«¡Mi hijo está muerto!», grita de forma desgarradora un hombre mientras sostiene a un niño en sus brazos. Es una de las devastadoras imágenes que ha dejado este 27 de marzo, Día de las Fuerzas Armadas, en Birmania. El Ejército ha matado al menos a 114 personas, entre ellas varios niños. Es una auténtica masacre contra la población civil, que se resiste a aceptar el golpe de estado.

Ha sido el día más sangriento desde el golpe de Estado del pasado 1 de febrero liderado por el jefe del Ejército y de la junta militar, Min Aung Hlaing, que ha presidido este sábado un desfile castrense con motivo del Día de las Fuerzas Armadas en la capital, Naipiyidó.

En las redes sociales se han difundido imágenes en la que se ve a militares disparando a los manifestantes como si cazaran animales. A los birmanos que capturan los golpean con total impunidad.

«Nos están matando como pájaros o gallinas, incluso en nuestras casas», afrima Thu Ya Zaw a Reuters en la ciudad de Myngyan. «Seguiremos en las calles a pesar de todo».

Los manifestantes, que llevan desde el 1 de febrero en las calles a pesar de la represión, han desafíado las advertencias gubernamentales y han salido a las calles en el Día de las Fuerzas Armadas.

Estados Unidos, el Reino Unido, y la UE han condenado la violencia en Birmania, pero nada hace que los militares se muevan. China les deja hacer. Desde el 1 de febrero unas 400 personas han perdido la vida por oponerse al golpe.

Protestas de la comunidad internacional

«En el Día de las Fuerzas Armadas, las fuerzas de seguridad han matado a numerosos civiles desarmados, incluidos niños, la gente a la que deberían proteger. Este baño de sangre es horrible. No es lo que se espera de un ejército profesional o una fuerza policial», ha dicho el embajador de EEUU, Thomas Vajda.

La delegación de la UE en Birmania ha descrito la jornada como «un día del terror y del deshonor». El ministro británico de Exteriores, Dominic Raab, ha dicho que van a trabajar con «nuestros socios internacionales» para poner fin a «esta violencia sin sentido».

El Ministerio español de Exteriores ha condenado «en los términos más enérgicos la violencia perpetrada» este sábado «por las fuerzas de seguridad contra la población civil» en Birmania, en un comunicado. «La ejecución de civiles desarmados, entre ellos niños, por parte de policía y militares es intolerable e injustificable».

En la capital, Naypyidaw, donde ha tenido lugar el desfile, el general Min Aung Hlaing ha estado rodeado de representantes de China, India, Pakistán, Bangladesh, Vietnam, Laos y Tailandia, según ha informado Reuters.

Moscú ha enviado al viceministro de Defensa, Alexander Fomin, que ha sido recibido como «un auténtico amigo» por el general golpista. El militar ha prometido que el Ejército será «el garante de la democracia» y ha prometido la celebración de nuevas elecciones, sin concretar fecha.

Este viernes, el general a cargo de Birmania, en un comunicado difundido por la televisión estatal, hizo saber que los civiles «deberían sacar conclusiones de las feas muertes anteriores. Podríais estar en peligro y recibir un disparo en la cabeza y en la espalda. ¡No os dejéis engañar, niños y niñas». Los militares birmanos dicen que los jóvenes que acuden a la manifestación han sido «engañados por secuaces extranjeros».

Los militares tomaron el control del país del sudeste asiático después de que en las elecciones generales celebradas a principios de este año, el partido Liga Nacional para la Democracia que lidera Aung San Suu Kyi ganara por abrumadora mayoría. Ahora la que era presidenta de facto y vencedora en los comicios afronta diversas causas judiciales.