La sorpresa de octubre ya está aquí. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado que tanto él como su esposa, Melania Trump, han dado positivo por coronavirus después de la prueba que se realizaron tras darse a conocer que una de sus asistentes más cercana, la directora de Comunicación, Hope Hicks, también había contraído la enfermedad.

«Esta noche, Melania y yo dimos positivo por COVID-19. Comenzaremos nuestro proceso de cuarentena y recuperación de inmediato. ¡Lo superaremos juntos!», ha escrito Trump en su cuenta de Twitter.

La tradición dice que en las elecciones en EEUU que siempre se celebran el primer martes después del primer lunes de noviembre hay que estar atento a los acontecimientos de octubre que pueden incidir en la campaña y los resultados.

Donald Trump y Melania inician ahora un proceso de cuarentena que podría alargarse, como poco, diez días, cuando falta justo un mes para que se celebren las elecciones en las que el actual presidente de Estados Unidos se juega la reelección.

Trump, actualmente por detrás en las encuestas, tiene precisamente en la gestión del coronavirus uno de los puntos negros de su campaña. Ha renegado del uso habitual de la mascarilla y organizado algunos mítines multitudinarios.

En total, casi siete millones y medio de norteamericanos han contraído el virus y más de 200.000 han fallecido, según la Universidad Johns Hopkins. Es el país del mundo con más positivos y más muertos.

Donald Trump es uno de los los líderes mundiales que empezó restando importancia al coronavirus, como el primer ministro británico, Boris Johnson, que también sufrió la enfermedad en abril pasado.

Otro negacionista, el brasileño Jair Bolsonaro, también lo padeció pero sigue en sus trece, y suele asistir a concentraciones sin tomar las medidas imprescindibles.

El periodista estadounidense Bob Woodward, en su libro recién publicado, Rage, desvela cómo Trump le confesó que sabía que el coronavirus era muy peligroso, pero prefirió no transmitir esa información con el fin de que la población no entrara en pánico.

El próximo debate está previsto que se celebre en Florida el 15 de octubre. Es posible que tenga que cancelarse o celebrarse de otra manera.

El primero, que tuvo lugar el 29 de septiembre, fue una auténtica pelea de gallos. Incluso hubo demócratas que se plantearon si había que aceptar más debates, y se pretenden establecer nuevas reglas, que el equipo de Trump se niega a aceptar. La gestión del coronavirus es uno de los temas de la campaña de los demócratas, dados los nefastos datos en Estados Unidos. Trump se burla incluso de Biden por llevar siempre una «mascarilla gigantesca».

Está por ver cómo puede afectar el contagio de Trump y su esposa, Melania, a la campaña y a los resultados electorales. Depende de cómo evolucione.

Si la enfermedad le muestra débil, sus posibilidades electorales serán menores. Pero si remonta, puede ocurrirle como a Boris Johnson, que cosechó sus mejores cuotas de popularidad este año cuando logró superar la enfermedad, a mediados de abril.

La sorpresa de octubre es la sorpresa del año 2020 en realidad.