El objetivo de la campaña de María Jesús Montero en Andalucía se puede resumir casi en dos palabras: máxima movilización. Lo lleva repitiendo el partido desde hace meses, muchos meses. Toda la partida, creen, se juega ahí, en la capacidad del PSOE de activar este 17 de mayo a los electores que se quedaron en casa en las autonómicas de hace cuatro años pero que sí respondieron en las generales del 23 de julio de 2023 y confiaron en Pedro Sánchez. Por eso la exvicepresidenta del Gobierno sí quiere que la arrope no solo el jefe del Ejecutivo, sino también varios de sus ministros, encabezados por el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo. Una estrategia diametralmente opuesta a la seguida por Pilar Alegría, que para su campaña en Aragón quiso separarse de su pasado en el Gabinete y apenas tiró de sus excompañeros. Sánchez se implicará en Andalucía mucho más que en otros territorios, pero también lo harán los miembros de su equipo y, por descontado, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, otra pieza clave para la activación de las bases socialistas. El reto, mayúsculo, es aguantar el suelo de los 30 escaños de 2022 y, si es posible, ganar algún diputado más.

La dirección de campaña del PSOE andaluz, pilotada por el secretario de Organización, Paco Rodríguez, y con el parlamentario Nando López Gil de coordinador, está aún cerrando agendas con los ministerios y con Ferraz, y por eso no hay certezas plenas, advierten, además de que puede haber actos que se planteen en el último momento o que se caigan de la planificación por compromisos imprevistos. Pero, al menos por ahora, y según indican desde el aparato regional, se prevé que viajen a Andalucía hasta siete ministros: los vicepresidentes Carlos Cuerpo (Economía) y Sara Aagesen (Transición Ecológica) y los miembros del Gabinete José Manuel Albares (Exteriores), Margarita Robles (Defensa), Félix Bolaños (Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes), Óscar López (Transformación Digital y Función Pública) y Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación). De todos ellos, del que más se va a tirar y el que más estará junto a la candidata es Planas, por su área de trabajo, capital para Andalucía —y es en el campo donde Vox ha logrado una mayor penetración—, y por su condición de único ministro andaluz ya del Gobierno.

Se prevé que se desplacen hasta el sur Carlos Cuerpo, Sara Aagesen, José Manuel Albares, Margarita Robles, Félix Bolaños, Óscar López y, sobre todo, Luis Planas, el único ministro andaluz

Según prevé el equipo de Montero, la mayoría de los ministros protagonizarán ellos solos actos de medio y pequeño formato, de carácter más sectorial o de ámbito más provincial. No está decidido si compartirán escenario con la candidata, porque todo dependerá de la logística, explican, y de los ajustes que se vayan haciendo. Quien sí mitineará con la exvicepresidenta es Planas, precisamente por el carácter estratégico de su cartera en una comunidad donde pesa tanto el rural. La idea es que los ministros "activen el voto en cada provincia", justo por su identificación con la gestión del Gobierno y de Sánchez.

El perfil de cada uno de los miembros del Gabinete explica las razones de su desembarco en la campaña andaluza del 17-M. Cuerpo, por ejemplo, tiene pegada entre las bases socialistas —y eso que no es militante— y puede dar cuenta del desempeño económico del Ejecutivo, del que Sánchez saca pecho. Aagesen, por el despliegue de las renovables. Albares, por el contexto internacional y porque ayuda a refrescar más el No a la guerra que el PSOE cree que le sirve de impulso en las urnas. Robles, porque quiere explicar las inversiones de su ministerio en dos provincias, Jaén —el Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación (Cetedex), llamado a ser un centro de excelencia en el I+D de la defensa— y Córdoba —por la instalación de la Base Logística del Ejército de Tierra (BLET)—.

Serán actos de pequeño y medio formato, en las provincias, no necesariamente con la candidata. El PSOE-A quiere "ministros mediáticos" para levantar la campaña y "activar el voto en cada provincia"

Son todos ellos, recuerdan en la cúpula de campaña del PSOE-A, "ministros mediáticos", capaces de levantar titulares, de atraer a las bases y de dotar de cariz nacional al 17-M, justo lo que rehúye Juanma Moreno, que prefiere un trayecto a las urnas de bajo perfil y nítidamente autonómico. El formato elegido para los ministros será "tipo mitin, con simpatizantes y militantes y ciudadanos, aunque cada tenga su estilo". Cuerpo, por ejemplo, participó ya en las extremeñas del 21 de diciembre y en las aragonesas del 8 de febrero en actos sectoriales, de modo que ahora podría adentrarse en un terreno que no es el suyo. "No hay problema, irá soltándose", indican en el aparato andaluz. Lo que está previsto es que el nuevo vicepresidente primero mitinee en Sevilla. Al menos, allí será el primero de los dos actos que tiene programados.

Falta por encajar también Salvador Illa

El calendario está abierto a cambios. Por ejemplo, no es seguro que Albares pueda viajar al sur, porque puede coincidirle su mitin con algún compromiso institucional. El ministro Óscar Puente "no está por ahora contemplado, pero no hay problema en que pudiera venir". El titular de Transportes no es por ahora, sin embargo, una figura del todo pacífica, por su fuerte choque institucional por la recuperación del servicio del AVE a Málaga —interrumpido desde febrero por el desprendimiento de un muro por el tren de borrascas que azotó Andalucía en invierno— y por las heridas que ha dejado el trágico accidente de Adamuz (Córdoba), en el que murieron 46 pasajeros. Sin embargo, en el PSOE-A hay dirigentes que defienden la presencia de Puente en campaña, ya que él "es un activo para la militancia". "La propia María Jesús ha defendido su gestión en todo momento", recuerdan en la dirección regional.

A los ministros hay que añadir la participación de Zapatero. Su agenda se está "cerrando todavía", pero "por lo menos estará presente en cuatro mítines entre la precampaña y campaña, aunque igual hay alguno más". Su debut será este jueves, 23 de abril, en Jaén. Y aún falta por encajar el mitin de Montero con el president de la Generalitat, Salvador Illa.

Sánchez, obviamente, tiene un estatus distinto. Él sí que estará en todo momento con la candidata. Ya el pasado domingo desembarcó en el camino hacia el 17-M en Gibraleón (Huelva), y este próximo domingo, 26 de abril, estará en Córdoba. Probablemente no esté en la apertura oficial de la campaña —el jueves 30 de abril, la tradicional pegada de carteles, para la que el PSOE-A ya ha elegido localización, aunque no ha querido adelantarla "por estrategia"—, pero sí al día siguiente, Primero de Mayo, y puede que sea en Málaga, la ciudad por la que los sindicatos han optado para su manifestación central en toda España, en lugar de Madrid. El presidente compartirá con Montero el cierre, el viernes 15 de mayo, en Sevilla.

Zapatero acompañará a Montero en al menos cuatro mítines. Sánchez estuvo el domingo en Gibraleón y el próximo estará en Córdoba. Estará el Primero de Mayo y en el cierre en Sevilla

Se prevé que el líder socialista participe en un total de seis mítines (dos en precampaña y el resto ya en campaña), aunque en el aparato andaluz no descartan que el número de actos ajumente conforme se acerquen las urnas. Su involucración será mucho mayor que en Andalucía, Aragón o Castilla y León. Otra prueba más de que estas no son unas elecciones más, sino la batalla más importante del ciclo, y en la que Sánchez expone a quien ha sido su absoluta mano derecha durante años. Ante las malas perspectivas —las encuestas aún la sitúan por debajo de los 30 parlamentarios de 2022, el peor resultado histórico de un partido que ha sido hegemónico en Andalucía durante 37 años—, el mensaje es que ni Ferraz ni el Gobierno abandonarán a Montero.

Junto a los ministros, Zapatero y Sánchez, participarán en la campaña andaluza algunos miembros de la ejecutiva federal —como la secretaria de Organización, Rebeca Torró; el secretario de Política Municipal, el diputado jiennense Juanfran Serrano, o el portavoz en el Congreso, Patxi López— y probablemente Illa. Los expresidentes Susana Díaz y Manuel Chaves también protagonizarán mítines de medio formato. Pendiente está el acto de Montero con todos los exjefes del Ejecutivo andaluz: se había programado para el sábado pasado, pero se tuvo que aplazar por la muerte de la esposa de José Pepote Rodríguez de la Borbolla. La cúpula busca nuevo hueco para encajarlo y también que alguno de los expresidentes pueda intervenir en algún acto junto a la candidata.

A la dirección le sorprendió la buena respuesta del mitin en Huelva. E insiste en que la clave la dará la movilización de su electorado, ese medio millón que se quedó en casa en 2022 y fue a votar en 2023

Los ánimos, cuentan en el comité de campaña del PSOE-A, están algo más arriba, pese a que nadie esconde que el test del 17-M es extraordinariamente complicado por la fortaleza del presidente de la Junta, de la marca Juanma. A la dirección le sorprendió la respuesta del primer gran mitin, el de este pasado domingo en Gibraleón —en torno a 1.300 asistentes, para una población de 13.400 habitantes—, con un "ambiente muy bueno".

La prioridad para el PSOE-A es conseguir medio millón más de votos. En las autonómicas de 2022, logró 888.325 papeletas (el 24,10%), por las 1.467.501 (33,48%) que cosechó el partido en las generales del año siguiente. En las municipales de mayo de 2023, también marcó un mejor resultado que en las andaluzas (1.303.214 votos, el 33,38%). E incluso en las europeas de junio de 2024 (938.023, el 32,15%). "La clave del 17-M es que los nuestros vayan a votar, eso es clarísimo", insisten.

Moreno repite la estrategia que le funcionó hace cuatro años: llamar a la concentración del voto en torno al PP para que la Junta no dependa de Vox. Ahora, los populares subrayan que la mayoría absoluta no puede darse por descontada, y el propio presidente autonómico viene incidiendo en los últimos días que los ciudadanos tienen la posibilidad de seguir apostando por la "vía andaluza", por no quedar atados a Vox. Moreno ha desacreditado, en la práctica, el pacto de su compañera María Guardiola con la ultraderecha en Extremadura, y el que probablemente se cierre en los próximos días en Aragón.

La incidencia del pacto en Extremadura

El domingo, en un acto en Córdoba en el que también estuvo el líder de su partido, Alberto Núñez Feijóo, el jefe de la Junta aseguró que Andalucía no se puede "permitir el lujo" de sus "hermanos extremeños", que "han estado seis meses paralizados y bloqueados" por el "capricho de otra fuerza política, porque sus cálculos políticos no le daban y hasta que ellos han considerado que era oportuno". El PSOE no se cree que realmente Moreno esté "avergonzado".

Los socialistas no se creen que Moreno esté tan "avergonzado" del acuerdo en Extremadura, porque el acuerdo marco de Feijóo contenía "muchos puntos en común" y entonces "no alzó la voz"

"Ya ha dicho que no lo quiere para Andalucía —apuntaba este lunes en rueda de prensa tras la reunión de la ejecutiva la portavoz, Montse Mínguez—. ¿Por qué lo quieren para los extremeños? Si es tan malo, ¿por qué lo firman?". La dirigente recordó que cuando Feijóo planteó en febrero el acuerdo marco de los pactos con Vox, ese texto tenía "muchos puntos en común" con lo firmado ahora en Extremadura, y entonces Moreno "no alzó la voz". Pero él prefiere "callar" ante Génova, dijo, y presentar otro programa para el 17-M: "Lo que le pasa es que ve que esto es la antesala de lo que le va a pasar a Andalucía, eso es mentir a los ciudadanos".

En Ferraz y en la cúpula andaluza no tienen tan claro que esta vez a Moreno le vaya a funcionar su estrategia de llamar a la concentración del voto en torno a él mismo, porque ha permeado "un cabreo enorme por el deterioro de la sanidad y de los servicios públicos". En la dirección del PSOE-A señalan que se están viendo con muchos colectivos que ahora "están en pie de guerra". "Y eso, unido a la recuperación del partido a nivel nacional, el mejor estado de ánimo, el sentimiento clamoroso de los ciudadanos que no quieren ver políticas de derechas o el No a la guerra, puede hacer que los pactos con Vox se le vuelvan a Moreno en contra", observan. El presidente de la Junta, de hecho, suele recalcar que están en juego 15.000 votos, los restos que en cada provincia pueden hacer que pierda la mayoría absoluta o la reedite.

En el PSOE-A creen que el PP no puede dar por hecho nada, porque "algo" le restará Vox, y les ayuda la unidad de su izquierda y la recuperación de las siglas socialistas y el 'No a la guerra'

Los socialistas apuntan que el PP está realmente "sobredimensionado", porque consiguió los últimos escaños en cuatro provincias en 2022 —Cádiz, Córdoba, Málaga y Sevilla—, que le permitieron alcanzar los 58 diputados, tres por encima de la absoluta. "Ahora, Vox le quitará algo, nuestra izquierda se ha unido bajo una sola marca [Por Andalucía, más allá de los anticapitalistas de Adelante Andalucía], y si nosotros activamos a nuestro electorado... el PP va a tener muy difícil un resultado que no sea la sorpresa. Si los nuestros van, tenemos opciones. Porque, si escrutamos sección a sección, observamos que los nuestros, en 2022, se quedaron en casa, pero no fueron al PP, salvo de manera anecdótica", explican. Lo apoyan en la dirección con un dato: los populares, desde hace cuatro años, han recogido un número de papeletas similar: 1.589.272 (43,11%) en las autonómicas, 1.596.044 (36,41%) en las generales, 1.488.343 (38,12%) en las municipales y 1.104.516 (37,86%) en las europeas. Recuerdan, además, que en las autonómicas de 2018, a ellos les pasó igual: se confiaron, pensando que no peligraba el Gobierno, y finalmente Susana Díaz lo perdió, aun con el peor resultado histórico del PP.

También los debates electorales

No obstante, y significativamente, Sánchez no habló del pacto extremeño en su mitin del domingo en Gibraleón. Centró su mensaje en la regularización de inmigrantes aprobada por su Gobierno y en el anuncio de que su Ejecutivo pedirá formalmente este martes la ruptura del acuerdo de asociación de la UE con Israel. "Es que nosotros estamos intentando hablar de lo que a la gente le interesa. Y no vemos diferencia entre PP y Vox —aseguran en el equipo de campaña de Montero—. Queremos que el debate vaya de la gestión de la Junta. Hablar de Vox es hablar de aquello que el PP quiere. El PP habla de futuros pactos, y nosotros lo que queremos es un pacto por la sanidad pública".

El equipo de campaña de Montero no quiere entrar en el combate a Vox, porque desea centrar la campaña en el juicio a la gestión de Moreno y el deterioro de los servicios públicos y de la sanidad

El mayor enemigo del PSOE-A es una reproducción de la apatía de sus electores de 2022. De ahí que insistan en la cúpula regional y en Ferraz que es capital despertar a aquellos que votaron a Sánchez, porque "no hay apenas votantes del PSOE que pasen al PP, y más en un ambiente tan polarizado".

"En aquel momento, no fueron a votar porque estaban cabreados, o desmotivados, o porque no les molestaba Juanma —sentencian en el aparato autonómico—. De modo que nuestra obligación es que ahora sí vayan. Y para eso vamos a reforzar nuestro mensaje y nuestra actividad en todos los municipios preferentes, donde sabemos que se quedaron más en casa. Vamos a desplegarnos por el territorio, vamos a hacer acciones específicas". Y hay que sumar los efectos de los debates electorales: se prevén dos con todos los candidatos, uno en RTVE y otro en Canal Sur. Montero busca un cara a cara con Moreno, pero al menos por ahora esa opción pierde fuerza.