«El futuro no pertenece a los globalistas. El futuro pertenece a los patriotas». Donald Trump expuso las líneas maestras de su «programa de renovación nacional» en su discurso en la 74º Asamblea de Naciones Unidas, en septiembre de 2019. Esta semana Trump ha dejado la Casa Blanca sin participar en la toma de posesión de su sucesor, el demócrata Joe Biden. ¿Sobrevivirá el trumpismo sin Trump en el poder? ¿Pertenece el futuro a los patriotas?

En un discurso a sus seguidores, Donald Trump ha declarado esta semana que «su movimiento no ha hecho más que empezar». Sabe que gran parte de los 74 millones de votantes que dieron su apoyo al Partido Republicano en las elecciones de noviembre de 2020 son fieles trumpistas.

Tanto crédito les merece Trump a sus admiradores que han aportado hasta 200 millones de dólares para su batalla legal en denuncia del supuesto fraude electoral. The Wall Street Journal ha publicado que se plantea volver a la Casa Blanca con una nueva formación política, el Partido Patriota. Pero Trump sabe lo difícil que es en Estados Unidos que un tercer partido se haga sitio en la contienda electoral.

Trump habló de «movimiento» y precisamente su ideólogo-en-jefe, Steve Bannon, se refería así al frente de soberanistas que intentó impulsar hace un par de años, cuando su rivalidad con Ivanka Trump y Jared Kushner acabó apartándole del Ala Oeste. Lo relata con detalle Michael Wolff en Fuego y Furia, un retrato descarnado de los primeros pasos de Trump en la Casa Blanca.

La relación entre Trump y Bannon se deterioró mucho pero el ya ex presidente ha dado pruebas de su aprecio personal a quien fuera uno de sus principales asesores. Entre los 143 indultos que Trump ha otorgado a última hora ha incluido el perdón a Bannon, acusado de haberse apropiado de fondos destinados a financiar la ampliación del muro con México.

De nuevo el Movimiento

¿Volverán a unir sus fuerzas Trump y Bannon? «El Movimiento de Bannon para unos fue un éxito y para otros un fracaso. Si el objetivo era construir un macrogrupo en el Parlamento Europeo, no funcionó. Si era tejer una red entre los distintos partidos populistas de derechas en Europa y generar una serie de sinergias, entonces sí funcionó», apunta Sergio Pérez-Diáñez, coautor de Cómo comunica la alt-right. De la rana Pepe al virus chino.

Bannon volverá al ataque. Su trayectoria es muy rica y se ha reinventado varias veces. Es un referente del populismo internacional»

sergio pérez-diáñez

«Bannon volverá al ataque. Su trayectoria es muy rica: ha estado en el ejército, conoce el mundo de las finanzas, de los medios de comunicación… Se ha reinventado varias veces en su vida y es un referente del populismo internacional. Bannon ve esa dimensión global. Trump mira más al ámbito doméstico», añade Pérez-Diáñez.

2016 fue un año mágico para el nacionalpopulismo. El 23 de junio ganaban los partidarios del Brexit en el Reino Unido. Los británicos decidieron en referéndum dejar su participación en el club comunitario, una relación que había durado casi 50 años. El Partido del Brexit, liderado por Nigel Farage, gran admirador de Trump, fue quien atizó el fuego del nacionalismo contra el enemigo de las instituciones europeas.

El 8 de noviembre sucedió lo que nadie esperaba. El magnate inmobiliario Donald Trump ganó a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton contra pronóstico gracias al apoyo de los estados del rust belt, los descontentos de la desindustrialización, muchos de ellos antiguos votantes demócratas. Clinton ganó en voto popular pero en Estados Unidos eso no sirve para conquistar la Casa Blanca. Hay que ganar por votos electorales en esas peculiares elecciones que son comicios en 50 estados realmente.

Una derrota con más de 74 millones de votos

En el extraordinario 2020, un año excepcional marcado por la pandemia del coronavirus, se ha consumado el Brexit y finalmente el Reino Unido y la Unión Europea han sentado las bases para su relación comercial. Y Donald Trump ha dejado el poder tras perder frente al demócrata Joe Biden, en unas elecciones con una movilización de votantes excepcional. Biden logró 81 millones de votos, y Trump más de 74 millones, unos diez millones más que en 2016.

Trump denunció un supuesto fraude, y a pesar de que los tribunales no le han dado la razón, ha seguido insistiendo en esa tesis. El último capítulo de su Presidencia ha derivado en el asalto al Capitolio, cuando congresistas y senadores celebraban una sesión conjunta para confirmar la victoria de Biden.

Numerosos republicanos condenaron la entrada violenta de una turba de seguidores de Trump en la sede del Legislativo. Ahora afronta un impeachment que podría impedirle volver a concurrir en las próximas elecciones de 2024. El Senado empezará a ver la causa el 8 de febrero.

Pero más allá de su salida del poder, Trump sigue siendo un icono para quienes, como Vox en España, comulgan con sus postulados.

Iván Espinosa de los Monteros, vicesecretario de Relaciones Internacionales de Vox, señala que «Trump ha sido, como presidente, una referencia mundial para millones de personas que se resisten a dejarse arrastrar por una izquierda globalista que ya había conseguido imponer su relato casi sin resistencia en todo el planeta. Ha presentado batalla cultural con mucho éxito, como muestra el hecho de que sus votantes hayan subido hasta los 74 millones a pesar de tener en contra a todos los medios de comunicación, las compañías tech, los dueños de las redes sociales, buena parte de su propio partido, y la gran mayoría de las grandes corporaciones».

Trump demuestra que se puede frenar la expansión del consenso progre que hoy suscriben en España desde Bildu y Podemos hasta el PSOE y PP»

IVÁN ESPINOSA DE LOS MONTEROS

Espinosa de los Monteros enumera los logros que, a su juicio, ha logrado Trump en sus cuatro años de mandato. «Ha tenido un éxito sin precedentes en crecimiento económico, creación de empleo (especialmente entre mujeres, minorías raciales, y trabajadores), reindustrialización, o repatriación de beneficios acumulados en el exterior. Ha mantenido a raya a China, ha rebajado la tensión en Corea del Norte, ha descabezado al ISIS, ha presionado los regímenes comunistas de Cuba o Venezuela; y todo ello sin iniciar ningún conflicto armado, una novedad entre los presidentes de los últimos 40 años. Ha defendido la familia, la vida, y los valores de la cultura occidental, como nadie lo había hecho desde Reagan».

A juicio del dirigente de Vox, estos éxitos de Trump demuestran que «se puede frenar la expansión del consenso progre que hoy suscriben en España desde Bildu y Podemos hasta el PSOE y el PP. No hay más que ver cómo todos ellos apoyaban al mismos candidato en estas (y en las anteriores) elecciones en Estados Unidos».

Según Jorge Martín Frías, director de la Fundación Disenso, el think-tank de Vox, «lo relevante de Trump no es tanto la figura, sino el movimiento y la agenda político-cultural que ha impulsado. Es una agenda que nació, conviene no olvidarlo, como respuesta a las políticas fragmentarias de la anterior administración y a la imposición de la corrección política que se ha impuesto en Estados Unidos en las últimas décadas desde las universidades, como denunció Allan Bloom en The Closing of the American Mind«.

Martín Frías explica cómo los más de 74 millones de votos que logró Trump en las elecciones de noviembre de 2020 demuestran que «las ideas que representaba Trump siguen vigentes. El Partido Demócrata ha sufrido una derrota cultural incuestionable que, presumiblemente, irá a más si la actual Administración sigue el camino que ha iniciado. La agenda conservadora sobrevivirá, especialmente, gracias al Partido Demócrata».

Los ‘trumpistas’ europeos sobrevivirán

Donald Trump fue un faro para el nacionalpopulismo global. Su victoria les alentó, ya que si bien son muy hábiles movilizando a los descontentos, tocar poder les resulta difícil. No hay más que recordar a los Le Pen en Francia, primero el padre, Jean-Marie Le Pen, que intentó conquistar El Elíseo contra Jacques Chirac y luego a su hija, Marine Le Pen, hizo lo mismo frente a Emmanuel Macron en 2017. Volverá a intentarlo en 2022.

Trump ha perdido las elecciones pero el populismo ha ganado porque ha dejado una sociedad polarizada»

ángel rivero

Sin embargo, la reciente derrota de Trump no es el fin del nacionalpopulismo, ni en Estados Unidos, ni más allá. «Trump ha perdido las elecciones pero el populismo ha ganado porque ha dejado una sociedad polarizada. No estoy seguro de que Joe Biden vaya a ser tan integrador. Ha utilizado una simbología antitrumpiana, incluso a la hora de decorar su despacho. Se mantiene el enfrentamiento entre la minoría blanca que apoyaba a Trump y la coalición de minorías. En la práctica, refuerza la idea de una sociedad polarizada», señala Ángel Rivero, profesor de Ciencia Política y Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid.

A pesar del simbolismo de esta derrota de Trump, ensombrecida por el asalto al Capitolio por una turba de seguidores fanáticos, hay razones de peso que permiten aventurar que realmente su salida del poder no va en detrimento de los partidos populistas y de sus líderes en la Unión Europea.

Pawel Zerka, investigador en el European Council for Foreign Relations (ECFR), señala tres razones en un artículo titulado Why populism in Europe will survuive Trump’s defeat? En primer lugar, señala su heterogeneidad. «Su diversidad y su adaptación local es lo que les hace inmunes a la derrota de Trump. Ha estado bien contar con Trump, pero no es imprescindible», escribe Zerka.

En segundo lugar, como no están en el poder, salvo en Polonia, Hungría y Eslovenia, en estos tiempos convulsos de pandemia, no han sufrido los envites de la gestión de la crisis.

Y, en tercer lugar, Zerka apunta cómo el resultado electoral en EEUU y el cuestionamiento de Trump de las elecciones puede haber llevado a que «algunos populistas argumenten que luchar contra las élites liberales sea más importante que nunca. Para movilizar a los votantes pueden presentarse como quienes son capaces de librar una lucha global contra esas fuerzas que son capaces de robar elecciones en cualquier sitio».

Orban, Trump antes de Trump

Si hay alguien en Europa que represente el trumpismo en versión europea, ese es Viktor Orban, el primer ministro de Hungría. Hay que dejar fuera el sentido del espectáculo del magnate estadounidense, algo que está en su esencia. El propio Steve Bannon decía de Orban que es «Trump antes de Trump».

Orban encara el malestar húngaro… Es populista poruqe ve la sociedad dividida y amenaza por Soros, la encarnación del capitalismo sin lealtades nacionales»

ángel rivero

«Los países de Europa del Este no tenían tradición democrática cuando cayó el Muro. Por un lado, necesitan a la Unión Europea, y son receptores netos de fondos, pero sufren un choque cultural con las políticas de la UE, por la tradición de esos países. Orban encarna el malestar húngaro. Mientras Trump utiliza el poder mediático de las redes sociales, Orban diseñaba una Constitución a su medida», explica Ángel Rivero, coautor del libro Geografía del populismo: un viaje por el universo del populismo desde sus orígenes hasta Trump.

Orban ha sabido presentarse ante los húngaros como el gran garante de su supervivencia. Los húngaros temen que su cultura desaparezca bajo la amenaza de la inmigración. En cierta medida, se sienten como la minoría blanca de Estados Unidos frente a las minorías en ascenso en Estados Unidos.

«Orban es populista porque ve la sociedad dividida y amenazada por un enemigo, que sería la Unión Europea, pero sobre todo, George Soros, la encarnación del capitalismo sin lealtades nacionales. Curiosamente, luego quiere presentase como representante del pueblo húngaro, en el centro, apartado de los extremos, la izquierda globalista y el nacionalismo exaltado de Jobbik», añade Ángel Rivero.

El legado de Trump nos hará que hablemos de él durante años. Bob Woodward decía en una entrevista en La Vanguardia que dentro de 100 años los historiadores seguirán hablando de él.

«Trump ha mostrado a los políticos cómo organizar los consensos en esta profunda transformación de la comunicación política. Desde el punto de vista de la base electoral, el hecho es que, por sí solo, Trump ha sumdo más de 74 millones de votos, algo que nadie había hecho antes. Y eso lo hará aún protagonista, porque en dos años, con las elecciones de mitad de mandato, los diputados y senadores republicanos aún lo necesitarán. Al menos hasta que el Partido Republicano haya levantado un nuevo líder interno», afirma el consultor político Michele di Salvo.

Pero Di Salvo ve en la salida de Trump una señal. «Si Trump se convierte en un modelo que enseña a los líderes como Salvini u Orban o Johnson (aunque primero a Grillo y Macron, en diferentes formas) el cómo organizar una especie de tipo de consenso, la base de las protestas que cabalgan es común en todos los países, y debería mostrar a quién gobierna con qué gasolina restar – con respuestas concretas – el fuego populista». Es decir, Trump nos enseña cómo contrarrestar el populismo. Y Di Salvo advierte que el populismo es la antesala de la dictadura. Contra ello, solo cabe reforzar la democracia liberal.

Woodward le dijo a Trump en sus conversaciones para escribir Rage que él había agarrado el reloj de la Historia. Comprendió por dónde venía el mundo. Su victoria en 2016 y los más de 74 millones de votos en 2020 no son una anécdota. Sin Trump o con Trump, el trumpismo sigue su curso. Patriotas contra globalistas. Ahí seguimos.