Nada cambia para Pedro Sánchez respecto a José Luis Rodríguez Zapatero. Mantiene "todo" su respaldo, le tiene toda la confianza tras leer el auto, los informes policiales y el sumario de miles de folios. Y ratifica su total "colaboración con la Justicia" también ahora, tras la entrada de la Guardia Civil en la sede de su partido, y su intención de no adelantar las generales, por mucha presión que reciba de los socios o de dirigentes de su partido, como el castellanomanchego Emiliano García-Page.
Hasta ahora, el presidente no había respondiendo a preguntas de los periodistas por el caso Zapatero. Hace justo una semana, en la sesión de control en el Congreso, sí le manifestó "todo" su "apoyo" y reivindicó su legado, pero no había entrado en más detalles, aunque en la Moncloa y en Ferraz han venido insistiendo en los últimos días en la "confianza" en el exjefe del Ejecutivo pese a la severidad del auto del juez José Luis Calama del 19 de mayo y los indicios que obran en el sumario, conocido este lunes. Pero este miércoles sí tuvo que enfrentarse a la prensa tras ser recibido audiencia privada en el Vaticano por el papa León XIV y tras reunirse con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, como antesala de la visita apostólica del Pontífice a España, del 6 al 12 de junio. A la turbación del caso Zapatero se unía el impacto por el requerimiento de información de la UCO por la investigación a la exmilitante Leire Díez en la causa que instruye el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz. Operación que supuso también el registro de los domicilios de los exdirigentes socialistas Santos Cerdán y Gaspar Zarrías y del empresario Javier Pérez Dolset. El magistrado imputó también a la actual gerente del partido, Ana María Fuentes.
Todo ello planeó sobre la comparecencia del presidente en la Embajada de España ante la Santa Sede, en Roma. Sánchez, primero, a preguntas de los informadores, señaló que ha podido leer el auto del juez sobre el expresidente y el "extenso sumario" y se reafirma en lo que ya dijo en el Congreso la semana pasada: "Toda la colaboración con la Justicia, todo el respeto a la presunción de inocencia del presidente Zapatero y todo mi apoyo al presidente Zapatero". Agregó que después de lo que ha podido "compartir con personas que saben mucho más de Derecho" que él, ha concluido que "no hay motivo suficiente" para "cambiar" su posición.
Pero la gran noticia de la mañana fue el "requerimiento" de información en la sede del PSOE, en Ferraz —que no registro, insistió en varias ocasiones, porque las primeras noticias de los medios hablaban de ello— sobre presuntos pagos irregulares a Leire Díez por su supuesta labor para desarticular procedimientos judiciales que afectan al partido. Sánchez, sin restar "gravedad" a las informaciones y las investigaciones, reivindicó la "contundencia" de actuación contra Díez cuando el caso estalló "hace más de un año", porque se la echó como militante. Y prometió esa misma respueta si hay más implicados: "Si hay comportamientos irregulares nuevos, actuaremos con la misma contundencia que hemos actuado antes", proclamó. La gerente, Ana María Fuentes, ya está imputada, y el juez Pedraz también apunta hacia el expresidente de Correos Juanma Serrano —exjefe de Gabinete de Sánchez antes de que aterrizara en la Moncloa— y al que fuera mano derecha de Cerdán en Organización, el diputado por Jaén Juanfran Serrano, secretario de Política Municipal de la ejecutiva federal del PSOE desde el pasado julio. El magistrado ha hallado indicios que revelan su colaboración en la ejecución de "concretos y aislados actos de auxilio" del "ilícito plan" de la presunta trama, aunque cree que habrá que esperar al desarrollo de la investigación para concretar su responsabilidad penal.
Sobre Fuentes, Sánchez señaló que se ha enterado por la prensa de su imputación y defendió que "es una mujer que ha llevado las cuentas de manera escrupulosa del Partido Socialista". "Ha habido mucha rumorología, mucho bulo, mucha fake news, que se se estaba hablando de financiación irregular", recordó, aludiendo a las noticias de primera hora de la mañana que hablaban de registros en Ferraz por presunta financiación irregular, una cuestión que investiga la Audiencia Nacional en otra causa y que continúa bajo secreto.
El presidente contrastó la actitud del PSOE, la "colaboración" demostrada esta jornada y antes, con la que tuvo el PP en su momento con los casos que le afectaban directamente. Antes, sostuvo, "sucedía lo contrario". "Había una fuerza política que usaba a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado para obstaculizar" las investigaciones. Hoy "estamos hablando de un requerimiento, no de un registro", y "es importante saberlo, porque hay muchos que se hacen a muchas instituciones y eso no es óbice de nada". "Los tiempos de la Justicia son los propios, no son los de los medios o los políticos. Respeto y colaboración", remachó.
También fue tajante el líder socialista respecto a que todas las investigaciones que rodean al partido, desde distintos frentes, no afectan al actual Gobierno: "Nada eso impugna todos los logros que está alcanzando este país en momentos muy complejos, en momentos muy difíciles como los actuales, como los que vive el mundo y por tanto en esa tarea vamos a continuar". Es decir, que no se rendirá ni tirará la taoalla. El Gobierno, dijo, "está inmerso en una agenda de transformación que está dando sus resultados. Estamos dando respuesta a los efectos de esas guerras que nos están afectando en los últimos años". "Vamos a seguir avanzando sin quitar importancia a la gravedad de las investigaciones y responderemos con la contundencia de siempre".
No adelantará generales: "No hay que entrar en parálisis"
Dicho de otro modo, no habrá adelanto de las generales, como le piden el PP, Vox y algunos socios como PNV y Coalición Canaria, además del expresidente Felipe González o el jefe de la Junta de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, que ayer pidió "elecciones o cuestión de confianza". Sánchez reivindicó la "estabilidad" de sus ocho años al frente del Ejecutivo como un valor muy importante y que cotiza al alza fuera. Mientras que España encadena ocho años con un mismo Gabinete, otros países europeos, recordó, han cambiado infinidad de veces de primer ministro.
"¿Esos cambios serían buenos para lo que piden los ciudadanos? No digo que la estabilidad conmigo al frente del Gobierno sea un fin en sí mismo, pero sí para lograr los datos económicos que estamos teniendo o la reducción de la desigualdad social. Las transformaciones no ocurrirían si no hubiese estabilidad". Es una "palanca importante", valoró, reprochando cómo se habrían abordado crisis como la energética con un Ejecutivo de PP y Vox que "dicen que hay que frenar las renovables".
No puedo convocar elecciones por interés partidista. Solo por el interés de los ciudadanos
A Page le contestó con sarcasmo: "Hay algún compañero que evidentemente me pide adelantar las elecciones porque es consciente de que voy a tener una mayor mayoría parlamentaria" que le permitiría "poder gobernar de manera mucho más tranquila". "Y yo se lo agradezco. Pero pero es que yo no puedo convocar elecciones por interés partidista. Tengo que convocar elecciones por el interés general de los ciudadanos", respondió, desechando por tanto la posibilidad de adelantar los comicios. "El interés general de los ciudadanos a día de hoy, con guerras por todo el mundo, con crisis que exigen de respuestas eficaces y también equitativas por parte de la Administración General del Estado, es la estabilidad y la consolidación de políticas que nos están permitiendo precisamente zafarnos de las consecuencias sociales y económicas de estas crisis".
Ahora mismo, insistió, queda "culminar proyectos muy importantes, como los fondos europeos", que ya se agotan en diciembre de este año. "Hay hitos que exigen de la constancia y de no meter al país en una parálisis" ni en procesos de investidura "azarosos", ejemplificó, aludiendo a la complejidad de armar gobiernos en países de nuestro entorno, como se está viendo ahora en Dinamarca, las que ha habido en España o las que enfrentan PP y Vox en varias comunidades.
Su audiencia con el Papa
Sánchez acudió a Roma como paso previo de la visita apostólica del Papa a España, del 6 al 12 de junio. Apreció como muy positivo que "por fin podamos tener su presencia, disfrutar de ella" con un "programa muy completo" que le llevará de Madrid —con citas con los Reyes o el Congreso—, Barcelona —en la Sagrada Familia— o en Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife, para conocer de primera mano el fenómeno migratorio. Pese a la coincidencia en distintas cuestiones con el Pontífice, Sánchez negó que el Gobierno quiera hacer uso político de esa visita. "La figura del Papa y lo que representa para los católicos trasciende el debate político de este Ejecutivo o de las Cortes. No pensamos en eso".
El presidente repasó los cinco ejes de su conversación de "tres cuartos de hora" con el Papa, sin dar detalles de la misma en profundidad por respeto. Se tratan de la coincidencia de "la paz, el diálogo o la diplomacia" sobre "la carrera armamentística". "La lucha de la pobreza, la malnutrición y la salud global". Además, "el vínculo imprescindible entre la ética y la inteligencia artificial". Igualmente, de "migración", donde "la Iglesia católica y el Gobierno tenemos sintonía elevada". Cree que es responsable en un momento en el que se extienden falacias como "la prioridad nacional o las teorías de sustitución" que "no se avalan con datos" y tras "cinco regulaciones anteriores" por otros gobiernos. Con Parolin valoró la proximidad con el Vaticano para acuerdos como la resignificación del Valle de Cuelgamuros o la reparación de las víctimas de abusos sexuales.
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