"Nuestra abeja Maja es mejor que los misiles rusos". En clave geopolítica, el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, ha felicitado a través de su cuenta de X a Maja Chwalińska, finalista en Roland Garros. Ha recurrido a la palabra rakiety que en polaco es misiles y raquetas. La tenista zurda se ha impuesto este jueves a la rusa Diana Shnaider, por 7-6 (7-4), 6-4. Shnaider había vencido previamente a la número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka, quien incluso dijo que se planteaba dejar el tenis tras esa derrota.

PUBLICIDAD

El milagro de Maja Chwalińska ha conmovido a los aficionados al tenis. La tenista polaca, de 24 años, ha pasado por momentos dramáticos hasta el punto de retirarse durante un año. Sufrió una depresión en 2019 pero la fase más grave sucedió dos años después.

"Llegó un momento en el que ya no podía ni levantarme de la cama. Supe que necesitaba parar, ni siquiera podía vivir", ha relatado la tenista. "No sabía si podría volver al tenis". Entonces se tomó un respiro. Según la OMS, el trastorno depresivo afecta a cerca del 5% de la población mundial.

Desde la fase previa a la final

A París llegó con muchas ganas desde el número 114 del ranking WTA. Alcanzó el cuadro principal tras superar la fase previa, de modo que lleva más partidos que los que ya parten en una fase más avanzada por su posición en el ranking. Nunca antes una jugadora había llegado a la final desde la fase previa.

La tenista polaca se ha impuesto a Rame, Monnet, Lamens, Zheng, Mertens, Sakkari, Parry, Kalinskaya, y por último, Shnaider. La final será su décimo enfrentamiento.

Al alcanzar los cuartos, confesó que no sabía si tendría dinero para el alojamiento porque no creía que iba a llegar tan lejos. La compañía polaca OSHE, que patrocina a la deportista, anunció que cubriría los gastos. En realidad, se trata de anticipar el dinero porque Chwalińska ya ha ganado 1,6 millones de dólares en el torneo. Roland Garros ha cambiado su vida deportiva: hasta ahora había ganado 864.000 dólares.

Una estratega muy resiliente

Como tenista destaca por su juego defensivo y estratégico. Su capacidad de resiliencia se explica por su historia de sufrimiento personal. Mentalmente ha demostrado ser una de las jugadoras más fuertes de la competición. Sabe concentrarse en el momento. "Sé que estar tranquila es lo que me permite jugar mejor", ha señalado.

Este sábado se enfrenta en la final a Mirra Andreeva, quien a los 19 años ha demostrado ser un auténtico portento. Su entrenadora es la española Conchita Martínez. Como dice el anuncio de la propia competición, la final enfrenta a una sensación adolescente, Andreeva, con una heroína de cuento de hadas, Chwalińska.

La rusa Andreeva se enfrentó en semifinales a la ucraniana Marta Kostyuk, quien la víspera rindió homenaje a los combatientes ucranianos y a las víctimas de la invasión rusa. Kostyuk instó a las tenistas rusas, como Andreeva o Shnaider, a que actuaran como adultos y se pronunciaran sobre la guerra rusa en Ucrania.

Rusia contra Polonia en la final

Será un partido interesante. Desde el punto de vista deportivo, la finalista polaca practica un tenis artesanal, vistoso y muy táctico. Sabe moverse en la pista y parece incansable. Andreeva es una auténtica muralla y, pese a su juventud, es muy consistente. Su ritmo es implacable.

En términos geopolíticos, Rusia y Polonia son países eslavos pero antitéticos. Polonia es el país donde prima la libertad individual con una historia de resistencia a los imperios vecinos. Rusia se impone por la fuerza y el individuo no existe.

La rusa Andreeva confía en la inmutabilidad de su sistema, la solidez de sus líneas y la presión constante. La polaca sabe que para sobrevivir y vencer ha de ser más rápida, más creativa y dominar el arte de la sorpresa.

De momento, Maja Chwalińska está en el ahora. "Dejadme saborear este momento. Quiero respirar un poco y disfrutarlo". El sábado puede convertirse en la reina de París, aunque habrá de vencer al tándem hispano-ruso.