Gabriel Rufián se ha convertido en una especie de conciencia crítica del progresismo para alertar del riesgo de ir a las próximas elecciones generales con una izquierda alternativa y soberanista fracturada. Los sondeos con intención de voto, como los que publicaban este lunes varios medios de comunicación, apuntan a un triunfo incontestable del bloque del centro derecha y a una debacle de Sumar y Podemos, mientras que su propio partido, así como Bildu o BNG salen mucho mejor paradas. El problema para el catalán es que su propuesta de unir a esa izquierda soberanista para que se presente a las elecciones bajo una misma marca y un candidato a la presidencia, que podía ser él mismo, hizo aguas desde el principio por la oposición de Bildu y del BNG, muy especialemente de los vascos.
Y aunque ERC y Bildu mantienen unidad de acción en el Congreso de los Diputados y van de la mano a las elecciones europeas, o precisamente por ello, el partido que lidera Arnaldo Otegi, no está por la labor de diluir su mensaje en unas generales y más cuando está en condiciones de hablarle de 'tu a tú' al PNV y hacerle el sorpasso en el País Vasco. Tampoco de embarcarse en la propuesta de un 'verso suelto' que atiende poco a la disciplina de partido. Los de Bildu se muestran leales a ERC, que aunque son las siglas en las que milita Rufián, está muy lejos de avalar las andanzas de su portavoz parlamentario.
Se le trasladó que "no había condiciones para hacerlo en Euskadi"
El caso es que la idea inicial del colomense era celebrar su tercer encuentro-foro-diálogo de la izquierda, -éste con Mónica Oltra, de Compromís- en el País Vasco. El primero, con Emilio Delgado, de Más Madrid, fue en la capital del reino. El segundo, con la candidata de Podemos a la presidencia del Gobierno y eurodiputada, Irene Montero, en Barcelona. Y para el de Oltra tenía pensado el País Vasco. Pero según ha podido saber El Independiente, desde Bildu se le hizo saber que no había "condiciones para hacerlo en Euskadi". Una vez que Bildu había dejado claro que una cosa es la unidad política y otra la electoral, en el partido de Otegi pensaron que tener por allí a Rufián y a Oltra podía llevar a confusión.
La respuesta del portavoz adjunto de Bildu, Óskar Matute, el día que se difundió que también iba a entrar en la ronda de charlas con Rufián, quedó bastante clara. A través de las redes sociales subrayó su buena relación personal y política "con quien he compartido muchos buenos momentos en el Congreso". Recordó que durante los últimos años "hemos colaborado junto a otras fuerzas en la defensa de los derechos de nuestras naciones, actuando siempre con solidaridad con las clases populares y los pueblos del Estado". "Pero nuestro proyecto, EH Bildu, es y será un proyecto por y para nuestro país: Euskal Herria y su gente". No ha habido cambio de posición. De hecho, ha endurecido el tono. «No nos gusta que nos digan cómo tenemos que organizar nuestra casa», dijo en marzo a RNE. Oskar Matute sentenciaba la 'vía Rufián'.
Baño de multitudes de Oltra
De ahí que el encuentro para hablar del futuro de la izquierda se trasladara de Eskadi a Valencia, donde la candidata de Compromís a la alcaldía de la capital organizó un acto bastante multitudinario que también tenía mucho de autorevindicación. Oltra abandonó la política y dimitió de vicepresidenta del Gobierno valenciano de coalición con el PSPV tras su imputación en 2022. Se le acusó de prevaricación, abandono de menores y omisión del deber de perseguir delitos por encubimiento en un caso de abuso de menores que afectaba a su exesposo, siendo ella responsable de la consejería de Políticas Inclusivas.
Dos años más tarde el juez acordó el sobreseimiento provisional, pero la causa siguió dando tumbos hasta que este mismo año la Audiencia Provincial de Valencia la ha reabierto de nuevo. Oltra está pendiente de la apertura de juicio oral. Aún así, encabezará la lista de Compromís al ayuntamiento de la capital del Turia en las elecciones municipales de mayo del año que viene.
Compromís no ha dejado de ser un quebradero de cabeza para Sumar en el Congreso
El pasado 19 de junio Rufián y Oltra apostaron por abandonar las "mínimas y miserables diferencias del pasado y del presente" entre las distintas fuerzas políticas del mismo espectro ideológico. "Y si las izquierdas no nos podemos de acuerdo- dijo Rufián- primarias, hagamos primarias, votemos y aglutinémonos alrededor del mejor". En todo caso, una cosa son las grandes declaraciones y otra pasar de las musas al teatro. Compromís no ha dejado de ser un quebradero de cabeza para Sumar en el Congreso. Baste señalar que tiene una de sus dos diputados, Àgueda Micó en el Grupo Mixto y el otro, Alberto Ibáñez, sigue con los magentas.
Si bien Rufián se topó con el rechazo de Bildu y el BNG, parece que los comunes son más receptivos. La exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau, se muestra dispuesta a la unidad de acción de la izquierda pero en el ámbito catalán y para las autonómicas. Recientemente participó en un acto con el promotor de este frente común, miembro de ERC, exportavoz en Madrid y muy próximo a Rufián, Joan Tardá. También estuvo presente en esa charla quien fuera diputado nacional de la CUP David Fernàndez. Entre ellos hubo bastante coincidencia de análisis, pero Tardá es minoría en su partido.
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