El mes de agosto de 2026 está dejando una sucesión de fenómenos astronómicos excepcional. Apenas dos semanas después del eclipse total de Sol que cruzó parte de España, el cielo volverá a ofrecer un espectáculo visible desde nuestro país, un eclipse parcial de Luna.
Aunque no será un eclipse lunar total, la diferencia será difícil de apreciar a simple vista. En el momento de máxima ocultación, cerca del 93% del diámetro lunar quedará dentro de la umbra terrestre, la zona más oscura de la sombra proyectada por nuestro planeta. Por eso, una gran parte de la Luna podrá adquirir tonalidades rojizas y anaranjadas. A este fenómeno se le relaciona popularmente con las llamadas "lunas de sangre"
Cuándo será el eclipse lunar de agosto
El eclipse parcial de Luna tendrá lugar el 28 de agosto de 2026 y será visible desde amplias zonas de Europa, África y América. La máxima ocultación se producirá aproximadamente a las 06:13 horas en la España peninsular y Baleares, según los horarios adaptados al horario central europeo de verano. En Canarias, el fenómeno comenzará y alcanzará su máximo una hora antes.
La fase más evidente empezará alrededor de las 04:34 horas en la Península y Baleares, cuando la Luna entre en la umbra de la Tierra. El máximo llegará sobre las 06:13, mientras que la fase parcial terminará aproximadamente a las 07:52. La fase penumbral completa se prolongará hasta las 09:02, aunque la Luna ya no será visible desde buena parte de España porque se habrá ocultado bajo el horizonte.
La duración de la fase parcial será de aproximadamente 3 horas y 18 minutos. El calendario internacional de eclipses de la NASA sitúa el fenómeno el 28 de agosto y calcula una magnitud umbral cercana a 0,93, lo que significa que el eclipse será muy profundo pese a no alcanzar la totalidad.
En Madrid, por ejemplo, el máximo se producirá con la Luna todavía sobre el horizonte, pero cada vez más cerca de su ocaso. Por su parte, en el centro y el este de la Península, Baleares y Melilla, el satélite desaparecerá antes de que termine toda la fase parcial. En cambio, Galicia, parte del oeste peninsular, Canarias y Ceuta tendrán mejores opciones para seguir el tramo final, siempre que el horizonte occidental esté despejado.
Un segundo acto tras el eclipse solar
La expectación por este eclipse lunar se entiende mejor al observar lo ocurrido el 12 de agosto. Ese día, España fue uno de los lugares privilegiados para contemplar un eclipse total de Sol, el primero visible desde la Península Ibérica desde 1912. La franja de totalidad atravesó el territorio desde Galicia hacia el este y alcanzó distintas zonas de Castilla y León, Aragón, la Comunidad Valenciana y Baleares, entre otros puntos.
El eclipse solar convirtió a España en uno de los principales focos astronómicos del verano. Sin embargo, su observación estuvo condicionada por la baja altura del Sol sobre el horizonte al producirse durante la tarde y cerca del ocaso. En algunas localizaciones, como Palma de Mallorca, el astro se situó a muy pocos grados de altura durante las fases finales.
El eclipse lunar del 28 de agosto será diferente. No habrá que utilizar gafas especiales ni filtros solares, y el fenómeno podrá observarse directamente, siempre que las nubes y la contaminación lumínica no impidan ver la Luna. La mejor estrategia será buscar un punto con una vista amplia hacia el oeste, lejos de edificios, árboles y montañas.
Por qué la Luna se volverá roja
Durante un eclipse lunar, la Tierra se sitúa entre el Sol y la Luna. Nuestro planeta bloquea directamente la luz solar y proyecta una sombra que se extiende por el espacio. Esa sombra tiene dos partes, la penumbra, donde solo se oculta una fracción de la luz solar, y la umbra, donde la Tierra tapa directamente el disco del Sol.
En un eclipse parcial, una parte de la Luna atraviesa la umbra mientras el resto permanece iluminado. El 28 de agosto, la entrada será especialmente profunda: casi todo el diámetro lunar quedará dentro de la sombra central, pero un pequeño sector continuará fuera de ella, por lo que no llegará a producirse una totalidad completa.
La zona eclipsada no desaparecerá por completo porque la atmósfera terrestre desviará parte de la luz solar hacia el interior de la umbra. Al atravesar la atmósfera, la luz azul se dispersa con más facilidad que las longitudes de onda rojizas. Estas últimas consiguen recorrer el borde de la Tierra y alcanzar la superficie lunar después de ser refractadas.
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