Congreso Internacional de Inteligencia Artificial

Ciencia y Tecnología KAI-FU LEE, REFERENTE MUNDIAL EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y AUTOR DE 'AI 2041'

"China ya es una superpotencia comparable a Estados Unidos"

El gurú de la Inteligencia Artificial confía en los avances que aportará la IA para prevenir y controlar nuevas pandemias

Kai-Fu Lee, durante su entrevista con El Independiente

Kai-Fu Lee, durante su entrevista con El Independiente ROGER VICENTE

Es el gran referente de la Inteligencia Artificial en China, tan conocido como Mark Zuckerberg en Occidente. Kai-Fu Lee, fundador de Sinovation Ventures, acaba de publicar en inglés IA 2041, donde se atreve a aventurar, con la ayuda del escritor de ciencia ficción Chen Qifuan, cómo será el mundo dentro de 20 años y qué papel desempeñará la Inteligencia Artificial. Ha abierto el IV Congreso Internacional de Inteligencia Artificial en Alicante con un mensaje de confianza para abordar los más próximos retos. Wired lo definió como «una auténtica estrella del rock de la escena tecnológica china».

Nacido el 3 de diciembre de 1961 en Taiwán, emigró con sus padres a Estados Unidos cuando era muy joven. Tras doctorarse en Carnegie Mellon, desarrolló el primer sistema de reconocimiento del habla independiente, conocido como Sphinx. En los 90 estuvo en el laboratorio de investigación de Apple, de ahí pasó a Silicon Graphics, y luego a Microsoft. Fue clave para la instalación de Microsoft Research en Pekín. Luego le fichó Google y organizó el despliegue de Google hasta que en 2009 se convierte en inversor con Sinovation Ventures.

Como ya aventuró en Superpotencias de la Inteligencia Artificial, «China ya es una superpotencia comparable a Estados Unidos» y asegura que Europa tiene un gran potencial. «Tiene gente brillante, pero no se ha dado cuenta del valor de esta gente extraordinaria», señala. Confiesa que «está especialmente entusiasmado con la IA aplicada al cuidado de la salud».

Pregunta.- En su bestseller anterior Superpotencias de la Inteligencia Artificial, se focalizaba en el ascenso de China y los avances tecnológicos. ¿Qué ha cambiado en estos tres años? ¿Cómo se ha desarrollado la competición entre China y EEUU?

Respuesta.- Bueno, hace unos tres años publiqué Superpotencias de la Inteligencia Artificial, donde predije que China se convertiría en una superpotencia en IA comparable a Estados Unidos. Y creo que tres años después estamos viendo que esa predicción se hace realidad. Y China ha crecido mucho en términos de tecnologías, en investigación. Los trabajos de investigación chinos. Pero EEUU sigue publicando muchos más artículos brillantes que China. Pero China se está poniendo al día, y lo que es más importante, en términos de capital de riesgo y de empresas de nueva creación.

En mi libro Superpotencias de la IA, me refería a cuatro tipos de IA: en la IA de Internet, predije ambos estarían a la par, y creo que en eso he acertado. En la IA de los negocios, predecía que EEUU estaba muy por delante y que China podría alcanzarla un poco, pero eso no sucedió del todo porque creo que el Covid y el trabajo desde casa nos permitieron digitalizar mucho flujo de trabajo. De este modo, creo que EEUU está muy por delante en el negocio empresarial. En la IA de percepción, es decir, el habla, el lenguaje, predecía que China estaría algo por delante, y eso es más o menos correcto. Y por último, en la IA autónoma, que se divide en dos partes, una en los vehículos autónomos, los robots, y la otra en la fabricación.

En lo que se refiere a los robots que se trasladan al sector comercial y residencial, un área en la que EEUU estaba por delante, pensé que China la alcanzaría. Pero creo que China se ha movido más de lo que pensaba la mayoría, en parte debido a las fábricas de China y los segmentos industriales muy fuertes, por lo que hay una fuerte iniciativa para automatizar las fábricas, y así que China pueda seguir siendo competitiva en costes, a pesar de que los salarios laborales chinos están subiendo. En este aspecto ha recibido el impulso del gobierno y del sector privado. Así que China tiene ahora muchos robots en muchas fábricas.   

En general, si nos fijamos en la investigación, China iba por detrás y se está poniendo al día. Y en términos de aplicaciones en cuatro sectores diferentes, China se ha puesto al día y está más o menos al nivel de Estados Unidos en la realización del valor económico de la IA. 

P.- ¿Cuánto está invirtiendo China en Inteligencia Artificial?

R.- Sinovation Ventures, mi empresa, invierte en alta tecnología en general, y la IA es nuestra especialidad, e invertimos probablemente del orden de 500 millones de dólares al año en total, de los cuales la IA es probablemente dos tercios: bien aplicaciones de IA o tecnología de Inteligencia Artificial. Así que probablemente nosotros invertimos unos 300 millones. Pero nosotros somos una pequeña parte del ecosistema. Probablemente somos un pequeño porcentaje de todo el ecosistema. Así que todo el ecosistema está en el orden de 10.000 millones de dólares más o menos. No tengo la cifra exacta, pero creo que representamos unos 300 millones en un monto total de 10.000 millones de dólares que invierte en IA en China, y eso es más o menos equivalente a la cantidad de dinero que se invierte en Estados Unidos. 

P.- ¿Cuál es el papel de Europa en esa carrera entre Estados Unidos y China en IA

R.- Creo que Europa es increíblemente fuerte en investigación. Si se cuenta el número total de artículos y de investigadores brillantes, e incluso los galardonados con el Premio Turing, justo los tres inventores de la tecnología de IA más importantes, y deep learning, eran todos europeos, y creo que muchos de ellos viven en EEUU y Canadá. Ahora viven en Estados Unidos y Canadá, pero eran de Europa. Así que eso es un fuerte testimonio de lo poderosas que son las universidades en Europa, ya que han licenciado en ellas las tres personas más importantes en IA hoy en día. 

El reto de Europa es doble. Uno, la comercialización de las tecnologías que no se ha producido tan rápidamente como en China y EEUU, y otro desarrollar su ecosistema de capital riesgo»

Creo que el reto en Europa es doble. Uno es que la comercialización de las tecnologías no se ha producido tan rápidamente como en China y Estados Unidos, de modo que estos brillantes doctores acabaron trabajando en universidades o quizá en una empresa estadounidense. Así que tienen ese valor, por lo que crearon todos esos cerebros, pero el valor se fue a EEUU. Esa es una de las cuestiones. La otra cuestión: creo que es natural preguntarse por qué Europa no se ha dado cuenta del valor. ¿Dónde están las empresas de IA en Europa? Hay algunas que lo están haciendo bastante bien. Pero los números son mucho, mucho menores que en Estados Unidos y China. Y creo que eso se debe a que el ecosistema de capital riesgo de Europa no ha crecido a la misma velocidad que el de Estados Unidos y China. Hay algunas empresas de capital riesgo muy buenas, pero no tantas ni tan buenas como las de EEUU y China, porque el trabajo de esos inversores es ayudar a estas empresas de IA a obtener su valor. 

Y hay una tercera cuestión en la que acabo de pensar: Europa es una unidad económica. Pero los países siguen siendo muy distintos en cuanto a su idioma, sus patrones de uso y su cultura, de modo que si una empresa emergente crea un gran producto y lo vende en España y consigue un gran éxito, ese producto no tiene garantizado el éxito en Alemania o Italia.

Esto es diferente de lo que ocurre en EEUU y China, donde un éxito local puede convertirse rápidamente en un éxito nacional. Y en el caso de EEUU hay incluso una mayor población de habla inglesa en todo el mundo, por lo que el tamaño de la misma es comparable al de China. Así que estas son las tres razones por las que creo que Europa tiene gente brillante, pero no se ha dado cuenta del valor de esta gente extraordinaria.

El potencial de la IA en salud

P.- ¿Qué es lo más apasionante de los avances de la Inteligencia Artificial?

R.- Estoy especialmente entusiasmado con la IA aplicada al cuidado de la salud porque la IA funciona cuando hay muchos datos. Pensemos en Google y Facebook. ¿Por qué son tan inteligentes al adivinar lo que queremos ver? ¿Por qué ganan tanto dinero? Es porque tienen muchos datos y usan los datos para comprender y adivinar en segundo lugar lo que la gente quiere ver, hacer clic y comprar. Y ahora la IA ha pasado a ser utilizada en instituciones financieras y muchas otras aplicaciones. Así que creo que es razonable decir que cualquier dominio que tenga la mayor explosión de datos probablemente será el área donde la IA tendrá mayor uso.

El cuidado de la salud es uno de ellos. Ahora vemos a los hospitales digitalizar sus datos. Estamos viendo cómo nuestras imágenes por resonancia magnética, o las radiografías o tomografías se digitalizan y almacenan, y se usan ya dispositivos portátiles que miden nuestra presión arterial, azúcar en la sangre de forma continua, y también podemos conocer nuestra secuenciación genética. Son muchos datos. Entonces, todos esos datos pueden conectarse para obtener diagnósticos de enfermedades, y sugerir qué tratamientos pueden ser más acertados. Y si enfermamos, ¿cómo nos recuperamos y evitamos volver a caer enfermos? ¿Cómo podemos mantenernos saludables y vivir más tiempo?

Un sistema de inteligencia artificial podría llevarnos a que podamos vivir más tiempo y de manera más saludable»

Todos estos son posibles objetivos de la IA. La Inteligencia Artificial funciona con el objetivo de optimizar. Facebook es IA. Busca que cada vez más personas vean su página. Amazon quiere que cada vez más gente compre mis artículos. Un sistema de inteligencia artificial podría llevarnos a que podamos vivir más tiempo y de manera más saludable, puede ayudar a que la enfermedad de esta persona se cure o evitar que esta otra tenga este problema. Así que sería una forma maravillosa de aplicar la IA. Y también hay muchas otras áreas en el cuidado de la salud, como el uso de IA para inventar nuevos medicamentos, que cuesten la décima parte y cueste producirlos una tercera parte del tiempo. 

Ya estamos viendo startups basadas en IA que están haciendo un muy buen trabajo en el descubrimiento de fármacos. Creo que hay muchas aplicaciones posibles. Además, en lo que se refiere al cuidado de la salud nuestros objetivos son muy claros. Queremos estar sanos y si enfermamos, queremos curarnos. Por lo tanto, hay una alineación entre el proveedor de IA y el cliente, el usuario de IA, el paciente, y el sistema de IA, quieren lo mismo: es decir, estar saludable. 

P.- ¿Qué lecciones podemos extraer de la pandemia para el futuro?

R.- La pandemia es, obviamente, un terrible desastre para la raza humana, pero tuvo algunos efectos catalizadores secundarios para la investigación en IA. Por ejemplo, mucha gente está trabajando ahora en cómo reunir datos para predecir la próxima vez que se produzca una pandemia. Ahora sabemos que una pandemia podría contenerse antes en cualquier país, pero hay que saber que se está produciendo y que es probable que crezca rápidamente. Así que hay empresas que analizan todo tipo de datos, por ejemplo, si hay ciudades con un repentino aumento de un determinado tipo de enfermedad. ¿Se debe a una próxima pandemia? Puede hacerse con el recurso a big data y la IA para predecir futuras pandemias y detenerlas antes de que crezcan. También ayuda la IA a encontrar nuevos fármacos que puedan tratar enfermedades y virus, así como posibles vacunas. Como sabemos, el ARN mensajero es bastante eficaz y es una cadena digital. Así que la IA tiene un papel importante que desempeñar. La IA también se puede utilizar en pruebas muy rápidas con robótica. No hay que esperar 20 años para verlo… esto está sucediendo ahora.

Hemos invertido en una empresa que es capaz de hacer con una máquina robótica 140.000 pruebas de ácido nucleico Covid al día, y eso es 100 veces más rápido que los seres humanos. Así que ese tipo de pruebas rápidas también es posible. Y debido a que el Covid nos ha causado tantos problemas para todos nosotros ahora se empuja la frontera de la investigación para profundizar en todas estas áreas. Y creo que veremos un mayor progreso ahora que hemos aprendido la lección del Covid. 

Crisis energética y desigualdad

P.- ¿Qué papel puede jugar la IA en la crisis energética?

R.- Creo que la IA puede desempeñar un papel. Puede que no sea el papel dominante en cuanto a la crisis energética mundial. Estamos usando más energía. No es ecológico, no es bueno para el medio ambiente. Entonces, ¿qué se puede hacer? Creo que si proyectamos más allá, como hago en el libro AI 2041, donde en el último capítulo hablo del futuro de la energía, y en realidad soy optimista a largo plazo.

A corto plazo, tenemos algunos problemas por la razón de que estamos viendo cómo la energía solar se convierte en la energía de menor coste. Su coste se ha reducido más de un 80% en los últimos diez años, y también estamos viendo que el coste de las baterías de iones de litio ha disminuido drásticamente. Así que si la rebaja de costes continúa basándose en la misma tecnología mejorada, o en mejores tecnologías, podemos llegar a un mundo en el que tengamos energía para cubrir el día a día.

Las motivaciones económicas son las que impulsarán la adopción (de estas energías), mucho más que la conciencia medioambiental y la sostenibilidad»

Imagina que tu edificio tiene paneles solares, recoge la energía durante el día cuando el sol calienta y luego la almacena en la batería y libera la energía por la noche para que puedas tener calor y al día siguiente continúa. Cuando la batería no tiene suficiente energía, solo entonces se acude a la red eléctrica. Ahora, esa infraestructura del ecosistema no existe todavía hoy, pero se puede construir. Como el coste sigue bajando un 80% o más cada diez años, podemos prever que no sólo es bueno para el medio ambiente utilizar esta nueva forma de energía, sino que es económico. Tiene sentido económicamente hacerlo. Así que siempre creo que las motivaciones económicas son las que impulsarán la adopción (de estas energías) mucho más que la conciencia medioambiental y la sostenibilidad. Y ambas cosas están ocurriendo.

Me siento optimista de que en diez años, ciertamente en 20 años, llegaremos a un mundo en el que la mayor parte de nuestra energía sea solar, que será recogida de manera más eficaz y se almacenará en baterías basadas en nuevas tecnologías, como en tecnologías de sodio, tal vez basadas en tecnologías de hidrógeno, pero permitiéndonos ver esa caída continua y esa capacidad de recoger energía y guardarla, dándonos así una energía de menor coste.

El papel que puede desempeñar la IA lo veo en distintos aspectos. En primer lugar, hemos convertido la energía en un problema de la naturaleza, es decir, ¿tenemos suficiente gas y petróleo natural y combustible de origen fósil, o podemos fabricarlo? Así hemos convertido un problema de reservas naturales en un problema de fabricación. De este modo, tenemos que fabricar los paneles solares y las baterías cada vez más baratos con el tiempo, para que todos podamos conseguirlo. El problema de la fabricación está ciertamente mucho más bajo nuestro control porque no estamos sujetos a descubrir petróleo o algo así.

P.- ¿Puede cambiar el sistema económico la IA?

R.- Bueno, en 20 años creo que ya veremos cambios en los que los sistemas económicos pueden empezar a fragmentarse, porque si creemos que el coste de la energía bajará, las fábricas se automatizarán y la ciencia de la vida y los materiales harán que las cosas sean diferentes, la gente vivirá más tiempo.

Muchos de los puestos de trabajo de la gente quedarán en desuso. Todo esto plantea inmediatamente una serie de cuestiones. Una de ellas es cómo la economía atiende a los pobres, cómo puede la economía atender a las personas cuyos puestos de trabajo son desplazados. Y otra es que si el mundo es de plenitud, es decir, que podemos fabricar más que suficiente comida y agua para alimentar a todos y construir viviendas, si la gente no se preocupa por sus necesidades básicas, ¿cuál será el papel del dinero y cuál es la nueva aspiración de la gente y cómo podemos tener un sistema que siga animando a la gente a trabajar duro y también a hacer algo que les haga sentir que están creciendo y que tienen aspiraciones y la autorrealización?

Y si el dinero no es el único objetivo, entonces ¿cuál sería? Y también si el coste de producción de los bienes se abarata tanto, ¿cómo nos aseguramos de que las empresas no creen una escasez artificial? Es decir, pueden construir algo barato, pero siguen comercializándolo para que sea muy caro. 

Son muchos los retos económicos que tenemos por delante. No creo que todo esto suceda en 20 años, ¿verdad? Los cambios en el pensamiento y los sistemas económicos tardarán mucho más en entenderse y evolucionar. Así que en el libro, sólo planteo los temas. Realmente no tengo las soluciones, pero creo que si la gente ve los problemas, habrá gente inteligente que empiece a pensar en qué debería trabajar. Me parece que será más allá de 20 años cuando los sistemas económicos puedan cambiar. Pero en 20 años deberíamos ver estos cambios subyacentes que deberían hacernos pensar. 

P.- ¿Cómo puede la IA ayudar a reducir la desigualdad?

R.- Me temo que la tendencia natural de la IA es exacerbar las desigualdades. Así que ayudará a los países fuertes en IA a hacerse más fuertes. Al igual que ayuda a las empresas ricas en IA a crecer más rápido que las startups y a los expertos en IA a tener más éxito y más poder y ser más ricos que el trabajador medio. Así que como es tan rápido en el crecimiento y en la creación de valor, ayuda a los fuertes a hacerse más fuertes. Y eso significa que dentro de cada país, digamos Estados Unidos o China se pueden tomar medidas para reducir la creciente desigualdad entre las personas y entre las empresas, tal vez mediante la defensa de la competencia o mediante la fiscalidad y el bienestar social y la renta básica universal.

Pero, tal y como planteas la pregunta, ¿quién va a ocuparse de los países más pobres? Creo que ese es un problema mayor, porque dentro del país, dentro de EEUU, se puede gravar a Tesla, a Elon Musk y dar una renta básica universal a los pobres para darles una oportunidad y un colchón. Y pueden gravar a Tesla y dar dinero a las pequeñas y medianas empresas. Pero ¿quién va a ayudar a los países más pobres que actualmente no tienen una economía fuerte? Y lo que es peor, no tienen muchas tecnologías y tecnologías de IA y no tienen muchos datos para impulsar eso, así que creo que es un problema.

Estamos viendo que algunos países presentan varias sugerencias y demandas, y me parece que deberían continuar. Una de ellas es que los países indiquen que los datos pertenecen al país, por lo que deben residir en él y debería haber alguna forma de compartir el éxito y la riqueza con las personas de las que se recogen los datos, de modo que no sólo se enriquezca Facebook y Google, sino que los ciudadanos de los países más pobres, si se recogen sus datos, reciban alguna remuneración. Otra posibilidad sería que los países elijan a los más inteligentes y brillantes con inclinaciones matemáticas y enviarlos a las mejores universidades para que aprendan IA y otras tecnologías, porque está claro que la importancia de las tecnologías está aumentando.

Las empresas deberían centrarse en cómo se puede aplicar la IA a sus industrias locales fuertes. Si un país es muy bueno en la fabricación de vino. ¿Puede la IA ayudar a hacer mejor vino?»

Además, las empresas deberían centrarse en cómo se puede aplicar la IA a sus industrias locales fuertes. De este modo, si el país es muy bueno en la fabricación de vino. ¿Puede la IA ayudar a hacer mejor vino? ¿Puede utilizarse la IA en la agricultura vertical? ¿Puede utilizarse la IA para que su industria alimentaria crezca mejor? O cualquiera que sea la industria local, porque la IA es algo que se emplea en todas las industrias. 

Y por último, creo que un segmento que crecerá y que no está necesariamente relacionado con la IA es el sector de los servicios. A medida que la IA empiece a tomar el control y a desplazar el trabajo rutinario en la fábrica y los trabajos de servicios cualificados se volverán más importantes porque algunas de las personas con más ingresos van a querer mejor servicio, ¿verdad? Servicio de conserjería, camarero, guía turístico y tutor personal y así sucesivamente. Así que esos empleos crecerán. Y también la gente que vive más años y más tiempo va a necesitar más servicios de atención médica. Así que las personas que se dedican a la enfermería, los cuidadores de ancianos y las residencias van a proporcionar un número creciente de empleos. 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que se necesitan más de 10 millones de puestos de trabajo en los servicios sanitarios, y hay muchas otras industrias de servicios. Así que los países pueden plantearse si una parte de su crecimiento económico debería ser en los servicios. Estas son algunas de las ideas en las que hay que pensar. Ciertamente, no es inútil, pero es importante que los países en vías de desarrollo se den cuenta de que, en primer lugar, estos desplazamientos de puestos de trabajo van a producirse. Y si la economía del país pobre es mayoritariamente de empleos basados en rutinas productivas, su PIB está especialmente en peligro. 

Y también tienen que ser conscientes de que el modelo que adoptaron China e India para salir de su condición de países en desarrollo puede que ya no sea aplicable. China utilizó básicamente una mano de obra de bajo coste para convertirse en el suministrador de trabajadores no cualificados del mundo occidental. India utilizó una población de habla inglesa que está dispuesta a realizara los trabajos que el mundo occidental no quiere hacer en un proceso de subcontratación. Pero en el futuro la IA terminará siendo el trabajo subcontratado, ya sea para ser utilizado en la fábrica o en el espacio de la oficina para la externalización. Así que los países que esperaban seguir el modelo de China o de la India para salir de la pobreza ese modelo puede no funcionar. Realmente tienen que pensar en unos cuantos pasos adelante cuando la IA se popularice cuál es el papel que su país puede desempeñar en ese futuro.  

Los mayores peligros de la IA

P.- ¿Cuáles son los mayores peligros de la IA? En su libro el uso de armas autónomas en manos de actores no estatales, que ya han empezado a emplearse en algunos intentos de magnicidios o en atentados. ¿Es realista el genocidio cuántico del que habla en IA 2041?

R.- Sí, una de las historias de AI 2041 se llama «genocidio cuántico». Alguien con malas intenciones utiliza un ordenador cuántico para robar bitcoins y también para convertirse en un terrorista y utilizar armas autónomas para, básicamente, hacer un genocidio en un tipo particular de personas. En la historia, resulta que son intelectuales a los que quiere matar. El peligro de las armas autónomas es que ya se puede construir un avión no tripulado con la capacidad de apuntar a una persona determinada. Puede buscar y localizar a esa persona concreta, volar cerca de ella  y a quemarropa disparar y matar. Estamos hablando de la capacidad de crear un asesino de 1.000 dólares que no conlleva casi ninguna responsabilidad para los terroristas. Porque no es como un terrorista suicida. Tienes que colocarte una bomba y sacrificar tu vida para matar a alguien o alguien que empuña un arma para matar a quemarropa, arriesgándose a que le fotografíen o a que la policía lo rastree. Aquí se trata de un dron que se encarga de ejecutar la matanza. Así que esto es increíblemente peligroso, tanto si hablamos de un asesinato individual, como si un grupo terrorista reúne 100.000 de estos drones porque podrían acabar con media ciudad. Pueden matar a todos los hombres o a todas las mujeres o a todas las personas de una determinada raza en una ciudad. Y eso, creo que es increíblemente peligroso. 

Y yo diría que es incluso más peligroso que las armas nucleares porque las armas nucleares, aunque son más perjudiciales, tienen una propiedad conocida como destrucción mutua asegurada, lo que significa que si el país A dispara un arma nuclear al país B, tienen que saber que una consecuencia probable es que el país B, aunque puede ser destruido, responderá de forma letal antes de ser destruido, por lo que ambos países se destruirían mutuamente. Por lo tanto, se crea una disuasión. Por esta razón desde la Segunda Guerra Mundial, no ha habido una guerra nuclear, ya que estaría asegurada la destrucción mutua. 

Estoy con los científicos que piensan que se debería comenzar a hablar sobre cómo regular las armas autónomas porque es inevitable que un arma autónoma a semejanza de la empleado en los ataques del 11-S nos golpee»

Las armas autónomas no tienen esa propiedad disuasoria. La autoría no se puede rastrear, y no es la destrucción total, y ya se empiezan a usar. Estamos viendo algunos casos de algunos presidentes se han enfrentado a los intentos de asesinato por los aviones no tripulados y también hay otros aviones no tripulados que han matado a personal militar de alto nivel e incluso a algún  científico. No sabemos qué grado de autonomía tienen esos drones, pero está claro que la IA y el software apretarán el gatillo con más precisión y rapidez que el humano, así que definitivamente se va a avanzar en esa dirección.

Los peligros de las armas autónomas han sido puestos de manifiesto por una serie de científicos en las cartas que han firmado. Son expertos en IA que quieren que los gobiernos al menos empiecen a hablar de cómo regular las armas autónomas, pero no se ha avanzado mucho. Estoy con los científicos que piensan que debería comenzar esta discusión porque es inevitable que un arma autónoma a semejanza de la empleado en los ataques del 11-S nos golpee.

P.- ¿Hemos de renunciar a la privacidad en virtud de estos avances en IA? ¿De qué manera podemos preservar cierta privacidad?

R.- Veo dos resultados posibles. Uno es que todos nuestros datos nos sean devueltos y que encontremos una forma de proteger nuestra privacidad mediante la tecnología, de modo que todos nuestros datos puedan utilizarse para entrenar la IA, pero que las aplicaciones comerciales no vean nunca nuestros datos en bruto. Así que la gente está trabajando en esa área que se llama computación de la privacidad y que es muy consistente con la regulación sobre protección de datos y lo que Europa está tratando de hacer. Y creo que la regulación sobre protección de datos, tal y como existe hoy en día, hace que la protección sea decente, pero dificulta la agregación de los datos para obtener valor de la IA. Pero si tuviéramos la informática de la privacidad, el futuro podría permitirnos tenerlo todo. Los americanos dicen tener el pastel y comerlo. Es decir, lo mejor de ambos mundos.

La forma en que funcionaría la computación de la privacidad es que guardarías tus datos en lugares en los que confías»

Y la forma en que funcionaría la computación de la privacidad es que guardarías tus datos en lugares en los que confías. Digamos que confío en mi hospital para tener mis datos médicos, pero nada más allá de eso. Así que si España quisiera desarrollar un gran tratamiento contra el cáncer para sus ciudadanos, podría decir a cada hospital que tomara todos los registros de pacientes y ejecutara este software para todos ellos. Pero sin ver la aplicación. Sin mostrar todos los datos de cada individuo, sino solo me den el modelo agregado de cada hospital. Entonces los modelos de los hospitales se pueden agrupar para una gran IA que se construye a partir de cada ciudadano, pero sin ver los datos de los ciudadanos. Es un futuro posible en el que recuperamos nuestros datos. Y a través de la tecnología la IA los utiliza, pero sin exponer la privacidad. Creo que todavía hay muchos problemas. Esto no está probado, pero es una dirección posible. 

Otra posibilidad sería que diéramos todos los datos para uso de la IA. Imagina que Google supiera de alguna manera todo sobre mí. Podría ofrecer un servicio aún mejor. Pero ya estoy muy preocupado por los datos que ya tienen. Entonces, ¿qué podemos hacer? Bueno, posiblemente puedes tener una entidad que realmente tenga todos tus datos en la que confíes. Esa entidad podría ser tu agente inteligente o tu teléfono, o podría ser una empresa en la que confíes o un país que un gobierno en el que confíes, cualquiera de los casos. Y entonces confías tus datos a esa entidad, pero a nadie más. Y esa entidad entonces negociaría en tu nombre con varias empresas. Así que digamos que tengo un asistente personal que tiene todos mis datos. Y entonces Facebook quiere saber dónde vive Kai-fu. Entonces el agente preguntaría por qué necesitas saber eso. Y entonces Facebook responde que necesita enviar un paquete que acaba de recibir y el agente acepta pero está encriptado. Tienes que borrarlo después de usarlo. O Facebook dice que quiere enviarme anuncios y si conoce mi dirección tendrá mejores anuncios y entonces mi agente dirá que no, pero quizá otra persona sí acepte. 

El problema de la privacidad para nosotros es que todos queremos dar nuestros datos a la menor cantidad de gente posible. Pero estas IA, estos sistemas, no funcionan si no tienen algunos datos tuyos, y nosotros individualmente no sabemos lo suficiente sobre lo que las aplicaciones están haciendo para darles datos ocasionalmente. Así que el resultado es que me quedo con todos los datos y no funciona nada, o te doy todos los datos y no sé qué haces con ellos. Así que lo que realmente necesitamos es una pasarela inteligente en la que confíe para dar sólo los datos mínimos, y luego anonimizarlos o encriptarlos en la medida de lo posible para que los conozcan solo unos pocos, dependiendo de cuánto me importe la privacidad. 

El último punto que me gustaría señalar es que creo que todo el mundo tiene derecho a una visión diferente de la privacidad. Algunas personas podrían decir, que no necesitan ninguna privacidad en este mundo. Todo en abierto es algo bueno. Te daré todos mis datos, pero quiero todas las comodidades. Puede que incluso quiera que me paguen por haberles dado todos los datos. Ese es un extremo. El otro extremo es que no quiero ninguna comodidad. No quiero IA. Incluso puedo vivir con servicios primitivos y muy básicos, pero que nadie tenga mis datos. Y luego todo lo que hay en medio. Así que el sistema correcto para proteger la privacidad es uno que se establece en el nivel correcto para cada país y cultura y luego permite un cierto grado de personalización para adaptarse a las diferencias individuales. Y he hablado de dos posibles metodologías que podrían llegar hasta ahí. Esto es como diez a 20 años vista. 

La IA en 20 años

P.- ¿Por qué ha titulado su último libro AI 2041? ¿Ha querido emular 1984 de George Orwell en positivo?

R.- No tiene nada que ver con 1984. He trabajado en Inteligencia Artificial durante unos 40 años, y es increíblemente emocionante ver que la IA ha alcanzado la madurez y está a punto de ser una tecnología utilizada en muchas industrias. Creará muchos cambios, y creo que es importante que la gente comprenda lo que sucederá en el futuro. Pero la IA es una tecnología profunda y algunas personas no la entienden. Otros se sienten intimidados. Así que me planteé imaginar nuestras vidas dentro de 20 años de una forma entretenida desde el punto de vista narrativo, pero científicamente precisa. Busqué a un coautor, Chen Qiufan, que es un conocido escritor de ciencia ficción, y luego procedimos a escribir las diez historias que presentan nuestra visión del futuro en diez partes diferentes del mundo como una forma de emocionar, estimular y entretener. gente. Y al mismo tiempo aprender todo sobre la IA. 

P.- ¿Aborda el futuro con tecno-optimismo?

R.- Tiendo a ser bastante optimista. Mi coautor es un poco pesimista, así que espero que encontremos un punto medio razonable. Los escritores de ciencia ficción tienen que introducir algo de caos para que las historias sean populares. Pero desde mi punto de vista, soy optimista porque históricamente hablando, cada avance tecnológico como la electricidad, PC, Internet, los teléfonos móviles han generado tanto progreso y aspectos positivos para la sociedad. Cuando se introdujeron por primera vez, había problemas como con la IA. Cuando se introdujo la electricidad, hubo gente electrocutada. Cuando se conectó Internet al PC, aparecieron los virus… Siempre surgen preocupaciones cuando aparece una nueva tecnología. Eso es normal. Pero con el tiempo todo se arregla. Es un dato histórico que me da confianza a la hora de afrontar desafíos con la IA en la actualidad, ya que confío en que con el tiempo los resolveremos. En 20 años los resolveremos. 

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