Setenta años sin democracia en Cuba se cumplirán en 2022. Primero Batista y luego los Castro. Y al contrario de lo que prometió Fidel Castro el régimen no solo se ha comido a sus hijos, sino que «se está comiendo a sus nietos». Son palabras de Yunior García Aguilera, el promotor del 15N. «Cuba es un lugar donde las personas son tratadas como gusanos. Es una dictadura sin calificativos», ha remarcado el fundador de Archipiélago, que llegó a Madrid este miércoles. Y ha dicho: «El problema que tiene Cuba no se llama Yunior García; el problema que tiene Cuba se llama dictadura». Está convencido de que el régimen ha perdido la mayoría y lo sabe.

«Necesitaban anularme como persona: silenciarme. Y si me quitan mi voz, ellos ganan. El acoso ha sido excesivo», ha dicho para explicar su sorprendente salida de la isla. «Soy artista, no soy político. La realidad de un país está más cerca de la realidad de sus artistas que de los discursos de sus políticos. El régimen se comporta como un marido abusivo», ha señalado. «Es un régimen que alienta a la violencia de unos contra otros».

Ha dicho que unos amigos le ayudaron con el visado y también le facilitaron la salida. Son los mismos que le están dando respaldo en España. Le sorprende por qué le dejaron salir. «Creo que sabían de mi viaje y me dejaron salir. Pensé que antes de montar me iban a amenazar. Pero nunca lo hicieron. Ellos querían dejarme ir para celebrar su victoria y con la seguridad de que me quedaré en España».

De momento, no ha mantenido contactos con el gobierno español. Yunior García Aguilera se ha declarado dispuesto a hablar con todos los partidos políticos. «No voy a buscar alianzas estratégicas. No soy político ni aspiro a un cargo», ha indicado.

Ha pedido que se haga visible a los cientos que están detenidos. Se ha comprometido a luchar por ellos. En su estancia en España, con un visado de turista de 90 días, quiere entablar lazos con otros artistas y con la comunidad cubana. Aunque dice que no pedirá asilo en principio, el abogado Blas Imbroda le aconsejará sobre su estatus en España.

Autor de obras de teatro críticas, Yunior García Aguilera se define como un artista, pero «hay veces que el arte no es suficiente, por eso di el paso de actuar como ciudadano». Ha contado cómo ni siquiera le dejaron salir el domingo a marchar en solitario con una flor blanca. Unos 200 ciudadanos se concentraron en su edificio y le gritaron «mercenario» durante horas. Eran leales al régimen reclutados para ese fin.

«La estrategia del régimen era aislarme y silenciarme. Y lo único que tengo es mi voz. No he pedido asilo. Mi intención es volver a Cuba», ha dicho García Aguilera. «Si me quedaba en Cuba, iba a convertirme en lo mismo que critico. No quiero dejar de ser tolerante. Volveré cuando la vida y la de mi esposa no corran peligro».

Ha recordado cómo el 27 de noviembre arremetieron contra los intelectuales del Movimiento San Isidro por la represión que sufrieron. Esa mañana pidieron entrevistarse con el ministro para exigirle respuestas por ese gesto de represión. No hubo entrevista. Se concentraron unas 500 personas. Querían un diálogo con el gobierno para lograr «libertad de expresión y de creación».

Pero el intento de diálogo se rompió cuando el 27 de enero el propio ministro quitó el móvil a un fotógrafo. Impidieron la entrada a quienes ya tenían cita con autoridades del Ministerio. «El 11 de julio fue un estallido social como nunca hubo en la historia de Cuba. En varias ciudades de Cuba se levantaron miles de Cuba que pedían comida pero también libertad. Y cantaron Patria y Vida. Hubo detenidos solo por cantar», ha rememorado García Aguilera. Querían derecho a réplica en la radio y televisión pública, pero se la negaron y les lanzaron en un camión de escombros.

Sí que agradeció la mano tendida de Silvio Rodríguez con quien conversó hora y media. Después del 11J y decidió convocar una marcha el 20 de noviembre. Pero el régimen les dijo que en esa fecha iba a ser el Día Internacional de la Defensa y que iban a militarizar el país. Cambiaron el día al 15 de noviembre. Pedían un diálogo y una consulta para que el pueblo cubano decida cómo quiere ser gobernado.

Ahí empezó la persecución. Le cortaron cualquier acceso de comunicación. A él y a toda su familia: internet y teléfono. La Fiscalía les avisó que iban a ir a la cárcel por delitos que supondrían 20 años de cárcel. Ha dicho cómo la mayor parte de los jóvenes son progresistas. «Creemos en la justicia social. El régimen se comporta como una casta conservadora sin ideales progresistas», ha dicho García Aguilera. También ha criticado la gestión de la pandemia: «Todo es una mascarada».

«Si nos quedamos en Cuba, nos decapitan», como las palomas que colocaron en su puerta en vísperas de la convocatoria de la marcha del 15N. «Por ello hemos volado de Cuba», ha dicho el dramaturgo, que cita a su esposa Dayana Prieto.

Hay varias armas que el régimen utiliza para justificarse, según Yunior García Aguilera: el embargo, si pierden esa excusa se quedan sin excusas, dice. «Soy anti embargo, solo sirve al régimen». Otra arma es el mercado de la solidaridad, un mercado lujoso para el régimen y doloroso para los cooperantes (los médicos que envía al exterior). Y ha aludido a cómo se venden como izquierda cuando no lo son.

Yunior García Aguilera llegó a Madrid el miércoles 17 de noviembre en un vuelo de Iberia que había salido de La Habana cerca de la medianoche. El promotor del 15N, una marcha en demanda de la liberación de los presos políticos y por el cambio en la isla que el régimen impidió, tenía un visado como turista concedido por las autoridades españolas. No se encontró con ningún impedimento en el aeropuerto José Martí.

Agradece al gobierno español que le dieran el visado pero afirma que no ha contactado con nadie de las autoridades todavía. «No sé lo que estaría pasando con nosotros si siguiéramos allí», ha añadido.

Un año en ebullición

El dramaturgo es uno de los cofundadores del colectivo Archipiélago que surgió después de las manifestaciones del 11 de julio, la mayor protesta espontánea contra el régimen de las registradas hasta ahora. Desde entonces hay más de 500 cubanos detenidos relacionados con esas marchas. Se exponen a penas de más de 15 años de prisión. De ellos 115 tienen menos de 25 años, según ha dicho Javier Larrondo, de Prisoners Defenders. El régimen quería evitar a toda costa que el 15N fuera un 11J ampliado.

De este modo, ilegalizó la protesta convocada por Archipiélago. Y fue más allá: impidió la salida de sus domicilios a todos aquellos que habían suscrito la petición de las marchas. Incluso detuvo a disidentes como Berta Soler, de las Damas de Blanco. Hay personas desaparecidas desde hace días como Daniela Rojo, que justo acaba de aparecer tras días sin saber su paradero.

A ese bloqueo en sus domicilios se suma constantes actos de repudio que sufrió Yunior García Aguilera, entre otros. Estos actos son intimidatorios. Los vecinos que son leales al régimen castrista y agentes de la seguridad del Estado se presentan en las casas y acosan a quien desea manifestarse en contra o realizar cualquier tipo de actividad opositora.

Yunior García Aguilera ha pedido perdón a los cubanos que se han sentido decepcionados por su salida y ha pedido que nos acordemos de los que no tienen la visibilidad que tiene él como José Daneil Ferrer, Maikel Osorno, creador de Patria y Vida, Luis Otero Alcántara, de Movimiento San Isidro y como ellos más de mil en prisión. «Me da vergüenza haber podido salir por mi notoriedad cuando otros no pueden hacerlo», ha remarcado.

«Me habrían convertido en un muerto en vida». En el terreno personal, Yunior García Aguilera ha dejado en Cuba a su madre y a su hijo, de diez años, con quien no habla de política por acuerdo con la madre del niño. «Quiero que crezca sano, libre de amenazas. Yo espero…» Y se emociona. Confía en volver a la isla pronto. Será una señal de que algo está cambiando allá.