrucción Ferroviaria de Gálibos en los puntos con interferencias, autorizada por la AESF o bien emitir una nueva específica para la red de ancho métrico, aunque, finalmente, se ha optado por el denominado "método comparativo", que si bien está descrito en la norma europea, no está regulado en la española, informa EFE. Todo ello provocará un retraso de dos y tres años

El secretario de Estado ha apuntado que, efectivamente, el nuevo sistema "no es el habitual" pero que permitirá "construir unos trenes más grandes de lo que hubiese sido con la normativa existente, y en la que ya en este momento esa trabajando Renfe con el fabricante para que lo antes posible podamos disponer de estos trenes".

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