Un descendiente de inmigrantes escoceses y alemanes como es Donald Trump, casado ahora con una eslovena de nacimiento, Melania, y con una checoslovaca Ivana en primeras nupcias, ha elegido de nuevo como enemigo número uno la inmigración, y más allá la defensa del supremacismo blanco, con vistas a las elecciones de 2020. Así se explican sus tuits del fin de semana contra cuatro congresistas demócratas conocidas como The Squad (el escuadrón). A pesar de las críticas, ha insistido este lunes: «Odian este país… Si no les gusta, que se vayan».

Sin nombrarlas, el tuitero-en-jefe ha arremetido de forma furibunda contra Alexandria Ocasio-Cortez, de origen portorriqueño, Rashida Tlaib, de procedencia palestina y la afroamericana Ayanna Pressley, las tres nacidas y criadas en Estados Unidos. Pressley, la primera afroamericana electa por Massachusetts, no tiene ascendencia extranjera sino que es afroamericana. También es objeto de su ira Ilhan Omar, que se trasladó a EEUU cuando era niña desde Somalia.

A las cuatro, representantes demócratas muy combativas, Trump les dijo en su red social que regresen a sus países de origen, «cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe» y que dejen de decir a la gente de Estados Unidos «cómo se debe dirigir nuestro gobierno».

«Es muy interesante ver a contresistas demócratas progresistas, que originalmente provienen de países cuyos gobiernos son una completa y total catástrofe (si tienen un gobierno que funcione) decirle ahora virulentamente y a voz en grito a la gente de Estados Unidos, la nación más grande y poderosa del mundo, cómo se debe dirigir nuestro gobierno».

El gran pecado de las cuatro congresistas de El Escuadrón es haber criticado a Trump por su política migratoria, basada en la represión y en la persecución, en alentar el odio hacia el diferente.

Racista, xenófobo, fracasado. La reacción contra Trump ha sido de alto voltaje. La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, que ha tenido sus más y sus menos con El Escuadrón, ha calificado de «xenófobos» los tuits del presidente de Estados Unidos.

La congresista Alexandria Ocasio-Cortez, tan tuitera como Trump y extraordinariamente popular, le ha replicado en su red social: «Además de no aceptar al Estados Unidos que nos eligió, no acepta que nosotras no le tememos».

«Nosotros somos como se ve la democracia», ha dicho Pressley. La hija del fallecido senador republicano John McCain, la columnista Meghan McCain, ha subrayado que las declaraciones del presidente son «racistas».

Desde fuera de EEUU, la todavía primera ministra británica, Theresa May, ha tildado de «inaceptables» los comentarios de Trump. En el último debate entre Boris Johnson y Jeremy Hunt, los dos aspirantes a la corona tory, rechazaron los términos utilizados por Trump, pero se cuidaron mucho, de llamarle racista o supremacista.

Boris Johnson ha respaldado a Trump en la diatriba que ha costado el puesto al embajador británico en Washington Kim Darroch, que llamó «inepto» al presidente estadounidense en cables confidenciales a su gobierno.

Trump parece olvidarse de que Estados Unidos es un país forjado por inmigrantes. También que su familia es de origen extranjero, eso sí, todos blancos. Vuelve a dirigirse a los blancos estadounidenses que se sienten amenazados por la diversidad para intentar la reelección.

La madre del presidente, Mary MacLeod, llegó a Estados Unidos a los 18 años procedente de Stornoway, en las Islas Hébridas, Escocia. MacLeod se casó con Fred Trump, hijo de inmigrantes alemanes.

Hace años, el propio Trump, según CNN, recordaba: «Mi abuelo Frederick Trump vino a Estados Unidos en 1885. Se unió a la fiebre del oro y luego decidió abrir hoteles en Alaska. Lo hizo bien. Amaba este país, al igual que mi padre, y como yo».

La actual esposa de Donald Trump, la primera dama, nació en Eslovenia y se trasladó a Nueva York a los 20 años. Fue modelo durante años y en 2005 se casó con el magnate inmobiliario. En 2006 adquirió la nacionalidad estadounidense. Sus padres lo hicieron ya siendo presidente Donald Trump.

Su primera esposa, Ivana, había nacido en la entonces Checoslovaquia y salió del país cuando era comunista tras casarse con un ciudadano austriaco. Tras vivir en Canadá, se casó con Donald Trump en 1977. Es madre de tres de los hijos del presidente de EEUU: Donald Jr., Ivanka, que ejerce de asesora del mandatario, y Eric.

«Ellos se están quedando con nuestros trabajos», clamaba Donald Trump en su primera campaña presidencial. Ahora vuelve a entonar ese grito de guerra teñido de supremacismo blanco. Ni siquiera se frena ante congresistas elegidas democráticamente.