El PSOE andaluz y su candidata, María Jesús Montero, quiere evitar en lo posible toda interferencia de los pactos que el PP ya ha firmado con Vox en Extremadura y Aragón (y que firmará en Castilla y León), porque siente que si lo hace realmente engrosa el marco de campaña de Juanma Moreno, que abjura de lo sellado por sus "hermanos" presidentes de las dos comunidades y que pide a los ciudadanos que le revaliden su mayoría absoluta. Pero la actualidad manda, y mucho, y tanto Ferraz como la Moncloa no esquivan la alusión a la "patada a la Constitución" que suponen esos acuerdos, en palabras de Pedro Sánchez. Este jueves, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero denunció desde Jaén también la "prioridad nacional", el punto más controvertido de los pactos de los populares y la ultraderecha, porque "eso no es España", "eso es inconstitucional".

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La controversia sobre la "prioridad nacional", el principio que Vox pone por delante en sus tratos con el PP —"los nuestros, los primeros"—, escala cada día y va colonizando esta precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Pese a las reticencias de la dirección popular hacia aquello que ha firmado en los territorios, la formación de Santiago Abascal insiste en que no renunciará a ello y que será incluso condición para Moreno si necesita sus votos a partir de los próximos comicios. Este jueves Vox incluso instó a la Generalitat Valenciana, a la que sostiene con sus diputados, a que se garantice esa premisa. Así que el caldo de cultivo era el propicio cuando Zapatero desembarcó en su primer acto con Montero en este trayecto hacia el 17-M. Habrá más mítines, más presencia del expresidente, porque como dijo la propia candidata, él es su "talismán", el dirigente al que en el partido señalan para activar a sus bases. Para repetir la gesta de las generales de 2023, cuando logró dar la vuelta al ánimo de una militancia muy deprimida.

Los hombres nacen libres e iguales, portadores de los mismos derechos. No se puede clasificar legalmente a las personas como de primera o de segunda, como hace ese pacto ignominioso"

José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del Gobierno y ex secretario general del PSOE

Zapatero subrayó que a la derecha "le desestabiliza la igualdad", que es "la contraseña de la democracia". "Los hombres nacen libres e iguales, todos nacemos libres e iguales, portadores de los mismos derechos. No se puede clasificar legalmente a las personas como de primera o de segunda, como pretende hacer ese pacto ignominioso" que recoge la prioridad nacional, sostuvo. "La prioridad es la preferencia, la superioridad, eso es la prioridad nacional", advirtió, bajando el balón al suelo.

Porque los migrantes son los que "trabajan aquí dignamente", los que llegan a España para recoger aceituna, para limpiar hospitales, para cuidar de los mayores o para trabajar en la construcción. Y vienen "buscando un futuro, como tuvieron que hacerlo muchos andaluces en el franquismo", recordó. Pero ahora PP y Vox "les quieren decir 'usted a la cola, que son de segunda categoría'... Eso no es España, no son los españoles, no es la democracia, ni la dignidad de los derechos humanos. Es inconstitucional, contrario a los tratados internacionales. Es discriminación", zanjó. Para el expresidente, la prueba de que el PP se avergüenza de lo firmado es que sale a explicar la prioridad nacional "y no puede", "y lo que es inexplicable es que no tiene explicación", porque "no es compatible con la legislación".

No lo es, recordó el expresidente, porque la propia ley de extranjería, en su artículo 23, establece como "actos discriminatorios" aquellos que conlleven una distinción o una preferencia contra un extranjero basada en la "raza, el color, la ascendencia o el origen nacional o étnico", o las convicciones y prácticas religiosas. Para el exjefe del Ejecutivo, lo sellado por PP y Vox no deja de ser "un primer pasito" contra los migrantes, aunque cree que eso no conecta con lo que piensa la "mayoría de la sociedad española", que defiende un país que "acoja" y en el que todos puedan "coexistir". "Nos tocará recuperar la cohesión nacional allá donde abran esta puerta discriminatoria y xenófoba", auguró Zapatero, igual que ha tocado a los socialistas devolver la "convivencia" a Cataluña.

El exlíder del partido conectó la prioridad nacional con el rechazo del PP (y obviamente también de Vox) a la regularización de inmigrantes, lo que denota, aseguró, su "falta de humanidad y solidaridad". Enfatizó que él también llevó a cabo una normalización administrativa —fue en 2005, y supuso que 576.506 personas ganasen papeles— y "fue un éxito". "El PSOE siempre estará del lado de los inmigrantes en el apoyo a sus derechos y su dignidad. Aquí y siempre", garantizó.

Para Zapatero, lo sellado por PP y Vox es "un primer pasito" contra los migrantes. Después lo liga a la regularización extraordinaria y subraya que el PSOE "siempre" estará a su lado apoyándoles

Durante su larga intervención en Jaén, Zapatero defendió las políticas desplegadas por Sánchez, ahora sobre todo por su No a la guerra, por cuyo "coraje" el PSOE puede sentirse orgulloso ya que cuenta con una "página en la historia" en la que está escrito que "hubo un presidente que dijo no a [Donald] Trump". Pero también sacó la cara por Montero por haber planteado una reforma del modelo de financiación autonómica, igual que él mismo llegó a sacar adelante la anterior reforma del sistema, la de 2009, aún hoy vigente pese a estar caducada desde 2014. Critican a la exvicepresidenta desde la oposición al Gobierno porque "es leal, tiene coraje, es valiente y además nunca ha pensado en su carrera, siempre ha mirado por el bien del país y por el bien de Andalucía". Siente, confesó, "admiración por ella".

Ella también le había bañado en cumplidos en su intervención, justo la anterior. Le definió como "talismán", incidió en la "suerte" del PSOE de tener a un presidente que ahora es "militante" y que tanto ayuda a su partido. Y después llamó al ánimo y la movilización de los suyos, una cuestión capital en esta contienda del 17-M: "No voy a ser la presidenta del conformismo ni de la resignación, voy a ser la presidenta que transforme Andalucía, que [re]vitalice los servicios públicos, que defienda lo que es de todos. Esa es mi hoja de ruta".

Montero sabe que enfrente tiene un rival nada fácil, con una imagen pública muy afianzada. Pero la candidata socialista intenta hacer ver que en realidad, más allá de que sea un político "educado", es tan de derechas como sus compañeros del PP y, sobre todo, no gestiona. Moreno rechaza por ejemplo la quita de la deuda (que aliviría a Andalucía 18.791 millones) y el nuevo modelo de financiación (por el que la Junta ingresaría 4.846 millones más) —ojo, ninguna de las medidas está aún aprobada y en vigor— y "los que dicen no", le reprochó Montero, "son los que están en el postureo, en la foto y en la pose". "Aquí está este partido que sabe gestionar".

Montero anima a los suyos y recalca que no será la presidenta del "conformismo" y la "resignación". E intenta resignificar las palabras de Moreno: "Lío" es el "colapso de los servicios públicos"

La exvicepresidenta no entró en la "prioridad nacional", y su equipo le ha desaconsejado meterse en la piscina de los pactos PP-Vox porque eso rearmaría a Moreno, que busca una segunda mayoría absoluta frente al "lío" que le supondría entenderse con la ultraderecha. "Lío", dijo Montero, buscando resignificar la palabra, es el paciente que lleva más de un año "esperando consulta con un neurólogo", o "lío" es que no haya suficientes plazas en la universidad pública, o "lío" es también que la Junta autorice "universidades privadas que no tiene criterios de calidad", "lío" es el que "todos los días monta el PP, que nunca se ha ocupado de Andalucía, que vive de la confrontación porque nunca creyó en el talento de Andalucía". Montero volvió a su eje de campaña: los socialistas no tolerarán que se llegue al "colapso de los servicios públicos" levantados "con tanto trabajo" por el partido. "Ellos quieren privatizar, hacer negocio con la salud, la educación, la dependencia", avisó, para insistir en que el presidente de la Junta impondrá el copago sanitario, algo que él ha negado que vaya a hacer.

Si algo tiene claro el PSOE andaluz es que quiere tirar de todo su capital humano para intentar no hundirse en las urnas. De ahí que programara un acto de Montero con los expresidentes andaluces —tuvo que cancelarlo por la muerte de la mujer de uno de ellos, José Rodríguez de la Borbolla, y espera poder reagendarlo— o que la misma candidata los recordara a todos ellos en Jaén. De ahí que el cabeza de lista por la provincia, Paco Reyes, todavía presidente de la Diputación jiennense, prometiera dejarse la piel para ayudar a la candidata. De ahí que Zapatero también apelara a la historia del partido, a cómo el PSOE levantó Andalucía, cómo llevó allí la "dignidad y la igualdad". Pero se acordó sobre todo de las mujeres andaluzas, "las madres, abuelas, bisabuelas" que lucharon tanto. Y es que las mujeres han sido siempre un granero importantísimo para el PSOE y que ahora podría estar en peligro. "Cuando vayan a votar, que piensen en quién les ha ayudado", indicó.

Zapatero apela a la historia del partido, llama a las mujeres a movilizarse y vaticina que habrá "sorpresas" durante la campaña. "Yo voy a estar aquí", asegura, y estará "a tope" en Andalucía

Tanto Montero como Zapatero quisieron trasladar el mensaje de que nada está perdido, que la campaña oficial aún no ha arrancado —lo hará en una semana, el Primero de Mayo—, que todo puede pasar si hay movilización. "Sabemos hacerlo. Este partido, cuando se pone las pilas, es imbatible, es imparable", aseguró Montero. El expresidente retrocedió hasta 2023, cuando cogió "carrerilla" y animó a su partido en su peor momento. Él hará campaña de nuevo "a tope". Para las generales de 2027 pero "también en Andalucía". "Estas cosas me estimulan", bromeó. "Esta campaña no ha hecho más que empezar. Sorpresas habrá y yo voy a estar aquí". Zapatero como seguro de unas nuevas elecciones. Por delante, el exlíder socialista tiene tres actos más hasta el 17-M. Por lo menos.