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Las fortunas que sueñan con Messi

Un joven millonario chino, un empresario qatarí y un emir del Golfo son los principales interesados en el icono del Barcelona

Zhang Messi

El dueño del Inter de Milán, el chino Steven Zhang, celebra la clasificación para la final de la Europa League. EFE

Decía Johann Cruyff, una leyenda forjada en el Barcelona, que «el mejor jugador del mundo no existe, porque hay diferentes posiciones… Hoy, el más espectacular es Lionel Messi y el mejor es Xavi». Messi es Barça y es Barcelona, por eso el anuncio de su deseo de dejar el club en el que lleva dos décadas ha provocado conmoción entre los culés. Y más allá. Es un tsunami no solo deportivo sino también económico y político. La Gazetta dello Sport aseguraba el pasado fin de semana que para el gobierno chino Messi era cuestión de estado.

Messi es una pieza codiciada por las mayores fortunas del mundo: desde Naser al Jelaifi, el millonario qatarí dueño del Paris St Germain, amigo del emir de Qatar, a Mansour al Zayed, hermano del emir de Abu Dhabi y yerno del emir de Dubai, dueño del Manchester City y amigo de Obama y del rey emérito Juan Carlos, o el millonario chino Steven Zhang, el jovencísimo presidente del Inter de Milán, muy bien relacionado con el presidente, Xi Jinping.

Hace años Xi Jinping ya reconoció que soñaba con que en China hubiera un Messi. Según ha publicado la prensa argentina, desde hace meses el gobierno chino y la familia Zhang, propietaria de los derechos de televisión del fútbol italiano a través de la plataforma PPTV, mantienen conversaciones para encontrar la vía para que Messi juegue en el Inter. El mercado chino le espera con los brazos abiertos.

El catedrático Josep Trillas, autor de Pan y fútbol, señala que el fútbol es una oportunidad para la política. Así es y lo demuestra el interés que ha despertado el deporte rey entre los millonarios del Golfo.

Los países del Golfo han desarrollado la estrategia de abrirse a Occidente y para ello elemento más popular es el fútbol», dice Martin Szulman

«En los últimos diez años hay un interés muy claro de los países del Golfo de meterse en el mundo del fútbol. Han desarrollado la estrategia de abrirse a Occidente y para ello el elemento más popular y conocido es el fútbol. Están impulsando esta estrategia de forma inteligente: buscan construir mayorías, consensos y romper esquemas mentales y prejuicios sobre el mundo árabe y el mundo oriental. Va acompañado de una estrategia geopolítica», explica el sociólogo argentino Martin Szulman, del equipo de Ideograma.

Es un hecho que se confirma con la expectación que ha generado el anuncio de que Messi esté en busca de nuevo destino. El Barça esgrime una cláusula de rescisión de 700 millones de euros para liberar a quien más que su estrella es su quintaesencia.

¿Quiénes pueden permitirse soñar con Messi? Realmente muy pocos y son todos millonarios, y no solo eso, tienen detrás de una u otra forma a los países que quieren jugar fuerte en el ajedrez global.

Steven Zhang, joven y sobradamente rico

Desde que empezó su mandato, con apenas 26 años, Zhang está obsesionado con ver a Messi jugar en el Nerazzurri. Como buen amante del fútbol y avispado empresario, sabe lo que significa contar con el jugador argentino. Es espectáculo, y es dinero, mucho dinero. También influencia y poder.

En 2018 Steven Zhang se convirtió en el presidente más joven del Inter de Milán, uno de los clubes más importantes del fútbol europeo. Nacido en Nanjing, Jiangsu, Zhang sustituyó al magnate indonesio Erick Thohir, que aún conserva el 30% del accionariado del club italiano.

Zhang, que cumplirá 29 años en diciembre próximo, es hijo de Zhang Jindong, multimillonario propietario del grupo Suning, una empresa de comercio electrónico y venta por internet, que controla el accionariado del Inter desde 2016. Pagó 307 millones de dólares por el 70% del club.

Desde entonces los Zhang tienen a Messi en su punto de mira. También el vicepresidente, el italo-argentino Javier Zanetti, gran fan de la Pulga. Los Zhang son propietarios de los derechos de emisión del fútbol italiano, donde también juega Cristiano Ronaldo, el otro rey del balón, en la Juventus de Turín, actual vencedor de la Liga.

El jovencísimo presidente del Inter estudió en la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, donde se licenció en Economía, y fue analista en la multinacional Morgan Stanley, antes de empezar a trabajar en la empresa familiar. Su vida cambió cuando se hizo cargo del Inter.

Espero hacer de Inter un equipo fuerte en la cancha, y una empresa más fuerte aún en el área comercial y de marketing», dijo Zhang al asumir como presidente

En su presentación oficial dijo: «Estoy muy orgulloso de liderar este club a una nueva era. Espero satisfacer la pasión de los millones de fans que tenemos por todo el mundo y hacer este Inter un equipo fuerte en la cancha, y una empresa más fuerte aún en el área comercial y de marketing». Sabe que Messi sería vital para lograrlo.

Poco después de su llegada, el equipo aumento un 41% su valor. Es el primer chino que forma parte de la Asociación Europea de Clubes de Fútbol. Este año el Sevilla ha impedido que su equipo logre la victoria en la Europa League. Aún así, Steven Zhang hizo un balance positivo de la temporada: «Hemos hecho un gran trabajo, dentro y fuera del campo».

Mansour, amigo del rey emérito y dueño del City

Si Messi tiene añoranza de los mejores tiempos del Barça, la opción del Manchester City puede ser la ganadora. El Manchester City cuenta como entrenador a Josep Guardiola, y allí juega Kun Agüero, uno de sus mejores amigos y compañero de Messi en la selección argentina.

El dueño del Manchester City es el hermano del emir de Abu Dhabi y yerno del emir de Dubai, uno de los jóvenes mejor emplazados para la sucesión en los Emiratos. Mansour bin Zayed Al Nahyan, de 40 años,se convirtió en propietario del City en 2008. Es amigo del rey Juan Carlos, de quien es anfitrión en Emiratos, y también tiene en su agenda al ex presidente estadounidense Barack Obama.

Su fortuna personal supera los 30.000 millones de dólares, pero a su vez maneja el fondo soberano de Emiratos, de unos 600.000 millones de dólares.

Asimismo, es propietario de otros equipos de fútbol a traves del City Football Group. Son el Melbourne City CF y el New York City FC. Tiene inversiones en el Yokohama F. Marinos de Japón, el Club Atletico Torque de Uruguay y el Girona.

El jeque Mansour tiene posesiones en España, entre una finca en Extremadura, en la que soñaba con criar cordero lechal para ser sacrificado según el rito halal.

Según escribía Jaume Tarragó en el artículo Fútbol premeditado: Qatar y Arabia Saudí, publicado en Beers and Politics, estos dos países «han incorporado el fútbol en la Qatar National Vision 2030 y la Saudi Vision 2020. Ni más ni menos que en el esquema nacional de supervivencia. Es tan simbólico como significativo: en los esfuerzos de renovación, el fútbol es una pieza relevante y encierra la esencia de la visión de futuro de ambos países».

Los patrocinadores del fútbol también son un reflejo de cómo el dinero está íntimamente relacionado con el deporte rey. Es dinero y es poder político. Las compañías aéreas de los países del Golfo están en las camisetas de los jugadores más destacados del planeta: desde Qatar Airlines a Emirates o incluso Turkish. Son los grandes perdedores de la crisis del coronavirus.

Como apunta Szulman, los ganadores, los reyes de la nube (desde Amazon o Bezos hasta Google) seguirán la pista del balón. Ya están, de hecho, apostando por documentales basados en la vida de futbolistas.

El mejor amigo del emir de Qatar

Naser al Jelaifi, de 46 años, adquirió hace nueve años el Paris St. Germain. Dos años después fue nombrado presidente del consorcio BeIn Media Group. La prensa especializada francesa asegura que es la persona más influyente del fútbol francés.

No es millonario de nacimiento, como otros de los que pretenden a Messi. Hijo de un pescador de perlas, pasó de ingresar 16.000 euros al año como jugador de tenis a amasar una enorme fortuna gracias a su excelente relación con emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Zani, con quien comparte la pasión por el deporte en el que brilla Rafael Nadal.

Su fortuna ronda los 16.000 millones de dólares y está considerado uno de los 100 hombres más ricos del mundo.

Desde el año 2011 preside Qatar Sports Investments, filial del fondo soberano de Qatar, que dirige el propio emir. A través de BeIn Media Group controla una veintena de televisiones en medio mundo y derechos de transmisión de competiciones deportivas.

Está acusado por la Fiscalía suiza por no respetar el fair play o maniobras irregulares a la hora de negociar los derechos de transmisiones de los Mundiales de fútbol y la Copa de las Confederaciones. Tendrá comparecer en los tribunales suizos el próximo 14 de septiembre.

El Paris St Germain, donde juega Neymar, un antiguo compañero de Messi en el Barcelona, ha sido finalista en la Champions League que finalmente ha ganado el Bayern de Múnich, el equipo que sentenció al Barcelona al derrotarle por ocho goles a dos en los cuartos de final. Ese día algo se rompió en el Messi culé.

Messi es riqueza para Barcelona

Desde Buenos Aires, Ezequiel Scher, autor de www.cenital.com, cree que es el fin de una época. «Messi se va por su comodidad, busca nuevos desafíos, nuevos aires, más allá de las diferencias con la dirigencia. Es lo que ha expresado su entorno y lo creo… Para Argentina es diferente el escenario: para nosotros, es cambiar el canal que lo transmite. Para Barcelona será perder parte de la identidad».

Martin Szulman aún tiene esperanzas en que finalmente Messi se quede en Barcelona, una ciudad que se ha enriquecido gracias al jugador.

«Messi es el Barcelona. Ha llevado al equipo a lo más alto: 30 títulos, cuatro de las cinco Champions League. Cuando mi generación sea grande, hablará de Messi. La memorabilidad que genera es enorme. En los últimos años en todo el mundo la gente preguntaba a qué hora jugaba el Barça. Sin Messi la gente no va a preguntar a qué hora juega el Barça».

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