Los peces están cambiando con el calor. Con apenas 2ºC de aumento de temperatura en el agua, el ADN de algunos peces se ve alterado. Eso hace que se expresen o no determinados genes, cambiando las características del animal. Algo, que se venía observando hacía tiempo, pero que ha podido vincular al calentamiento global un equipo liderado por el CSIC.

El estudio, liderado por la investigadora Dafni Anastasiadi, y que se publica en la revista Scientific Reports, contribuye a conocer mejor el futuro impacto del cambio climático en los peces a través de modificaciones epigenéticas (no heredadas) en todo el genoma.

“La forma en que las señales ambientales son percibidas e integradas en el genoma es todavía poco comprendida», aclara el profesor de investigación del CSIC en el Instituto de Ciencias del Mar. «En los últimos años», continúa, «se están acumulando evidencias sobre el impacto de los factores ambientales en los mecanismos epigenéticos que regulan directamente la expresión génica y conducen a consecuencias fenotípicas duraderas. También es cada vez más evidente que los cambios epigenéticos contribuyen a la plasticidad fenotípica”.

Lo observado coincide con los modelos de calentamiento global

Los genes se pueden expresar o no. Por así decirlo, hay mecanismos químicos que apagan o encienden genes. Por ejemplo, que el da una determinada forma a un músculo o el que define cómo reaccionará un pez ante el estrés. Ese interruptor químico se conoce como metilación del ADN.

Piferrer explica: “Nuestro estudio muestra que temperaturas elevadas y constantes o cambios de temperatura tras la aclimatación, todas ellas dentro del rango predicho por los últimos modelos de calentamiento global (de 2 a 4°C), causan diferencias en la metilación global del ADN y en la expresión de genes relacionados con la respuesta al estrés, el crecimiento de los músculos y con la formación de órganos, entre otros. Todos ellos son esenciales para la supervivencia y el desarrollo”.

“Es importante destacar que estos efectos dependen del estadio de desarrollo del pez, ya que son evidentes en larvas pero no en juveniles. Sin embargo, los efectos en los juveniles también podrían ocurrir con mayores tiempos de exposición o temperaturas más altas”, señala Piferrer.