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CSIC vs. COVID: así se ha volcado la principal institución científica con la pandemia

CSIC

El investigador Vicente Larraga tenía previsto jubilarse definitivamente en agosto de este año, después de liderar ad honorem nuevos estudios sobre la vacuna de la leishmaniasis. Pero en abril recibió una llamada. «Te necesitamos», le dijeron desde la Agencia del Medicamento. «Desde entonces estamos trabajando al cien por cien en la vacuna contra el coronavirus, fines de semana incluidos. Es el mayor reto al que nos hemos enfrentado», explica Larraga. La jubilación tendrá que esperar un tiempo.

Mientras prácticamente toda España vivía confinada los momentos más duros de la pandemia, los investigadores vivieron encerrados en los laboratorios. Había que descubrir todo lo posible sobre el nuevo coronavirus: cómo se comporta, cómo se transmite, cómo se puede frenar. La Ciencia se movilizó como nunca antes con un mismo propósito, frenar la pandemia. Y la mayoría de ese esfuerzo se canalizó a través del Centro Superior de Investigaciones Científicas, el CSIC, la principal institución científica de nuestro país.

La plataforma Salud Global ha movilizado y coordina a más de 300 grupos de investigación de más de 90 centros del CSIC»

«El CSIC ha puesto en marcha más de 80 proyectos y acciones de investigación, que abarcan desde el estudio del genoma del virus, la genética de los pacientes, su respuesta inmune, la gravedad de la infección, hasta el desarrollo de antivirales, vacunas, sistemas de diagnóstico, de monitorización, de protección, de desinfección…», señala Victoria Moreno, vicepresidenta adjunta de Áreas Científico-Técnicas y coordinadora del informe de 257 páginas que ha publicado esta semana el CSIC sobre la pandemia.

Dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, el CSIC es uno de los organismos científicos públicos más importantes del mundo. Trabajan cerca de 11.000 personas entre los más de 120 institutos de investigación que hay repartidos por la geografía española. Y desde la llegada de la pandemia a España, casi todo el grueso está enfocado en el SARS-CoV-2, el virus que se extendió de China al mundo a una velocidad nunca antes vista con un patógeno.

El CSIC creó una Plataforma Temática Interdisciplinar denominada Salud Global/Global Health, con el objetivo de encontrar soluciones a corto, medio y largo plazo. «La plataforma ha movilizado y coordina a más de 300 grupos de investigación de más de 90 centros del CSIC, en seis grupos de trabajo temáticos, que tratan de cubrir con un enfoque interdisciplinar todos los aspectos de la pandemia», precisa Victoria Moreno.

«Tenemos mucho más apoyo económico y administrativo»

A finales de enero, cuando el coronavirus solo era una amenaza a nivel global, el CSIC empezó a moverse. La presidencia convocó a varios de sus mejores investigadores y les puso manos a la obra. «Había que potenciar la investigación y se ha hecho. Nos han dado muchas más facilidades, con apoyo económico y administrativo, facilitándonos muchos trámites que en investigaciones con patógenos vivos tardan mucho en llegar», señala Sonia Zúñiga, que lleva más de 20 años analizando coronavirus en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB).

Pocos días después de que se decretara el Estado de Alarma, el Gobierno destinó 4,5 millones para investigación en el CNB y a mediados de julio se aprobó un nuevo plan para la Ciencia con 1.000 millones ayudas directas y otros 500 en forma de préstamos a empresas del sector con condiciones ventajosas.

Por suerte, en España había virólogos muy buenos y gente excelente que tenía mucha experiencia en estos campos»

Sonia Zúñiga, investigadora

«Ser un país con una buena base científica yo lo comparo con tener un seguro de coche: a nadie le gusta pagarlo, pero cuando hay un accidente es necesario», explica Zúñiga. «Esta pandemia nos ha dejado claro lo importante que es investigar las enfermedades infecciosas. En las últimas décadas quizás se ha destinado mucho al cáncer y otro tipo de enfermedades y se han dejado de lado los virus, pero están ahí y pueden aparecer nuevos en cualquier momento».

«Y cuando despierte un bicho nuevo, tenemos que estar preparados. Por suerte, en España había virólogos muy buenos y gente excelente que tenía mucha experiencia en estos campos. Desarrollar una vacuna no es algo de la noche a la mañana».

Detrás de una vacuna española

El CSIC no ha dejado de publicar investigaciones en estos siete meses de pandemia y esta semana ha publicado un extenso informe en el que recopila todo lo que se sabe del nuevo coronavirus. La pregunta del millón, cuándo estará la vacuna, todavía no tiene respuesta. Pero en el CSIC son muy optimistas y creen que en los próximos meses habrá una vacuna española, algo fundamental para no depender de países y laboratorios terceros.

Vicente Larraga lidera uno de los proyectos que más cerca están de la vacuna. El investigador que se iba a jubilar lleva meses trabajando casi sin descanso. Y pone de relieve la importancia de tener una buena base científica. «Todo lo que estamos haciendo sería imposible sin la base de muchos años. No te puedes sentar un día a buscar una vacuna si no lo has hecho antes, si no has tenido éxito antes en situaciones similares».

«Este tipo de instituciones públicas son esenciales para un país. Hay que hacer labores de investigación básica. Ojalá cumplan su palabra y aumente el presupuesto en Ciencia. Si no es así, sería una pena», añade el investigador. «Vivir en el siglo XXI sin una base de ciencia y tecnología no tiene sentido. Es una locura. Los países más independientes, los que más poder político tienen, son al final los que más invierten en ciencia. Todo país importante tiene una institución científica pública potente y nosotros tenemos que cuidar la nuestra».

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