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Pacto de los populistas para gobernar Italia

Es el primer país de los fundadores de la Unión Europea, cuyo gabinete estará formado por fuerzas euroescépticas

El líder del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi di Maio,, ha anunciado su pacto con la Liga.

El líder del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi di Maio,, ha anunciado su pacto con la Liga. EFE

Por primera vez desde la firma del Tratado de Roma, hace 61 años, Italia, uno de los países fundadores de la Unión Europea y tercera economía de la eurozona, tendrá un gobierno populista y euroescéptico. Setenta y seis días después de las elecciones del 4 de marzo, el populista Movimiento 5 Estrellas, liderado por Luigi di Maio, de 31 años, y euroescéptica Liga, encabezada por Matteo Salvini, de 44 años,  han suscrito “un contrato de gobierno por el cambio”. La prima de riesgo italiana se ha disparado a los 160 puntos, el doble de la española.

Cuando el peligro para Europa parecía controlado en Holanda o Francia, donde el año pasado los populistas tuvieron opciones de ganar en las elecciones, y aún no se ha hecho la digestión del Brexit, se han disparado las alarmas por el antieuropeísmo de los partidos firmantes.

Sin embargo, el presidente Sergio Mattarella actúa como muro de contención y el documento final del pacto no recogía los planteamientos anti euro de borradores anteriores. Aunque la voluntad es regresar a la Europa pre Maastricht. Las bases del Movimiento 5 Estrellas y de la Liga votarán el pacto de gobierno a partir de hoy viernes, si bien su decisión no es vinculante, pero se tendrá en cuenta.

El pacto, que se recoge en 58 páginas, incluye una renta básica de 780 euros al mes pero durante un periodo de dos años. También subvenciones para guarderías para familias italianas. Los compromisos adquiridos supondrán un coste de más de 109.000 milones de euros y puede llegar a los 126.000 millones, según Carlo Cottarelli, ex jefe de política fiscal del FMI, según explica el periodista Antonello Guerrera en su Twitter.

Pedirán una reforma de los Tratados de la UE, especialmente lo referido a los inmigrantes. A su vez, trabajarán a favor de levantar las sanciones a Rusia. Salvini es  un gran aliado del presidente ruso, Vladimir Putin, y así lo ha reflejado en el pacto.

Después de solicitar tiempo desde el domingo, hubo fumata blanca. Di Maio señaló que en apenas unos  días han elaborado un programa de cinco años: “Estamos escribiendo la Historia”. Di Maio y Salvini no será ninguno primer ministro, cuestión aún por decidir. En el blog de Cinco Estrellas, se convoca al voto desde hoy viernes.

El presidente Sergio Mattarella ha recordado su poder a la hora de vetar leyes que considere inconstitucionales. Mattarella se refirió el sábado pasado al precedente de Luigi Einaudi (1948-1955), quien echó atrás dos medidas que desequilibraban el presupuesto. También ha recordado que tanto el primer ministro como los miembros del gobierno han de contar con su visto bueno.

“El presidente no es un mero notario”, advirtió Mattarella, que ha cobrado un papel protagonista en las conversaciones de gobierno, dado el bloqueo político generado tras las elecciones, con dos ganadores claros, la alianza de centro derecha (Liga Norte Fuerza Italia y Hermanos de Italia) y el Movimiento Cinco Estrellas, pero sin mayoría suficiente. El gran perdedor fue el Partido Democrático, liderado por Matteo Renzi, quien se ha negado a pactar con los populistas de Di Maio, en lo que ha coincidido con Silivo Berlusconi, líder de Fuerza Italia, en la coalición de centro derecha.

La semana pasada añadió presión sobre los negociadores el hecho de que Silvio Berlusconi vuelva a entrar en el juego político sin mediadores. Un juez de Milán levantó la inhabilitación que pesaba sobre Il Cavaliere por fraude fiscal. Aunque Di Maio, que ha vetado cualquier pacto con el Berlusconi, se apresuró a decir que no cambiaba nada.

“Tomamos nota pero la consideración sobre Berlusconi sigue siendo la misma”, declaró Di Maio, que se niega a colaborar con Berlusconi. Salvini recibió la novedad como “una buena noticia para la democracia”. Según los últimos sondeos, la Liga ahora cuenta con un 25% de apoyo, ocho punto más que lo logrado en las elecciones de marzo.

Sin embargo, la resurrección de quien ha sido primer ministro tres veces en Italia ha forzado la máquina, ya que si hay nuevas elecciones Berlusconi competirá con opción a dirigir el gobierno, algo que Di Maio quiere evitar a toda costa. Salvini, sin embargo, gana en todas las bazas. Pese a ser líder de una fuerza de tintes ultraderechistas y xenófobos, le quieren a su lado tanto Di Maio como Berlusconi.

“Entramos en la Tercera República, en la que estarán en el centro los temas y propuestas de los ciudadanos”, anticipaba el sábado Di Maio, de 31 años, en su cuenta de Facebook. Salvini ha destacado que habrá «más trabajo y menos inmigrantes», al tiempo que advertía a las instituciones europeas que no se inmiscuyeran en los asuntos de Italia.

Sobre la UE, coinciden la Liga y 5 Estrellas en revisar todos aquellos tratados que perjudiquen, a su juicio, al ciudadano italiano. Especialmente, el acuerdo de Dublín sobre el reparto de los refugiados en los países de la UE. También ponen en duda las exigencias sobre el déficit. Confirman la presencia de Italia en la OTAN pero trabajarán para reducir las sanciones a Rusia.

Sus propuestas electorales, ahora fijadas en el contrato de gobierno, harán que Italia multiplique su endeudamiento. La renta de ciudadanía, apuesta de 5 Estrellas, sale adelante con matices. Se trata de una especie de subsidio de desempleo de 780 euros al mes y no se podrán rechazar ofertas de empleo.

Sobre el tipo fijo de IRPF, la gran apuesta de la Liga, finalmente han acordado dos tipos, de un 15% y un 20%, con lo que los ingresos al Estado serán mucho menores.

“Es un riesgo para la UE. No tienen experiencia de gobierno y sus propuestas van a endeudar más a Italia”, afirmaba recientemente John Hooper, corresponsal en Roma de The Economist. Di Maio hasta ahora no había desempeñado cargos de responsabilidad política. Su ascenso ha sido fulgurante, tras el paso atrás dado por Beppe Grillo, el cómico que fundó el Movimiento.

Salvini, también novato en las instituciones, ha sido capaz de transformar la Liga Norte en un partido que va más allá del su feudo lombardo. Ahora es la Liga, con ambiciones electorales en todo el país. Tiene amplia experiencia de gobierno en el norte del país.

“Las bases sociales de la Liga y M5S no son tan distintas, pero una cuestión es estar de acuerdo en hacer política sin los viejos políticos y otra poner en marcha un programa coherente que no frustre las esperanzas de los votantes”, señala Jorge del Palacio, coordinador del libro Geografía del populismo.

La inmigración y la seguridad en los desembarcos serán cuestiones fundamentales para el gobierno», dice Salvini

En cuestión migratoria, Salvini ha reiterado su propósito de echar de Italia a todos los inmigrantes irregulares que han llegado al país en los últimos cinco años. “La inmigración y la seguridad en los desembarcos serán cuestiones fundamentales para el gobierno”, mantiene el líder de la Liga Norte. Su cercanía al líder ruso, Vladimir Putin, también hace prever cambios en política exterior que afectan a sus vecinos europeos. En el contrato dejan constancia de que Rusia es «un aliado especial de Italia, no es una amenaza».

El matrimonio entre los grillini (por el carismático líder de 5 Estrellas, Beppe Grillo, ahora entre bambalinas) y los liguistas ha podido fraguarse una vez que el líder de Fuerza Italia, Silvio Berlusconi, levantara su veto el jueves. Berlusconi, que se presentó a las elecciones en coalición con la Liga Norte, defendía a ultranza que esta alianza debería ser quien intentara primero formar gobierno. Sin embargo, carecía de suficientes apoyos. Di Maio a su vez se negaba a incluir a Berlusconi en las negociaciones.

Así no dirán que he sido yo quien ha impedido que haya gobierno», dijo Berlusconi al levantar su veto al pacto de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas

“Así no dirán que he sido yo quien ha impedido que haya gobierno”, declaró finalmente Berlusconi, pero no dará su voto afirmativo aal gobierno de los populistas. Finalmente, el ex primer ministro italiano, verdadero precursor del populismo en Italia, se podrá sentar en el Congreso.

La Justicia italiana le dio la alegría de dar luz verde a su rehabilitación política este fin de semana. Berlusconi considera que el matrimonio de Di Maio y Salvini durará poco y entonces, a sus 81 años, será su momento para presentarse en unas nuevas elecciones como el estandarte de la razón frente a la locura populista.

En las elecciones de marzo el partido más votado fue el Movimiento 5 Estrellas, pero sin mayoría suficiente para gobernar. La coalición de centro derecha de Salvini, Berlusconi y Meloni fue la que tuvo mejores resultados como alianza, pero tampoco logró superar la barrera del 40% que garantiza los votos necesarios para formar gobierno.

Además, la sorpresa entonces fue que la Liga Norte superó en votos a Fuerza Italia de Berlusconi, así que Salvini se quedaba como cabeza de la coalición. En Fuerza Italia atribuyeron este descalabro al hecho de que Berlusconi estaba inhabilitado para ser primer ministro. Ahora podría.

También se negó a pactar con el Movimiento 5 Estrellas el líder del Partido Democrático, Matteo Renzi. La tesis de Renzi es que los electores les habían enviado a la oposición y ahí debían quedarse.

Grietas en el edificio europeo

Tanto desde las filas de los grillini como los liguistas se han esgrimido tesis antieuropeas. Incluso Grillo es partidario de un referéndum sobre el euro, algo que prohíbe la Constitución italiana. De ahí que el presidente italiano, Sergio Mattarella, cuando ya estaban negociando estas fuerzas euroescépticas, hizo un llamamiento apocalíptico la semana pasada a favor de la “unidad de Europa”.

Mattarella, que ha desempeñado un papel estelar a la hora de aceptar quién sería primer ministro y en todas las negociaciones, dijo: “El edificio de Europa está temblando y necesita trabajos de mantenimiento”.

También el presidente del Parlamento Europeo, el italiano Antonio Tajani, ha insistido desde las elecciones en que “quien propone un referéndum del euro no ha aprendido la lección del Brexit y los daños que está causando a los europeos”. Dado que Berlusconi no podía ser candidato a primer ministro, debido a que estaba inhabilitado por los tribunales, había propuesto a Tajani para el cargo. Sin embargo, la pérdida de votos de Fuerza Italia dejó a Berlusconi sin opción a proponer al jefe del Gobierno.

Resulta paradójico que el 65 gobierno italiano en los últimos 70 años sea el primero antiestablishment y antieuropeo en los grandes países de la UE pero que haya sido factible gracias a Silvio Berlusconi, el precursor del populismo en el mundo. Si bien en los 90 fue quien se convirtió en la estrella de la antipolítica, nunca, y menos ahora, recurrió a Europa como chivo expiatorio.

Como el ave fénix, Berlusconi ha vuelto y aún tiene la esperanza de que el experimento de Di Maio y Salvini dure poco y los italianos de nuevo confíen en él. De momento es la hora de los neopopulistas, sus discípulos.

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