Carmen Vivas

Gente

Cantora se atraganta con las uvas: el 'annus horribilis' de Isabel Pantoja

La herencia maldita ha convertido el 2020 en un fatídico año para la tonadillera, enfrentada con su familia y con Kiko Rivera, su pequeño del alma

Por si hay una pregunta en el aire, por si hay alguna duda sobre mí, hoy quiero confesarme, hoy que me sobra tiempo, voy a contarle a todos como soy.

No sabemos a ciencia cierta si Isabel Pantoja dará entrada a 2021 enunciando la famosa estrofa de su Hoy quiero confesarme al más puro estilo Bridget Jones: sola, con una botella de vino y ahogando sus penas a viva voz con un karaoke casero. Lo que sí podemos enunciar con liviandad es que 2020 no ha sido un año benévolo con ella. La tonadillera lleva estos 12 meses pasados grabados en la piel y en la mente con láser.

A pesar de que contó con un espacio televisivo en Telecinco en el que homenajeó a la estrella del pop Ariana Grande con una coleta que le exprimía todas las neuronas, Idol Kids, la artista ha sido testigo de cómo su reputación se ha tambaleado más rápido que con su entrada en prisión por jugar al blanqueo de capitales con Julián Muñoz.

Las redes vieron cierto parecido entre el peinado de la tonadillera y el de la estrella del pop americana.

Ni su estancia entre rejas consiguió dar tantos titulares como los acumulados en estos dos últimos meses después de que su pequeño del alma, Kiko Rivera, desvelara que su madre le había engañado toda su vida acerca de la herencia de su difunto padre.

Uno de sus grandes apoyos desde que salpicara el tomate en la salsa ha sido su hija, Isa Pantoja, que desde su estancia en La casa fuerte no ha escatimado en palabras de resiliencia dirigidas a su madre. Lo que nadie se esperaba es que, tras su repentina salida del reality, Chabelita dijera que sí había podido ponerse en contacto con su hermano Kiko, pero no con la tonadillera. «He intentado hablar con mi madre. Me gustaría saber quién tiene su teléfono y cómo puedo hablar con ella», anunciaba en directo entre aires de desesperación y de actuación protagonista de Náufrago.

Como está la situación, no creo que Isabel Pantoja celebre la Navidad

CHABELITA, HIJA DE LA TONADILLERA

Chabelita también confirmó las conjeturas que toda España estaba tejiendo en sus casas con enganche y bolillo: Isabel Pantoja no está como para poner el All I Want For Christmas Is You de Mariah Carey en los altavoces de Cantora. «Como está la situación, no creo que mi madre celebre la Navidad. Yo la voy a celebrar con el niño y con Asraf. Mi hermano estará con la familia de Irene, y más después de lo que ha pasado”, admitía Isa P. «Solo he visto Cantora la herencia envenenada 1 y me causó dolor, ha sido suficiente», añadía en referencia a los especiales que han ido surgiendo desde que estallara la bomba.

2 de agosto, noche de los muertos

Fue el 14 de noviembre cuando se desempolvó el cajón del terror que la Pantoja había estado llenando de pelusas desde la muerte de Paquirri. Según Kiko, la tonadillera no solo ocultó las pertenencias materiales del torero tras su fallecimiento, sino que vendió parte de Cantora, le hipotecó desde los dos años y pidió un cambio en el porcentaje de posesión de la finca para que el DJ nunca tuviera la última palabra en las decisiones referentes a la herencia.

Entre el sofocante calor andaluz, las mascarillas y los tres meses de encierro, Kiko Rivera descubrió, en el ya fatídico 2 de agosto, que la habitación que tanto tiempo llevaba cerrada en Cantora se abría de forma celestial para desempolvar los trajes del gran torero -entre muchos otros objetos cuya desaparición había denunciado la Pantoja en un robo, pero que estaban presentes entre colchas de flores y cabezas de toros-.

Sumergido en papeleos y citas con el notario, Kiko Rivera fue recopilando información hasta conformar su Keops, Kefrén y Micerinos de documentos que comprometían la actuación de la Pantoja en cuestiones hereditarias. Toda España estremeció con los detalles que se han ido contando entre los platós reutilizados de Telecinco y los intentos de Jorge Javier Vázquez de sacar declaraciones con embudo para retroalimentar la parrilla de su imperio.

Incluso se llegó a hablar de que la Pantoja estaba planeando dar las uvas de fin de año en el conglomerado que preside Paolo Vasile, pero para campanada la que le ha tocado vivir en su vida personal. Si hubiese llegado a cumplirse, España hubiese estado dividida entre dos tipos de dolor de madre y cadenas: Televisión Española y Ana Obregón, y la tonadillera en el canal que hace de la prensa rosa su propio buque de carga.

La vida es una elección

Desde que se abriera la veda del destape mediático que patrocinó Mediaset, no ha habido persona en terreno nacional que no haya comentado la que probablemente haya sido la gran noticia del corazón de la década.

Colaboradores, presentadores, tu vecina Paqui, el conserje del edificio, la que te vende los huevos en el mercado de abastos o la peluquera del barrio: toda persona viviente en España y con necesidad de despejar su cabeza de noticias víricas acude al drama ‘Cantoril’ como un peregrino a su encuentro con Santiago.

Los grandes aliados de Kiko son los que hace no mucho seguían siendo sus enemigos: Fran y Cayetano Rivera. Los hijos de Paquirri, fruto de su relación con Carmina Ordóñez, parecían ser conocedores de todo lo que acontencía en Cantora mucho antes de que la privilegiada información llegase a los oídos, ojos y manos de su pequeño del alma con piel de canela.

En el lado del ring de la Pantoja, encontramos a presentadores como Ana Rosa Quintana o vertientes familiares como la previamente mencionada Isa Pantoja, que parece tener problemas para contactar con su madre. Esperemos que no sea por recortes en el wifi de Cantora, que la tonadillera ha demostrado ser capaz de cualquier cosa con tal de ahorrarse unos duros.

2021, ¿reconciliación a la vista?

Como todo lo que contiene explosivos en su interior, el momento de impacto solo puede perdurar durante cierto tiempo. Aunque los procesos judiciales necesitan tiempo y paciencia para desenvolverse con exactitud, desde que Kiko Rivera desvelara la noticia, el drama se ha quedado estancado en la charca de cualquier río sin agua de España.

Si Isabel no habla, la herencia de Paquirri se queda tan congelada como Walt Disney. Pero para que la tonadillera tire de la lengua, ¿qué tiene que acontecer en el próximo año? ¿Se volverá a cruzar la mirada con Isa Pantoja o Kiko Rivera? ¿Acudirá a un plató de televisión para aclarar las dudas, o callará en silencio hasta que la pólvora ocasionada se desvanezca?

Como toda buena historia, merece un desenlace a la altura. Los más ávidos esperan una reconciliación al estilo Chelo García Cortés y Bárbara Rey. En todo caso, estas Navidades prometen ser las más amargas para la tonadillera, que aunque esté acompañada de un paquete de Ferrero Rocher y una botella del cava más sofisticado, sentirá el dulce amargor de su soledad.

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