El presidente del Gobierno no hará una excepción con el funeral de las víctimas del accidente de tren de Urda. Hará como en las anteriores catástrofes: delegará en sus ministros la representación del Ejecutivo, al tratarse de una ceremonia católica y un homenaje de Estado. En concreto, al oficio religioso del próximo martes, 10 de noviembre, en la catedral de Toledo, asistirán el vicepresidente primero y ministro de Economía y ahora de Transportes, Carlos Cuerpo, y la titular de Educación, Milagros Tolón. A la cabeza se situarán los reyes Felipe VI y Letizia.
Fuentes de la Moncloa confirmaron este jueves, por tanto, que Pedro Sánchez no asistirá a la misa de la próxima semana en memoria de los 69 fallecidos por el siniestro de Urda del pasado 28 de octubre, cuando un AVE colisionó a las 8.53 con el Iryo que tenía delante, en la misma vía y detenido. En el Ejecutivo argumentan que el presidente actuará, por tanto, como en anteriores catástrofes: enviando al funeral en Toledo una representación del Gobierno análoga a la que eligió para los actos religiosos que siguieron a la dana de 2024 o al accidente de Adamuz del pasado enero.
Cuerpo es vicepresidente primero —y desde el miércoles, ministro de Transportes—, el cargo que ocupaba desde finales de 2023 y hasta las pasadas elecciones andaluzas María Jesús Montero. Y Tolón es desde hace casi un año la responsable de Educación, pero su presencia en la catedral de Toledo el próximo martes se justifica porque es la ministra del territorio —es de Castilla-La Mancha y número uno por el PSOE al Congreso por Toledo—, exdelegada del Gobierno y exalcaldesa de la capital castellanomanchega.
En la catedral de Valencia, el 9 de diciembre de 2012, acompañó a Montero la titular de Ciencia y secretaria general de los socialistas valencianos, Diana Morant. Y en el Palacio de los Deportes Carolina Marín de Huelva, el espacio elegido por la diócesis onubense para acoger al funeral por las víctimas de Adamuz el pasado 29 de enero, estuvo con la entonces vicepresidenta primera el responsable de Agricultura, el también andaluz Luis Planas. En ambos oficios católicos estuvo presente asimismo el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, cuya presencia en Toledo el próximo martes aún no está confirmada.
En los funerales por la dana y por Adamuz acudieron la entonces vicepresidenta primera, Montero, y el ministro del territorio: Morant en Valencia y Planas en Huelva
Como ocurrió en Valencia y en Huelva, los Reyes acudirán a la ceremonia religiosa. También estará el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page. Sánchez sí asistió a los dos homenajes de Estado por las víctimas del covid-19, en 2020 y 2021, en la plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid, y al tributo a los fallecidos por la riada de 2024, celebrado en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe, en la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia, un año después de la tragedia. Funerales laicos los tres, de ahí que estuviera presente Sánchez, y presididos por los Reyes.
El presidente, desde que prometió el cargo en junio de 2018, ha procurado despojar de simbología religiosa los actos del Estado. Solo ha acudido, en estos ocho años de mandato, a una misa en su condición de presidente del Gobierno: a la que ofició el papa León XIV el pasado junio en Barcelona durante su visita apostólica en España, en la que inauguró la torre de Jesús de la Sagrada Família en el centenario de la muerte de su creador, Antoni Gaudí.
Sánchez, este jueves, al término de la XXX Cumbre Iberoamericana celebrada en Madrid, respondió por primera vez preguntas sobre el accidente de Urda y, en concreto, sobre la dimisión de Óscar Puente. Aunque sin explicar por qué intentó retenerlo cuando él le anunció su renuncia, a través de un largo mensaje de WhatsApp mandado instantes antes de anunciarla públicamente. Para el presidente, "lo relevante" es que el ya extitular de Transportes estuvo "desde el primer minuto" con las víctimas del siniestro, "dando la cara", actuando con "total transparencia", explicando los "orígenes" e investigando las "causas" de esta "dramática tragedia" y "aportando soluciones en base a criterios técnicos y desde el rigor".
Y finalmente, destacó, asumió su "responsabilidad política" al dejar su cargo al final de su comparecencia ante la Diputación Permanente del Congreso. El jefe del Ejecutivo recordó que el propio Puente reconoció que dimitía por "empatía" con las víctimas y con el "propósito" de reconstruir la "confianza quebrada" en la alta velocidad española. Porque España, reiteró, "no se puede permitir" haber sufrido "dos accidentes de estas características" —el último de Urda y el de Adamuz en enero, con 46 fallecidos— en un mismo año. Y es algo "a revisar" y en lo que se va a volcar el nuevo titular de Transportes, el vicepresidente Cuerpo.
En el Ejecutivo explican que un gestor primero tiene que hacerse cargo de la emergencia, luego dar cuentas y ofrecer soluciones, y añaden que Puente sintió que cumplidos esos pasos tenía que dar "un paso al lado" por las víctimas
Desde el Ejecutivo, por su parte, intentan explicar el cambio de argumentos en apenas unos días, porque hasta que él anunció su marcha la Moncloa defendía su permanencia y ahora trata de convertirlo en un activo político para las generales del 29 de noviembre, bajo el eslogan No todos somos iguales. Subrayan que a fin de cuentas el contexto es sustancial. Cuando sucede una catástrofe como la de Urda, la responsabilidad de un "buen gestor" es, primero, hacerse cargo de la emergencia, y luego dar cuenta de lo ocurrido, de forma rápida y con transparencia. Y eso fue lo que hizo Puente, partiendo de la base de que "no había responsabilidad política por acción u omisión o por falta de respuesta", ya que el Gobierno no hizo nada ni dejó de hacer nada que propiciara la tragedia, y además ofreció "soluciones" con celeridad, ya que el pasado martes el Consejo de Ministros aprobó un plan de ocho medidas para robustecer la alta velocidad.
El martes, ¿qué ocurrió? Que Puente, continúan en la Moncloa, consideró que pasados los primeros días de gestión de la emergencia, habiendo dado cuenta de lo ocurrido ante los medios y ante el Congreso, habiendo ofrecido esas primeras "respuestas", sentía que su "responsabilidad" era "empatizar con las víctimas y dar un paso al lado". "El ministro toma una decisión de dignidad y le honra". Sánchez solo tuvo conocimiento de su renuncia cuando él se lo trasladó vía WhatsApp muy poco antes de que se lo comunicara a la Cámara.
Desde el Ejecutivo niegan que la salida se deba a un cálculo electoral, a la percepción de que su permanencia podía perjudicar a los socialistas el 29-N. "Es simplemente que aunque no seas el que tiene la culpa, a veces las víctimas necesitan que des un paso al lado".
Ahora, soltado el lastre, los socialistas ansían recuperar la dinámica de la precampaña electoral. En el Ejecutivo resaltan que el presidente será el último de los candidatos en volver a los mítines: lo hará este viernes en Valencia, y seguirá el sábado en Tarragona y el domingo en Bilbao. El nuevo eje del discurso de Sánchez será, como ya informaba este diario, el acento en los servicios públicos, porque "desgraciadamente el accidente de Urda pone sobre la mesa su importancia", tanto la labor de los servidores públicos que atendieron a las víctimas, como la relevancia de las inversiones. "Eso es lo que defiende el PSOE y confronta con opciones de miedo, odio, gritos y recortes que tenemos enfrente", indican fuentes gubernamentales.
El nuevo eje de la campaña de Sánchez serán los servicios públicos, porque el accidente de Urda "pone sobre la mesa su importancia". El proyecto del PSOE frente al "miedo, odio, gritos y recortes" de la derecha y la ultraderecha, reivindican
La "mala política", continúan, es que el expresident valenciano Carlos Mazón "siga en su escaño en Les Corts Valencianes". Como "mala política" lo son también, aducen, los protocolos que se adoptaron en la Comunidad de Madrid para los mayores en residencias, por los que murieron 7.291 personas. Ejemplos que muy probablemente reivindicará Sánchez en su vuelta al ruedo este viernes en Valencia, cuando se acaban de cumplir dos años de la dana.
¿Y habrá más dimisiones tras las de Puente y el presidente de Adif, Luis Pedro Marco de la Peña? No se prevén, esgrimen en la Moncloa, pero en ambos casos se debieron a renuncias voluntarias. Ahora, quien pilota Transportes, en todo caso, es un hombre con una excelente valoración entre los socialistas: el vicepresidente Cuerpo.
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