Carmen Vivas

Gente

Los Jurado, Pantoja o Mohedano: cuando el apellido pesa tanto como la fama

Las grandes familias envenenadas del corazón en España han sido atravesadas por una red de polémicas y vivencias infernales de las que todos sus miembros se han retroalimentado y que han terminado salpicando al árbol genealógico completo

Sobrevivir, un infierno, tres polémicas o años de silencio. Se dice que el mundo es un pañuelo y existe, además, la leyenda de que el universo crea un hilo rojo invisible que conecta a todas las personas que se cruza(rá)n por tu vida durante tu trayectoria en la tierra. Lo que muchos desconocen es que el mundo del corazón teje la línea con su propia aguja, atravesando a sus principales protagonistas con episodios traumáticos que todos terminan compartiendo por ende o vínculo familiar. La fama tiene un precio que para ellos ha sido altamente venenoso.

La revelación de Rocío Carrasco después de 25 años de silencio ha devuelto a la palestra muchos debates: si Telecinco era la plataforma idónea para hablar sobre la violencia de género, si un tema tan grave merece un show tan empedernido o si Carrasco promovió el dolor y la pena por medio de una angustia palpable en sus enunciados. La batalla entre Antonio David Flores y ella se había convertido en uno de los dramas más longevos de la prensa rosa nacional: el conocimiento generalizado era que él había cuidado de sus hijos promovido por el desinterés de ella, que ha sido desacreditada en los medios durante años y etiquetada como mala madre. Su hija, Rocío Flores, no tuvo pelos en la lengua a la hora de hablar del abandono maternal que había sufrido durante toda su vida, así como de la negativa de Carrasco a ponerse en contacto con ella.

Rocío: Contar la verdad para seguir viva no solo se ha convertido en un fenómeno que ha superado a la herencia maldita de Cantora, también ha sido la emisión no-deportiva más vista del año en la cadena perteneciente al imperio de Paolo Vasile. Incluso Irene Montero, ministra de Igualdad, se arrancó en el debate creado por el especial y acudió a Sálvame en la jornada del lunes para hablar de la justicia patriarcal que conforma al sistema.

Las declaraciones de Rocío acerca de su pasada relación con Antonio David Flores, quien la habría maltratado psicológica y físicamente, se convirtieron en un tumulto de desgracias: un intento de suicidio o la declaración de que ha tenido a sus hijos Rocío y David «muertos en vida»: «Te los voy a quitar hija de puta, voy a hacer que te odien», le espetaba su exmarido Flores. Así pasó. Le tildó de «egocéntrico», de «diabólico» y de «manipulador». Las consecuencias del impacto del documental no se han hecho esperar, y más allá del debate continuado que Rocío: Contar la verdad para seguir viva ha generado, Antonio David Flores no volverá a ser contratado en Telecinco tras las declaraciones de su exmujer.

En el punto de partida

Rocío Jurado tiene un arbol genealógico ciertamente complicado. Su matrimonio con el torero José Ortega Cano propició la adopción de sus dos hijos actuales: Gloria Camila y José Fernando; la primera se convirtió en estrella de reality tras apariciones en el ya caducado Mujeres y hombres y viceversa o Supervivientes, y Josefer tuvo problemas de adicción y comportamiento, teniendo que ser ingresado en varios centros de rehabilitación y pasando una estancia en la cárcel tras ser detenido por la Guardia Civil en 2013 acusado por varios delitos, entre ellos, robo con violencia y pertenencia a un grupo criminal. Tras una estancia de cuatro meses entre rejas, y tras mostrar su claro arrepentimiento, Josefer salió de prisión ganándose la etiqueta de polémico.

Tras el fallecimiento de la coplera por antonomasia de España a causa de un cáncer de colon, Ortega Cano cayó en el fondo del hoyo: pasó por prisión tras atropellar a Carlos Parra, en un delito de homicidio imprudente y conducción temeraria, condenado así a dos años y seis meses de cárcel. Sus análisis de sangre arrojaban una cifra de 1.26 gramos de alcohol por litro de sangre, el triple de lo permitido.

Tras su salida de la cárcel admitió que su estancia entre rejas le había cambiado. «Cuando me entero de que había muerto una persona, estando yo en el hospital, me quise morir yo», comentó en el programa que dirige Bertín Osborne, Mi casa es la tuya, en 2019.

El distanciamiento en la relación entre Rocío Carrasco (hija de Jurado y Pedro Carrasco) ha estado latente en estos últimos años, culminando en el especial de Telecinco, donde ha admitido que «a José siempre le tuve muchísimo cariño […] Ahora los sentimientos son diferentes». Así, Rociito ha admitido que nunca estuvo de acuerdo con el matrimonio de su madre con el torero: «No creo que fuese una decisión acertada desgraciadamente para ella», afirmaba. 

Entrevista en Televisión Española de Rocío y Rociito.

«He sido siempre muy protectora de toda mi familia, de mis hermanos, pero la culminación de ese sentimiento maternal ha sido cuando he dado a luz a mi Rocío», decía Jurado en 1995 en el programa de Televisión Española Un paseo por el tiempo, presentado por Julia Otero. Con una química palpable, ‘La más grande’ mostraba su amor incondicional por su hija.

Noche en el museo

Otro de los grandes escollos entre Carrasco y sus vástagos ha sido el proyecto de apertura del museo en homenaje a Rocío Jurado en Chipiona, su capital. Desde su fallecimiento en 2006 se había hablado de construir un espacio que diera voz a sus logros, pero no ha sido hasta hace unos meses cuando se ha encendido la luz verde para proseguir con dicho. Fue entonces cuando Carrasco desmintió que hubiese dependido de ella su finalización, una afirmación que se había aceptado como válida por su escasa relación con sus familiares. «No depende de mí, nunca ha dependido de mí. Siempre ha dependido de muchas cosas externas pero nunca de mí», afirmaba a finales de 2020.

El drama de los Jurado no erradica aquí. Amador Mohedano, hermano de Rocío Jurado, también cuenta con su dosis de polémica. Después de haber sido uno de los críticos más ávidos con su sobrina, ahora ha tirado una lanza a su favor: «Me dio mucha pena escuchar a Rocío. Al fin y al cabo es mi sangre», explicó este lunes a la revista Hola. «Anoche, durante la emisión del documental, descubrí muchas cosas que desconocía», añadía. Amador fue uno de los principales instigadores de los comentarios que tildaban a Carrasco de mala madre y de perpetuar una ignorancia completa por y hacia sus hijos.

Ortega Cano llega a la capilla ardiente en Madrid tras el fallecimiento de Rocío Jurado, acompañado de Gallardón (izq) y de Amador Mohedano. José Oliva/EP

Si hace unos meses eran los Pantoja y Rivera los que llenaban parrillas televisivas, ahora son los Jurado los que le dan la vuelta a la carne en el asador. Hace no mucho eran Amador Mohedano y su exmujer Rosa Benito, peluquera de Rocío Jurado, los que ocupaban las sillas calientes de los programas con sus discusiones, su posterior separación y con los problemas matrimoniales que no conseguían superar y que terminaban salpicando a sus más cercanos. A ellos se les unía su hija Chayo Mohedano y su enemistad con su exmarido, Antonio Tejado. Ocupando platós, verbenas y conciertos, los Mohedano eran el clan de la prensa rosa, un espacio que parecen volver a ocupar tras las revelaciones de Rocío Carrasco, una mujer que había estado aislada de todos, pero que ha devuelto el árbol familiar al prime time.

Folclore entre billetes

Poco se puede decir ya del drama de Cantora. Fue la primera bomba que desacreditó todo lo que hasta entonces se conocía del mundo del corazón. El apellido también pesa demasiado para los habitantes de la finca más adorada de España y la tonadillera ha terminado envenenando a sus allegados: su hija adoptiva Chabelita y, sobre todo, a Kiko Rivera, fruto de su amor con Paquirri, el que fuera el torero más cotizado de las plazas.

Además de haber engañado a su pequeño del alma, Isabel Pantoja también ha tenido muchas polémicas en las que el dinero y el amor se han convertido en protagonistas principales. Su romance con Julián Muñoz le otorgó un billete de ida con destino a la prisión de Alcalá de Guadaíra por blanqueo de capitales, convirtiéndose así en una pieza más del puzzle que su expareja y exalcalde de Marbella conformó en el conocido ‘caso Malaya’.

Condenada a 24 meses de prisión, la tonadillera consiguió la libertad condicional casi dos años después de su entrada a la cárcel. Sin embargo, no hay nada de lo que una folclórica de pura cepa no se pueda recuperar. Pantoja salió de las rejas para volver al foco, a su música y a su aparición estelar en la edición de 2019 de Supervivientes, en ese micromundo en el que Telecinco nunca separa a los artistas de sus obras.

Como en el caso de los Jurado, sus hijos también han sido altamente polémicos. La entrada de Chabelita en el mundo de la prensa rosa se produjo a sus dieciocho años, edad legal para aparecer con la cara lavada en las portadas de las revistas del corazón. Su presentación en sociedad vino con un bebé bajo el brazo, fruto de su relación con Alejandro Albalá. No hubo mejor bomba por aquel entonces que la cuenta atrás que Sálvame hizo para poder desvelar la noticia, pues dependían de la mayoría de edad de la hija adoptiva de la tonadillera para soltar la pólvora en el plató del programa.

Portada de la revista de Sálvame del lunes 18 de noviembre de 2013.

Tras la entrada triunfal, Chabelita, o Isa P para los allegados, ha sido una habitual de la prensa rosa. Desencuentros amorosos y familiares, peleas maternales y discusiones con su hermano Kiko Rivera. Todo vale en el amor y en la guerra, ¿no?

Su hermano también puede darse con un canto: problemas con las drogas, aparición sorpresa (y no requerida) en la escena musical con el amparo de la matriarca (que bailaba al ritmo de su único y gran hit, Así soy yo) y múltiples relaciones y denuncias de infidelidad en innumerables programas de la prensa rosa. En cuestión de un año, la tonadillera tuvo que aguantar a un bebé indeseado por parte de su hija de 18 años y el intento de su hijo de convertirse en reggaetonero. Ser madre es el trabajo más difícil del mundo.

Así soy yo, de Kiko Rivera.

Aunque Kiko Rivera no haya sacado la vena artística de la familia, asestó el golpe final a la credibilidad de su madre al desvelar todos los papeles que demostraban que la tonadillera le había engañado desde pequeño con tal de sacar el mayor rédito a la finca. El descubrimiento de los objetos de su padre Paquirri, los que Pantoja alegaba que habían sido robados, provocó que el vaso de agua cayera e inundara las inmediaciones de Cantora.

La sombra de Carmina Ordóñez

Se decía de ella que fue el gran amor de Francisco Rivera «Paquirri», y su muerte en 2004 a causa de una sobredosis por consumo masivo de estupefacientes conmocionó a toda España. De su relación con el torero tuvo a Cayetano y Fran Rivera, dos de los rostros que también han luchado a viva voz por la herencia de su padre, y que ha controlado todos estos años Isabel Pantoja. De su relación y posterior matrimonio con Julián Contreras (1984-1994) nació su último y tercer hijo: Julián Contreras Ordóñez, la defensa más férrea de su madre durante todos estos años.

Tras la muerte del torero, Carmina se enfrentó a Pantoja en una épica batalla legal en la que demandó a la tonadillera para que entregara los enseres pertenecientes a sus hijos, fruto de su matrimonio con el torero (1973-1979). Entre los objetos que su padre había dejado para ellos se encontraba un famoso traje de luces que terminó apareciendo el pasado agosto en las inmediaciones de Cantora.

Imagen del programa Lazos de Sangre, de Televisión Española.

En su tercer y último matrimonio con el bailarín Ernesto Neyra (1997-1999), «La Divina» habría sufrido malos tratos por parte del que por aquel entonces era su marido, unos hechos que admitió en 2002, dos años antes de su trágico fallecimiento.

Julián Contreras hijo no ha escatimado nunca en defender a su madre dentro y fuera de los platós. Así, la historia contada por Rocío Carrasco en el especial de Telecinco resonó a la perfección con las vivencias personales vividas por su madre. «Un testimonio no se convierte en falso o verdadero según sea remunerado o no. Basta de esa hipocresía, cruel y cobarde, que consiste en consumir y condenar», ha comentado Contreras en sus redes sociales. «Y lo digo como testigo directo de unos malos tratos, físicos, psicológicos y emocionales que quedaron impunes. Con una víctima, silenciada e ignorada, porque su percepción social no era la de una mujer maltratada… Aquello fue demoledor, os lo aseguro», enunciaba en referencia al infierno personal que su madre vivió con Neyra.

Marinero de traumas

Infidelidades, celos, acoso, árboles genealógicos sin ramas y con las hojas lánguidas y caídas. La familia no se escoge, prueba de ello son las innumerables polémicas que las grandes dinastías de la prensa rosa española han protagonizado a lo largo de los años y que siguen dando de comer a los platós y periodistas del gremio, cada vez más cercanos a la extinción que a la expansión.

Como Alexis Colby contra los Carrington, Rocío Carrasco ha decidido volver a la mansión de Atlanta rodeada de pieles de batalla. El efecto dominó que sus palabras causen durante la emisión de Rocío: Contar la verdad para seguir viva soportará el peso del último, y gran, drama familiar en España.

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