Steve Bannon en la conferencia del Conservative Political Action Conference (CPAC) en 2017a

Steve Bannon, ex asesor del presidente Donald Trump, en un encuentro de políticos conservadores en EEUU. WIKIMEDIA

Política

El Movimiento

Steve Bannon, ex asesor de Trump, impulsa una fundación para ayudar a los populistas antiUE en las europeas de 2019

De la conquista de América a la toma del imperio europeo. El sueño del populismo carece de límites, como Steve Bannon, uno de sus estandartes más mediáticos. El ex estratega del presidente de EEUU, Donald Trump, está gestando su última superproducción, El Movimiento, una fundación con base en Bruselas que pretende liderar una revuelta populista euroescéptica con el objetivo de ganar el máximo poder en las elecciones parlamentarias europeas de 2019.

«Mayo es crucial. Se librará entonces el primer choque continental entre el populismo y el partido de Davos (como suele denominar el ex directivo de Goldman Sachs y productor de Hollywood a la élite financiera y política dominante). Será un momento muy importante para Europa», declaraba Bannon en la entrevista en The Daily Beast donde daba a conocer sus planes sobre El Movimiento. Las elecciones al Parlamento Europeo del 23 al 26 de mayo serán las primeras en las que ya no estarán presentes los británicos. Habrá una nueva redistribución de escaños.

“Bannon se ve como parte de un movimiento más allá de Trump, un movimiento populista internacional”, confesaba a El Independiente uno de los periodistas que mejor le conoce, Michael Wolff, autor de Fuego y Furia. Es una sublevación que toma como punto de partida la victoria del Brexit, el 23 de junio de 2016, un hito que considera conectado intrínsicamente con el triunfo de Donald Trump en noviembre de 2016.

“Es el mismo electorado descontento y despreciado por el partido de Davos, la población que decidió la salida de la UE del Reino Unido y el que llevó a Trump a la Casa Blanca”, señalaba recientemente Bannon en una entrevista en Channel 4. La realizó en Budapest, una de las paradas de su gira por países con gobiernos críticos con la UE.

La respuesta más contundente vino de Alemania. El secretario de Estado para Europa, el socialdemócrata Michael Roth, aseguró que no había que tener miedo «de las campañas nacionalistas con las que Bannon pretende poner a Europa de rodillas». Según Roth, «nuestros valores son más fuertes que su odio y sus mentiras, pero debemos luchar con argumentos, conciencia y autenticidad».

El ex estratega en jefe de Trump tiene la mirada puesta en Europa desde hace años,  cuando empezó a forjarse la campaña por el Brexit en el Reino Unido. A Bannon le fascinó cómo el Brexit logró ganar pese a contar con una campaña cuyo presupuesto apenas alcanzaba los siete millones de libras. Invitó rápidamente a su programa en Breitbart a Nigel Farage, de quien se declaró admirador. “¡Puedes tomar la quinta economía de la UE por siete millones de libras!”, exclama cuando se refiere al Brexit.

El Brexit es un buen ejemplo de cómo funcionan los populistas: se focalizan en un tema, logran su meta y desaparecen», dice Rivero

Ni una palabra del caos en el que vive el Reino Unido desde entonces. «El Brexit es un buen ejemplo de cómo funcionan los populistas. Se focalizan en un tema, logran su meta y desaparecen. El populismo tiene sus límites», afirma Ángel Rivero, coautor de Geografía del populismo.

Después de ser derrocado en la Casa Blanca, Bannon ha encontrado un filón en su estrellato europeo. El 10 de marzo fue aclamado en el congreso del Frente Nacional, de Marine Le Pen, quien fuera la gran esperanza populista, derrotada por el huracán Macron. “Me dijo que les transmitiera que no están solos y es lo que hice”, comentaba en los medios.

Fue más allá al clamar sobre el escenario: “Lucháis por vuestro país y os llaman racistas. Pero los días de los insultos van a terminar. Los medios del establishment son los perros del sistema. Cada día somos más fuertes y ellos más débiles. Dejadles que os llamen racistas, xenófobos o lo que quieran, lo llevaremos como una medalla”.

Italia está en el corazón de la política moderna. En la vanguardia. Si allí ha pasado, puede suceder en cualquier sitio», sostiene Steve Bannon

En esa carrera hacia la reconquista del mundo civilizado ha sido una etapa crucial Italia, donde vencieron en las elecciones del 4 de marzo dos fuerzas populistas, la conservadora y nacionalista Liga, de Matteo Salvini, y el Movimiento 5 Estrellas, de raíz izquierdista y electorado en el sur del país. Tras largas semanas de negociaciones, pudieron formar gobierno, un gabinete que de facto preside Matteo Salvini, de la Liga, ministro del Interior.

“Italia está en el corazón de la política moderna. Están en la vanguardia de Europa. Si allí ha pasado, puede suceder en cualquier sitio”, asegura Bannon en The Daily Beast. Es la demostración para el ex asesor de Trump que el movimiento va más allá de las ideologías tradicionales.

A Salvini le alzó al poder un discurso xenófobo y anti inmigración que ahora está poniendo en práctica al no aceptar desembarcos en sus costas. La Liga fue el partido conservador más votado, dentro de la alianza con Fuerza Italia, de Berlusconi, y Hermanos de Italia. El gobierno italiano ha recibido los parabienes de Donald Trump por esta política que se salta la legislación humanitaria más básica. Es una mecha que prende fácil y que es difícil de apagar.

El riesgo es que los partidos tradicionales, como en Alemania la Unión Cristiano Demócrata (CDU), termina cediendo a los socialcristianos bávaros (CSU), en modo preeelectoral, y a la Alternativa para Alemania (AfD) cuando dominan el discurso las tesis amparadas en el miedo. Baviera celebra unas elecciones cruciales en octubre, donde la CSU se juega su histórica mayoría absoluta.

Los partidos populistas, incluso cuando no se alzan con el triunfo, consiguen influir en las políticas de los partidos tradicionales, que giran hacia posiciones de endurecimiento sobre la inmigración, especialmente.

En el corazón de la UE

El adalid del populismo ha confirmado que quiere crear este Movimiento, una fundación sin ánimo de lucro, que se dedicará a asesorar e investigar para que los populistas europeos cosechen grandes éxitos en las europarlamentarias de 2019. Aún no se sabe con qué presupuesto contará.

El Movimiento fue registrado dos meses después de la victoria de Donald Trump por el abogado belga Mischaël Modrikamen, líder de un pequeño partido belga llamado Partido Popular. El pasado 15 de julio Modrikamen asistió a un encuentro en el hotel Mayfair de Londres junto al republicano Paul Gosar, Rahed Kasaam, ex colaborador de Farage y editor de Breitbar en Londres,  Jérôme Rivière, del partido de Marine Le Pen, Nigel Farage, del UKIP, Kent Ekeroth de los Demócratas Suecos y el nacionalista flamenco Filip Dewinter, de Vlaams Belang, partido ultraderechista que dio su apoyo al ex president de Cataluña, Carles Puigdemont.

Modrikamen está vinculado a Nigel Farage, el que fuera líder del UKIP en la campaña del Brexit. Su esposa, la francesa Laure Ferrari, trabajaba en el equipo de Farage. A Bannon le gustaría que fueran Nigel Farage y Marine Le Pen quienes fueran referentes del Movimiento.

El estratega estadounidense ha prometido pasar en Europa la mitad de su tiempo, a partir de noviembre. “Las elecciones de mitad de mandato son como una reelección para Trump. Si los demócratas pueden, luego promoverían un impeachment”, explicaba en una entrevista en Channel 4.

Bannon afirma que El Movimiento será como “un centro de coordinación” que desde Bruselas, en el corazón de la Unión Europea, actuará a favor “del movimiento nacionalista y populista en Europa”. En principio, apenas contará con una decena de personas, que se ocuparán de estrategia, comunicación e investigación.

El Movimiento reflejará lo que nos une: Estados soberanos, fronteras reforzadas, lucha contra el islam radical y límites a la inmigración», señala Modrikamen

“Cada uno (partido populista en la UE) tiene su ADN”, reconocía a Reuters el belga Modrikamen, “pero este movimiento reflejará lo que nos une, es decir, la vuelta de la soberanía a los Estados, las fronteras, la lucha contra el islam radical, y los límites a la migración”. El lema de Bannon es que los ciudadanos quieren volver a tener el control sobre sus países. “Estados fuertes, con fronteras seguras y vecinos fuertes”, suele repetir.

De acuerdo con Ángel Rivero, profesor de Teoría Política en la Universidad Autónoma de Madrid, “contratar a Bannon como un faro que sea capaz de articular un discurso antipopulista no funciona por sí solo, si no hay un descontento amplio”. Rivero señala que “el capital de Bannon es hostilizar a los ciudadanos contra las élites, pero el particularismo nacionalista es importante para los partidos europeos”.

Una Internacional Nacionalista frente a Soros

Es el oxímoron de la Internacional Nacionalista. “El antieuropeísmo por sí solo no funciona, y no lo hace en negativo. Además, cada partido populista europeo es distinto. Pero si El Movimiento va más allá y es capaz de crear un mensaje en positivo, contra la globalización, puede tener recorrido”, señala David Sarias, profesor de Pensamiento Político en la Universidad CEU San Pablo.

“La clave para entender a Bannon es que ofrece una visión alternativa de la posmodernidad. Se presenta como defensor de la tradición moderna, pero utiliza los medios y técnicas de comunicación de la posmodernidad (apela a la emoción, compartimentos sociales).  No persiguen una vuelta atrás sino un camino hacia delante alternativo. Lo que hace Bannon es conectar artificialmente el argumento económico (desempleo o subempleo) y el cultural (valores tradicionales amenazados)”, añade.

El ideal de Bannon, según propia confesión, sería emular a quien es su anatema, George Soros, el millonario filántropo fundador de Open Society Foundations, desde donde promueve los principios de la democracia liberal. El Movimiento estaría “del lado de la gente normal”, no del “partido de Davos”. Y añade: “Soros es malvado pero muy brillante”.

El presidente de Open Society Foudantions, Patrick Gaspard, descalificó el “intento barato de equiparar una política partisana con nuestro apoyo al compromiso cívico”, en un artículo publicado en Politico. “Los movimientos nacionalistas de 27 países donde se hablan 24 idiomas diferentes es improbable que bailen al compás de un flautista americano”, añade.

Sin embargo, reconoce que ha puesto el dedo en la llaga en una debilidad en la UE. “Los partidos políticos no dan la suficiente importancia a la política del Parlamento Europeo… lo que ha permitido que grupos como el de Le Pen o el UKIP lo utilicen como plataforma”.

Lazos en España

En España la formación más cercana a Steve Bannon es VOX, gracias a las gestiones de Rafael Bardají, ex asesor del presidente José María Aznar y analista de FAES, muy bien relacionado con los republicanos estadounidenses. En abril hubo un acercamiento a Bannon, que se comprometió a asesorar de forma estratégica al partido que lidera Santiago Abascal.

«Todos los partidos o fenómenos emergentes en la nueva derecha responden a situaciones y necesidades dispares, nacionales. Aún así, encontramos algunos asuntos que son comunes porque los problemas son los mismos:  la inmigración ilegal, el proyecto destructor de naciones de las instituciones europeas, la seguridad frente al yihadismo, la islamización de Occidente, la preocupación por la defensa de las fronteras», señala Abascal. «Es ahí donde una entidad como El Movimiento ayuda a combatir esos problemas comunes y por ello su lanzamiento es bien recibido por  VOX».

Un actor político como Bannon, con el que VOX mantiene un contacto fluido, es un gran activo», afirma Santiago Abascal

Sin embargo, Abascal explica que no creen que sea necesario crear «una nueva superestructura u organización formal, sino luchar con mayor coordinación contra  aquellas organizaciones que son dañinas y lesionan la soberanía y la identidad de los Estados». Según el presidente de VOX, «un actor político como Bannon, con el que VOX mantiene un contacto fluido, es un gran activo. Sobre todo de cara a unos comicios europeos del 2019 donde VOX se juega mucho. Se trata de elegir entre un proyecto que disuelve nuestra identidad y soberanía  o uno que la salve. VOX está por esta segunda opción».

Los sondeos auguran que VOX contará con representación por primera vez en el Parlamento Europeo tras las elecciones de mayo de 2019. Una encuesta de primavera manejada por Moncloa les atribuye al menos dos escaños.

Elogia Abascal la experiencia de Bannon, «con una capacidad de éxito electoral extraordinaria en EEUU, una capacidad que nos ayudará también en España, donde está la batalla política de VOX, que es dueño y responsable de sus ideas y acciones».  Enmarca la relación con Bannon «en el ámbito de nuestras relaciones internacionales en el que mantenemos contacto con fuerzas políticas de Francia,  Alemania, Reino Unido, Italia, México o EEUU, entre otros».

En España el nombre elegido por Bannon y acuñado previamente por el belga Modrikamen, el Movimiento, está vinculado al franquismo. Según Torcuato Fernández-Miranda, quien fuera secretario general del Movimiento hasta 1974, el Movimiento Nacional era “la comunión de los españoles en los ideales que dieron vida a la Cruzada y constituyen el Movimiento social y político de esa integración.

La denominación suele usarse como alternativa a los partidos liberales, ya que da a entender la implicación del pueblo en la toma del poder. También hay ejemplos en otro espectro político, como el italiano Movimiento 5 Estrellas, populista de izquierdas.

Bannon pudo, nosotros podemos

Hasta ahora en el Parlamento Europeo los partidos populistas ultraderechistas controlan unos 80 escaños de 750 y se integran en diferentes grupos, incluso en el Partido Popular Europeo, donde está el Fidesz del húngaro Viktor Orban, a quien admira Bannon.

«Orban es un Trump antes de Trump», dice del líder húngaro, que acaba de renovar su mandato en las urnas en abril por tercera vez consecutiva. El abanderado de «la democracia iliberal» controla los resortes del poder con un recorte drástico de libertades. Para Bannon, es un demócrata al que apoya el ciudadano de la calle, que está harto de las élites que le desprecian.

La mayoría se concentra en dos grupos en Estrasburgo: Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD), donde están el UKIP y 5 Estrellas, y la Europa de las Naciones y las Libertades, donde se ubica la francesa Agrupación Nacional (ex Frente Nacional), el Partido de la Libertad de Austria y también el de Holanda.  Son necesarios 25 eurodiputados para formar un grupo propio, de al menos una cuarta parte de Estados miembros.

Sería un éxito si acercaran posiciones, confluyeran en un grupo, y lograran un tercio de los escaños. Entonces podría paralizar la UE con una política de bloqueo. Hasta ahora sus planteamientos divergen (defienden intereses particulares de sus países) y muchos, incluso en el partido de Le Pen, han visto con recelo el anuncio de Steve Bannon. A la vez en el Movimiento han puesto líneas rojas a los más cercanos al neonazismo.

En sus orígenes, así eran los Demócratas Suecos, que en las elecciones del 9 de septiembre algunas encuestas les auguran más del 20% de los votos. Pueden ser clave para formar gobierno en el país nórdico, donde los socialistas sufrirían una derrota histórica.

Xavier Casals, doctor en Historia Contemporánea, explica en su blog sobre extremismo y democracia tres razones para afrontar con cautela el aterrizaje europeo de Bannon. “La extrema derecha ha sido incapaz de unirse en el Parlamento Europeo. Esto sucede fundamentalmente porque unificarla supone crear una internacional de ultracionalistas cuyos intereses, por definición, pueden entrar en conflicto”, señala Casals.

El dominio demostrado por Bannon en el manejo de datos en la red, a juicio de Salas, ya lo tienen en gran parte los principales partidos populistas europeos. “Puede ofrecer su know-how pero la influencia de la ultraderecha en este canal ya es harto importante”, afirma el profesor. A su vez, en el caso de las elecciones al Parlamento Europeo, “el reto es complejo porque se trata de audiencias múltiples con intereses contrapuestos”.

Bannon encarna el ‘sí se puede’ de la ultraderecha. Bannon es el mensaje», señala Xavier Casals

Lo que sí puede aportar el ex asesor de Trump, de acuerdo con Casals, es mayor eficacia de la campaña a la hora de homogeneizar los mensajes y como elemento externo y catalizador por su aproximación a diversos actores. Y lo más relevante: “Encarna el ‘sí se puede’ de la ultraderecha. Bannon es el mensaje”.

Como dice Cas Mudde, el politólogo neerlandés que recuperó la expresión populismo,”si Bannon no existiera, habría que inventarlo”. Su perfil de genio en la oscuridad, un Rasputin mediático, parece fruto de uno de los guiones que producía. Con frases como “prefiero gobernar en el infierno que ser esclavo en el cielo”, en alusión al Satán de John Milton en El Paraíso Perdido, está pensando en dejar huella.

“Ni es el Rasputin de Trump ni un prodigio de la política. Es un gran maestro de la autoventa y un empresario y consultor político con gran aceptación de medios e inversores”, escribe Mudde en The Guardian. Sin embargo, hasta los más críticos reconocen que la agenda política en EEUU y en Europa (inmigración, proteccionismo, identidad) lleva ahora su impronta.

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