Fin a la era Netanyahu. Quien ha gobernado Israel en los últimos 12 años ha sido desplazado por una coalición de ocho partidos encabezada por el ultranacionalista Naftali Bennett y el centrista Yair Lapid. Los dos se alternarán a cargo del gobierno. A última hora del miércoles han conseguido el apoyo del líder de la Lista Árabe Unida, Mansour Abbas, a quien Netanyahu había tentado a última hora para que no apoyara a sus rivales.

Yair Lapid, a quien el presidente Rivlin había encomendado formar gobierno tras el fracaso de Netanyahu, ha dicho poco antes de la medianoche en Israel: «Hemos podido formar gobierno. Este gobierno hará todo lo posible por unir a la sociedad israelí. Será un gobierno de rotación. Lo lideraremos de forma alternativa Naftali Bennet y yo».

Y ha añadido al presidente: «Le doy mi palabra que haré que este gobierno trabaje por el bien de todos los ciudadanos israelíes, por los que le han votado y los que no». La coalición que ha logrado crear Lapid se compone de los siguientes partidos: Yesh Atid (Lapid), Yamina (Bennett), Kahol Lavan, Nueva Esperanza, Laborista, Ysrael Beiteinu, Meretz y Lista Árabe Unida. Ahora falta que la Knesset vote a favor del nuevo gobierno.

La imagen es histórica. Lapid, centrista, sonríe junto a dos de sus socios en el gobierno, el líder nacionalista judío Naftali Bennett, y el líder árabe israelí, Mansour Abbas.

Comenzará siendo primer ministro Naftali Bennett, quien arrancó su carrera política como asesor de Netanyahu en 2005 y ha sido con él ministro de Educación, Economía y Defensa. Ahora lidera Yamina (A la derecha, en hebreo), que solo cuenta con siete diputados en la Knesset (Parlamento israelí).

Yair Lapid, que fue un reconocido periodista antes de dedicarse a la política, arrancará esta coalición sui generis de centristas, ultranacionalistas e izquierdistas como ministro de Exteriores. Lapid lidera Yesh Atid, un partido laicista y de centro. Luego será jefe del gobierno. Avigdor Lieberman ocupará la cartera de Finanzas.

Lo imposible se hizo posible

Como decía Guillem Pursals nada más conocerse los resultados de las elecciones del 23 de marzo, politólogo y máster en seguridad, «en Israel lo imposible se hace posible, y más en cuestiones electorales». Preveía que Bennett podría ser el verdugo de Netanyahu. Así ha sido.

De esta manera, se evita la celebración de las quintas elecciones consecutivas en poco más de dos años. Netanyahu lleva en funciones desde la celebración de los comicios el 23 de marzo. Entonces ganó su partido, el Likud, pero se quedó lejos de la mayoría necesaria para gobernar, 61 diputados. Y Netanyahu no logró formar una coalición que le permitiera seguir en el poder.

El presidente Rivlin encargó entonces a Yair Lapid formar gobierno. Cuando se encontraba en plenas negociaciones, Netanyahu comandó en mayo la ofensiva contra Hamás, la más grave desde 2014, que costó la vida a más de 240 palestinos, entre ellos 68 niños, y a 12 israelíes. Israel y Hamás llegaron a un alto el fuego tras 12 días de continuos ataques, gracias a la mediación de Egipto y Estados Unidos, aliado del gobierno israelí.

Las conversaciones se han prolongado durante este miércoles. La hora límite para formar gobierno era la medianoche, hora israelí. El último obstáculo se refería a la composición del comité que selecciona a los seis nuevos jueces del Supremo y a las exigencias de la Lista Árabe Unida.

Cientos de personas se han congregado en las inmediaciones del hotel Kfar Maccabiah donde se llevaban a cabo las negociaciones. En un lado de la calle se han colocado los que se oponen a este gobierno y en el otro los que están a favor. Hay temor en la Inteligencia israelí a que Netanyahu intente un movimiento similar al de Trump en el Capitolio el pasado 6 de enero.

Netanyahu puede presumir de una exitosa campaña de vacunación, que sitúa a Israel como el campeón mundial en cuanto a porcentaje de población inmunizada (un 60% con doble dosis). Sin embargo, Bibi, como es conocido en Israel, sufre un serio desgaste tras su década larga en el poder y sus complicaciones en los tribunales.

Una vez que deje el poder, tendrá que afrontar las causas pendientes por corrupción con más riesgo, ya que no quedará exento de ir a la cárcel si es declarado culpable.

Nuevo presidente de Israel

El Parlamento ha elegido este miércoles al sucesor de Reuven Rivlin como presidente de Israel. Será el laborista Isaac Herzog, que recibió 87 votos de los diputados frente a los 27 que obtuvo Miriam Peretz.

El traspaso en la Presidencia tendrá lugar el 9 de julio. Herzog ha asegurado que será «el presidente de todos». Herzog ha apostado por «construir puentes» entre la sociedad israelí y los judíos en el extranjero, «luchar contra el antisemitismo y el odio contra Israel» y «salvaguardar los pilares de la democracia» en el país, según informa Europa Press.

«Acepto la gran responsabilidad que han puesto sobre mí. Acepto el privilegio de servir a todo el pueblo israelí», ha señalado Herzog, quien ha dicho que espera «ser capaz de trabajar con cualquier Gobierno y primer ministro».

Con su victoria, Isaac Herzog se convierte en el primer israelí que es hijo de otro presidente. Chaim Herzog fue el sexto presidente de Israel. Isaac será el undécimo. Tendrá que lidiar con un gobierno insólito, incluso en un país donde son necesarias las coaliciones. Ocho partidos de un espectro que sería como si en España se aliara Vox con Podemos, Ciudadanos, Bildu y Esquerra. O algo así.