Ya nada será como antes del pasado 28 de octubre, cuando el AVE 2080 embistió por la cola al Iryo 6076 a las 8.53 de la mañana a la altura de Urda. 69 fallecidos. Nada es igual y nada puede serlo, tampoco la precampaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. Y menos aún para el PSOE y para su candidato, Pedro Sánchez. La estrategia que explotó la dirección, y que objetivamente estaba funcionando bien, como probaban los datos de remontada en las encuestas publicadas antes del fatal siniestro en Toledo, ha quedado sepultada por la fuerza de los hechos. La campaña de las risas, de la alegría, de los besos, del amor, de las entrevistas en formatos distendidos, de los pódcasts de humor... se acabó. Ferraz y la Moncloa están ya intentando virar la nave para evitar el naufragio. Y el mensaje con el que buscará atraer a los votantes es la defensa de los servicios públicos, la mayor inversión, como esgrimía Sánchez este lunes en Barcelona, la apuesta por un Estado del bienestar robusto frente al adelgazamiento del mismo que endosan al PP y a la extrema derecha.

PUBLICIDAD

Los socialistas, tras los tres días de luto nacional y el lógico parón provocados por la tragedia de Urda, tardarán en volver a meterse en la precampaña del 29-N. Sánchez tiene por delante una intensa agenda institucional como presidente en los próximos días. Ayer lunes participó en el foro World in Progress, organizado por el Grupo Prisa, en la capital catalana. Este martes preside la reunión del Consejo de Ministros que aprueba el real decreto ley de ayudas a las víctimas del accidente —con un patrón similar al acordado en la tragedia anterior, la de Adamuz, hace solo nueve meses, y que causó 46 muertos— y que también da vía libre a las primeras medidas de refuerzo del sistema ferroviario y cambios en los protocolos de seguridad. Dará cuenta de todo ello el ministro de Transportes, Óscar Puente, que ya por la tarde comparece ante la Diputación Permanente del Congreso en un ambiente hostil porque oposición y socios de investidura exigen su dimisión. Y el miércoles y jueves lo ocupa la XXX Cumbre Iberoamericana, que se celebra en Madrid y de la que Sánchez, junto al Rey, es anfitrión. El viernes, el líder socialista retomará en Valencia los actos de campaña. Y el domingo mitineará en Bilbao.

Esta semana, el presidente tiene sobre todo agenda institucional. Ayer en Barcelona, este martes Consejo de Ministros y miércoles y jueves, en la XXX Cumbre Iberoamericana de Madrid

Precisamente en Barcelona el jefe del Ejecutivo adelantó la reorientación del discurso socialista del 29-N. La "lección" que proporciona el accidente de Urda, es que, "en medio del dolor", siempre aflora "lo mejor de nuestro país": la labor de los servicios de emergencia, del 112, de la Unidad Militar de Emergencias, de la Guardia Civil, de los sanitarios, de los psicólogos, de los vecinos de la localidad más próxima al choque mortal —en este caso, Urda—. "Cuando todo se rompe, lo que nos sostiene es lo que es de todos", así que "la respuesta a esta tragedia nunca puede ser menos servicios públicos", esgrimió, sino que "tiene que ser mucha más inversión y más cuidado de lo que es de todos, porque cada recorte en lo público es un recorte en nuestra capacidad para poder protegernos unos a otros en los momentos más difíciles".

Desde la Moncloa y desde Ferraz rubrican que, a partir de ahora, la campaña del PSOE y de su candidato caminará por esta senda: la gestión y la defensa de los servicios públicos, un marco que creen que les es favorable porque les permite sacar pecho del manejo de otras crisis, como la pandemia, el volcán de La Palma o las tensiones inflacionarias de las guerras de Ucrania y de Irán. Y también porque entienden que, de cara al ciudadano, el PSOE y el Ejecutivo de Sánchez son vistos como más competentes para reforzar el Estado del bienestar frente a una derecha y una ultraderecha que pretenden, insisten, esquilmarlo. Recortarlo.

Ejecutivo y Ferraz creen que el marco de la gestión y la defensa de los servicios públicos les es favorable porque les permite sacar pecho del manejo de otras crisis, como la pandemia, el volcán o las guerras

Ese hilo, el de defensa de los servicios públicos frente a los recortes de PP y Vox ya formaba parte del vademécum socialista del 29-N, pero ahora, tras la catástrofe de Urda, en el núcleo duro de Sánchez recalcan que esta es la salida correcta, que el acento ha de ponerse justo ahí, que es un terreno cómodo precisamente porque la derecha, a su juicio, ha gestionado mucho peor crisis como la dana de Valencia de 2024, el descarrilamiento del Alvia en Angrois en 2013, el accidente del metro de Valencia de 2006, las muertes de ancianos en las residencias en lo peor de la pandemia, el accidente del Yak-42 en 2003 o el hundimiento del Prestige en 2002.

"Garantía de seguridad y de equidad"

Sánchez, por tanto, buscará erigirse en el garante de los servicios públicos, apoyándose en las cifras de los avances en estos años. Servicios públicos, además, como "garantía de seguridad y de equidad", precisan fuentes de Ferraz. En la cúpula hay miembros que no niegan que este eje de campaña también tiene sus complicaciones, porque el PP podrá reprochar al presidente que en sus ocho años en la Moncloa la calidad y fiabilidad del servicio ferroviario ha empeorado ostensiblemente, con el corolario de 115 muertes, por ahora, en los dos siniestros registrados en menos de diez meses, en Adamuz y en Urda, y una más si se cuenta Gelida.

El PP nos va a atacar igual. Nunca van a reconocer que actuamos de manera muy diferente ante las catástrofes, dando la cara y aceptando comparecencias", indican en Ferraz

"El PP nos va a atacar igual, hagamos lo que hagamos. Nunca van a reconocer que nosotros actuamos de manera muy diferente ante las catástrofes, dando la cara y aceptando comparecencias", amplía un miembro de la ejecutiva. "Hay que poner todo sobre la mesa", agrega un relevante cargo del Gobierno, en alusión a que Sánchez tiene hoja de servicios que exhibir frente a Alberto Núñez Feijóo —que también está poniendo el acento en la gestión para subrayar su perfil presidencial—, pese a los evidentes agujeros de Ceuta, crisis ya en vías de salida, o ahora con el alcance mortal de Urda.

Hasta el jueves, probablemente, en la rueda de prensa de clausura de la XXX Cumbre Iberoamericana, Sánchez no responderá preguntas sobre la tragedia ferroviaria. Por ahora, el presidente se ha limitado a declaraciones institucionales junto al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, en las que ha remarcado que no es "asumible" para España que se hayan producido dos accidentes de esta magnitud en un mismo año y en las que ha admitido que la confianza en la alta velocidad está "quebrada".

La pregunta que Sánchez no ha contestado de viva voz es si mantiene la confianza en su ministro, aunque lo hará este jueves en la cumbre. Pero en su entorno reiteran el apoyo total

Pero la gran pregunta que directamente no ha contestado, si mantiene la confianza en Puente, si seguirá como ministro. En su entorno, sin embargo, insisten en que no hay ningún tipo de duda. "En absoluto" está sobre la mesa ni su dimisión ni su cese, ni ahora ni después de su paso por una sesión de la Diputación Permanente del Congreso que se prevé muy adversa para él.

Los argumentos para la continuidad de Puente

Sánchez no se plantea su salida por varias razones, según reiteraban a este diario fuentes de la Moncloa en la noche de este lunes. Primero, en el plano de los hechos, porque "ni por acción ni por omisión el ministro ha tenido que ver con el accidente". "Fue un accidente, los motivos se conocen y los datos son muy incontestables", razonaban. En el equipo del presidente, por tanto, se suman a la versión ofrecida por Transportes desde el primer momento: el siniestro se debió, básicamente, a un fallo humano, a la orden incorrecta que dio un operario desde el centro de control de Adif en Atocha al AVE, para que reanudara la circulación a velocidad normal, cuando el protocolo marca que, caído el sistema de señalización y frenado LZB, se debe hacer con marcha a la vista, muy reducida, de hasta 40 km/h, de tal manera que el maquinista pueda ver qué obstáculos tiene delante y frenar con seguridad.

Puente hizo menos hincapié en los fallos del LZB —170 en lo que va de año, aunque el 75% de las incidencias se debe a causas ajenas al sistema, como robo de cable, condiciones climatológica u obras— que propiciaron que Atocha tomara el mando. El alemán LZB, aunque sólido, ya tenía que haber sido reemplazado por el sistema ERTMS, más moderno e interoperable y bajo el que funciona toda la red de alta velocidad española, salvo el corredor Madrid-Andalucía. El ERTMS estará funcionando en esta línea ya a primeros de 2027, según precisó el ministro. Y negó que un factor que pudiera explicar lo ocurrido fuera la escasez de personal en el centro de control, como denuncian los sindicatos ferroviarios.

En la Moncloa subrayan que de aquí a que se forme nuevo Ejecutivo "está clarísimo que no hay ningún gestor mejor" que Puente. "Descabezar Transportes en estos momentos no es buena idea"

El otro gran argumento del presidente para no apartar a Puente remite a la gestión, a la cuestión puramente operativa. "Quedan cuatro semanas hasta las elecciones del 29-N, dos meses y medio hasta que se forme un nuevo Gobierno, sigamos o no nosotros, y en todo este tiempo hasta entonces está clarísimo que no hay ningún gestor mejor que él. Descabezar el Ministerio de Transportes en estos momentos no es buena idea. Lo que toca es gestionar el posaccidente, restablecer el servicio en la vía y tener una persona al frente con criterio y con conocimiento para poner en marcha nuevas medidas o nuevos protocolos", defendían en las últimas horas desde el corazón del Ejecutivo.

Y en lo que concierne a la estrategia, en la Moncloa entienden que no ayudaría en nada a Sánchez soltar lastre perdiendo a Puente. Se dicen "convencidos" de que su marcha solo contribuiría a "darle al PP una herramienta que utilizaría para tergiversar la realidad". En el Ejecutivo calculan que la cabeza del ministro no sería recibida por la dirección de Feijóo como un gesto: "Iría mucho más lejos y usaría para mentir, como lleva haciendo desde el viernes, cuando aseguró que los 69 muertos son culpa de un Gobierno que mantuvo un sistema de seguridad obsoleto. El sistema LZB no está obsoleto y, sobre todo, el accidente no se produjo por un fallo de ese sistema, ya que es verdad que cayó pero funcionó porque automáticamente pararon los trenes. A partir de ahí vinieron los fallos, pero no en el sistema de seguridad. El PP lo sabe, pero le da igual".

Sánchez no quiere conceder la cabeza de Puente al PP porque "iría mucho más lejos" y lo usaría como "argumento de autoridad" para culpar al Ejecutivo de los 69 fallecidos: "No lo podemos consentir"

La Moncloa concibe, por tanto, que conceder a los populares el trofeo de la cabeza de Puente sería igual a ofrecerles en bandeja un "argumento de autoridad". Que el ministro dimite porque, "tal y como dice el PP, el Gobierno tiene la culpa de 69 muertos". "Y eso no lo podemos consentir. Así que no hay ningún motivo para que se marche basado en los hechos, tampoco los hay pensando en la gestión del accidente y en dar respuesta a todas las víctimas y no hay razones de estrategia que justifiquen su dimisión", remachan. Y añaden: "Lo que no tiene ningún sentido es ponernos nerviosos, como han hecho nuestros socios, o utilizar políticamente el accidente, como hace la oposición, para pedir la dimisión del ministro. Nosotros nos tenemos que basar en hechos, no en presiones mediáticas o políticas".

La dirección socialista es consciente de que el partido vive muy dividido la situación de Puente. Porque hay dirigentes y miembros del Gobierno que defienden su continuidad y otros muchos, en el Ejecutivo, en Ferraz y en los territorios, que creen que su posición es insostenible, que debe dimitir por "responsabilidad política", por encadenar dos accidentes en nueve meses, en el mismo corredor, y con 115 fallecidos (116 si se cuenta el maquinista de Rodalies fallecido en Gelida), y también para no erosionar las expectativas electorales del PSOE de cara al 29-N. "Es que es muy complicado que siga", manifiesta un jefe de Organización provincial y candidato en estas generales, "es difícil solucionar esta crisis sin su salida. No es que deba irse por ser el culpable, pero no se va a poder solucionar bien con tanto ruido político".

Más sobre las ayudas, menos sobre medidas

Otros cuadros admiten sentir "vergüenza" y "tristeza" por la permanencia de Puente en el Gabinete. Y varios anhelan que, tras la Diputación Permanente de este martes, el presidente y el titular de Transportes reevalúen la situación y este acabe marchándose. "Vamos a ver hasta dónde llega Óscar... pero de momento nosotros vamos a tope con el Perro [Pedro Sánchez]", apunta un responsable de un poderoso aparato autonómico. La reflexión no es baladí, porque Puente estaba llamado a ser uno de los activos de la campaña del 29-N, una especie de agitador de las bases, como lo fue el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, hoy fuera de todo circuito mitinero por su doble imputación por el caso Plus Ultra y por las joyas halladas en su despacho. El ministro ya ha reconocido que no tiene ánimo de campaña, que apenas participará en ella y que se volcará en la gestión posterior al accidente de Urda. Pero él, además de al frente de su cartera, es cabeza de cartel del PSOE por Valladolid. Las listas del 29-N fueron proclamadas este 2 de noviembre y se publican en el BOE este día 3.

En el partido todavía se siente la división por la continuidad de Puente. Hay quienes creen que daña al partido y que deberá marcharse, y otros cuadros coinciden con las razones del núcleo duro

Puente, por tanto, ha de pasar un doble examen este martes. Primero, la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, en la que explicará el real decreto ley de ayudas a las víctimas, que toma la plantilla de Adamuz. Se dobla la cuantía del seguro obligatorio de pasajeros, se pone en marcha un "mecanismo específico de anticipo de indemnizaciones", se despliega un procedimiento de incapacidad temporal específico para "dar cobertura mejorada a las víctimas de ese accidente" y estarán a disposición de los afectados "oficinas de atención integral y personalizada en las delegaciones y en las subdelegaciones del Gobierno", como relató Sánchez desde Barcelona.

El Ejecutivo quiere que el foco esté en las víctimas, sobre todo en ellas, aunque también el ministro adelantará algunas medidas para "recuperar la sensación de confianza en el sistema". Sobre todo, se prevén cambios en los protocolos de seguridad, porque los vigentes han resultado insuficientes. Renfe e Iryo, por ejemplo, ya han dado instrucciones a sus maquinistas para que retomen la circulación con marcha a la vista en caso de que se interrumpa el sistema LZB, aunque desde Atocha se diera otra directriz. Sánchez aseguraba en la capital catalana que va a intentar restañar la confianza en la alta velocidad "cuanto antes y cueste lo que cueste". Pero en la Moncloa insisten en que lo que no se va a aceptar es que hubo una dejación, una falta de mantenimiento, cuando la inversión en la red ha crecido en los últimos años, aunque las cifras están todavía por debajo de la media europea. De momento, por tanto, no hay ni cuestionamiento de Puente ni de su gestión al frente de Transportes. Y no se prevén virajes hasta el 29-N.