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La Legión, atada de pies y manos en la crisis de Ceuta

El Tercio Duque de Alba continúa operando al límite de sus capacidades y bajo un marco jurídico que les impide actuar con plena autoridad.

Pasadas las 19 horas del pasado 30 de julio, con el paso fronterizo ya completamente desbordado por la llegada de inmigrantes procedentes de Marruecos, Moncloa autorizó el despliegue de las Fuerzas Armadas en las calles de Ceuta. La primera unidad en salir fue el Tercio Duque de Alba 2.º de La Legión, integrado en la Comandancia General de Ceuta.

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La situación obligó a suspender los permisos de salida de la ciudad y a ordenar el regreso inmediato a los cuarteles de los militares que se encontraban fuera de servicio. Cuando la Legión comenzó a desplegarse, las calles de Ceuta ya estaban desbordadas por la llegada de miles de personas que habían cruzado el espigón. Los primeros vehículos militares en recorrer la ciudad fueron, tal y como informó El Independiente, los VAMTAC de UROVESA y los ya obsoletos Blindados Medios sobre Ruedas (BMR).

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Indefensión jurídica y la falta de órdenes

A pesar de estar en primera línea, la realidad operativa de los legionarios del Tercio Duque de Alba se topó con un vacío de autoridad y una falta de directrices claras. Las tropas se limitaron a seguir órdenes políticas y alegaban no tener competencia para detener a personas, una facultad que, denunciaban, sí se le reconoce a la Policía Nacional.

Sobre esta situación de desamparo, Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME), explicó a este periódico que las tropas se limitan solo a indicar a la gente por dónde pasar, enfrentándose a una "total indefensión jurídica si deciden intervenir". Gómez insistió entonces en la gravedad de la situación: "Los militares cumplimos órdenes" y "nuestros militares están solos en el sentido de que están allí, pero nadie les ha dicho cómo actuar". Debido a esta falta de instrucciones concretas para intervenir, el presidente de ATME calificó muy gráficamente la labor de sus compañeros: "Son agentes de tráfico".

Jornadas de 16 horas y sin descanso

Dos semanas después la situación no ha mejorado y la gestión de la crisis está pasando factura física a los efectivos desplegados. Las condiciones de trabajo de los militares destinados en Ceuta también han sido cuestionadas por la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), que también representa a las unidades de la Legión.

Desde la AUME se advierte que los soldados están sufriendo un "notable exceso de jornadas" y "una grave sobrecarga en el servicio". Según detalla este sindicato militar, los efectivos están realizando jornadas de hasta 16 horas y están trabajando todos los días "sin descanso".

AUME recalca que esta falta de descanso no es solo una cuestión de confort, sino de "prevención de riesgos para la propia seguridad", advirtiendo que si el personal no descansa ni hace los turnos adecuados, tampoco puede rendir. Ante esta situación de extrema exigencia, la Asociación ha solicitado formalmente la suspensión de los actos del 20 de septiembre del aniversario de la Legión en Ceuta, al menos en lo que respecta a la participación de las unidades actualmente desplegadas, a las que definen como "sobreexigidas por la crisis".

Cuarteles desbordados y falta de medios

A la sobrecarga de trabajo se suma el problema del alojamiento. El presidente de ATME denunció que los cuarteles no están preparados para acoger de forma simultánea a todo el personal movilizado. La capacidad de las instalaciones es limitada: "Dentro del acuartelamiento pueden vivir y dormir 150 personas, a quienes se les da de comer, tienen su habitación y su cama", explicó.

La movilización de todo el personal hacia los cuarteles ha puesto esa capacidad al límite. Algunos, han podido descansar en sus domicilios y otros en los alojamientos logísticos habituales de los acuartelamientos, pero el espacio disponible no ha sido suficiente para absorber el refuerzo. Ante esta situación, fuentes militares confirman la activación de unidades de Sevilla y Málaga, así como el envío de más de 100 tiendas de campaña desde Salamanca a Ceuta.

Para Gómez, el problema no está en la preparación de los militares, sino en los medios disponibles para afrontar un despliegue de estas dimensiones: "Los militares estamos perfectamente preparados, pero se demuestra claramente que falta material y que falta personal".

Labores de contención en las calles

A pesar de las limitaciones y el cansancio, el Tercio Duque de Alba 2.º de La Legión sigue participando activamente en las tareas encomendadas por la Comandancia General de Ceuta (COMGECEU) y la Delegación del Gobierno.

En las calles de la ciudad, las unidades de La Legión y de Regulares se han desplegado en puntos críticos como la pedanía de Benzú (cercana a la frontera de Beliones con Marruecos). Allí llegaron a retener a un grupo de más de 50 migrantes que posteriormente fueron subidos a furgones militares y trasladados a la frontera del Tarajal para que retornaran a Marruecos por su propio pie. Asimismo, el Ejército y la Policía Nacional mantienen retenidos a más de 200 migrantes en la playa del Trampolín para evitar que se desplacen al centro de la ciudad o al saturado Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Con un contingente total en Ceuta que ronda los 4.000 efectivos según el Ministerio, y sin una previsión de cuánto tiempo se prolongará esta situación, el Tercio Duque de Alba continúa en el ojo del huracán de una crisis migratoria, operando al límite de sus capacidades físicas y bajo un marco jurídico que les impide actuar con plena autoridad.

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