El principal desafío al que se enfrenta España en el siglo XXI es la incertidumbre, ligada a la pandemia del coronavirus. Como ha dicho el nuevo presidente del Real Instituto Elcano, José Juan Ruiz, en la presentación del informe titulado España en 2021: perspectivas y desafíos esa incertidumbre condiciona desde la evolución económica a la geopolítica.

En ese contexto, las diferencias en el seno de la coalición entre el PSOE y Unidas Podemos no ayudan a nuestra proyección en el exterior. En el documento se señala cómo «el arranque de 2021 ha evidenciado que no es fácil proyectarse fuera con cierta solvencia ni gestionar una diplomacia sin sobresaltos cuando, desde el seno del propio gobierno, el socio menor le da la razón nada menos que a la autoritaria Rusia en un incidente entre los ministros de Exteriores de los dos países a cuenta de la calidad democrática de España».

La buena noticia, según el documento del Real Instituto Elcano, es que «casi todos los departamentos con dimensión exterior relevante están en manos de los socialistas (Asuntos Exteriores, Defensa, Asuntos Económicos, Transición Ecológica, Cultura y por supuesto la presidencia misma)». Si bien aclara que «ese reparto de carteras no servirá siempre de cortafuegos para que los debates políticos internos, algunos ciertamente pintorescos, no afecten demasiado a la política exterior y europea».

Otra buena noticia es que la confrontación interna entre el gobierno y la oposición «no se ha trasladado de manera especialmente acusada a la política exterior o europea y, de hecho, el PSOE, PP y Ciudadanos siguen mostrando un alto grado de coincidencia a la hora de votar en el Parlamento Europeo».

A pesar de esas disonancias entre los socialistas y Podemos en el gobierno, Ignacio Molina, investigador senior del Real Instituto Elcano y coordinador del informe, «la reputación de España está en el ciclo más alto y la pandemia no ha afectado. España sufrió mucho en la crisis, pero ahora está en un notable. Los españoles somos muy críticos y si los españoles piensan que su democracia es mejorable, eso afecta a la imagen. La percepción exterior sigue siendo muy buena».

En líneas generales, en política exterior 2020 no fue un año positivo, si bien imprimió un carácter de urgencia a la acción exterior, que en ocasiones, sirvió de revulsivo.

Una oportunidad para Europa

La pandemia produjo una auténtica convulsión global y al principio la Unión Europea reaccionó con desconcierto. Sin embargo, «la acción combinada de las instituciones ha convertido la pandemia en una oportunidad. El plan de recuperación tiene elementos federalizantes y de transformación de la economía», ha señalado Molina.

A ello se suma que en 2021 se va a impulsar la Conferencia sobre el futuro de Europa, en la que han de tener un papel relevante las sociedades de los Veintisiete. Será una oportunidad para España.

La relación con el Reino Unido ha cambiado drásticamente y a España le afecta especialmente, ya que el acuerdo de cooperación supone «una solución parcila para la circulación de bienes, pero en personas y servicios es un gran paso atrás», en palabras de Molina.

Sobre Gibraltar, se abre una nueva era, ya que se va a incorporar al espacio Schengen y se va a desmantelar la Verja, un auténtico cambio de paradigma.

La política exterior: hay pocas dudas de que no ha sido positivo y no ha servido para aminorar la política interna. Ha dotado un sentido de urgencia a la política exterior. En 2021 es previsible cierto nivel de consenso entre gobierno y oposición. Hay consenso en política exterior.

Desde el punto de vista económico, todas las miradas están puestas en las vacunas y en el Plan de Recuperación. «La clave es si el plan convence a las instituciones europeas y a los inversores», ha señalado Miguel Otero, investigador del instituto, quien también ha recordado cómo, a pesar de que hay un nuevo inquilino en la Casa Blanca, Joe Biden, la relación con China seguirá siendo tensa en lo comercial y eso tendrá consecuencias en la UE.

En lo que se refiere al clima, hay grandes expectativas sobre la COP26 que e celebra en Glasgow. Lo deseable sería que, una vez comprobados los efectos del cambio climático, la ambición sea mayor. También por parte de España.

La Agenda 2030 ha sufrido los efectos de la pandemia especialmente. Es la primera vez en este siglo que la pobreza aumenta en el planeta. Según Liliana Olivié, experta en cooperación, lo llamativo es que no se ha reducido el nivel de cooperación, sino que se mantiene el propósito del gobierno de aumentar las cuotas y también de emprender las reformas necesarias.

El Sahel, asignatura pendiente

En seguridad internacional, Félix Arteaga, advierte pocos cambios. «Con Biden puede mejorar la relación transatlántica, pero persiste la rivalidad con China y el enfrentamiento con Rusia. En la UE se está revisando la estrategia militar de la OTAN y de la UE, sobre todo la UE sigue buscando reforzar su autonomía estratégica».

Pero es en el Sahel donde están las principales amenazas para la UE y para España. Desde el punto de vista militar, no hay una evolución positiva porque la UE se mueve por el cortoplacismo. «Está ahí con la idea de volver». Otro problema es las reticencias a llevar bandera francesa en la zona de lagunos socios.