Imposible abstraerse de la agenda judicial que ha marcado el curso político. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en su comparecencia de balance del año, no hizo referencia a los casos de corrupción que afectan a su entorno o al partido, pero sí tuvo que defenderse de ellos en las preguntas posteriores de los periodistas. Sin demasiadas novedades más allá del tono, de la manera de verbalizarlo. Defendió de nuevo a José Luis Rodríguez Zapatero y se dio por satisfecho con las explicaciones dadas por él mismo la semana pasada en TVE y además defendió la "profesionalidad" e "integridad" de su hermano, David Sánchez, y su mujer, Begoña Gómez, al margen de su condición de familiares directos.
Igual que en anteriores ocasiones el líder socialista se había explayado suficientemente sobre Zapatero, este martes, en la rueda de prensa con la que cierra el curso antes de las vacaciones de verano, respondió de manera más escueta sobre él. Su posición se mantiene, pese a que en su partido la entrevista en Mañaneros 360 del pasado jueves fue recibida con frialdad e inquietud, ya que no sustentó su versión de que no había ejercido ningún tipo de influencia para el rescate de Plus Ultra ni ante la SEPI ni ante el Gobierno con documentos o argumentos nuevos. Y nada aclaró del origen de las joyas halladas en su despacho, si bien insistió en que fueron un "regalo de cortesía personal" —no dijo de quién ni cuándo le llegó— y que nunca tuvo un "afán patrimonial".
"Por parte del Gobierno de España, por parte del partido que tengo el honor de dirigir, desde luego, [Zapatero] cuenta con nuestro respaldo, respetamos su presunción de inocencia y estamos en las fases iniciales de esta investigación. Ya veremos en qué deriva", se limitó Sánchez a expresar primero. El énfasis en la defensa de otras veces quedó diluido esta vez. Muy significativamente.
Por parte del Gobierno y del PSOE, Zapatero cuenta con nuestro respaldo, respetamos su presunción de inocencia y estamos en las fases iniciales de esta investigación. Ya veremos en qué deriva"
Pedro Sánchez, presidente del Gobierno y secretario general del PSOE
Evitó comentar nada de la declaración como imputado de Julio Martínez Martínez, amigo del expresidente y administrador de Análisis Relevante, que llegó a señalar ante el juez que se enteró de la concesión del préstamo a la aerolínea por él y antes de su aprobación formal. "Esa es su versión", despachó el jefe del Ejecutivo. No opinará, dijo, de los relatos "de unos y otros". "Permítame que me quede con lo dicho", sancionó.
Porque para el Gobierno no hay discusión sobre la limpieza del rescate, cuyo expediente, recordó, "ha sido examinado por activa, por pasiva y por perifrástica" no sabe ya "cuántas veces". "Y desde el Gobierno de España decimos lo que hemos dicho siempre: una legalidad absolutamente intachable de ese expediente", sostuvo, para a continuación romper una lanza a favor del Fondo de Apoyo a la Solvencia de las Empresas Estratégicas (FASEE), dependiente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, y que liberó los fondos para Plus Ultra y para tantas otras compañías en apuros tras el estallido de la pandemia. "Permitió la conservación de 60.000 puestos de trabajo, el rescate a miles de empresas que solamente tenían un problema y era la pandemia del covid-19 y que fue una respuesta diferenciada a otras muchas crisis en donde en lugar de proteger a las empresas y a los trabajadores a través de mecanismos ERTE lo que se hacía era despedir a los trabajadores y no ayudar a las empresas". Sánchez recordó además que en puridad no se trató de ningún rescate a fondo perdido, sino un préstamo del Estado que las empresas tenían que devolver con un tipo de interés que, seguramente, no era de su "agrado". En definitiva, "absoluta tranquilidad" respecto a la concesión de la ayuda por parte del Gobierno.
A Sánchez se le percibió más irritado cuando se le preguntó por la condena por nueve años de inhabilitación por prevaricación a su hermano y al juicio por jurado que deberá afrontar su mujer, dos cuestiones sobre las que aún no se había pronunciado. En esta ocasión, sacó la cara por ambos, pero más allá de que sean su familia. "Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano, pero son Begoña Gómez y David Sánchez. Son dos personas que durante toda su vida lo que han hecho ha sido trabajar, formarse". Y resumió el currículum de ambos. Su hermano es "licenciado en Económicas por ICADE, licenciado en Composición y Dirección de Orquesta por la Universidad rusa de San Petersburgo, donde vivió seis años, habla perfectamente ruso, inglés, francés, italiano, y es una persona que ha dedicado toda su vida a trabajar de forma íntegra y a formarse".
Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano, pero son Begoña Gómez y David Sánchez. Dos personas que durante toda su vida lo que han hecho ha sido trabajar, formarse", alega
"No es mi hermano solo, es fundamentalmente David Sánchez. Y, por tanto, él, en un sistema garantista como el nuestro, tiene todo el derecho a recurrir esta sentencia que considera injusta y esperemos que otras instancias, evidentemente, le den la razón, como yo lo defiendo también", aseguró, asumiendo por tanto la calificación de "injusta" de la sentencia contra su hermano, idea que ya prendió en el Ejecutivo y en el PSOE.
Con Gómez "pasa lo mismo". Conoció a su mujer cuando tenían 30 años, y ella llevaba "más de 10" trabajando en su empresa, compañía que dejó en 2018, cuando él aterrizó en la Moncloa tras ganar la moción de censura a Mariano Rajoy. Y dejó su empresa, explicó, por él, para "evitar cualquier conflicto de interés y cualquier tipo de problema que pudiera surgir, aunque fuera artificial e intencionado, por parte de intereses que, efectivamente, hoy, a través de las acusaciones populares, están haciendo".
"Pero era una profesional antes de que yo la conociera", precisó. Su mujer incluso "colaboraba con la Universidad Complutense", "con algunos másteres, estudios de posgrado que ella lideraba y diseñó", antes de asumir él las riendas del PSOE, primero en 2014 y luego en 2017. "Por tanto, no es mi mujer, es Begoña Gómez", reiteró, molesto con las "estrategias" de la derecha que persiguen "deshumanizar a personas que tienen un pasado de integridad, de profesionalidad y que hasta incluso han sacrificado buena parte de su desarrollo profesional", como en el caso de su mujer, añadió, por el simple hecho de que es jefe del Ejecutivo. "Y la pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿la pareja de un presidente o presidenta de Gobierno tiene que renunciar a su carrera profesional? Esa es la España que queremos".
Que las acusaciones populares impulsan, en el caso de Gómez, una "causa política" es, para Sánchez "no una opinión", sino un "hecho". PP y Vox están personados y su "única propuesta" es que se "eleven las penas de cárcel" para los procesados
En lo que no quiso reparar es en la "deriva judicial" de ambos casos. "Pues en fin. Esperemos que acabe lo que tiene que acabar. Que ya saben cuál es mi opinión", remachó. Sánchez deslizó que las causas a su hermano y, sobre todo su mujer, tienen carácter más político que judicial. En ambas, recordó, la Fiscalía ha pedido el sobreseimiento y en la que afecta a Gómez ni siquiera "ha sido requerida la Abogacía del Estado, que en teoría está para defender los intereses de la Administración", cuando se trata de un presunto delito de malversación. Así que quienes sostienen las dos investigaciones son las acusaciones populares, que están "impulsando una causa política". "Yo creo que eso no es una opinión, eso es un hecho. Gustará más o menos, pero es así. Por tanto, resulta evidente que hay una intencionalidad por parte de estas acusaciones populares y, por cierto, por parte también de partidos políticos, de Vox, del PP, que se presentan como acusaciones populares". Partidos cuyas "únicas propuestas", las que se les conocen "durante estos años", "es elevar penas de cárcel". "Ese es el tipo de oposición que tenemos. Yo, desde luego, no me sumo a ello", acabó.
Sánchez no había hecho alusión a los casos judiciales en su exposición inicial, aunque sí confirmó que el Consejo de Ministros acababa de aprobar el proyecto de ley orgánica de integridad pública, texto que por tanto supera la segunda lectura se envía ya al Congreso para su tramitación parlamentaria y que fue la norma que él mismo prometió hace un año cuando el Supremo imputó y encarceló preventivamente a Santos Cerdán. La ley creará esa nueva agencia independiente de integridad pública, "con mayores funciones" a las que se le habían asignado en primera lectura, en el anteproyecto. El presidente espera que todos los grupos "tengan la misma altura de miras que exige el momento, que tengan voluntad de diálogo" para que el texto salga adelante porque el Gobierno y los grupos de PSOE y Sumar "lo van a tener".
El presidente no da la legislatura por finiquitada: le queda "un año". Y los Presupuestos los presentará el Gobierno y enviará al Congreso, según su "intención", "en 2026", y los aprobará "en 2026"
Sánchez compareció en el Salón Barceló de la Moncloa —antigua Tapices— arropado por los tres vicepresidentes (Carlos Cuerpo, Yolanda Díaz y Sara Aagesen), el ministro de la Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, y la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, además de por buena parte de su equipo de asesores. Tras una larguísima intervención inicial, de algo más de una hora, en donde repasó los logros cosechados ya no en el último año, sino en sus tres legislaturas, desde 2018, el presidente quiso recalcar el mensaje de que al Gobierno le queda carrete. "Un año para culminar esta legislatura" y las reformas pendientes, indicó, dando a entender que puede agotar mandato y llevar las urnas a julio de 2027, no necesariamente en el primer trimestre del año.
Desde luego, no precisó cuándo presentará el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado. Una pregunta clave. Se le inquirió si respetará el plazo que impone la Constitución —llevarlo al Congreso antes del 30 de septiembre— y no quiso comprometerse. La "intención" del Ejecutivo es presentar los PGE "en 2026" y aprobarlos "en 2026".
"Las elecciones, también cuando gobierna la izquierda, son en legislaturas que duran cuatro años, no solamente cuando gobierna la derecha son cuatro años", agregó, para pedir a la derecha que, "cuando llegue el momento", "asuma los resultados electorales", sin descartar por tanto que pueda repetir en el poder. "Nosotros siempre los hemos asumido, a ver si otros aplican también el mismo cuento". Pero hasta los comicios, "queda mucho camino por delante" y su Gobierno tiene "los objetivos muy claros": "Somos el Gobierno de la gente, somos el Gobierno de coalición progresista, y este es el Gobierno de España", redondeó.
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