China no esconde que el nuevo panorama geopolítico que se abre tras el desmoronamiento en Afganistán le es favorable. Sus autoridades se han limitado a señalar que «respetan la voluntad del pueblo afgano» como reacción a la ofensiva talibán, y ni siquiera evacuarán a sus nacionales ni al personal de su embajada. Como consecuencia de este terremoto algunos medios oficialistas, como el Global Times, ya apuntan a otra pieza del tablero: Taiwán.

La isla cuya soberanía reclama China desde mediados del siglo XX es un foco de tensiones habitual en la zona. Sólo 15 pequeños países reconocen la independencia de Taiwán. La Unión Europea y Estados Unidos mantienen relaciones ‘no oficiales’ con la isla, aunque de facto tratan como una entidad soberana al régimen democrático que gobierna a los 23 millones de habitantes de un territorio ubicado a solo 180 kilómetros de la costa oriental china.

Las ansias de control de China sobre el territorio de Taiwán, ‘rebelde’ desde 1949, no son nuevas. Pero editoriales como el publicado este lunes por el Global Times advierten de una nueva etapa de posibles tensiones: «El abandono de Afganistán es una lección para Taiwán».

En el texto, el diario oficialista chino apunta que la protección de Taiwán depende enteramente de los Estados Unidos y hace escarnio de la crisis norteamericana en Afganistán, que compara con Vietnam y otros conflictos en los que acusa a los estadounidenses de haber abandonado a sus aliados.

‘Costes inimaginables’

En ese contexto, asegura el diario chino que los dirigentes taiwaneses han debido sentirse «nerviosos» al comprobar la actuación de Estados Unidos en Afganistán y lanza un mensaje cristalino: «Una vez que estalle la guerra y China tome la isla, los Estados Unidos deberán tener mucha más determinación que en Afganistán, Siria y Vietnam si quieren interferir. Una intervención militar de Estados Unidos sería un movimiento para cambiar el ‘status quo’ en el estrecho de Taiwán que haría pagar a Washington un alto precio».

El editorial del Global Times habla abiertamente de que la participación de Estados Unidos en una guerra para defender Taiwán del control chino provocaría «costes inimaginables» para los americanos.

«Alguna gente en la isla de Taiwán cree que la isla es diferente de Afganistán, y que los Estados Unidos no les dejarán solos. En efecto, la isla es diferente a Afganistán. Pero la diferencia es la profunda desesperanza de una victoria americana si se ve envuelto en una guerra en el Estrecho», continúa el texto, que pronostica con Afganistán como ejemplo que si la guerra estalla, «las defensas de la isla colapsarán en horas y los Estados Unidos no vendrán a ayudar», resultando en la «rendición rápida» de las autoridades taiwanesas.