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'The New York Times': Trump solo pagó 750 dólares en impuestos en 2016 y 2017

El presidente de EEUU, magnate inmobiliario, no habría pagado nada al fisco en 10 de los 15 años anteriores a su victoria

Donald Trump-impuestos

El presidente de EEUU, Donald Trump, en la rueda de prensa en la Casa Blanca. EFE

Es la gran incógnita. ¿Cuánto ha pagado Donald Trump en impuestos? El presidente de Estados Unidos se ha negado a hacer públicas sus declaraciones fiscales, al contrario que hicieron sus predecesores. La cuestión está en los tribunales. The New York Times publica este lunes una exclusiva que es un auténtica bomba en plena contienda electoral: Trump solo pagó 750 dólares el año que ganó la Presidencia, 2016, y el año siguiente.

Sus predecesores, el demócrata Barack Obama y el republicano George W. Bush, pagaron en la Presidencia unos 100.000 dólares al año en impuestos.

En 10 de los 15 años precedentes Trump no pagó nada al fisco. The New York Times ha investigado dos décadas de declaraciones de impuestos del ahora presidente, el magnate inmobiliario Donald Trump. Estas revelaciones indican cómo está lejos de ser un genio de los negocios, o bien, y sería peor aún, engaña al fisco.

Además, en los próximos cuatro años vencen préstamos por 300 millones de dólares de los que es personalmente responsable. El diario titula a cinco columnas en portada: «Los impuestos de Trump revelan años de pérdidas crónicas y evasión fiscal».

The New York Times destaca cómo «las principales empresas de Trump, desde sus cursos de golfo hasta su hotel en Washington, registran millones, si no decenas de millones de pérdidas año tras año». En concreto, ha perdido 315 millones de dólares en los cursos de golf, y su hotel en la capital federal, abierto en 2016, más de 55 millones de dólares.

Desde que fue designado candidato presidencial, ha recibido grandes cantidades de dinero de lobistas, políticos y funcionarios extranjeros, que han pagado por estancias en sus propiedades y clubs, como el de Mar-a-Largo en Florida.

‘Fake news’

Fiel a sí mismo, Donald Trump reaccionó nada más conocerse la exclusiva del Times en la rueda de prensa en la Casa Blanca. «Esto son noticias falsas. Fabricadas. Falsas».

Trump argumenta que no puede revelar sus declaraciones de impuestos porque está siendo auditado por la IRS (Internal Revenue Services), una agencia que dice que lo trata «muy mal». pero asegura que estará «orgulloso de enseñar» estos datos cuando termine la investigación. Insiste en decir que él ha pagado muchísimo dinero en impuestos. «Todo saldrá a la luz. Es todo falso».

Según empleados de IRS, citados en una información de Politico, mantienen que no hay nada que le impida al presidente revelar sus declaraciones al fisco durante la investigación. Si finalmente perdiera esta contienda con el IRS, Trump tendría que abonar unos 100 millones de dólares.

Víspera del prmer debate

Estas revelaciones se conocen la víspera del primer debate entre el presidente Donald Trump y el aspirante demócrata, Joe Biden, en Cleveland. Trump ha dicho que exigirá «una prueba de drogas al somnoliento Biden».

Los periodistas han insistido en la rueda de prensa si es una broma o va en serio su alusión. «Es en serio. No podemos tener un presidente que necesita ese tipo de ayuda. Hay que tratar con el presidente Xi Jinping, con Kim Jong-un..».

Trump, que es septuagenario como Biden, aunque el demócrata es tres años mayor (77 años), siempre que puede acusa a su rival de no estar en forma para la Presidencia. Biden asumiría como presidente, en caso de que gane el 3-N, a los 78 años.

La esposa de Joe Biden, Jill, ha sido quien ha salido en defensa del candidato demócrata: «Joe Biden demostrará al pueblo cómo luce un presidente». El debate durará 90 minutos y tiene lugar este martes 29 de septiembre a las 21h locales, tres de la mañana del miércoles en España.

En el debate saldrán a relucir las revelaciones sobre las declaraciones de impuestos de Trump, la salud de Joe Biden, y por supuesto la nominación de Amy Coney Barrett, contraria al aborto y de la reforma sanitaria de Obama, para sustituir a la fallecida Ruth Bader Ginsburg en el Tribunal Supremo.

Tras anunciar su designación, el Senado pretende ahora realizar las audiencias a toda velocidad para darle su visto bueno antes del 3 de noviembre. Biden pide esperar hasta que se conozca quién gana las presidenciales y cómo quedará el Senado. Están en juego una tercera parte de los escaños.

De confirmarse, como parece más que probable, la elección de la juez Amy Coney Barrett tres de los nueve jueces del Supremo habrán sido designados por Donald Trump. Su legado marcará décadas de decisiones trascendentales en Estados Unidos, dado que los cargos son vitalicios.

En caso de litigio por los resultados electorales, como ocurrió en el año 2000 con el recuento en Florida, será el Supremo el órgano que tendrá que decidir. Y en cada rueda de prensa, y en cada mitin, Trump deja claro que no aceptará una derrota. Veremos cosas que jamás creeríamos.

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