Pedro Sánchez buscó poner a Alberto Núñez Feijóo frente a su propio espejo. En el largo pleno en el Congreso sobre la crisis migratoria en Ceuta de este jueves, salió a combatir al líder del PP en la réplica cargando contra él por intentar "sacar tajada", pero también por ser un "hipócrita", puesto que su partido, cuando estaba en el Gobierno, sí definía a Marruecos como un país amigo con el que había que preservar las buenas relaciones y en cambio ahora exige poco menos que "desencadenar un conflicto diplomático de primer orden".

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El líder del PP es, para el presidente, "ruin" por intentar aprovecharse, "sacar tajada" de la situación en la ciudad autónoma y por azuzar el miedo para evitar la fuga de votantes a Vox. "¿Qué habría hecho un Gobierno de Feijóo y Abascal? ¿Disparar y matar a cientos o miles de jóvenes?", se preguntó, aludiendo a lo ocurrido el 30 y 31 de julio, cuando ante la riada humana las Fuerzas de Seguridad eligieron no cargar contra los migrantes para evitar un baño de sangre.

¿Qué habría hecho un Gobierno de Feijóo y Abascal? ¿Disparar y matar a cientos o miles de jóvenes?", se preguntó el presidente, que acusó al jefe del PP de intentar "sacar tajada" de la crisis

El presidente acudió a la hemeroteca y a la gestión de los gobiernos del PP para defender su posición. Porque más allá de "golpes de pecho", los populares no ofrecen, a su juicio, "soluciones", y porque en el pasado, cuando dirigían el país, Ceuta "perdió un centenar de policías", igual que recortó el presupuesto del Centro Nacional de Inteligencia (CNI): en 2018 su dotación era de 280 millones, y hoy es de 445. "Usted no sabe nada de gestión migratoria; no le importa", reprochó Sánchez directamente a Feijóo.

Así que el PP lo resuelve todo "recortando y privatizando" y luego acudiendo al Estado, ironizó, "y si no pregúntele a la del aticazo". Se refería, claro, al piso de lujo en Chamberí que compró por 6,3 millones de euros la empresa pública madrileña Planifica Madrid y de la que no ha dado explicaciones Isabel Díaz Ayuso.

Recalca que su Gobierno "mira de igual a igual a todas las potencias extranjeras", pero no tiene la más mínima intención de desencadenar un choque diplomático de primer orden sin datos sólidos"

El presidente defendió que su Gobierno "mira de igual a igual a todas las potencias extranjeras, también a Marruecos", pero no tiene la "más mínima intención de desencadenar un conflicto diplomático de primer orden sin tener datos sólidos. La prudencia no está reñida con la contundencia". Es decir, que no puede acusar sin evidencias a Rabat. El Ejecutivo debe "ayudar a Ceuta", investigar lo ocurrido y apostar por la "prudencia", insistió.

Sánchez recalcó que la actitud de Feijóo es "hipócrita", porque cuando el PP gobernaba decía que mantener una buena relación con Marruecos era una "prioridad" —lo dijo Abel Matutes, ministro de Exteriores de José María Aznar— o que era un país "amigo" —palabra de Mariano Rajoy como presidente en 2012—, y sin embargo cuando gobierna la izquierda el Ejecutivo está "vendido" a los intereses del reino alauí. El presidente recordó que Rajoy llegó a calificar de "magnífica" la relación con Rabat en 2017, cuando se produjeron 6.800 entradas irregulares en Ceuta y Melilla, cuando este año, sin contar con el asalto de julio, habían sido 3.900.

Saca a colación palabras del exministro de Aznar Abel Matutes o del expresidente Rajoy, que hablaban de mantener buenas relaciones con Rabat y de que era un país "amigo"

"¿Cuál sería la política exterior con Marruecos con el señor Feijóo y el señor Abascal? ¿La misma que hemos tenido todos los presidentes del Gobierno hasta la fecha o una de confrontación abierta? ¿Tenemos que romper relaciones, como ha dicho el señor Abascal, de verdad que estamos hablando de eso?", inquirió el líder socialista, acusando de "oportunismo" y "cinismo" al jefe del PP.

Pero también se burló de él, por "prometer cosas que no está en su mano cumplir", como que la final del Mundial de fútbol de 2030 será en España. "¡Si no manda ni en su propio partido va a mandar en la FIFA! Es una cosa la del señor Feijóo...", se rio, incidiendo en que no ha podido obligar a dimitir al alcalde de Móstoles, acusado de acoso sexual y laboral, ni ha logrado que Ayuso se explique por su viaje a México o por su "aticazo". "Promete lo que no puede cumplir y no cumple con lo que sí puede", atizó de nuevo.

Remarca que la suya no es una política de "apaciguamiento", sino de "buena vecindad" con Marruecos, y con "líneas rojas", la política que han tenido "todos los gobiernos" en España

En las réplicas al resto de grupos, Sánchez sí introdujo algunas reflexiones elocuentes. Así, frente a Enrique Santiago y Aina Vidal, de Sumar, defendió que no está desplegando su Gobierno una política de "apaciguamiento", pero sí de "buena vecindad" con Marruecos, con "líneas rojas" como la de dejar clara la españolidad de Ceuta y Melilla. Una política de buena vecindad que han tenido "todos los gobiernos con independencia de su signo político". Porque para el presidente no supone un giro el viraje sobre el Sáhara Occidental operado en 2022, ya que hay una "resolución de la ONU al respecto" y los "principales países europeos" han "avalado" la solución de la autonomía para la antigua colonia española. "Lo que hace el Gobierno es tratar de dar una solución política a un conflicto 50 años enquistado".

A Míriam Nogueras, de Junts, le lanzó un dardo (y no es raro ya, prueba de la ruptura de relaciones desde hace casi un año): la vio "incómoda" durante su intervención porque es "muy difícil" afirmar que se necesita atención humanitaria y a la vez "tratar de emular en algo el discurso de la ultraderecha española y catalana". Y sobre el registro de nuevo de la proposición de ley de delegación de las competencias migratorias a Cataluña, le reprochó que ahora los posconvergentes hayan presentado una iniciativa que "excede los elementos acordados" hace más de un año con el PSOE, aunque su grupo permitirá su tramitación, pero la suerte de ese texto depende de Podemos, que por ahora no cede.

Y precisamente a la líder de los morados, Ione Belarra, le contestó con una palabra que marca también esta sesión respecto al papel de Marruecos: "Cuando se vayan aclarando las dudas, los indicios que están sobre la mesa, iremos respondiendo de forma contundente". Era su manera de ratificar que no actuará con condescendencia, que su Ejecutivo no protege a Rabat. La posición del Gobierno, como recordaba su equipo en la Moncloa, es de "prudencia". Se lo había dicho a Feijóo: "Ceuta lo que necesita no son discursos matonistas de patio de colegio. Necesita prudencia, sentido común, templanza".