No estaba previsto. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, estaba este viernes de viaje en Montenegro y, a su llegada a la cumbre UE-Balcanes Occidentales en la localidad de Tivat, se paró ante la prensa. Y él mismo sacó a colación el caso Leire Díez. Prueba de la enorme presión política que está recibiendo el Ejecutivo, su partido y él mismo. Porque la gran pregunta es si el líder socialista pudo tener conocimiento de las actividades presuntamente ilícitas de la exmilitante para entorpecer las investigaciones judiciales que afectan al PSOE o al Gobierno.

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Sánchez sostuvo ante los periodistas que no. A lo largo de una comparecencia improvisada que se alargó 20 minutos, enfatizó que no respaldó ni conoció qué hacía ella, porque de haberlo sabido jamás lo habría consentido. Se desmarcó por completo de las maniobras de Díez, aunque ella sugirió por escrito en algunos mensajes que el presidente —"el one"— sí pudo tener conocimiento de ellas. "Nunca avalé, nunca tuve información, ni nunca tuve conocimiento de algo que nunca hubiera tolerado", sostuvo desde Tivat.

El jefe del Ejecutivo reconoció que las informaciones conocidas los últimos días, sobre el auto y el sumario del caso Leire, le llenan de "decepción y preocupación". También de "indignación". "Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez y si no se ha hecho es precisamente porque nunca las hubiera tolerado", incidió el presidente, para negar taxativamente que diera alguna orden vinculada a las actividades de la trama: "En absoluto", recalcó.

Es más, alegó, él no va a repetir aquello que hizo el PP durante sus años en la Moncloa. No ha habido ni habrá, por tanto, una operación Kitchen, ni un espionaje a adversarios políticos: "Yo no hago ni he hecho lo que otros sí me hicieron a mí, porque había una policía mal llamada patriótica de un Gobierno del Partido Popular que sí utilizó los resortes del Estado para obstruir acciones judiciales y también la investigación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado". Se refería el secretario general a que la policía del Ejecutivo de Mariano Rajoy husmeó en el negocio de las saunas de su suegro, ya fallecido, para erosionarle políticamente cuando llegó al poder del partido, hace 12 años.

El presidente rubricó que este es el momento de la Justicia, que ahora hay que dejar trabajar a los jueces. Eso sí, ni el Gobierno ni el partido, prometió, permitirán que "las corruptelas de unos pocos y el ruido interesado de unos muchos, de una oposición marrullera que no tiene otra cosa que ofrecer a la ciudadanía más que maniobras, ruido e insidias, tape e impugne un proyecto político que está trayendo prosperidad, crecimiento económico, creación de empleo y avances sociales". Sánchez, por tanto, protegía la acción de su Gobierno frente a las actitudes de esos "pocos".

Nunca he conocido ni nunca se me ha informado sobre las andanzas de la señora Leire Díez y si no se ha hecho es precisamente porque nunca las hubiera tolerado", sanciona el jefe del Ejecutivo

Un intento de encapsular la crisis. Lo que ha ocurrido, cree, es lo que denunció Ferraz esta semana, tras conocerse el sumario del caso Leire: la utilización del nombre del partido en vano y "en falso" para fines que no tienen nada que ver con los objetivos que defiende el partido.

Por eso mismo, adelantó Sánchez que los equipos jurídicos del PSOE están analizando con detalle toda la documentación del caso Leire para emprender todas las acciones necesarias en defensa de la "honorabilidad" del partido. No concretó, eso sí, cuáles pueden ser, aunque en el PSOE hay dirigentes que reclaman que se actúe en los tribunales contra la propia Díez. "Mi Gobierno es un Gobierno limpio, mi partido es un partido íntegro, y, desde luego, la corruptela es de unos pocos", expresó.

Apunta que el PSOE está analizando el sumario del 'caso Leire' para emprender las acciones oportunas por su "honorabilidad": "Mi Gobierno es un Gobierno limpio y mi partido es un partido íntegro"

El sumario del caso Leire ha puesto en la picota a la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. La UCO reveló que esta y la exmilitante mantuvieron "al menos tres" reuniones. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había negado tajantemente la semana pasada que se hubiera podido producir un encuentro entre ambas. Tras conocerse el informe de los investigadores, la propia González reconoció que se habían producido dos citas y probablemente una tercera, que en las dos primeras tenían más carácter "laboral", porque le pidió trabajo, y que en la última le reclamó el reingreso de un comandante implicado en el caso Koldo, Rubén Villalba, y ella se plantó y cortó la relación. Marlaska, este viernes, volvió a sacar la cara por González. Lo mismo hizo Sánchez: expresó su "confianza" y apoyo a la directora general de la Guardia Civil. Ella, dijo, está haciendo un trabajo "muy positivo" dentro del cuerpo.

También el presidente dio por buenas las explicaciones de Cristina Narbona. La presidenta del PSOE se intercambió mensajes con Díez el 24 de abril de 2024, cuando él publicó la Carta a la ciudadanía que dio paso a los cinco días de reflexión. Narbona admitió ayer que Díez le había ofrecido información, pero que ella le derivó a Santos Cerdán, entonces secretario de Organización, y nunca tuvo noticia de más ni recibió ningún tipo de archivo: "No hay nada grave ni malo, por tanto pleno respaldo a la presidenta del partido", zanjó Sánchez.

La Fiscalía pidió al juez instructor, Santiago Pedraz, que tome declaración como testigo a Narbona. Fuentes del PSOE, en un comunicado posterior, este viernes por la tarde, recordaron que esa solicitud ahora tendrá que ser valorada y decidida por el magistrado. En todo caso, "máxima tranquilidad". La presidenta de la formación, señalaron, "ya ha dado explicaciones sobre estos hechos y el Partido Socialista no tiene nada que ocultar". "Nuestro único interés es que se esclarezca la verdad cuanto antes". Para Ferraz, la exministra Narbona fue "contundente en sus explicaciones", así que le da "pleno respaldo", para rematar con su compromiso de "plena colaboración con la Justicia".