El abogado penalista hispano-colombiano Juan Gonzalo Ospina iniciará una nueva etapa profesional tras ser designado por el presidente Abelardo de la Espriella como embajador ante Bélgica y Luxemburgo, así como representante ante la Unión Europea y la OTAN. Al asumir este encargo en Bruselas, ha definido su cometido central señalando que será "los oídos, la voz y los ojos del presidente".
En el ámbito estratégico, fijó como su mayor desafío "hacer valer los intereses de Colombia en la Unión Europea y sobre todo vencer cualquier tipo de interés que pueda existir de otra nación o de otra potencia". Asimismo, detalló los puntos clave de su agenda en Bruselas, señalando la necesidad de "volver a firmar el tratado de libre comercio", "renovar el tema de la visa Schengen", "traer seguridad jurídica a Colombia para que vuelva a existir inversión" y consolidar la posición del país como "parte activa en la OTAN".
El alegato de despedida
Esta designación institucional pone en pausa una trayectoria de quince años en el ejercicio del Derecho Penal en España, 10 en Ospina Abogados. Durante su comparecencia, ha confesado que este era "posiblemente el alegato más importante y sin duda más difícil de mi vida como abogado penalista". Al anunciar su retiro temporal de la primera línea procesal, cuenta que se despide de lo que ha sido parte de su vida. Sin embargo, ha remarcado la profundidad de su vocación jurídica advirtiendo que "jamás dejaré de llevar en mi ADN el derecho de defensa, la defensa de la ley, de la libertad, de los derechos humanos y ese anhelo insaciable de la justicia y de la libertad".
Al precisar la naturaleza de su partida, aclaró: "No abandono la abogacía, sino que parto de ella". De este modo, al hacer un receso en los juzgados, expresó: "Cuelgo la toga y espero que cuando vuelva algunos de los fallos que existen el día de hoy sean cosas del pasado", convencido de que "uno puede dejar temporalmente la abogacía, pero nunca dejar de ser abogado".
Democracia, periodismo y garantías de la justicia
En su intervención, ha abordado también el valor de la información y la institucionalidad, afirmando que "la abogacía y el periodismo son dos pilares de una democracia y debe defenderse cada día". Asimismo, ha destacado la función fiscalizadora de ambas actividades al sostener que ambas profesiones incomodan al poder cuando cumplen con su deber.
Ospina también ha tenido tiempo para lanzar un mensaje a los legisladores sobre la necesidad de reformar el sistema para fortalecer el derecho de defensa a la hora de proponer pruebas que sean necesarias para esclarecer la verdad y evitar que haya inocentes en prisión.
Relevo y continuidad en Ospina Abogados
La transición diplomática conlleva una reorganización en Ospina Abogados, firma fundada en Madrid en 2016 cuyo liderazgo ejecutivo asumirá su socia Beatriz Uriarte. Ospina remarcó la importancia de Uriarte en la estructura del bufete declarando que "Bea no es una parte más del despacho, es la parte del despacho".
Con ello garantizó la continuidad operativa afirmando que "Ospina Abogados se queda para seguir creciendo con el mejor equipo, el liderazgo, el talento y la capacidad y la fuerza de Bea". Por su parte, Uriarte reafirmó la identidad de la firma al definirla como "una casa del derecho penal donde los clientes han venido a buscar una solución y siempre se le ha dado.
De los tribunales a Bruselas
El nombramiento diplomático pone en pausa una trayectoria de quince años en España. Nacido en Bogotá en 1986 y trasladado de niño al país, Ospina se formó en Derecho y Ciencias Políticas y de la Administración y, tras pasar por Martínez-Echevarría, se especializó en Derecho Penal. En 2016 fundó Ospina Abogados, firma con sede en Madrid y Marbella que ha combinado la actividad jurídica con la docencia y una creciente presencia pública. Entre sus principales hitos figura un recurso de casación ante el Tribunal Supremo que terminó con la absolución de un cliente condenado inicialmente a 19 años de prisión.
La consolidación de su carrera como penalista coincidió con una creciente exposición pública en los medios de comunicación. La representación de la familia de Edwin Arrieta, el cirujano colombiano asesinado en Tailandia, fue uno de los casos que más proyección mediática le dio: además de ejercer en España, participó en el proceso judicial en coordinación con los abogados tailandeses de la familia y declaró como testigo durante el juicio. A este asunto se sumaron otros procedimientos de amplia repercusión, entre ellos la defensa de Vito Quiles, a quien continúa representando.
Su trayectoria profesional terminó cruzándose con la política de su país de origen. Durante la campaña de Abelardo de la Espriella coordinó desde España la actividad de su candidatura y respaldó públicamente al ahora presidente, con quien, según ha explicado, mantenía relación desde sus años como abogado penalista. Esa vinculación desemboca ahora en su designación diplomática: desde Bruselas representará al país ante Bélgica y Luxemburgo y ejercerá como representante ante la Unión Europea y la OTAN. Tras años entre los tribunales, los medios y la gestión de su propia firma, Ospina afronta ahora una nueva etapa en el ámbito institucional.
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