País Vasco

El Gobierno vasco finaliza sin éxito la búsqueda del operario aún desparecido en Zaldibar

Un informe baraja como hipótesis que el cuerpo pudo haberse descompuesto por los elementos químicos y las altas temperatura. Los restos de Alberto Sololuze sí se localizaron al quedar protegido por la caseta en la que se encontraba.

El lehendakari Urkullu junto a los consejeros Erkoreka y Tapia durante la visita a Zaldibar del 28 de abril.

El lehendakari Urkullu junto a los consejeros Erkoreka y Tapia durante la visita a Zaldibar del 28 de abril.

El Gobierno vasco ha anunciado que da por concluidas las labores de búsqueda del cuerpo de Joaquín Beltrán, el trabajador que resultó sepultado, junto a su compañero, Alberto Sololuze, tras el desprendimiento ocurrido en el vertedero de Zaldibar el 6 de febrero de 2020. El Ejecutivo se comprometió a no cejar en las labores de búsqueda de Beltrán, tras haber localizado el 16 de agosto pasado el cuerpo de Sololuze. Aparecieron a 23 metros de profundidad. La esperanza era que el cuerpo de Joaquín Beltrán estuviera cerca, en la misma zona. Sin embargo, 15 meses después del accidente, el Ejecutivo ha dado a conocer que tras rastrear toda el área, la última que quedaba, no se ha podido localizar el cuerpo y se procederá al sellado del vertedero.

Los consejeros de Seguridad, Josu Erkoreka, y la consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantza Tapia, han comparecido esta mañana para explicar las razones que habrían llevado a dar por concluida la búsqueda. El informe presentado, elaborado por los equipos de búsqueda, baraja la hipótesis de que en la zona en la que se encontraba Beltrán se habría producido «una energía mecánica increíble, además de fenómenos químicos y altas temperaturas» que podrían haber descompuesto el cuerpo.

Erkoreka ha explicado que la metodología llevada a cabo en uno y otro caso ha sido la misma, no así las circunstancias en las que se encontraban sepultados unos y otro operario. Ha apuntado que se cree que Sololuze se encontraría en una caseta en el momento en el que fue sepultado, lo que hubiera actuado como protección y habría permitido que sus restos sí se encontraran. El consejero de Seguridad ha señalado que estas circunstancias explican que el método de búsqueda empleado sería adecuado, ya que dio resultado en uno de los casos, y que serían las circunstancias de cada caso las que habría determinado el resultado.

Responsabilidad «100% de la empresa»

Unas tareas en las que de forma minuciosa se ha trabajado a lo largo de estos meses para intentar localizar los restos de Sololouze y Beltrán, que resultaron sepultados por toneladas de tierra y residuos tras el grave desprendimiento ocurrido. En estos meses de búsqueda se han analizado alrededor de 900.000 m3, de los que 400.000 se analizaron de modo minucioso con rastrillos. Este movimiento ingente de tierra obligará aún a continuar con labores de estabilización de la ladera al menos durante dos o tres meses más antes de que se proceda a su sellado. la consejera de Medio Ambiente ha recordado que esta última parte corresponderá llevarla a cabo a la empresa propietaria del vertedero, Verter Reciclyng, de acuerdo al proyecto que ya se le ha autorizado.

El Gobierno vasco ha insistido en numerosas ocasiones que su labor de búsqueda y estabilización la ha llevado a cabo «de modo subsidiario» y ante la imposibilidad de que la empresa pudiera asumirlo. Ha reiterado que la responsabilidad «es 100% de la empresa». Tapia ha recordado que los alrededor de 21 millones invertidos en los trabajos a lo largo de estos 15 meses deberá asumirlos la empresa propietaria.

La decisión de dar por finalizada la búsqueda ya ha sido comunicada a la familia de Beltrán, que temía que la ausencia de noticias y el paso de las semanas parecían abocar el resultado de la búsqueda al desenlace que hoy se ha conocido. Erkoreka ha informado que fue el lehendakari Urkullu quien ayer comunicó personalmente la decisión a la viuda de Beltrán. La relación entre el lehendakari y la familia ha sido tensa durante estos meses. Esta mañana Urkullu ha querido tener un recuerdo para Sololuze y Beltrán al inicio de su intervención en el Pleno del Parlamento Vasco, así como un mensaje de agradecimiento a todas las personas que han participado en las labores de búsqueda.

Las labores de búsqueda se han llevado a cabo de modo escalonado en las distintas zonas en las que se ha dividido el vertedero. La última comparecencia de responsables del Ejecutivo determinó que se continuaría analizando el entorno de la zona del lavadero, donde se encontraba el vehículo de Beltrán con el motor en marcha en el momento del derrumbe, cuando se cree que fue arrastrado a una distancia de unos 100 metros ladera abajo.

«No se han escatimado esfuerzos ni medios»

Tapia ha señalado que en estos trabajos «no se han escatimado esfuerzos» ni recursos técnicos ni humanos, «ha habido doble turnos, en ocasiones trabajando por la noche y hasta días con 120 personas trabajando». Ha subrayado que si bien la prioridad era localizar los cuerpos de Sololuze y Beltrán, también se ha tenido que llevar a cabo una labor muy importante de estabilización y de reducción de impacto medioambiental. Los trabajos de estabilización continuarán varias semanas, así como la de reducción de posibles riesgos medioambientales.

El pasado 28 de abril el lehendakari Iñigo Urkullu visitó el vertedero para examinar los trabajos de búsqueda en la que era la última zona sensible en la que se creía que podrían aparecer los restos de Beltrán. El Ejecutivo aseguró que ese área era precisamente la última esperanza con la que trabajaban los equipos de búsqueda. Se trataba del último punto en el que algunos testigos situaron al trabajador poco antes del derrumbe.

El espacio que se ha rastreado en mayo fue considerado por el Gobierno vasco como la «última zona caliente». Ha consistido en el análisis de un volumen de más de 5 toneladas de residuos en casi 15.000 metros cúbicos. Los análisis de la ozona se llevan a cabo en dos turnos diarios. Hasta el día de hoy se han movilizado más de 700.000 m3 de residuos y rastrillado más de 400.000 m3.

Ahora, la causa seguirá también su curso en los tribunales. Tres de los máximos responsables de la empresa del vertedero, José Ignacio Barinaga, propietario, su sobrina Arrate Bilbao, Administradora Única y el director técnico, Juan Elosegui, están acusados de un presunto delito de homicidio imprudente y de un delito contra el Medio Ambiente. Tras ser detenidos por la Ertzaintza y tomarles declaración la juez el pasado 21 de julio -cinco meses después del accidente- fueron puestos en libertad con medidas cautelares. 

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