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Rocío Carrasco asegura que sus hijos tenían piojos cuando estaban con Antonio David

Rocío Carrasco también habló de cómo la relación con su hija, Rocío Flores, comenzó a quebrarse antes de 2012

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Rocío Carrasco ha asegurado que durante la estancia en el hospital de Málaga cuando David Flores estuvo ingresado por neumonía la actitud que tuvieron con ellos Olga y Antonio David fue maravillosa. Eso sí, ha dejado entrever que sus hijos no estaban bien cuidados cuando pasaban los quince días con su padre porque regresaban a Madrid con piojos.

«Si me hablas de cuidados a en cuanto a ser amables con ellos y tratarlos bien, sé que Olga los ha cuidado bien. Si me hablas de cuidados físicos te iba a decir que sí, pero no» ha empezado a decir Rocío Carrasco y es que, aunque se ha quedado pensando si decirlo o no, finalmente lo ha contado: «Me he dedicado siete años de mi vida a cazar piojos, de mi casa se iban los niños como dos pinceles, cuando volvían tenía que irme de caza otra vez».

Además, Rocío ha explicado que en ese episodio del hospital se da cuenta que su hijo está infectado y todos ellos, también: «Ese episodio de la neumonía que ella cuenta, después de haberla visto metido en la cama de mi hijo. Me quedé pensando y cuando llego al día siguiente le acaricio la cabeza al niño y vi que tenía piojos y le digo a ella ‘mira no sé si te has dado cuenta, pero…’ y me dijo ‘venga, mujer, qué estás diciendo’ y en la almohada había tres corriendo. Tuvimos que hacer una operación caza en la habitación del hospital».

Una relación rota con su hija

Rocío Carrasco también ha contado esta noche cómo la relación con su hija se empieza a romper y lo cierto es que nos hemos quedado alucinados y también impotentes por el duro relato de la protagonista de esta serie-documental. La hija de la Jurado ha confesado a lo largo de todos estos episodios cómo, poco a poco, Antonio David empieza a dar instrucciones a su hija de cómo comportarse hasta que la situación se vuelve irreversible.

Hay un momento clave en el que Rocío Flores se da cuenta que está siendo engañada por su padre. El verano de aquel famoso 2012 a la joven le habían quedado varias asignaturas y Rocío Carrasco quiere enviarla a un cursillo en Estados Unidos. Comparte varios correos electrónicos con el abogado de Antonio David y este se niega…

Cuando la niña regresa de estar quince días con su padre tiene una conversación con Rocío Carrasco que le hace saltar todas las alarmas: «Ella estaba loca por irse pero vuelve de estar los 15 días con el padre y me dice que el padre le ha dicho que es mentira, que no la voy a llevar a estados unidos y que lo que quiero es condicionarla. Daba la casualidad que ese día recibo un email de su abogado, la cojo y la digo ‘mira mi vida, no es verdad, no te lo voy a decir yo, le dije lee’ cuando la niña ve eso, le entran más ganas de irse ‘pues ahora sí que me voy».

Lo peor de todo fue cuando Rocío Carrasco se entera, gracias a una llamada de teléfono de su abogado, que el padre le ha puesto una nueva demanda de modificación de medidas para quedarse con la custodia de Rocío Flores. Antonio David presenta un informe psicológico que le hacen a la niña cuando está con él, pero por si esto no fuera suficiente, pide unas medidas urgentes.

La vista se celebra el día 11 de julio y Rocío Flores, ya en casa de su madre, no le cuenta que tiene que ir al juzgado: «El camino hacia el juzgado fue totalmente en silencio, la mirada era como si me hubiese atravesado y cuando llegamos al juzgado, subimos, todavía el padre no había llegado y ella está en el pasillo del juzgado al lado mía. Y de repente veo que entra el padre con Olga, con una hermana del padre y con una maleta enorme, ella hace así y se va con el padre inmediatamente. Ya estando con el padre se viene arriba y empieza a mirarme desafiante. Yo pensé que me iban a quitar la custodia de mi hija porque ella decía que yo la insultaba, que la castigo, que no la doy de comer, que no la quiero, que alguna vez le ha dado un bofetón, situaciones completamente falsas y que no solamente eran falsas, sino que vuelve a seguir el patrón paternal».

El juez no le da la razón a Antonio David y eso fue el infierno para Rocío Carrasco porque sabía que su niña, ya no era la misma que hace años: «Cuando soy consciente de que la niña se vuelve para casa, a mi me entra pavor, salí llorando y no de felicidad, de temor, de pánico». A partir de entonces lo que se vive en esa casa es surrealista y llega hasta el punto de la paliza que sufre Rocío Carrasco el 27 de julio por parte de su hija.

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