Sobrevivir a una derrota electoral es todo un reto. Sobre todo, cuando el partido que ha cosechado sus peores resultados históricos es el que ha gobernado 52 de los 72 años de la República Federal de Alemania. Armin Laschet, candidato a canciller, lo está intentando con todas sus fuerzas, pero en la Unión (CDU y CSU) le tienen ganas.

El gancho más fuerte se lo ha propinado el jefe del gobierno regional de Baviera, Markus Söder, quien ha criticado abiertamente que en la noche electoral Laschet dijera que la Unión había recibido el mandato de formar gobierno. «Olaf Scholz es quien actualmente tiene más opciones de ser canciller, sin duda alguna», dijo Söder, que para muchos habría sido un candidato más sólido que Laschet. Y añadió: «Moralmente, no puedes legitimar un mandato para gobernar basándote en el segundo puesto».

La Unión, el doble partido (CDU y CSU) que abanderaba en la Cancillería Angela Merkel, se hundió en estas elecciones al vigésimo Bundestag hasta el 24,1%, su peor resultado desde 1949. Pierde 50 diputados, casi todos de la CDU. En el grupo parlamentario están que trinan.

Entre los que demandan autocrítica está uno de sus popes merkelianos, Peter Altmaier, ministro de Economía y Energía en el gobierno saliente. «Hemos sufrido una derrota aplastante. Hemos perdido muchos votantes indecisos. Eso ha de determinar nuestro comportamiento en el futuro y nuestra posición en este nueva legislatura», ha dicho Altmaier al Rheinischen Post.

Hemos de escuchar la señal de los ciudadanos. necesitamos abordar esta derrota con humildad»

Peter altmeier (CDU), ministro de economía

«Hemos de escuchar la señal de los ciudadanos. Necesitamos abordarlo con humildad», ha añadido, a la vez que ha reclamado que se hable sobre el contenido y sobre las personas que han de cobrar protagonismo en la CDU en el futuro.

Este martes se ha llegado a un acuerdo para reelegir como jefe del grupo parlamentario a Ralph Brinkhaus, que ejercerá durante seis meses. Laschet quería que solo estuviera al frente hasta que se viera si la Unión era capaz de encabezar una coalición con Verdes y Liberales, la llamada coalición Jamaica (por los colores de los partidos).

Junto a Markus Söder varios políticos consideran que la Unión no puede encabezar unas negociaciones paralelas para formar gobierno, iniciativa que lanzó el candidato conservador la noche electoral. En un gesto insólito, no solo no reconoció al vencedor sino que le desafió al mantener que la Unión también tenía el mandato de gobernar por el hecho de sumar los suficientes votos con Liberales y Verdes.

A muchos con años de experiencia en Berlín aquello les recordó a ese Schröder que salió pasado de vueltas a la Elefantenrunde y puso en duda que Merkel le hubiera ganado. Era 2005. Dieciséis años después sigue en la Cancillería, aunque ya de forma interina.

El líder bávaro ha sido contundente: «No podemos intentar formar un gobierno a cualquier precio». Y diferenciaba: una cuestión es estar preparado para asumir la responsabilidad y otra lanzarse por cuenta propia.

Norbert Röttgen, otro peso pesado en la CDU, descartaba las negociaciones paralelas. Y el líder de las Juventudes, Tilman Kuban, no dejaba lugar a dudas: «Hemos perdido las elecciones. Punto». De modo que les corresponde a socialdemócratas, Liberales y Verdes intentar formar gobierno, a juicio del joven dirigente conservador.

La Unión, al rojo vivo

Armin Laschet, jefe del gobierno de Renania del Norte-Westfalia, el Land más poblado del país, fue perdiendo apoyos en los sondeos desde principios del verano. Pasó de ser un político simpático y bonachón a ser considerado como alguien poco fiable, especialmente desde que le fotografiaron riéndose en un acto en una de las zonas afectadas por las inundaciones. Más de un centenar de personas perdieron la vida por este desastre natural.

Gracias a los errores de Laschet y de Baerbock, la aspirante de los Verdes, Scholz fue subiendo en las encuestas. Los alemanes le veían como aburrido, pero solvente. En los sondeos sigue destacando entre las preferencias de los ciudadanos: según una encuesta de Infratest/dimap/ ARD, el 62% de los alemanes quiere que sea el vicecanciller socialdemócrata Olaf Scholz el que ocupe el puesto de Angela Merkel y solo el 16% apostaría por Laschet.

La mayoría (55%) también se decanta por una coalición semáforo (socialdemócratas, Liberales y Verdes) mientras que solo el 33% prefiere una coalición Jamaica (Unión, Liberales y Verdes). El vicecanciller Scholz ha tendido la mano a Liberales y Verdes para formar «una coalición de ganadores». El SPD, los ecologistas y los liberales son los partidos que han recuperado votos en relación a hace cuatro años. La Unión, Alternativa para Alemania y Die Linke son los perdedores.

«Creo que será muy difícil para Armin Laschet. La Unión está al rojo vivo. Las críticas a Laschet son cada vez más fuertes. Muchas voces le demandan que reconozca la derrota con respeto y humildad», señala Leo Stebe, periodista especializado en información política en Inforadio de Berlín.

La CDU tiene que renovarse después de 16 años de Merkel. Muchos dudan de que Lasceht sea el hombre para un nuevo comienzo en el partido»

«La CDU tiene que renovarse tras 16 años de Angela Merkel. Muchos dudan de que Laschet sea el hombre del nuevo comienzo en el partido. Todavía podría tener una oportunidad si no se forma una coalición semáforo. Pero eso no está en sus propias manos. Y si Laschet pierde apoyo en su partido, se acabó, las próximas horas y días serán decisivos para Armin Laschet», añade Stebe.

Varios dirigente están esperando la caída de Laschet, pero todavía no dan un paso al frente para no echar al traste sus aspiraciones. El más osado es Markus Söder, el líder bávaro, quien ya ha felicitado a Scholz. Sus movimientos suelen presagiar lo que está por venir.

También Friedrich Merz, quien fuera jefe del grupo parlamentario hasta que Merkel se lo llevó por delante, espera su momento. Compitió con Laschet por ser candidato a la Cancillería y perdió por poco.

Y hay un grupo de dirigentes cuarentañeros pujan por ser los protagonistas de la renovación como Jens Spahn, ministro de Sanidad, que ha respaldado hasta ahora a Laschet. Su gestión en la pandemia ha sido polémica. A esta nueva generación pertenecen Tobias Hans, del Sarre, o Carsten Linnemann, quien ha logrado el mayor respaldo en el voto directo en Renania del Norte-Westfalia.

Un Borgen Verde y Liberal

«La posición de Laschet en la Unión es actualmente muy frágil. El futuro de Laschet depende de Verdes y Liberales. Estos dos partidos van a aclarar si pueden formar una coalición entre ellos antes de hablar con el SPD, el partido que ha ganado las elecciones. Es una novedad que los partidos pequeños hablen entre ellos antes de hacerlo con el más grande. Si Verdes y Liberales no ven posibilidad de que haya acercamiento entre ellos, la situación se complicaría mucho», afirma Ursula Mommsen-Henneberger, periodista y politóloga alemana, residente en Hamburgo. «La Unión está a la espera. Hay un debate sobre las consecuencias políticas y personales de la derrota».

Nada más conocerse los resultados electorales el líder de los Liberales, Christian Lindner, dio un paso insólito. Ofreció a los Verdes hablar entre ellos para sondear si había posibilidades de pactar con socialdemócratas o conservadores después. Los Verdes, ahora ya coliderados por Robert Habeck y Annalena Baerbock, recogieron el guante.

En la noche del martes desde las cuentas en redes sociales de Lindner, Habeck y Baerbock difundieron imágenes de su primer encuentro formal en busca de bases para una coalición. Es un Borgen a dos bandas. Son los king y queenmakers y van a aprovechar la oportunidad. En el mensaje común dicen: «En búsqueda de un nuevo gobierno. Sondeamos similitudes y puentes entre divisiones. Encontramos algunos. Tiempos emocionantes».

No sucederá como en 2017, cuando el liberal Lindner rompió la baraja a última hora y provocó el fracaso de la coalición Jamaica, con Verdes y conservadores. En aquella ocasión era Merkel quien encabezaba la negociación por la Unión. No había química entre Lindner y Merkel. Fue entonces cuando Lindner dijo aquello de «es mejor no gobernar que gobernar mal». Los liberales, sobre todo Lindner, tenían en mente cómo habían desaparecido de la escena parlamentaria tras cuatro años en coalición (entre 2009 y 20013) con Merkel.

Con Merkel ha desaparecido el contenido político de la Unión. Son más socialdemócratas y eso lo ha impuesto Merkel… No ha organizado bien su sucesión»

ursula mommsen-henneberger, periodista y politóloga

Contrasta con este entusiasmo de Verdes y Liberales, los preferidos por jóvenes y primeros votantes, con la decepción de los conservadores. ¿Es culpable Laschet de este fracaso? Según Ursula Mommsen-Henneberger, también la canciller Merkel tiene mucho que ver en este desastre: «Con Merkel ha desaparecido el contenido político de la Unión. Son más socialdemócratas y eso lo ha impuesto Merkel. Como Merkel tenía apoyo popular, en el partido no se movía un dedo contra ella. Además, se fue desprendiendo de sus competidores. No ha organizado bien su sucesión. Ni Annegret Kramp-Karrenbauer (la antecesora de Laschet como líder de la CDU que tuvo que dimitir por una crisis vinculada al acercamiento a AfD en Turingia) ni Laschet tenían empaque como sucesores adecuados de Merkel. Eran buenos para sus Länder, pero no tenían talla para aspirar a la Cancillería».

Mientras tanto, Verdes y Liberales impulsan sus conversaciones y los socialdemócratas ya han designado a Malu Dreyer, con experiencia en una coalición semáforo en Renania-Palatinado, para liderar las conversaciones encaminadas a formar una coalición «social-liberal-ecologista» en Alemania. Empieza la cuenta atrás para un cambio histórico en la República Federal.