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Kramp-Karrenbauer, favorita de Merkel, será su sucesora en el partido

Centrista y pragmática, consigue la victoria como líder de la CDU frente al conservador Merz

Kramp-Karrenbauer saluda a Merkel en el congreso de Hamburgo

Kramp-Karrenbauer saluda a Merkel en el congreso de Hamburgo EFE

“Danke, Chefin (gracias, jefa)”. La ovación de despedida a Angela Merkel tras su último discurso como presidenta de la CDU, después de 18 años en el puesto, ha sido digna de una prima donna de la política. Su mensaje ha sido claro: unidos podremos seguir al mando. Los 1.001 delegados han elegido a Annegret Kramp-Karrenbauer, favorita de la canciiler, como su heredera.

La elección ha sido tan reñida que se han necesitado dos vueltas. En la primera ronda ha ganado Annegret Kramp-Karrenbauer con 450 votos, a 50 de la mayoría de 500 pues los votos válidos han sido 999. El segundo ha sido Friedric Merz con 392 apoyos, seguido de Jens Spahn, con 157. En la segunda y definitiva votación se ha impuesto con 517 votos frente a 482 de Merz.

En Hamburgo, la ciudad donde nació hace 63 años, la canciller Angela Merkel, criada en el Este, se ha despedido como presidenta de la Unión Cristiano Demócrata (CDU). Tardó en empezar su discurso por los aplausos y mayor aún fue la ovación, casi diez minutos, cuando terminó. “Es la hora de la despedida. Ha sido un honor”, ha tratado de hacer balance. Pero también ha señalado: “Aún sigo siendo la canciller”, a la vez que llamaba a la unidad del partido.

Han sido 1.001 delegados, una tercera parte mujeres, quienes han tomado esta decisión trascendental para el futuro del partido, de Alemania y de Europa. Muchos ocupan cargos en los Länder, ayuntamientos o incluso son diputados, pero también hay simples afiliados. Renania del Norte-Westfalia cuenta, de donde proceden Friedrich Merz y Jens Spahn, con la mayor representación, 296 delegados. Annegret Kramp-Karrenbauer procede del Sarre.

Es la primera vez desde 1971 cuando se enfrentó Reiner Barzel a Helmut Kohl, que entonces perdió, que los delegados de la CDU decide entre varios candidatos: la secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, el ex jefe del grupo parlamentario, Friedrich Merz, y el ministro de Sanidad, Jens Spahn.

Ha empezado la defensa de su candidatura Annegret Kramp-Karrenbauer (AKK), de 56 años, que evocó los tiempos en que ingresó en la CDU con 19 años. Reclamó «el valor para que la gente vuelva a estar fascinada con nuestro partido». Mut (valor) para encarar los desafíos del presente y del futuro ha sido la palabra que más ha reiterado AKK.

«Necesitamos un partido fuerte que esté dispuesto a debatir», ha señalado. Y se ha dirigido a «mi querida Angela» para que el gobierno también sea fuerte en la defensa de sus convicciones. «Tratamos ahora del futuro y ninguno de nosotros llevaremos a la CDU al abismo», ha añadido.

No soy una copia. Estoy aquí por lo que soy. He aprendido lo que quiere decir liderar», dice AKK

«No soy una copia. Estoy aquí por lo que soy. He sido ministra presidente, soy madre de tres hijos. No soy una copia. He aprendido en estos años lo que quiere decir liderar», ha remarcado con intención de marcar distancias con la canciller. Ha sido uno de los mejores discursos de Kramp-Karrenbauer.

El ex jefe del grupo parlamentario Friedrich Merz, de 63 años, ha insistido en su lema: «Punto de partida y renovación». Con elegancia se dirigió a la canciller Merkel, con quien sus relaciones han sido distantes hasta ahora.

«La situación actual, de sangría de votos por el ascenso de Alternativa para Alemania, es insoportable. Pone en peligro la estabilidad de nuestro país. Necesitamos un cambio de estrategia, también en  la comunicación con los ciudadanos», ha declarado Merz.

Los ciudadanos quieren que controlemos las fronteras porque tienen miedo», afirma Merz

Sobre inmigración ha sido tajante. «Los ciudadanos confían en que controlemos las fronteras porque tienen miedo y en eso hemos fallado en estos años». Merz ha defendido que se restrinja el derecho de asilo, reconocido en la Constitución alemana.

«Sin posiciones claras no ganaremos votos», ha subrayado. Merz ha lanzado diatribas contra el SPD, que es socio de gobierno en Berlín. Propone bajada de impuestos y una agenda para los trabajadores. Merz ha hecho gala de su elocuencia. «Todos los ciudadanos conservadores tienen sitio en nuestro partido», ha dicho en un claro guiño a los votantes de Alternativa para Alemania. 

Ha destacado Merz la vocación europea de la CDU. «Creemos en una Europa que no es una Europa a la carta, es una Europa fuerte». Y ha asegurado que el partido trabajará en equipo con el Gobierno y ha tendido la mano a sus rivales.

Me dicen que tengo tiempo pero estoy aquí porque no me da igual lo que pase con el partido», dice Spahn

El más joven de los contendientes, Jens Spahn, de 38 años, ha reconocido cómo le han presionado para retirarse de la carrera. «Me dicen que tengo tiempo, que habrá otras oportunidades, pero estoy aquí porque no me da igual lo que suceda en nuestro partido».

Spahn, ministro de Sanidad, se ha presentado como el candidato del futuro, sin decir explícitamente que las otras opciones son el pasado. Ha evocado a su vez un «patriotismo moderno» en un país que defiende las libertades, en un momento en que están «bajo presión».

Fue Merkel quien abrió la carrera para su sucesión el 29 de octubre pasado, tras conocerse los malos resultados de la CDU en Hesse. A pesar de la pérdida de votos, el ministro presidente, Volker Bouffier, ha podido seguir gobernando con los Verdes. Sin embargo, Merkel había tomado la decisión de dar un golpe de timón para evitar que siga la sangría de votantes.

En noviembre, y hasta el viernes pasado, se han celebrado ocho conferencias regionales en las que han participado los tres favoritos a suceder a Merkel al frente de la CDU.  En estas conferencias los candidatos se han presentando ante el electorado y han expuesto su forma de entender la política doméstica y exterior. “Ha sido un gran ejercicio de democracia”, comentaba orgullosa Angela Merkel.

Merkel tiene aún la batuta

“Es un congreso extraordinario del que espero que la CDU salga reforzada y cohesionada”, ha señalado la canciller, que fue designada presidenta de la CDU en Essen en 2000. De ese primer congreso recordó su lema: “Zur Sache”. Es decir, “a la tarea”. “Muy merkeliano”, reconoció con humor. También ha señalado en otro momento: “Sé que a veces os he puesto de los nervios”.

Ha recordado cómo hace 18 años empezó una renovación, marcada por una crisis del partido. Entonces estaban en la oposición y gobernaba una coalición rojiverde por primera vez en la República Federal. En 2005 la Unión, con Merkel al frente, recuperó al poder y sigue al mando, siempre en coalición, primero con liberales y en las dos últimas legislaturas con los socialdemócratas.

Ha reconocido Merkel que si bien la CDU/CSU ha gobernado en Alemania 50 de los últimos 70 años, los resultados en las últimas elecciones regionales no han sido satisfactorios. “Somos el partido de centro, y CDU y CSU hemos de estar unidos, no como en los últimos tiempos”, ha subrayado.

“Es una decepción que hayamos ido perdiendo votantes en elecciones regionales. Pero sabemos luchar con el viento en contra. Como en el Sarre, donde superamos el 40%, o Schleswig-Holstein con Daniel Günther, o Renania del Norte-Westfalia, con Armin Láschet”, ha señalado la canciller.

Annegret Kramp-Karrenbauer, que logró ese hito del 40% en el Sarre, es la favorita de la canciller en la contienda, aunque Merkel no ha hecho público su apoyo. Sí que lo hizo Peter Altmeier, uno de sus leales colaboradores y actual ministro de Finanzas, después de que el actual presidente del Parlamento, Woflgang Schäuble, declarara que la mejor opción para Alemania era Friedrich Merz, ex jefe del grupo parlamentario entre 2000 y 2002.

Merkel ha hecho un repaso rápido de estos 18 años de desafíos continuos. Como logros destacó las reformas y, sobre todo, el déficit cero, el gran éxito de Schäuble como ministro de Finanzas. No quiso dejar de lado una de las decisiones más polémicas de su mandato, abrir las puertas a más de un millón de refugiados en el verano de 2015. “Respondimos de forma humanitaria a la crisis de 2015”, ha recordado. Los aplausos fueron escasos tras esta alusión.

Conservador no viene de enlatado sino de defender nos valores. Luchamos pero no polarizamos», asegura Merkel

Para concluir ha señalado qué distingue a los conservadores alemanes. “Conservador no viene de enlatado, sino de defender unos valores. Luchamos pero no polarizamos. No ponemos barreras. No hacemos diferencias entre la dignidad de las personas. Servimos a nuestro país”, ha dicho la canciller. El guiño es claro a los centristas, a quienes no quieren que el partido se escore hacia la derecha.

Aunque siga al mando del Gobierno, en teoría hasta 2021, en la CDU se abre “un nuevo capítulo”. Para esta nueva etapa ha pedido al nuevo liderazgo “alegría en los corazones”.

“Si comparamos la situación de Alemania con el Reino Unido con el Brexit o Francia, Alemania es un paradigma de estabilidad y eso se lo debemos a Angela Merkel”, ha declarado Volker Bouffier, vicepresidente de la CDU y ministro presidente de Hesse, recién elegido el pasado 28 de octubre. Antes Merkel vio un homenaje de imágenee al ritmo de Days de The Kinks.

Bouffier fue quien le entregó a Merkel un regalo muy especial: la batuta de Kent Nagano, director de la Ópera de Hamburgo desde 2015. Merkel es una gran aficionada y no suele perderse el Festival de Bayreuth.

Merkel acaba de ser elegida por Forbes la mujer más poderosa del mundo, sobre todo, por su firmeza frente al presidente de EEUU, Donald Trump. Tomar el relevo de una canciller así no será fácil.

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