Desde que en 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció que el Covid-19 se había extendido hasta convertirse en pandemia, el año que vivimos peligrosamente parece repetirse en bucle. Estamos, según The Economist, «en la década de la predecible impredecibilidad». Las crisis (sanitaria, económica, política) se superponen como matrioshkas y pocos se atreven ya a aventurar cuánto nos queda para llegar a la salida. A su vez, las superpotencias rivalizan como no se recordaba desde hace décadas: por un lado, China y Estados Unidos mantienen un pulso que se cristaliza en Taiwán; por otro, Rusia desempolva su pasado soviético y trata de imponer líneas rojas a la OTAN como si fuera una organización de un solo miembro, Estados Unidos. A eso súmenle la crisis de suministros, la energética, la humanitaria y traten aún así de encarar 2022 con la esperanza de sortear el abismo una vez más. A pesar de todo, el 77% de la población mundial confía en que 2022 sea mejor que 2021, según una encuesta de Ipsos.

«Al filo del nuevo año, el mundo encara una gran variedad de desafíos: el resurgir de la pandemia del Covid-19, la emergencia climática, la lucha entre democracia y autoritarismo, las crisis humanitarias, la migración masiva y el terrorismo transnacional. Hay riesgo de nuevos conflictos interestatales, exacerbados por la ruptura del orden internacional y con la expansión de las armas autónomas. Para la mayoría, 2022 será otro año en el que vivirán peligrosamente», escribe Simon Tisdall en The Guardian.

Terminamos 2021 peor de lo que esperamos debido a la variante ómicron del coronavirus. La vacuna, palabra del año para la Fundeu, nos ha dado esperanza, pero no suficiente. En primer lugar, el reparto en el mundo es muy desigual: en África solo está vacunado de al menos una dosis el 10,7% de la población, mientras que es siete veces mayor en EEUU o en Europa. A su vez, la nueva variante se expande a gran velocidad y está ralentizando la tan esperada recuperación.

Pol Morillas, director del CIDOB, que cada año elabora un informe sobre tendencias globales, afirma que «2022 se construye sobre un momento en el que hemos ido arrastrando las consecuencias de la crisis financiera, de refugiados, Ucrania, el Brexit, el Estado de Derecho y la pandemia. Todas estas crisis conviven con transformaciones estructurales y elementos de cambio. Hemos de saber cómo dar respuesta. Lo que caracteriza 2022 es la simultaneidad de estas crisis y déficit de gobernanza, de institucionalidad, de liderazgo, lo que hace que el sentimiento de ansiedad y desamparo vaya en aumento».

Y como apunta Eduard Soler i Lecha, investigador senior del Cidob y coordinador del informe, lo que hace especial 2022 es «la tan ansiada recuperación y todo lo que puede frustrarla (precios, tensiones geopolíticas, malas noticias en el ámbito sanitario)… será evidente que el mundo no solo avanza a distintas velocidades, sino que hay retrocesos para algunos colectivos, por ejemplo, en movilidad y crisis humanitarias. Y una de las preguntas más recurrentes que se oirá es si hemos aprendido a afrontar los retos globales con anticipación, ambición y solidaridad».

Hay una tendencia global que se va reforzando, debido a estas crisis concatenadas y simultáneas. Son los miedos, a los que se refirió la investigadora Carmen Colomina en la presentación del informe del Cidob en rueda de prensa. «Son resultado de la pandemia y anteriores también. Es el miedo a la degradación ambiental, a la obsolescencia del trabajo que realizamos, a la pérdida de capacidad adquisitiva, a la pérdida de la salud. Las desigualdades crecen cada vez más, y también el miedo a quedar al margen. Hay una instrumentalización política de estos miedos, que se traduce en el auge del pensamiento reaccionario, y en la creciente desafección».

Destacaremos diez tendencias a las que hay que prestar atención, según este informe del CIDOB y las conclusiones del director del anuario The World Ahead 2022 de The Economist, Tom Standage:

  1. De pandemia a endemia. Es la gran esperanza, pero la desigualdad es evidente. Como dice Tom Standage en sus previsiones del año, «para las poblaciones vacunadas en el mundo desarrollado el virus dejará de ser una amenaza para sus vidas. Pero seguirá siéndolo en los países en desarrollo. A menos que se acelere la vacunación, la Covid-19 se convertirá en otra de esas enfermedades endémicas que afectan a los pobres pero no a los ricos». De todas formas persiste el riesgo a que surjan nuevas variantes más letales que el ómicron. Como señala el informe del CIDOB, «si se complica de nuevo la situación sanitaria, puede ser por mala distribución y se pondrá el foco en la liberalización de las patentes, pero si es por rechazo social a las vacunas, aumentará la presión para hacerlas obligatorias y hay riesgo de choque entre vacunados y no vacunados». En todo caso, hay que subrayar que los servicios sanitarios llegan cerca del agotamiento en el mundo desarrollado. Hay a su vez un deterioro de la dedicación a otras enfermedades y la necesidad de atender la salud mental.
  2. La recuperación a pesar de los precios. Hay un creciente temor a una espiral inflacionista. En Europa estamos viendo datos de subida de precios muy preocupantes. España ha cerrado el año con la inflación más alta en las últimas tres décadas. Y no es una excepción. Son varias las causas. Una de las razones sería la tendencia alcista en el precio de la energía, lo que tiene una gran carga geopolítica. Prueba de ello son las recientes declaraciones del líder ruso, Vladimir Putin, que insta a Alemania a dar el visto bueno final al Nord Stream 2, mientras ningunea a Europa en su pulso con la OTAN, es decir, Estados Unidos para el Kremlin, sobre Ucrania. También hubo mayor nivel de consumo y liquidez unido a una serie de disrupciones en las cadenas de suministro, motivados por falta de materias primas. Después del parón económico global, con una caída media del 4% del PIB, la recuperación se espera en 2022, pero será desigual. «Habrá países, territorios, sectores económicos y grupos sociales que, pasada la pandemia, entren en fase de bonanza y optimismo, mientras que otros seguirán instalados en una depresión social, económica y anímica», señala el informe del Cidob.
  3. Democracia versus autocracia. El pulso entre China y Estados se está transformando también en una competencia por qué sistema político es el más eficaz. Joe Biden organizó a final de año una Cumbre por la Democracia, a la que invitó a Taiwán, un elemento de discordia entre Washington y Pekín. China lo considera su territorio. Pero China trata de demostrar cómo su gobernanza, basada en la cohesión nacional, genera progreso. Las imágenes del asalto al Capitolio hace un año son las que utilizan la élite de Pekín para mostrar cómo la democracia en EEUU está en crisis. Ha derivado en caos. Y eso repercute en la economía también. En noviembre se celebrarán las elecciones de mitad de mandato en EEUU y los demócratas corren el riesgo de perder el control de las dos Cámaras. Ese mes también tendrá lugar el congreso del Partido Comunista y Xi Jinping garantizará su permanencia en el poder. Esta tensión va a condicionar también la recuperación. En Europa la cuestión va de «soberanía», según Ivan Krastev, presidente del Centre for Liberal Strategies de Sofía. En términos internos por la presión de Polonia y Hungría frente a las instituciones de la UE, y en el exterior por la relación de la UE con Rusia, China y EEUU.
  4. Tensiones geopolíticas hasta en el deporte. Arranca el año con los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín. Estados Unidos ha boicoteado políticamente el evento y no enviará a representantes pero sí a deportistas. Australia, Canadá, Reino Unido y Japón se han sumado a este rechazo diplomático. «Es importante que los valores universales de la libertad, los derechos humanos básicos y el Estado de derecho estén garantizados en China», dijo para justificar esta medida Hirokazu Matsuno, secretario jefe del gabinete nipón. En el caso del Mundial de Fútbol también ha motivado protestas la celebración del evento en Qatar. Amnistía Internacional ha denunciado los abusos sufridos por los migrantes que están trabajando en la construcción de los estadios.
  5. Emergencia y justicia climática. El debate sobre el cambio climático ha dado paso a la necesidad de la justicia climática. Pocos ponen en duda que hay que transformar la economía en clave verde. «En 2022 la emergencia climática será muy central. Hemos salido de la COP26 con un balance claroscuro. Se han conseguido objetivos políticos pero queda pendiente la implementación. Son necesarios planes nacionales y más aún, está sobre la mesa la justicia climática. La Unión Europea ya ha dado un paso con el mecanismo de ajuste de fronteras para evitar la deslocalización. Esto tendrá impactos», dijo Marie Vandenbussche en la presentación del informe del Cidob. Para lograr avances en descabornización, es imprescindible la cooperación entre China y Estados Unidos. Lo dijo muy bien en Glasgow la primera ministra de Barbados, Mia Amor Motley, «las soluciones nacionales a los problemas globales no funcionan».
  6. El futuro del empleo. La experiencia de la pandemia ha dejado su impacto en el mundo laboral: ya nada será igual a lo conocido antes de 2020. Hemos descubierto las posibilidades, y también los límites, del teletrabajo. «Hay un gran consenso en que el futuro es híbrido, y que cada vez más empleados pasarán más tiempo trabajando desde casa. Hay mayor desacuerdo sobre los detalles: ¿cuántos días? ¿qué días? ¿será un sistema justo? Las encuestas apuntan a que las mujeres son menos favorables a volver a la oficina, pero eso puede poner en riesgo sus promociones. También hay debate sobre cómo controlar a los empleados y sobre los gastos de su actividad», señala Tom Standage. A su vez, hay una creciente preocupación por los cambios que se avecinan por el impacto de la Inteligencia Artificial y por los nuevos modelos productivos más ecológicos. Muchos empleados se plantean si su puesto ha quedado obsoleto y, en su caso, cómo ponerse al día.
  7. El futuro de la movilidad. En el caso de que la pandemia se convierta en una pesadilla del pasado, y si se consolida la recuperación, que siempre será desigual, la movilidad internacional empezará a retomarse. Las medidas impuestas en la pandemia paralizaron en gran parte muchos movimientos migratorios, que volverán a aumentar. En los próximos años el número de desplazados forzosos en el mundo puede superar los 100 millones. La pandemia también ha puesto de manifiesto carencias en determinados sectores del mercado laboral: por ejemplo, los dedicados a los cuidados. Como señalan en el Cidob. «en el la UE, como en el resto de las economías desarrolladas, primará una política de migración instrumental, y se dejará al margen a las personas necesitadas de protección internacional». Y, como hemos visto en el segundo semestre de 2021 entre Bielorrusia y Polonia, veremos cómo la migración se convierte en un arma más en las nuevas guerras híbridas.
  8. Las crisis humanitarias. En 2022 habrá más crisis que derivarán en catástrofe humanitaria. Muchas de ellas vienen de atrás. Un caso relevante es Afganistán. Gran parte de la comunidad internacional sigue sin relacionarse con el régimen de los talibanes. El FMI y la mayoría de los organismos internacionales han bloqueado el acceso a financiación. Para Afganistán, que depende en un 80% de la ayuda internacional, eso significa la ruina absoluta. Los talibanes no parecen dispuestos a respetar los derechos de las mujeres, ni de la población que no sea pastún, de modo que seguirán en el ostracismo. Los afganos necesitarán ayuda humanitaria para sobrevivir. El país está condenado a ser un Estado fallido.
  9. El impacto de la Inteligencia Artificial. La esperanza de nuevo coexiste con el miedo. Como explicaba en una entrevista con El Independiente, el gurú chino de la Inteligencia Artificial, Kai-fu Lee, las innovaciones en sanidad permiten confiar en que el ser humano dispondrá de mejoras que repercutirán en su salud. No será para todos. Y de nuevo pujan por esta tecnología China y Estados Unidos, con un gran avance de China en los últimos años. La IA es un instrumento que impulsa el progreso, y una transformación revolucionaria del mundo laboral, pero a su vez permite desarrollar armas autónomas que permitirían una masacre como la del 11-S pero sin suicidas. Sin acuerdos entre potencias y sin una agenda social que contemple a quienes se queden marginados, de nuevo será una fuente de desigualdad. Es el desafío de la próxima década.
  10. La nueva carrera espacial. En 2022 habrá por primera vez más turistas espaciales que cosmonautas que participen en misiones avaladas por potencias nacionales, como indica Standage. Es el año en el que China concluirá su nueva estación espacial. Y cuando los productores de cine intentarán filmar en gravedad cero. Estamos en la década de la realidad virtual. Cada vez nos adentramos más en ese futuro del que alguna vez supimos por las novelas de ciencia-ficción.

Elecciones cruciales en 2022

De izquierda a derecha, el presidente francés, Emmanuel Macron, el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el presidente de EEUU, Joe Biden. /EUROPA PRESS

En 2022 se enfrentan a las urnas varios líderes populistas, entre ellos el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el primer ministro húngaro, Viktor Orban. Las principales convocatorias electorales serán las siguientes:

Francia elige presidente el 10 y 24 de abril. El presidente, Emmanuel Macron, aún no ha confirmado que competirá pero se da por hecho. La duda es quién pasará a segunda vuelta. En la derecha de la derecha rivalizan Éric Zemmour y Marine Le Pen, y también Valérie Pécresse, que aspira a ser la primera mujer presidenta.

La hora decisiva de Orbán en abril. El primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orban, líder del Fidesz, lleva en el puesto desde 2010. Por primera vez afronta un auténtico desafío electoral, ya que seis partidos de la oposición han elegido un candidato de consenso para intentar desbancarle. Es Peter Marki-Zay, candidato de centro-derecha y alcalde de Hodmezovasarhely.

Bolsonaro se la juega en octubre. Si hay unas elecciones que serán el reflejo de lo que significa la polarización, estas son las brasileñas. Jair Mesías Bolsonaro se enfrentará en las urnas con gran probabilidad al ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores. Será una campaña encarnizada.

La sombra de Trump en las ‘midterms’ en EEUU. Las elecciones de mitad de mandato suelen ser una prueba complicada para el partido del presidente, en este caso el demócrata. Si los republicanos logran una amplia victoria, y los trumpistas destacan, será el anticipo del regreso del presidente que avaló el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021.