Italia amanece el lunes como un país donde el populismo euroescéptico ha seducido a los votantes. El Movimiento 5 Estrellas es la fuerza más votada con el 32,49%, con el 90% escrutado. “Un dato histórico”, ha declarado su líder, Luigi di Maio, de 31 años. La coalición de centro derecha es la mejor situada, con un 36,97% de los sufragios, pero nadie cuenta con la mayoría del 40%, necesaria para gobernar. En el centro derecha la Liga, de Matteo Salvini, con 17,6%, supera a Fuerza Italia, de Silvio Berlusconi, con el 14%, y Hermanos de Italia, con el 4,3%.

Las fuerzas antisistema dominan Italia. El Movimiento 5 Estrellas, en el sur, y la Liga, de Matteo Salvini, en el norte. En total, rondan el 50% de los votos.  El país aparece así dividido geográficamente, con el centro aún leal al Partido Democrático. El populismo euroescéptico está en auge y las fuerzas del sistema a la baja. Italia está abocada a los pactos en un escenario de ingobernabilidad en el que el presidente Sergio Mattarella aparece como árbitro fundamental.

El lunes, el primero en tomar la palabra ha sido Matteo Salvini, quien ha logrado que la Liga supere los confines del norte y obtenga 5,3 millones de votos, apenas 300.000 menos que el Partido Democrático, de Matteo Renzi. Salvini estaba pletórico.

“Es una victoria extraordinaria que nos llena de orgullo y responsabilidad. Millones de italianos han decidido liberar al país de la inseguridad de Renzi, de Bruselas, de los bancos. Es un voto de futuro. Los italianos han premiado el futuro. La Liga ha crecido y les agradezco su confianza”, ha declarado el líder, que ha basado su campaña en un feroz mensaje anti inmigración.

Salvini ha asegurado que en principio corresponderá formar gobierno a la coalición de centro derecha, en la que está la Liga. Al ser la fuerza más votada, correspondería a Salvini intentar aunar fuerzas y dirigir el gabinete. “Todos debemos estar contentos en la coalición de centro derecha. Es la coalición que ha de gobernar. Han castigado la arrogancia de Renzi”, ha agregado.

Por Italia deciden los italianos, no decide Bruselas, ni Berlín, ni París”, declara Matteo Salvini, líder de la Liga

Con la Unión Europa, la relación no va a ser fácil. “Es un paso adelante para desvincularse de los tratados de Europa que se basan en la burocracia y en los especuladores… Por Italia deciden los italianos, no decide Bruselas, ni Berlín, ni París”, ha insistido. Y añadió: “El euro fue y es una mala elección”. La Constitución italiana prohíbe un referéndum sobre la moneda europea.

“Soy populista porque escucho al pueblo. Es un deber. Los italianos no quieren más a los bienpensantes”, ha declarado el emergente líder de la derecha italiana.

Salvini y Di Maio son sobre el papel, y según estos datos, quiénes tienen más posibilidades de encabezar el próximo gobierno. Difícil será no contar con el Movimiento 5 Estrellas para formar gobierno. Hasta ahora los grillini han rechazado las coaliciones, pero querían llegar al poder y el poder les ha llevado a la posición de tener que negociar.

“Este resultado garantiza que todos tendrán que hablar con nosotros. Es una garantía de transparencia, credibilidad y corrección para los italianos”, ha declarado Alessandro di Battista, número dos del Movimiento 5 Estrellas. Si se aliara con la Liga, saltarían los alarmas en Europa. Es una posibilidad que contaría con suficientes apoyos parlamentarios.

Algunos comentaristas ya especulan con que si el Movimiento 5 Estrellas asume el poder será un golpe tan duro como el Brexit para la UE, sobre todo si su aliado fuera la Liga. Un primer ministro de la Liga, como ya ha anticipado Salvini, también se plantará ante las instituciones europeas. Será una pesadilla para Bruselas.

“Sería un riesgo para la UE. No tienen experiencia y han hecho promesas que endeudarían aún más a Italia”, explicaba John Hooper, autor de The Italians y corresponsal de The Economist. Los votantes de la Liga y 5 Estrellas tienen poco que ver pero puede que los objetivos de sus líderes confluyan.

La coalición del centro derecha (Fuerza Italia, la Liga y Hermanos de Italia) tampoco llegaría a la mayoría, pero logra el 37% en conjunto, más que 5 Estrellas. Lo más relevante es cómo Matteo Salvini, de 44 años, superó a Fuerza Italia, de Berlusconi. Su llamada a Antonio Tajani como candidato a primer ministro no tuvo el efecto deseado.

Salvini tuiteó a medianoche unas efusivas “gracias”. Según el pacto con Berlusconi, sería el líder de la Liga quien tendría opciones al Palacio Chigi de contar con más diputados y senadores finalmente. Su discurso anti inmigración ha tenido eco, pese al suceso de Macerata, donde ha votado por la Liga el 21%. Los italianos se consideran “invadidos” por los inmigrantes, como dice Salvini.

El Partido Democrático, que lidera el ex primer ministro, Matteo Renzi, apenas conseguiría un 18,8%, un minimo histórico.  Apenas logra 300.000 votos más que la Liga de Salvini. Sus posibles aliados, Libres e Iguales (3,43%) o Más Europa, de Emma Bonino, (2,72%, el mínimo es 3%) tampoco han conseguido buenos resultados, lo que hace improbable siquiera una gran coalición. En total, el centro izquierda sumaría el 23%. La gran coalición del PD y Fuerza Italia precisaría más fuerzas, y sería una alianza entre perdedores. De hecho, se considera probable la dimisión de Renzi.

Veremos quién se ríe el lunes”, decía el líder de 5 Estrellas, a quienes se burlaban de sus posibilidades

Los perdedores son así los partidos del establishment, incluso Fuerza Italia, y quienes han azuzado el miedo frente a 5 Estrellas.  Di Maio, aludiendo esta semana a las burlas de otros competidores, declaraba confiado: “Veremos quién se ríe el lunes”. Al acudir a votar en Pomigliano d’Arco, a las afueras de Nápoles, fue aclamado a gritos de “presidente, presidente”. Aunque no logre la mayoría, con más de un 30% de los votos no puede ser ignorado.

Di Maio se presenta como moderado y su apariencia poco tiene que ver con el histriónico Beppe Grillo. Es el grillini que viene del sur, con un mensaje de esperanza para los desencantados. Su propio perfil, como hombre hecho a sí mismo con empleos diversos desde camarero a diseñador de páginas web, dista mucho del político convencional en Italia.

No comerciamos con los puestos, sino que proponemos a los más adecuados”, dijo Di Maio al anunciar su gabinete

Con el fin de dar idea de solvencia, Di Maio, siempre con traje y corbata, ha ido presentando la última semana a quiénes serían sus candidatos los Ministerios, en lo que calificó “un acto de transparencia”.  “No comerciamos con los puestos, proponemos a los más adecuados”, declaraba para justificar este acto insólito.

En el sur su promesa de una renta básica mínima para los desempleados ha calado entre quienes se ven a años luz de la prosperidad del norte. La Liga, también ávida de votos en el sur, en lugar de atacar a los meridionales ahora la ha emprendido ferozmente con “la invasión” de inmigrantes.

Salvini no ha disfrazado su discurso anti inmigración y ha convencido. Salvini ve como modelo al Frente Nacional francés y aspira a liderar la derecha italiana y desbancar a Berlusconi. Está en el camino.

Efectivamente estas elecciones  han sido decisivas, las más decisivas en 25 años, en palabras de Paolo Gentiloni, primer ministro saliente. Y lo serán para Italia y para Europa. Marcarán un antes y un después, dada la fuerza del populismo en la tercera economía de la zona euro.

Simbólicamente el primero de los líderes políticos en votar fue el presidente Sergio Mattarella, el jefe del Estado que en Italia no tiene un papel neutral. Su papel, en una Italia sin mayorías, será fundamental para designar quién será primer ministro y en quién podrá apoyarse.

Sería lo que se denomina “un gobierno del presidente”, un freno del sistema contra la inestabilidad y el caos. Quizá un gobierno de unidad nacional, si las fuerzas que suman (5 Estrellas y Liga, o bien 5 Estrellas y PD, o bien centroderecha y PD) no encuentran un denominador común. O bien los italianos tendrían que volver a votar.

Ha sido la primera vez que se aplica la ley electoral llamada Rosatellum. Un tercio de los representantes se elige por el sistema mayoritario y dos tercios por el proporcional. Hubo colas a última hora de la tarde por la complejidad del voto. La participación ha sido de 72,9%la más baja desde 1946. En el sur, donde 5 Estrellas se ha volcado, la movilización ha sido mayor. En 2013 ya había descendido hasta el 75,19%.

El incombustible Silvio Berlusconi, líder de Fuerza Italia, aunque no puede ser primer ministro por una condena por fraude fiscal, fue el protagonista de la anécdota de la jornada.  Una militante de Femen se plantó ante él subida a una mesa con el pecho al descubierto donde tenía escrito: “Berlusconi, estás acabado”. Sin saberlo, puede que diera la noticia del día. El ex primer ministro, el último elegido en las urnas en 2008, se apartó riendo. “Era guapa”, dijo el ex primer ministro.

El hartazgo y la desilusión de los italianos, que ven como la recuperación económica va más lenta que en otros países, ha provocado esta convulsión en las urnas. De ahí que el columnista del Corriere della Sera, Dario di Vico, escribiera sobre la necesaria “reinvención de la democracia”. No es de extrañar que Steve Bannon, que sueña con una internacional populista, esté en Italia, país que considera en la vanguardia antisistema de Europa.

La esperanza, en palabras del corresponsal John Hooper, es que los italianos tienen “una gran experiencia en los puzzles electorales, más de 70 años, y una tradición social y cultural de compromesso (todos han de ceder para llegar al acuerdo)”.

El 65º gobierno en 70 años será sorprendente. Y habrá que esperar semanas para conocerlo. O meses. Alemania ya tiene gobierno, tras 161 días, así que Italia bien podría tardar otro tanto. Mientras, muchos tendrán en su mente estos días la obra que ahora representa Beppe Grillo por el  país. Su título, Insomnia.