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El Papa, un visionario de la era post Covid

Estamos en un punto de inflexión: o nos estancamos con riesgo de explosión social, o cambiamos guiados por la solidaridad

Papa Francisco-coronavirus

El Papa, durante el Angelus, ante la plaza de San Pedro vacía por las restricciones del coronavirus. EFE

«Nunca se sale igual de una crisis. Si salís, salís mejor o peor, pero nunca igual». El Papa Francisco, que cumple 84 años el próximo 17 de diciembre, ha escrito por primera vez sobre el impacto en nuestro mundo de la pandemia del coronavirus. Su mensaje es muy claro: volver a lo que éramos es imposible. Hay que empezar de nuevo y es una oportunidad de soñar un futuro mejor.

Su biógrafo Austen Ivereigh cuenta cómo en la cuarentena surgió la idea de dar forma a dos manos a Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor, la obra que publica en España Plaza y Janés, en la que el Papa Francisco reflexiona sobre el porvenir post Covid.

En conversación con El Independiente, Ivereigh ve al Pontífice como «un Moisés de la era post Covid». De hecho, el periodista cree que esta crisis da un nuevo sentido a la misión de Francisco, a quien vio la última vez que se encontraron «con energía». La ausencia de viajes ha beneficiado al Pontífice, que ha podido tomarse un respiro.

En la cuarentena el Papa apareció como un piloto de tormentas para guiar a la humanidad en una de sus noches más oscuras»

austen ivereigh

Recuerda Ivereigh cómo el Papa apareció ante el mundo en la cuarentena como «un piloto de tormentas para guiar a la humanidad en una de sus noches más oscuras». Así veían ya a Bergoglio los jesuitas en los años 70. Es especialista en «navegar en aguas turbulentas».

En vísperas de Pascua, le entrevistó y esa conversación sería el primer paso que condujo al libro Soñemos juntos. Ivereigh es autor de El gran reformador (2014) y El Pastor herido (2019). El biógrafo le propuso dar forma a sus ideas sobre la crisis en un libro y el Papa aceptó el envite.

Nuestro ‘momento Noé’

La crisis del Covid no es única, nos dice el Papa, pero es especial por su visibilidad. Hay otras pandemias, como la del hambre, que están más ocultas, a pesar de que en los primeros cuatro meses de 2020 habían muerto 3,7 millones de personas por esta causa. «La pandemia del Covid-19 es nuestro momento Noé, siempre y cuando encontremos el Arca de los lazos que nos unen, de la caridad, de la común pertenencia». Es decir, o salimos juntos, o no salimos.

Según Austen Ivereigh, el Papa «teme que perdamos la oportunidad de esa crisis, como ocurrió en 2008, cuando todo volvió a ser lo mismo para unos y mucho peor para otros». Hablar de nueva normalidad no tiene sentido porque transmite la idea de que la salida se parece a la entrada a la crisis, y no debería ser así. Hemos pasado por un proceso transformador, revolucionario, catártico.

Hoy veo mucho atrincheramiento… lo que quieren es barnizar un poco más el futuro y asegurarse de que nada cambie. Y eso es ir a un fracaso, que puede llevar a una explosión social»

papa francisco

Al Papa le preocupa que nos aferremos a lo que fue y no aprovechemos para tejer un nuevo mundo. «Hoy veo mucho atrincheramiento. La gente con más interés en mantener la manera actuar de hacer las cosas está justamente haciendo eso, tratando de conservar el mismo modo de hacer las cosas. Hay líderes que hablan de hacer algunos ajustes, pero básicamente con el mismo esquema. Cuando hablan de ‘recuperación’, lo que quieren decir es barnizar un poco más el futuro, darle unas cuantas pinceladas acá y allá, pero esencialmente asegurarse de que no cambie nada. Y eso es ir a un fracaso cada vez mayor, que puede llevar a una enorme explosión social».

«El Papa no es optimista pero tiene esperanza de que este sufrimiento nos abra la vía a nuevos horizontes. La crisis abre la posibilidad de articular un cambio a mejor si tomamos conciencia de la realidad», explica el periodista británico, experto vaticanista, en un español con acento porteño, fruto de sus años de estudio en Buenos Aires.

Ivereigh cuenta cómo se ha visto pocas veces a solas con el Papa, pero para realizar este libro han mantenido un estrecho contacto. La última vez que le vio fue en septiembre de este año, una vez concluido Soñemos juntos. «Es un líder de nuestro tiempo. Sientes ese don y a la vez te hace sentir querido y atendido», relata el escritor.

Más allá de izquierdas o derechas

«Vive esta crisis como una revelación y de ahí que pueda ser un punto de inflexión en su papado. Es un líder con mayúsculas. No es encasillable. Va más allá de las divisiones entre derecha e izquierda. Muchos políticos se acercan a él para ganar legitimidad. Pero él de lo que habla es de dignidad y de revitalizar la oferta ética cristiana», afirma Austen Ivereigh.

Recuerda el periodista que cuando fue elegido el cardenal Bergoglio como sucesor de Benedicto XVI, quien sorprendentemente presentó su renuncia en febrero de 2013, muchos se quedaron atónitos. Ivereigh estaba comentando el cónclave para Sky News y pudo dar unas pinceladas sobre el cardenal argentino, gracias a que había investigado sobre la Iglesia argentina in situ.

Destaca el biógrafo del Papa Francisco cómo es un «Papa de la periferia», que piensa en la periferia, en aquellos que están en los márgenes, ya sea en los campos de refugiados como los rohinyas, o los sirios y afganos en Lesbos, o en los que padecen hambre en el África subsahariana o en las villas miseria de Latinoamérica.

La crisis, a juicio del Papa, nos coloca ante esas periferias, más afectadas por la pandemia, para que dejemos atrás nuestra indiferencia. Ese «y a mí qué» que nos define, pero que hemos de superar para salir adelante. En esta crisis, quien no ayuda a los demás no se ayuda a sí mismo. Si no te proteges, dejas indefensos a los tuyos.

Las mujeres, protagonistas

Puede sorprender cómo el Papa destaca que «un signo de esperanza en esta crisis es el protagonismo de las mujeres». Francisco da fe de cómo son las que más han ayudado a paliar sus efectos (un 70% de los que trabajan en el sector sanitario o son cuidadores a nivel mundial son mujeres). Y también han sido quiénes han resultado más afectadas.

También subraya cómo los países gobernados por mujeres son los que mejor han sorteado la crisis por la rapidez de su reacción y su capacidad de empatía.

El reto para mí ha sido crear espacios donde las mujeres puedan liderar, per de modo que puedan asegurar que sean valoradas, respetadas y reconocidas»

papa francisco

«En Roma me ha preocupado cómo integrar mejor la presencia y sensibilidad de las mujeres en los procesos de toma de decisión en el Vaticano. El reto para mí ha sido crear espacios donde las mujeres puedan liderar, pero de modo que puedan conformar la cultura y asegurar que sean valoradas, respetadas y reconocidas. Las mujeres que nombré están allí por sus cualificaciones y experiencia, pero también para incidir en la visión y el pensamiento de la Iglesia», escribe Francisco en Soñemos juntos.

Su visión de la mujer como portadora de esperanza es un ejemplo de cómo intenta reformar la Iglesia paso a paso. Por ejemplo, designó a seis mujeres para el Consejo de Economía del Vaticano, que está compuesto por siete cardenales y siete laicos, ahora seis de ellos mujeres.

Al Papa Francisco le influyó mucho el ejemplo de su abuela Rosa, italiana, gran luchadora antifascista. Siempre se sintió muy unido a la nona, quien también le inculcó la fe católica.

Renuncia sí, pero más adelante

Cuenta Ivereigh cómo el Papa Francisco se ha planteado la renuncia, como lo harán los sucesores de Benedicto XVI, quien rompió el tabú. Para el periodista británico, el Papa argentino seguirá al frente de la Iglesia mientras su antecesor siga con vida. De todas formas, la pandemia ha dado un nuevo cariz a su misión. Sin duda se siente responsable.

La parte que le costó más al Papa Francisco fue, según Ivereigh, la más personal. Al Pontífice no le gusta hablar de sí mismo, pero relata sus tres particulares crisis: la enfermedad que padeció con 21 años, su destierro voluntario en Alemania, y su estancia en Córdoba durante 22 meses en una residencia de jesuitas.

Hay quienes creen que ahora que en el colegio cardenalicio han ganado peso los representantes de esas periferias se acerca la hora de su despedida. Pero Ivereigh cree que su intención no es inclinar la curia hacia lo que pueden ser sus postulados, sino que sea equilibrada entre los representantes de las grandes urbes y las periferias.

También recuerdan cómo en alguna ocasión dijo a la prensa que estaría al frente de la Iglesia ocho años. Se cumplen en marzo de 2021. Pero esta pandemia necesita líderes y, sobre todo, visionarios que sepan navegar en medio de la tempestad.

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