La supervivencia del primer ministro británico, Boris Johnson, está en manos de Scotland Yard. La Policía Metropolitana tiene 300 fotografías de las fiestas celebradas en Downing Street. Este sábado el Daily Mirror publica que una de esas imágenes muestra a Boris Johnson con una lata de cerveza Estrella Damm en la mano. Era su fiesta de cumpleaños el 19 de junio de 2020, una fecha en la que los británicos no podían reunirse como él lo hizo.

En la fotografía también estaría el ministro de Hacienda, Rishi Sunak, quien sería el favorito para suceder a Johnson. Tomó esta imagen el fotógrafo oficial del primer ministro, que documentó el evento.

Downing Street reconoció el mes pasado esta celebración, organizada por Carrie Johnson, la esposa del primer ministro, pero dijo que el primer ministro solo estuvo diez minutos. Sunak habría acudido en el último momento aunque no había sido invitado. Esta es una de las 12 fiestas que investiga la Policía Metropolitana.

El abogado Adam Wagner, experto en las leyes del Covid, sostiene, según cita The Guardian, que la cuestión legal es si el primer ministro participó en la fiesta. Si hay una foto en la que aparece con una cerveza, quiere decir que estuvo y cometió un delito penal porque se saltó las normas».

Dimisiones en cadena

Esta semana se ha conocido una parte del informe elaborado por Sue Gray, una funcionaria a la que Boris Johnson encargó que describiera qué había pasado realmente en Downing Street. A pesar de que el resultado es provisional, por la investigación pendiente en Downing Street, las conclusiones son demoledoras. El informe reconoce «fallos de liderazgo y juicio» por estos encuentros y condenaba el «excesivo consumo de alcohol» en la sede gubernamental.

Boris Johnson pidió perdón reiteradas veces en el Parlamento pero pidió a los diputados paciencia hasta conocer el resultado de la investigación de Scotland Yard. El enfado de sus correligionarios quedó claro en la intervención de su antecesora, Theresa May, quien planteó si los que participaron en esas fiestas no conocían las normas, no las entendían o simplemente creían que estaban por encima de ellas.

A pesar de que el primer ministro trata de dar muestras de control y se ha volcado con la crisis de Ucrania, en su entorno las dimisiones se suceden en cadena. Cuatro de sus asesores, entre ellos el director de comunicaciones y el jefe de gabinete, han presentado su renuncia.

Muy relevante es la marcha de su jefa de política, Munira Mirza, que llevaba a su lado más de una década. En este caso, según ha explicado en una carta, la gota que colmó el vaso fue la insinuación que hizo Johnson en el Parlamento al echar la culpa al líder laborista, Keir Starmer, que fue fiscal general, de que no pudiera inculparse al pederasta Jimmy Saville. También han reprochado a Boris Johnson esta salida de tono el ministro de Hacienda, Rishi Sunak, y el de Sanidad, Sajid Savid.

Las aguas están más que revueltas. Cada vez son más los diputados conservadores que piden públicamente la renuncia de Boris Johnson. Nick Gibb, ex secretario de Estado, ha confirmado que ha presentado una demanda de moción de no confianza al Comité 1922. «Mis electores están furiosos por la doble moral. Mientras ellos tenían que cumplir normas estrictas y necesarias para combatir este virus mortal, en la fortaleza de Downing Street aplicaban otras normas», señala en una carta de la que informa el Daily Telegraph.

El número de cartas que ha recibido Sir Graham Brady se desconoce pero puede rondar la veintena. El presidente del Comité 1922 solo lo hará público cunado se superen las 54 necesarias para promover la moción. Serán necesarios 180 votos a favor de la marcha de Boris Johnson para que el actual primer ministro tenga que dejar el cargo. Y serán los suyos los que acabarían con él.