No hacía falta casi que abriera la boca, que dijera una palabra. Pedro Sánchez quiso lanzar su precampaña con una imagen poderosa, que sabía que sería carne de titular, que inundaría todos los medios. Se adentró en el auditorio del Teatro Tomás y Valiente de Fuenlabrada, hacia el mitin de proclamación como candidato, de la mano de su mujer, de Begoña Gómez. Ambos penetraron juntos ante una grada que no paraba de aplaudir y vocear, como si ambos, ella también, fueran dirigentes. Ambos se condujeron hasta el escenario, los dos solos. Se besaron mientras sonaba, tampoco nada por casualidad, Malibu, de Rusowsky, uno de los cantantes underground de moda y precisamente, fuenlabreño.

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Ella es mi Tatiana
Ella es mi Daisy
Ella es mi mundo
Ella es mi baby
Cuando estamos juntos
To' desaparece
Todo en un segundo

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Sánchez da un paso más en el camino del 29-N y lo hace con su mujer al lado. La mete directamente en campaña. El mensaje es diáfano: ella está imputada, se sentará en los próximos meses en el banquillo ante un jurado, acusada de malversación y tráfico de influencias. Pero él, su partido y su Gobierno han defendido siempre su "inocencia", han cargado duramente contra el juez instructor (y ya jubilado), Juan Carlos Peinado, han insistido en que la causa quedará en nada, que solo hay una "persecución" política y judicial contra ella por el mero hecho de ser la mujer del presidente del Gobierno. Sánchez precisamente quiere que Gómez tire del 29-N a lomos de la indignación de una parte del electorado con algunas decisiones judiciales controvertidas. Entre ellas, esta. "La verdad importa", gritó el secretario general del PSOE-M y ministro para la Transformación Digital, Óscar López. Los militantes y simpatizantes volvieron a ovacionarla a ella, a Gómez. 3.000 personas en total, dentro y fuera de un auditorio a reventar.

Pero lo que llegó después fue el clímax. Subió Sánchez al escenario, se puso la camiseta roja con el eslogan de precampaña, La fuerza de la gente —y lo mismo hizo su esposa desde la fila cero del auditorio—, agradeció a sus compañeros que le proclamaran, en el comité federal previo, como candidato a la Moncloa y... se arrancó con la declaración de amor hacia Gómez: "Quería, Begoña, darte las gracias. Gracias por ser mi esposa, por ser la madre de mis hijos y por ser mi mujer". Ella volvió al escenario, volvió a abrazarlo. "Nos han intentado quebrar, pero estamos más unidos y somos más fuertes que nunca. Así que que lo escuchen alto y claro: te quiero". Apoteosis total en la grada. Las cámaras mostraban a un Sánchez emocionado y a una Gómez también rendida. El mensaje era inequívoco.

(Noticia en ampliación)