Cuando estas vacaciones de Semana Santa concluyan, restará apenas poco más de un año para la segunda gran competición electoral en España. Las autonómicas y municipales, las que se celebrarán el 23 de mayo de 2027. La dirección federal del PSOE tiene prácticamente cerrado el mapa regional. Con dos excepciones. Una, obvia: Extremadura, una federación ahora mismo inmersa en un proceso de primarias que culminará el 11 de abril y que dará el relevo del dimitido Miguel Ángel Gallardo a uno de los dos candidatos que recabaron los avales necesarios, Soraya Vega o Álvaro Sánchez Cotrina. La otra salvedad no es tan evidente. Es Baleares. En las islas podría no concurrir finalmente la secretaria general de los socialistas desde 2012, Francina Armengol, presidenta del Govern desde 2015 hasta 2023. Ella medita qué hacer, y en su reflexión pesan tanto razones personales —dar por concluida su etapa autonómica y facilitar el relevo— como institucionales. Porque regresar al archipiélago supondría dejar vacante su actual cargo, el de la presidencia del Congreso, la tercera autoridad del Estado, y cuya sustitución plantea serios problemas a su partido por la ruptura de relaciones con Junts.
Francina Armengol Socias (Inca, Mallorca, 1971) revalidó su mandato como líder del PSIB-PSOE en marzo de 2025, pero la incógnita sobre su futuro, sobre si sería ella misma quien se enfrentaría de nuevo, en los siguientes comicios, a la popular Marga Prohens, actual presidenta de las islas, no quedaba despejada. La presidenta del Congreso venía insistiendo en que la elección de las candidaturas llegaría después, que no era el momento. Y es cierto que el proceso interno no se ha abierto aún. Ferraz tiene pendiente aprobar el calendario de primarias, y desde luego no lo hará antes de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo.
La presidenta del Congreso ha conversado sobre su futuro con Sánchez y él le ha trasladado que respetará lo que ella decida, que no la va a forzar. Pero ella sabe que no es una cuestión solo personal
Pero, entretanto, Armengol ha ido madurando su reflexión. Y, como admiten fuentes de su entorno más próximo y también reconocen en Ferraz, la posibilidad de que no repita como candidata en Baleares en 2027 está sobre la mesa. Y ha ido ganando fuerza. La presidenta del Congreso ha conversado sobre esta cuestión con el jefe del Ejecutivo y líder del PSOE, Pedro Sánchez, y él le ha trasladado que respetará aquello que ella determine. Que no la va a forzar. Pero la expresidenta de las islas es consciente, señalan en su círculo, que no es solo una decisión personal, que operan otros factores. Y no menores.

Una razón de mucho peso es la carrera de San Jerónimo. Tras las elecciones generales de julio de 2023, tanto el PSOE como el PP podían adjudicarse la jefatura de la Cámara baja. Quien decantaba la balanza, como está sucediendo a lo largo de toda esta legislatura, es la formación de Carles Puigdemont. Sánchez sabía que Meritxell Batet, cabeza de lista por Barcelona, no quería volver a ocupar ese cargo, que quería dejar la política. Y ella, además, no era una candidata viable, por su carné del PSC, el partido que arrasó el 23-J en Cataluña —19 escaños— y que quedó a años luz de sus rivales independentistas (ERC y Junts consiguieron siete actas cada uno). El presidente pensó en Armengol. Ella era una de los líderes autonómicos del PSOE que perdieron su Gobierno en las autonómicas de mayo de 2023, y la única que concurrió en las listas al Congreso. La jefa del PSIB-PSOE era la opción idónea: una dirigente que se ha situado siempre en la izquierda del partido, muy sensible a los nacionalistas, presidenta de dos gobiernos de coalición progresistas en los que se sintió muy cómoda, buena gestora de la diversidad, cintura negociadora y defensora de la pluralidad lingüística y cultural.
Armengol sucedió a Batet en la Cámara, pero para ello el PSOE tuvo que aceptar las condiciones de Junts: uso de lenguas cooficiales, catalán en Europa y comisión de investigación sobre el 17-A
Junts cedió en el último minuto y con sus votos hizo a Armengol presidenta del Congreso. 178 apoyos, dos por encima de la mayoría absoluta requerida en primera vuelta. A cambio, el PSOE aceptó modificar el reglamento de la Cámara para permitir el uso de las lenguas cooficiales —cosa que se hizo, y hoy se utilizan con normalidad—, impulsar su reconocimiento en la Unión Europea —el Gobierno lo ha peleado en Bruselas, pero varias capitales se oponen, y se necesita la unanimidad de los Veintisiete— y la creación de dos comisiones de investigación sobre el espionaje con el software israelí Pegasus (también pedida por ERC) y sobre los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils del 17 y 18 de agosto de 2017, ambas puestas en marcha, aunque la primera ya quedó disuelta.
No es una sustitución automática
Los posconvergentes mantuvieron el suspense hasta minutos antes del arranque de la sesión constitutiva del Congreso de la XV Legislatura, y para amarrar sus votos el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, hizo efectiva esa mañana la petición al Consejo de la UE para que incluyera la propuesta de reconocimiento del catalán en su siguiente reunión. Puigdemont hizo sufrir a Sánchez, y también se resistió después a apoyar su investidura. El precio, en ese caso, fue la ley de amnistía. La legislatura pudo finalmente arrancar, pero desde entonces las negociaciones y fricciones con la derecha independentista fueron una constante.
Hasta el pasado octubre. Junts dio por "incumplidos" los compromisos y rompió amarras con los socialistas. Desde entonces, los posconvergentes no tienen empacho en tumbar iniciativas del Gobierno si no le convencen o entienden que no beneficia a Cataluña. Sacar adelante unos Presupuestos no ha sido posible ni antes del divorcio con Puigdemont ni después, al menos por ahora.
Los posconvergentes rompieron con el Gobierno el pasado octubre, y desde entonces han venido tumbando iniciativas con las que no estaban de acuerdo. La relación no se ha recuperado
El contexto tan adverso no facilita un hipotético relevo en la Presidencia del Congreso. Si Armengol dejara su cargo, su sustitución no es automática por otro diputado del PSOE. La Cámara tiene que volver a elegir a su jefe. Por mayoría absoluta, en primera votación —como ocurrió en 2023—, o simple en segunda. Sánchez necesita a Junts para mantener el control del Congreso. Y retener la Mesa del Congreso —hoy la componen tres miembros del PSOE (uno de ellos, la presidenta), dos de Sumar y cuatro del PP— es fundamental para el Gobierno: supone dirigir sus tiempos, sus ritmos, sus decisiones.

Armengol es plenamente consciente de las dificultades que entrañaría su reemplazo en una legislatura cogida por los pelos. Es cierto que, si Sánchez decidirá agotar su mandato y llevar los comicios a julio de 2027, la interinidad podría ser mínima. La ley electoral de Baleares no impide, en su artículo 3, que puedan ir en las listas autonómicas diputados del Congreso, por lo que llegado el caso Armengol podría hasta hacer campaña de las autonómicas de mayo de 2027 siendo todavía jefa de la Cámara baja. Nunca ha sucedido hasta ahora, pero a la fuerza generaría cierta tensión institucional. Para que las generales se celebrasen en julio de 2027, Sánchez tendría que disolver las Cortes en mayo. Por tiempos, por tanto, cabría poder cuadrarlo, que Armengol encadenase la presidencia del Congreso y el escaño en el Parlament balear, pero políticamente sería más complicado de justificar. "Es inviable dejar la presidencia del Congreso", admiten en su anillo más cercano.
Si Sánchez finalmente apura su mandato, Armengol podría hasta hacer campaña desde su escaño, pero políticamente resultaría complejo de explicar. También cree que su momento político es otro
A los obstáculos institucionales evidentes se superpone, según exponen fuentes próximas a la líder del PSIB-PSOE, su reflexión de que quizá es momento de pasar el testigo. Para Armengol, sus ocho años a cargo del Govern de las islas han sido "los mejores" de su carrera política. Pero su momento vital, orgánico y político —ahora su rival es una Prohens presidenta, que según las encuestas podría revalidar el Ejecutivo con apoyo de Vox— es distinto.
"Sin miedo" a la derivada del 'caso Koldo'
Pero, si finalmente Armengol no es la candidata, ¿entonces quién? En la cúpula del PSIB-PSOE, recalcan que hay banquillo de sobra y que podría garantizarse una sucesión solvente y tranquila. La jefa autonómica del partido ya proyectó en el último congreso, el de marzo de 2025, a Rosario Sánchez, secretaria de Estado de Turismo desde hace dos años y exconsellera de Hacienda, como su número dos, como su vicesecretaria general. "Tiene un perfil de izquierdas, es muy cercana a Francina, ya trabajó con ella en el Consell de Mallorca y luego en el Govern. Es muy buena tía, y aunque es conocida aquí, hay que hacer trabajo si finalmente Francina decide no seguir", apunta un integrante de su entorno más próximo.
Otro nombre que ha circulado es el de Amanda Fernández, secretaria general del PSIB en su federación insular más potente, Mallorca, pero desde la dirección apuntan que ella tiene otro papel que cumplir: liderar el Ejecutivo insular. También queda fuera de la carrera el portavoz en el Parlament, Iago Negueruela, exconseller de Modelo Económico, Turismo y Trabajo y portavoz del Govern, porque él es jefe de los socialistas en Palma y candidato a la alcaldía de la capital, y reconquistar la ciudad también es prioritario para el partido después de que el anterior regidor, el hoy senador Pepe Hila, fuera desalojado del poder tras las municipales de 2023.
La jefa del Congreso ya proyectó como su número dos a Rosario Sánchez, secretaria de Estado de Turismo desde 2024 y antes 'consellera' suya. El liderazgo orgánico seguiría por ahora en sus manos
Aun en el caso de que Armengol no fuera la cabeza de cartel del PSIB en las autonómicas del próximo año, lo que sí está claro, aseguran en la federación, es que ella sí seguiría al frente como secretaria general. Es decir, que si finalmente decidiera dar un paso atrás, la sucesión se llevaría a cabo en dos tiempos. Primero, la candidatura y, más tarde, en el congreso ordinario, se resolvería el liderazgo orgánico. En el equipo de la máxima responsable del PSIB domina la prudencia y el "respeto" a su jefa, porque "debe ser ella quien marque los tiempos". "Aquí la única duda es lo que decida hacer Francina y cómo lo quiere anunciar. Pero vamos a estar todos a una con ella. Hasta que lo diga, todos tranquilos", indica uno de sus mandos de confianza a este diario.

Ferraz está al corriente de las cavilaciones de Armengol y coordina con ella los próximos movimientos, tal y como certifican fuentes del aparato federal. Armengol es una de las dirigentes siempre alineadas con Sánchez desde el comienzo de su carrera política. No hay duda alguna de su completa sintonía política, su lealtad y su buena relación personal. La presidenta del Congreso siempre ha reconocido que se halla muy cómoda con el jefe del Ejecutivo a cargo del PSOE y del Gobierno. Y comparte su política. Ferraz y el aparato balear se han de coordinar para estudiar el momento, cuándo anunciar la decisión y poner en marcha los procesos internos. En el PSIB creen que lo que finalmente resuelva la presidenta del Congreso debería comunicarse antes de las vacaciones de verano.
Ferraz está al corriente de las cavilaciones de Armengol y coordina con ella los próximos movimientos. La jefa del PSIB siempre se ha sentido muy cómoda con Sánchez y y su política
Lo que no está influyendo en Armengol es el caso Koldo. Cuando eclosionó el escándalo, el PP pidió su dimisión por los contratos de suministro de material sanitario que firmó el Govern balear con la presunta trama corrupta que formaban el exministro José Luis Ábalos, su exasesor Koldo García y el comisionista Víctor de Aldama. Ella siempre ha defendido que todas las adjudicaciones se ajustaron a la legalidad. Sí declarará por escrito ante el Supremo en el primer juicio de la causa que comienza la próxima semana. "Pero Francina no tiene miedo ninguno —señalan en su entorno—. Ella llegó a la política contra la corrupción del PP, y eso el PP lo sabe. De hecho, ella sucedió en 2007 en el Consell de Mallorca a Maria Antònia Munar [expresidenta de la extinta Unió Mallorquina] y cuando esta cayó por corrupción, pactó todo con el PP".
Un mapa con otra duda: Extremadura
Además de Baleares, la otra duda territorial abierta en el PSOE es Extremadura. El secretario general que sucedió al ya fallecido Guillermo Fernández Vara, Miguel Ángel Gallardo, elegido por primarias en marzo de 2024 y reelegido en enero de 2025, dimitió el pasado diciembre tras el rotundo descalabro en las autonómicas. Desde entonces, dirige la federación una gestora dirigida por el delegado del Gobierno en la comunidad, José Luis Quintana. Pero ya por poco tiempo.
En Extremadura volverá a haber primarias el 11 de abril. Se batirán en duelo dos candidatos, ambos diputados autonómicos: la exportavoz Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina, líder en Cáceres
La dirección interina convocó el 16º Congreso regional y abrió el proceso de sucesión. Se lanzaron a la carrera cinco precandidatos: la diputada autonómica por Badajoz y exportavoz parlamentaria del partido Soraya Vega Prieto; el parlamentario regional, secretario general de Cáceres y alcalde de Salorino, Álvaro Sánchez Cotrina; Ramón Díaz Farias y Manuel José González Andrade, regidores de Villanueva del Fresno y Olivenza (Badajoz), y Blanca Martín, diputada autonómica por Cáceres y expresidenta de la Asamblea. González Andrade, alcalde del pueblo en el que nació Vara, y Martín se retiraron en favor de Sánchez Cotrina, y Díaz Farias no llegó a recoger los avales necesarios —entre el 12% (1.124 firmas) y el 15% (1.405)—.

Así, los aspirantes que combatirán en las primarias del sábado 11 de abril en primera vuelta serán Soraya Vega y Álvaro Sánchez Cotrina. 9.366 militantes están llamados a las urnas. Pero la gran parte de ellos, el 62,88% (5.890) pertenece a Badajoz y el 37,11% (3.476) a la de Cáceres. Es decir, la descompensación entre las dos provincias es muy evidente. En principio, Vega parte como favorita, aunque Sánchez Cotrina, según sus partidarios y dirigentes veteranos, ha conseguido penetrar bastante en Badajoz gracias a los apoyos de Manuel González Andrade y de Blanca Martín, a su vez respaldada por el alcalde de la capital autonómica, Mérida, Antonio Rodríguez Osuna. Díaz Farias ya ha adelantado que no pedirá el voto para ninguno de los dos candidatos. La victoria puede ser ajustada, incluso más de lo que lo fue el primer triunfo de Gallardo en su batalla contra la cacereña Lara Garlito, del 55,7%.

En el partido esperan que, pese a que la federación está dividida y muy herida, todavía desnortada por la pérdida de quien fue su líder durante 16 años, Fernández Vara, se llegue a la unidad tras las urnas, también porque realmente los dos candidatos son bastante similares, sin diferencias insalvables. Ferraz ha preferido no orientar la votación. La secretaria de Organización, Rebeca Torró, sí trasladó que la cúpula prefería que se pusiera al frente del partido una mujer, y en el territorio ese mensaje se entendió como un apoyo a la aspirante más institucional, Blanca Martín. Pero, una vez retirada esta, según apuntan desde las dos candidaturas, no está interfiriendo en el proceso. Vega formó parte de la cúpula de Gallardo pero también integraba el núcleo de confianza de Vara, y es una mujer de trayectoria feminista muy respetada por las mujeres del PSOE. Sánchez Cotrina es secretario provincial de Cáceres desde hace un año y fue uno de los candidatos revelación en las autonómicas de diciembre, por su lenguaje fresco y de ánimo a una militancia hundida.
Óscar López, candidato seguro en Madrid
En el resto de territorios, los candidatos autonómicos serán los previstos. En Asturias, Castilla-La Mancha y Navarra repetirán los respectivos presidentes regionales: Adrián Barbón, Emiliano García-Page y María Chivite. En Cantabria, Murcia y La Rioja se estrenarán los nuevos barones regionales: Pedro Casares, Paco Lucas y Javier García. En Madrid, Comunidad Valenciana y Canarias concurrirán los ministros Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres. Y el resto de CCAA quedan fuera, en principio, del calendario ordinario: Cataluña (Salvador Illa), Andalucía (María Jesús Montero), Galicia (el líder autonómico, que no formalmente candidato, es José Ramón Gómez Besteiro), Euskadi (Eneko Andueza), además de Castilla y León (Carlos Martínez), Aragón (Pilar Alegría) y Extremadura (por decidir).
Ferraz confía en recuperar en 2027 el mando de dos comunidades: Valencia, donde está poniendo todo el empeño, con Morant como cabeza de lista, y Canarias, con el ministro Torres de aspirante
De las 10 comunidades que irán a las urnas en mayo de 2027, tres están gobernadas por los socialistas ya (Castilla-La Mancha, la única con mayoría absoluta; Asturias y Navarra). Ferraz espera conservarlas y cree poder recuperar dos: Valencia y Canarias. En la primera, está poniendo toda la carne en el asador, y la apuesta por Arcadi España en Hacienda pretende trasladar ese mensaje. El PSOE confía en retomar las riendas por el desgaste del PP por la gestión de la dana. Su candidata es la ministra de Ciencia y líder del PSPV, Diana Morant. No se plantea su relevo, pese a que en el partido se extienden las dudas sobre su tirón. No se cuenta con que pueda ser reemplazada por otra mujer, Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la comunidad, a la que sí se ve con mayor pegada. Ella ocupará otra plaza clave, la candidatura por Valencia capital. El argumento es que para conseguir la Generalitat también es clave estar fuerte en la ciudad del Turia.

En Canarias, repetirá Ángel Víctor Torres, presidente de 2019 a 2023 y ministro de Política Territorial desde entonces. Allí, el PSOE ganó en las islas, pero no pudo gobernar porque no le alcanzaba la suma por la izquierda. Torres, a diferencia de Armengol, sí emprenderá camino de vuelta a su federación. Tampoco tendrá fácil reconquistar el Ejecutivo del archipiélago, valoran algunos de sus compañeros, salvo que se alíe con el PP, que desde hace tres años gobierna las islas con el PP. En la Comunidad de Madrid, quien rivalizará con Isabel Díaz Ayuso es Óscar López. Ni en el PSOE-M, ni en la Moncloa, ni en Ferraz hay dudas: el ministro será el cabeza de cartel, aunque tendrá que ser revalidado en primarias.
El proceso local tampoco está abierto. La duda más importante, de nuevo, es Madrid. Podría repetir la exministra Reyes Maroto, pero otros nombres son Mar Espinar, Enma López o Fran Martín
El melón local sí que no está abierto. Aunque en él la gran duda, y esto no es novedad, es qué hacer con la capital. En la federación y en el cuartel general de los socialistas no están muy convencidos de que vaya a repetir como candidata la exministra Reyes Maroto. En el PSOE-M circulan nombres alternativos como los de Mar Espinar, actual portavoz en la Asamblea (y rival de Ayuso en el pleno) y exportavoz municipal; Enma López, número dos en el Grupo Socialista en la capital y portavoz adjunta de la cúpula federal de Sánchez; Fran Martín, delegado del Gobierno en la región, o Mercedes González, directora de la Guardia Civil. La impresión que cunde en el partido, no obstante, es que si no hay opciones más seguras y que garanticen un mejor resultado, tal vez el presidente se incline de nuevo por Maroto. La decisión es suya, pero también del jefe del PSOE-M, de su ministro Óscar López. Por ahora, la discusión interna está muy verde.
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