Opinión

Una terrible emboscada

El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi.
El líder de EH Bildu, Arnaldo Otegi. | EUROPA PRESS

Nos insisten mucho en que el espacio político-mediático eufemísticamente llamado 'izquierda abertzale' ha cambiado y evolucionado mucho. Que el lenguaje de la actual EH Bildu ya no es el de Herri Batasuna y, a su vez, las formas de 'informar' que tenían entonces Egin o Punto y Hora no son las que utilizan hoy en día los principales medios de ese espacio, como Gara o su digital Naiz.

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Cuesta mucho convencerse de ello cuando a la mínima surge la inercia del pasado. En las últimas elecciones municipales de 2023, EH Bildu incluyó a 44 personas condenadas por pertenencia a ETA en sus listas. Y este lunes, la web Naiz, al informar en primicia de la muerte del asesino etarra Jesús María Zabarte Arregui, 'el Carnicero de Mondragón', no solo evitaba referirse a él como 'terrorista' o 'asesino' —eso ya se daba por supuesto—, sino que, una vez más, borraba de la historia a las víctimas. Ni una mención a todas las vidas que Zabarte segó. Tenían nombres y apellidos, pero para el digital de Gara no existen. ¿Cabe mayor desprecio?

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No es fácil el proceso que tendrá que hacer el espacio político-mediático de la izquierda abertzale. Mientras el resto de ideologías enfrentadas con el Estado, incluido el independentismo catalán o el nacionalismo gallego, defendían sus postulados por cauces democráticos, ellos mandaron a tres generaciones de jóvenes a matar en nombre de "su patria". Tres generaciones destrozando vidas, incluidas las suyas propias, autoconvencidos de que el fin justificaba los medios y de que, si mataban a civiles desarmados, a mujeres y niños, la culpa era de ese "estado opresor".

Se supone que han hecho avances en los últimos tiempos, que Arnaldo Otegi ha logrado fijar la doctrina de que matar no es práctico y está feo y que, aunque no pueden pronunciar el verbo "condenar" –porque es para ellos un término de ese estado fascistoide–, sí están dispuestos a "lamentar" las muertes, con la única condición de que se equiparen siempre con las causadas por el franquismo. Es un mecanismo psicológico de protección: "Sí, sí, matar estuvo mal, pero que quede claro que ellos también mataron, recuerden a Franco". Una táctica descabellada que supone decir que personas como el niño Piris, la fiscal Tagle o el profesor Tomás y Valiente eran cómplices de Franco o Galindo. Es una equiparación abyecta, pero los 'buenistas' nos insistirán que quizá, como primer paso, necesaria.

En un momento en que los buenistas están dispuestos a conformarse con la injusta equidistancia, la izquierda abertzale no es capaz ni de eso

Pero es que Naiz ni siquiera jugó a eso. Ni siquiera equiparó. Directamente borró a las víctimas, porque para ellos la auténtica víctima era, al parecer, Zabarte. El titular podría haber sido "El miembro de ETA Zabarte ha muerto". Pero no. El titular que han puesto es: "Garratz Zabarte, quien fue arrestado en la emboscada de Hernani y pasó 29 años en prisión, ha fallecido", como si se tratara de una especie de Nelson Mandela, sin concretar cuántas condenas tuvo ni por qué delitos.

El digital abertzale habla de él como si fuera un mártir: "Fue arrestado por la Guardia Civil en Hernani en 1984, en una emboscada espantosa, y estuvo encarcelado durante 29 años, hasta 2013. La última parte de su encarcelamiento fue ilegal, impuesta mediante la denominada 'doctrina Parot', por lo que tuvo que ser liberado tras la anulación de la sentencia por parte de Europa".

La nota encuentra espacio para hablar de lo mal que lo pasó Zabarte cuando le molestaban "falsos periodistas" de la derecha española (imaginamos que lo dicen por Cake Minuesa), de recordar a su santa madre y, aquí viene lo más controvertido, de recordar que los dos miembros de su comando, Juan Luis Lekuona 'Kattu' y Agustín Arregi 'Txuria', murieron en un tiroteo en Hernani frente a guardias civiles en 1984. A ellos sí les cita con nombre, apellido y apodo, pero no, en cambio, a las 17 personas a las que asesinaron.

Si de verdad estuvieran por la equidistancia y tuvieran un mínimo sentido periodístico, la nota de Naiz al menos debería haber incluido un párrafo que mencionara: "Zabarte fue condenado por la Audiencia Nacional a penas que sumaban más de 600 años de cárcel por atentados en los que murieron asesinados el niño José María Piris Carballo (de 13 años), Antonio Cedillo, Juan Seronero, Jesús Ordóñez, Alfonso López, doctor Ramiro Carasa Pérez (secuestrado y asesinado), Carlos Patiño Casanovas (paisano), Manuel Peronié Díez (policía municipal), Juan José Pulido Pavón (vecino de Hernani), Pablo Sánchez César (policía nacional), Ángel Flores Jiménez (guardia civil), Cándido Uña González (paisano) o el taxista Pablo Garraza, entre otros". Eso hubiera sido lo equidistante. Y a pesar de que sería duro para la AVT ver que en una nota se ponía al mismo nivel a personas que murieron con las pistolas en la mano tras matar como Kattu y Txuria y a víctimas inocentes como el niño Piris, al menos daría credibilidad a esa idea de que el espacio abertzale está avanzando, aunque fuera a base de esa canalla equidistancia.

No ha sido así. A Ane Urkiri e Iñaki Soto, responsables de Naiz y Gara, les ha faltado la valentía de dejar de ningunear a las víctimas de ETA y las han vuelto a borrar de su relato. Parece que la inercia de llevar años silenciándolas ha pesado. Esa inercia de pensar que sólo son víctimas "los suyos", como Kattu y Txuria, el resto, efectos colaterales que no merecen ni ser recordados como persoas. Ningún valor tiene a estas alturas que ABC, El País o El Independiente publiquen los nombres de las víctimas de 'El Carnicero de Mondragón'. Son ellos los que tienen que hacerlo. Es el espacio mediático de la izquierda abertzale y sus lectores los que tienen que conocerlos, los que tienen que romper esa miserable omertà para que ese espacio se desvincule de su pasado de una vez por todas.

En un momento en que los buenistas están dispuestos a conformarse con esa injusta equidistancia, resulta que la izquierda abertzale no es capaz ni de eso. ¿Habrá que esperar a la siguiente generación?

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