Primera novedad. Esta vez ha sido un debate, no un combate, entre el presidente, Donald Trump y el candidato demócrata, Joe Biden. Trump ha atacado varias veces a su contrincante por no haber hecho antes, en sus ocho años de vicepresidente, todo lo que ahora promete, mientras que Biden le ha intentado retratar como alguien a quien difícilmente uno puede tomarse en serio.

Una versión moderada de Trump se ha impuesto a un Biden que no ha sabido responder por qué no puso en práctica sus promesas cuando estuvo primero en el Senado y luego en la vicepresidencia. «Si no fuera por ti y por Obama, yo no habría ganado hace cuatro años», ha repetido el actual presidente.

En el objetivo están los indecisos, muchos menos que en otras convocatorias, un 5%, pero que pueden ser clave en los estados que son «campo de batalla» (battleground). El candidato Trump se ha dirigido a esos votantes de hace cuatro años que dudan por sus salidas de tono para que vuelvan a confiar en él.

Segunda novedad. En este último debate antes del final del proceso electoral, el 3 de noviembre, la moderadora ha sido Kristen Welker, corresponsal en la Casa Blanca de la NBC, que ha estado muy acertada.

Welker, la segunda mujer afroamericana que modera un debate presidencial, ha sabido imponerse, con ayuda de las nuevas normas, y ha planteado preguntas incisivas. La Comisión de Debates podía silenciar a los candidatos si se interrumpían abruptamente durante la exposición inicial. Es una medida impuesta tras el primer combate entre Trump y Biden.

El escenario ha sido la Universidad Belmont en Nashville, Tennessee. Los candidatos, con corbata roja (Trump) y azul (Biden), los colores de sus partidos, han dispuesto de dos minutos por cada tema para exponer su visión. El público tenía que guardar la distancia y llevar mascarilla, como lo ha hecho la primera dama, Melania Trump, recuperada del coronavirus.

Tercera novedad. Los ciudadanos han podido escuchar las propuestas de sus candidatos sobre temas que les interesan como la gestión del coronavirus, el futuro de la cobertura médica, la marcha de la economía, la seguridad nacional, la inmigración y el cambio climático.

El gesto más comprometedor de Joe Biden ha sido cuando ha mirado la hora, justo en la parte en la que abordaban el cambio climático, al final. Ha recordado a George Bush padre en la campaña en 1992, algo que fue muy criticado y que dio puntos a su rival, Bill Clinton.

Trump, como no podía interrumpir, gesticulaba continuamente con cara de desaprobación, especialmente cuando Biden se dirigía a la audiencia con la intención de lanzarles su mensaje electoral: «en la papeleta está el alma de la nación» o «no seré un presidente de estados rojos o azules, seré el presidente de todos los americanos».

La gestión del coronavirus

Joe Biden ha aprovechado la primera cuestión sobre la pandemia para dejar en evidencia la gestión del presidente Trump, quien ha sido también víctima de la coronavirus. «No tenía un plan ni tiene un plan», ha señalado el candidato demócrata.

Según el presidente, gracias a su gestión, no han muerto, como mantiene que estaba previsto, 2,2 millones de personas. Más de 220.000 personas han perdido la vida por el nuevo coronavirus en Estados Unidos, el doble de soldados caídos en la Primera Guerra Mundial, tres veces los muertos en Vietnam.

«Estamos aprendiendo a vivir con ello. No podemos escondernos en un sótano», ha dicho Trump, a lo que Biden ha replicado: «Estamos aprendiendo a morir con ello».

No tenía un plan (sobre el coronavirus). No tiene un plan»

Joe biden

Trump ha aludido a que es una crisis global y que el país no puede cerrarse, como, según su versión, pretendía el candidato demócrata, quien ha prometido, sobre todo, «transparencia». Según Biden, «la manera en que ha contestado a la crisis del coronavirus es trágica».

El presidente ha dicho que el 99% de los infectados se recupera, en alusión a los jóvenes, y se ha vuelto a poner como ejemplo, ya que ha padecido el Covid-19 y ahora es inmune. El dato no tiene en cuenta los efectos a medio y largo plazo.

En cuando a la vacuna, Trump ha dicho que «no garantiza» que esté lista en semanas, pero que está convencido de que es posible que las dos empresas que van más avanzados lo consigan muy pronto. Joe Biden ha recordado entonces cómo Trump dijo en marzo que el virus estaba bajo control y que sigue sin estarlo. Biden ha augurado «un oscuro invierno» por el coronavirus.

También ha tenido que responder sobre sus críticas al doctor Fauci, el principal asesor de la Casa Blanca. Sobre el reputado epidemiólogo, el presidente ha dicho que se equivocó al no valorar la importancia de la pandemia, pero lo ha hecho en un tono condescendiente, no despectivo como suele ser habitual.

Si algo queda claro es que Trump ha escuchado a sus asesores y en este debate no se ha dejado llevar por sus impulsos.

China, Rusia y la corrupción

Al hablar del coronavirus, Trump ha vuelto a recordar dónde se originó. «No es mi culpa que llegara aquí el virus. Es culpa de China».

Ha defendido el cierre de fronteras a los ciudadanos chinos en primavera, cuando estalló la primera ola. «Me dijeron que era xenófobo, incluso racista», ha señalado, mientras que Biden lo negaba.

El aspirante demócrata ha defendido una política firme con China, para que cumpla con las reglas del comercio internacional, sin buscar culpables de la pandemia.

El presidente ha defendido que su dureza con China ha beneficiado a los estadounidenses, algo que ha puesto en duda Joe Biden, quien le ha atacado por haber tenido una cuenta bancaria en China, algo a lo que también aludió la víspera el ex presidente Barack Obama en su primer mitin estelar en Filadelfia.

Has recibido dinero de Rusia, tu familia, tu hijo. No te hagas el inocente, eres un corrupto»

donald trump

Trump ha explicado que esa cuenta fue cancelada antes de que se planteara optar a la Presidencia, pero le ha servido para lanzarse al ataque contra Biden. «Has recibido dinero de Rusia, de Ucrania, tu familia, tu hijo también. No te hagas el inocente, eres un corrupto», ha dicho el magnate.

Biden lo ha negado al tiempo que sacaba a relucir la polémica cuestión de las declaraciones de impuestos del presidente. «He presentado mis datos desde hace 22 años. Seguimos esperando a que lo haga Trump», ha afirmado.

El presidente ha asegurado que él ha pagado por anticipado «decenas de miles de dólares en impuestos» y ha vuelto a prometer que presentaría sus recaudaciones fiscales. «Lo llevas diciendo cuatro años. ¿Por qué van a creerte ahora?», ha replicado Biden.

Trump ha reprochado a Biden por aceptar el dinero de Wall Street. «Yo no lo hago», ha asegurado, con la idea de presentarse como el candidato antiestablishment, aun desde la Casa Blanca.

Sobre las acusaciones de injerencia electoral contra Irán y Rusia, Biden ha asegurado que «cualquier país que quiera injerir en estas elecciones pagará por ello, ya sea Rusia o Irán». Y ha añadido: «Rusia quiere asegurarse de que no gane porque me conocen y yo los conozco».

Trump ha replicado: «No ha habido nadie más duro con Rusia que Donald Trump». Hace cuatro años Rusia habría intentado intervenir para favorecer a Trump.

Sobre Corea del Norte, Trump ha acusado a la Administración Obama de dejarle un buen lío, que él habría logrado desenredar, gracias a su buena relación con el líder norcoreano, mientras que Biden le ha reprochado no controlar el desarrollo de su energía nuclear.

Sanidad y salario mínimo

La cuestión sobre la atención médica es una de las que más preocupan a los electores, especialmente a un sector que puede cambiar su voto: las mujeres blancas sin estudios universitarios, muy preocupadas por el bienestar de sus mayores y de sus menores, y que confiaron en Trump hace cuatro años.

De ahí que Joe Biden haya insistido en que Trump pretende dejar sin cobertura médica a 22 millones de personas. «La sanidad no es una opción, es un derecho», ha insistido el ex vicepresidente demócrata.

Trump, en defensa de los seguros privados y dispuesto a echar por tierra definitivamente el Obamacare, ha recordado a Biden, una vez más que ha estado 47 años en primera fila en política y no ha hecho nada en ese sentido.

También ha intentado el candidato Trump retratar a Biden como un radical, y le ha mencionado a Bernie Sanders, algo que parece irritar especialmente a Joe Biden. «Estás compitiendo con Joe Biden, no con otro. No confundas», ha señalado.

Inmigración

La moderadora ha preguntado a los candidatos sobre los más de 500 niños separados de sus familias por la Administración Trump. Sobre inmigración, el candidato Trump intentaba buscar chivos expiatorios de barbaridades como las injusticias sufridas por los dreamers, hijos de inmigrantes que han hecho su vida en EEUU.

Permitiré a los ‘dreamers’ que se queden en nuestro país… Lo que pretende Trump es criminal»

Joe biden

Ha echado la culpa a los coyotes del abandono de los niños, en un intento de tergiversar la información, y ha recordado cómo las jaulas en las que se ha visto a algunos de esos críos «fueron fabricadas bajo la Administración Obama».

El candidato demócrata ha vuelto a repetir una de sus promesas electorales: «Permitiré a los dreamers que se queden en nuestro país en mis primeros 100 días… Trump pretende expulsar a niños a países que no conocen en absoluto. Es criminal».

La raza en América

La pregunta de Kristen Welker, afroamericana, sobre la cuestión racial en Estados Unidos ha sido directa y muy focalizada. ¿Qué decir a los padres que ven cómo sus hijos tienen menos oportunidades o son discriminados por su raza?

Joe Biden ha aludido a su historia personal, al trabajo de su hija como asistente social, que conoce de primera mano cómo si eres afroamericano has de tener especial cuidado si eres interceptado por la policía.

Trump ha salido en tromba para recordar cómo Biden defendió la propuesta criminal de 1994, que llevó a una encarcelamiento desproporcional de afroamericanos y latinos. El ex vicepresidente ha asegurado que fue un error y que apoya una reforma penal para que no vayan a la cárcel los que cometan delitos menores, como tráfico de drogas o derivados del alcoholismo. «Necesitan tratamiento, no cárcel».

En esta ocasión no han aparecido los grupos supremacistas en el debate pero sí Black Lives Matter, que Trump insiste en asociar con actitudes violentas y contrarias a la policía. «La primera vez que supe de ellos llamaban ‘cerdos’ a los agentes», ha dicho el presidente, que ha vuelto a asegurar que es «el presidente que más ha hecho por los afroamericanos desde Abraham Lincoln».

Soy el menos racista de esta sala… El presidente que más ha hecho por los afroamericanos desde Lincoln»

donald trump

En claro gesto de burla, Biden le ha replicado que es el presidente más racista de la historia de Estados Unidos. «Aseguro que soy el menos racista de esta sala», ha insistido el presidente, que ha aludido a sus ayudas a los afroamericanos y a cómo el desempleo en esta comunidad y entro los latinos es más bajo que nunca antes.

Biden, con cara de asombro, ha dicho: «Es el mismo que llamó violadores a los mexicanos, que persiguió a los musulmanes por ser musulmanes… ustedes me conocen, le conocen. Nuestra personalidad está en la papeleta».

En cuanto a cambio climático, Trump se ha querido presentar como un gran defensor del medio ambiente, siempre y cuando no ponga en peligro el avance económico.

Biden ha dicho tajante:»No tenemos mucho tiempo, según los científicos. Este hombre ha eliminado todas nuestras regulaciones y acuerdos. Apoyad mi plan climático, también traerá empleo».

Mensaje a los estadounidenses

La última pregunta ha servido en bandeja a los candidatos la posibilidad de lanzar su mensaje a los votantes. «En la inauguración en caso de ser ganador, ¿qué les diría a los que no le han votado?», ha planteado la moderadora.

Si él gana, vamos a tener una depresión como nunca antes»

donald trump

El presidente Trump ha aprovechado para aludir a su gestión económica, su punto fuerte, y para presentar a su rival como una alternativa que pondrá en peligro los buenos números que tenía el país antes de la pandemia. «Si él gana, vamos a tener una depresión como nunca», ha dicho. A los afroamericanos y latinos les ha recordado cómo su situación ha mejorado mucho más en estos tres últimos años que en los ocho de la Administración Obama. «Siempre hablan de unión, es el éxito lo que nos une».

Lo que está en la papeleta es qué nación queremos ser. Decencia, honor, respeto, dignidad, que todos tengan una oportunidad»

joe biden

Joe Biden ha tratado de trasladar un mensaje de esperanza frente al temor. «Lo que está en la papeleta es qué nación queremos ser. Decencia, honor, respeto, el trato a la gente con dignidad, hacer seguro que todos tienen una oportunidad. Me voy a asegurar de que sea así. No lo habéis tenido estos últimos cuatro años».

Sin duda, el mejor mensaje del candidato demócrata, que quiere dejar claro que la elección es o más de lo mismo, o bien la recuperación de un país que aspira a recuperar la unidad.