La Guardia Civil ha licitado un contrato de 13,5 millones de euros para adquirir 27.640 chalecos antibalas para sus diferentes unidades en los próximos tres años. El contrato, que contempla también 2,8 millones en impuestos, se divide en cinco lotes. Los aspirantes a hacerse con el mismo tendrán hasta primeros de marzo para presentar sus ofertas.

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Del total de chalecos, 20.615 corresponden a modelos masculinos y 7.025 a modelos femeninos. El Lote 1 corresponde a chalecos internos. En él se contempla la adquisición de 4.900 unidades a lo largo de tres ejercicios. En 2026 se suministrarán 2.200 chalecos (2.000 masculinos y 200 femeninos), mientras que en 2027 y 2028 se entregarán 1.350 unidades cada año (1.200 masculinas y 150 femeninas en cada anualidad).

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"Es necesario que los componentes de la Guardia Civil se encuentren dotados del material suficiente para conseguir la operatividad y eficacia del servicio, garantizando la atención permanente y directa, y la respuesta inmediata al ciudadano", esgrime el Instituto Armado en la justificación del contrato. Se trata -añade- de "un medio de autoprotección eficaz frente a impactos producidos por armas de fuego en los diversos servicios e intervenciones que realizan".

Las asociaciones profesionales del cuerpo llevan tiempo denunciando la escasez de estos elementos en las unidades. Sobre todo en los agentes que están en la calle. El Lote 2 está destinado a chalecos en color verde para los agentes de las unidades de Seguridad Ciudadana. Es el que concentra el mayor volumen de suministro, con un total de 22.300 unidades. Según el pliego, en 2026 se pretenden adquirir 6.100 chalecos (3.400 masculinos y 2.700 femeninos); en 2027, 8.100 más (5.800 masculinos y 2.300 femeninos); y en 2028, otros 8.100 (6.600 masculinos y 1.500 femeninos).

Los chalecos antibalas que se pretenden adquirir, recoge la licitación de la Jefatura de Asuntos Económicos de la Benemérita, "son idóneos, debido a su sistema rápido y sencillo para poder acoplarse y fijar al cuerpo, peso ligero, flexibilidad, espesor, comodidad y alto nivel de protección, permitiendo desempeñar las misiones que le sean encomendadas a los componentes de Cuerpo de forma segura frente a impactos producidos por armas de fuego, que pueden poner en peligro su integridad física".

El Lote 3 contempla chalecos de Seguridad Ciudadana tipo portaplacas, en versión bicolor. Se prevé un suministro de 250 unidades en 2026, de las cuales 225 serán masculinas y 25 femeninas. Estos modelos están destinados a intervenciones que requieren un mayor nivel de protección balística modular.

Por su parte, el Lote 4 incluye chalecos de alta protección para la Unidad de Acción Rural (UAR). En este lote solo se prevé recibir 150 unidades masculinas en 2026 para intervenciones de especial riesgo y operativas de alta exigencia táctica. En el quinto lote se contempla la adquisición de 40 chalecos internos más para la Unidad Especial de Intervención (UEI), todos ellos en modelo masculino y cuya entrega está prevista en 2026.

En una reciente respuesta parlamentaria al Grupo Popular consultada por El Independiente, el Gobierno aseguró que en el año 2018 el número de chalecos antibalas "era insuficiente y gran cantidad de los existentes estaban caducados o defectuosos". El departamento que dirige Fernando Grande Marlaska asegura que "para paliar la situación se han adquirido, recibido y distribuido un número importante de chalecos antibala, anticuchillo y antipunzón". De ellos, 69.370 fueron para la Guardia Civil. "Todos los agentes que necesitan chaleco para realizar su actividad disponen del mismo, siendo equipos de la máxima calidad y homologados", remata la respuesta del Ministerio del Interior.

Embarcación interceptora semirrígida

Además, la Guardia Civil también busca una embarcación semirrígida para dotar a su Unidad Especial de Intervención. Se usará para la interceptación de "objetivos particularmente peligrosos, participación en dispositivos de seguridad, resolución de incidentes con toma de rehenes o secuestros y los demás cometidos propios de esta Unidad en el ámbito marítimo".

Entre las especificaciones, la Guardia Civil pide que cuente con un tiempo de preparación para salir a la mar inferior a diez minutos si se encuentra en situación de "disponible". En caso de que se encuentre en modo "mantenimiento", tendrá que estar disponible en menos de seis horas. Y solo podía tardar 24 horas en pasar de "inmovilizada" a "disponible".

Según los pliegos, debe tener capacidad para operar hasta ocho horas continuadas, alejarse al menos 24 millas de la costa y ser tripulada por una dotación mínima de dos efectivos. Su vida útil no será inferior a veinte años y estará diseñada para un uso profesional de hasta aproximadamente 500 horas anuales. Además, se pide que tenga un perfil aerodinámico bajo que favorezca la navegación a altas velocidades.

Con una eslora de entre 10 y 12 metros, la propulsión se realizará mediante tres motores fueraborda de cuatro tiempos, con una potencia mínima de 300 CV cada uno, que le permita alcanzar una velocidad máxima superior a 50 nudos, mantenida durante al menos una hora con mar en calma. También deberá superar los 35 nudos al 80% de potencia; mantener una velocidad económica de crucero superior a 25 nudos; y presentar una velocidad de planeo inferior a 25 nudos.