Las manifestaciones que canalizaron la indignación ciudadana tras el desahucio de Maricarmen Abascal el pasado miércoles no dejan de ser para los populares una suerte de ensayo de lo que se les va a venir encima si Alberto Núñez Feijóo llega a Moncloa tras las próximas elecciones generales. Tienen asimilado desde hace tiempo que la conflictividad social será la tónica de los primeros compases de la próxima legislatura como lo fue la de Mariano Rajoy entre 2012 y 2013, en medio de una fortísima crisis económica que situó a España a borde del rescate europeo, como fueron los casos de Grecia, Irlanda y Portugal.
Lo que faltaba, según el análisis del cuartel general de los populares, era una suerte de calentamiento previo, un 15-M revisitado, un movimiento social alimentado con el más que previsible cambio de ciclo electoral... Hasta ahora. Las protestas por la catastrófica situación de la vivienda en España, -que en Madrid se desarrollaron frente al ático de seis millones de euros que adquirió el gobierno regional-, son para el PP "la mecha con la que intentar calentar el clima preelectoral de generales, locales y autonómicas" del año que viene. En definitiva, para terminar de eclosionar "en cuando Alberto ponga un pie en Moncloa", señalan desde Génova.
Irene Montero clamó recientemente que "es increíble que en este país no haya habido una huelga general en 15 años"
Lo cierto es que entre los lemas que coreaban los asistentes no faltaban alusiones y reproches también al Ejecutivo de coalición de Pedro Sánchez -"¿dónde está el Gobierno progresista?", gritaban- y salvo la excepción madrileña, en el resto de las ciudades las protestas tuvieron lugar en torno a las sedes de las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno central a pesar de los intentos de Sánchez de residenciar toda la responsabilidad en Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez Almeida.
El pasado mes de julio, en una entrevista en la SER, la número dos de Podemos y eurodiputada, además de candidata a las próximas elecciones generales, Irene Montero, clamaba que "es increíble que en este país no haya habido una huelga general en 15 años", con la crisis de la vivienda de telón de fondo. Es de suponer que de ese lapso de tiempo excluye el cuatrienio en que Unidas Podemos gobernó en coalición con el PSOE y la morada fue ministra de Igualdad. Pero el comentario no dejaba de ser un aviso a navegantes de lo que pueda pasar en la próxima legislatura.
La "alerta antifascista"
Cuenta un dirigente popular que cuando ficharon a Alberto Nadal para reforzar el área de Economía del PP, que hasta julio del año pasado pilotaba en solitario Juan Bravo, le advirtieron de que "iba a meterse en un avispero". Dijo que sí y eso que estaba en un cómodo destino en Estados Unidos, aunque quizá, menos motivador.
Es cierto que, a diferencia del país que heredó Mariano Rajoy de José Luis Rodríguez Zapatero, la situación económica española actual dista mucho de aquel escenario catastrófico de los años 2011, 2012 y 2013. Pero el más que previsible pacto de Feijóo con Santiago Abascal para articular una nueva mayoría parlamentaria "puede alentar lo de la 'alerta antifascista'", similar a la lanzada en diciembre de 2018 con la entrada de Vox en el Parlamento andaluz.
Dos huelgas generales, un 'rodea el Congreso' y 36.000 manifestaciones y protestas sólo en 2012
El desembarco de Rajoy en Moncloa vino acompañado de recortes sociales, subidas de impuestos y supresión de tasas de reposición entre otras medidas profundamente impopulares. Sólo en el primer año de gestión, en 2012, se sucedieron más de 36.000 manifestaciones y protestas.
Además, los sindicatos mayoritarios, UGT y Comisiones Obreras, convocaron huelga general en marzo, cuando el PP no llevaba ni tres meses en el poder, y otra en noviembre, de ámbito europeo contra las políticas de austeridad impuestas por la Unión. Esa es la última huelga general a la que se refiere Irene Montero. En septiembre de ese mismo año tuvo lugar la multitudinaria protesta de "rodea el Congreso", que acabó con altercados, agresiones y actos vandálicos y tuvo mucho de deslegitimador de las instituciones.
Ayuso alerta de manifestaciones cada vez "más violentas"
La presidenta de la Comunidad de Madrid siente las actuales protestas en primera persona, sobre todo si se convocan frente al ático de lujo de Chamberí que adquirió el gobierno autonómico. Ayer no dudó en apuntar a Pedro Sánchez como el agitador de las calles de la ciudad con la vista puesta también en las locales y autonómicas del 23 de mayo del año que viene.
Le ha acusado de usar el altavoz la reciente Asamblea General de las Naciones Unidas para "promover la quema de calles, que es lo más peligroso y pernicioso para la prosperidad de todos". Y esas protestas, "desde que hemos empezado septiembre, están siendo más violentas. No van a dejar de serlo. Y por eso lo que nosotros queremos advertir es del ambiente que van a tener que sufrir los madrileños y todos aquellos que exponen, estudian, trabajan, viven en la Comunidad de Madrid, porque van a ser presos de esta situación", sentenció. Habrá que ver si esto no es más que un calentamiento.
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