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Los demócratas ganan en Georgia y logran el control del Senado

El reverendo Raphael Warnock se impone a Kelly Loeffler, y Jon Ossoff está a punto de desbancar a David Perdue

Biden-Georgia-demócratas

Biden, dcha, en un mitin junto a Jon Ossoff, izda, y el reverendo Warnock, centro, en Atlanta. EFE

Georgia, que fuera uno de los siete estados confederados de EEUU, va camino de hacer historia en el proceso electoral que ha llevado al demócrata Joe Biden a la Presidencia de Estados Unidos. Desde 1992 en Georgia no ganaba un aspirante demócrata a la Casa Blanca. En el Senado se ha librado otra batalla histórica y los demócratas han logrado los dos puestos en liza. La extraordinaria movilización de los afroamericanos está detrás de esta victoria demócrata.

De esta manera, los demócratas vuelven a la Casa Blanca con Joe Biden y Kamala Harris, mantienen la mayoría de la Cámara de Representantes, con Nancy Pelosi como presidenta, y recuperan el control del Senado con un empate a 50 senadores, que deshace en caso de necesidad la vicepresidenta, en su calidad de presidenta del Senado.

La disputa por el Senado se ha tenido que resolver en segunda vuelta, que se ha celebrado el 5 de enero. Los dos candidatos demócratas, el reverendo Raphael Warnock, se ha impuesto a la empresaria republicana, Kelly Loeffler y el joven productor de documentales Jon Ossoff, que se ha impuesto finalmente frente a David Perdue. Loeffler y Perdue habían mostrado su lealtad a Trump, así que es uno de los derrotados de la jornada.

Este triunfo es crucial porque permitirá a los demócratas recuperar el control del Senado, una Cámara decisiva a la hora de confirmar nombramientos (como el gabinete o bien los jueces del Supremo) o dar el último visto bueno a gran parte de la legislación (presupuestaria, por ejemplo).

Sin embargo, muchas votaciones requieren 60 votos, lo que se llama supermayoría, de modo que Biden y los demócratas tendrán de todas formas que ganarse el favor de los republicanos moderados. Y amarrar bien a un senador demócrata, Joe Manchin, de Virginia Occidental, que se sitúa en el centro del espectro político. Trump ganó en noviembre claramente en Virginia Occidental.

La conversación telefónica que ha desvelado The Washington Post entre el presidente, Donald Trump, y el secretario de Estado de Georgia, Brad Raffensperger, habla por sí sola de lo mal que llevaron los republicanos esta derrota. Trump insta al alto cargo republicano a que encuentre 11.780 votos, uno más de los que logró Biden para así vencer en el estado sureño. Trump ha hecho campaña en Georgia, donde insistió sobre su tesis del fraude electoral.

El reverendo activista y la joven revelación

En Georgia se disputaban los dos puestos al Senado porque uno de los senadores, Brian Kemp, renunció por razones de salud y su puesto fue ocupado por la empresaria Kelly Loeffler. El ganador, el reverendo Warnock, tendrá que volver a competir por el puesto en 2022, cuando debería haberse librado esta batalla electoral.

El reverendo Raphael Warnock y la empresaria Kelly Loeffler han mantenido un pulso que finalmente se ha inclinado a favor del demócrata por algo menos de 50.000 votos, según informa Associated Press. El reverendo Warnock, a quien los republicanos han retratado como un socialista radical, será el primer senador afroamericano por Georgia, el cuarto de un estado sureño.

Ossoff ha ganado por más de 16.000 votos a Perdue. Es una derrota especialmente amarga para los republicanos, ya que tienen opciones de recuperar el escaño del reverendo Warnock en menos de dos años pero no el de Ossoff, que se quedará seis años en la Cámara.

La ley exige que en Georgia el ganador se imponga por un voto más del 50%, un vestigio de las restricciones impuestas para impedir que los afroamericanos llegaran al poder en este estado sureño. Durante mucho tiempo los demócratas en Georgia eran los más moderados de todo el país.

El cambio demográfico en Atlanta y los suburbios de los alrededores y la movilización que puso en marcha la abogada Stacey Abrams, quien está detrás de la victoria por poco menos de 12.000 votos de Joe Biden en Georgia y de este crucial triunfo de Warnock y de Ossoff.

Una victoria con nombre de mujer

Stacey Abrams lleva una década de trabajo duro para movilizar a los afroamericanos en Georgia. Aspiró a ser gobernadora en 2018 y perdió por unos cientos de votos. Nunca aceptó su derrota, que atribuyó a irregularidades. Y, sobre todo, siguió firme en su lucha a través de su organización Fair Fight.

En su cuenta de Twitter, ha felicitado al reverendo Warnock antes de que se confirmara su victoria. El reverendo Warnock, veterano defensor de los derechos civiles, está a cargo de la histórica iglesia bautista Ebenezer de Atlanta, donde fue pastor Martin Luther King Jr., junto a su padre Martin Luther King Sr.

Stacey Abrams cuenta con un curriculum de infarto. Es licenciada en Derecho por Yale, profesora universitaria y durante seis ha sido líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes de Georgia.

Como Selena Montgomery es autora de ocho novelas románticas con títulos como Decepción, Secretos y Mentiras o Pecados Ocultos. Ha explicado que optó por firmar con seudónimo porque su curriculum iba a ser un impedimento a la hora de que estos libros se convirtieran en best-sellers.

Ha conseguido que el Partido Demócrata cuente con una sólida base en Georgia al buscar vías para conectar con los ciudadanos directamente. En un estado donde los republicanos recurren a la llamada supresión del voto (tácticas para impedir o desalentar este derecho) también los demócratas han reclutado a abogados preparados para los litigios vinculados con la votación.

Stacey Abrams será probablemente candidata a gobernadora de Georgia en 2022. Es en la actualidad uno de los políticos más sólidos en las filas demócratas sin cargo electo.

«No esperes. Tu voto tiene el poder de decidir el futuro de Georgia y de nuestro país. Es hora de que nos aseguremos de que nuestra voz se escucha». Los electores en Georgia, sobre todo los afroamericanos, especialmente las mujeres, han atendido al mensaje de Stacey Abrams, que nunca se da por vencida.

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