Habrá un Macron bis. El presidente francés, Emmanuel Macron (Amiens, 1977), ha logrado su reelección, según las primeras proyecciones, con un 57,6% de los votos sobre 42,4% de la candidata de Reagrupamiento Nacional, Marine Le Pen, que consigue un resultado excepcional jamás logrado por una fuerza de ultraderecha hasta ahora. La abstención se prevé histórica: llega al 28% de los 48,7 millones de votantes, según las previsiones, un récord que no se registraba desde 1969, cuando se enfrentaron Georges Pompidou y Alain Poher. Macron celebrará su victoria al pie de la Torre Eiffel. Miles de personas, con banderas francesas y europeas, han estallado en júbilo al conocer los buenos resultados de Macron.

El dato de abstención es muy relevante porque revela desafección, pero si se analiza por departamentos se advierte que la participación en los que apostaron por Le Pen, como Calais y Var, ha sido superior a la media, al contrario que los que apoyaron a la Francia Insumisa, de Jean-Luc Mélenchon, como Marne y Siene-Saint-Denis, que no quieren ni una ni otra opción. 

Los insumisos, partidarios de Jean-Luc Mélenchon, sumaron 7,7 millones de votantes. En la primera vuelta, celebrada el 10 de abril, Macron lograba el 27,8% y Le Pen, un 23,1%. Con casi el 22%, apenas 400.000 votos menos que Le Pen, se quedaba Mélenchon, quien no ha recomendado el voto para Macron aunque ha descartado apoyar a Le Pen.

Los dos candidatos han jugado con el voto en contra: el miedo a la extrema derecha, por parte de Macron para evitar a Le Pen, y el rechazo a la arrogancia del presidente por parte de la líder ultraderechista. Muchos votantes han optado por el mal menor, lo que pesa sobre la ajustada victoria de Macron. El presidente ha votado junto a su esposa, Brigitte, en Touquet, donde ha pasado unas horas de descanso. Le Pen lo hizo en su bastión de Hénin-Beaumont, también en Pas-de-Calais. Los dos se han dejado querer por sus votantes en esta jornada decisiva. 

La jornada ha transcurrido con normalidad, salvo un suceso en Niza, donde un desequilirado, que ya fue detenido, ha apuñalado a un sacerdote y una monja al grito de «Debemos matar a Macron».

Le Pen, una candidata ‘normalizada’

Veinte años después de que la ultraderecha llegara a una segunda vuelta electoral, entonces fue el padre de Marine Le Pen, Jean-Marie, frente al conservador, Jaques Chicac, su hija ha logrado el mejor resultado para su formación nacionalpopulista, ahora llamada Reagrupamiento Nacional. Ha superado el 40%. En 2002 el frente republicano dejaba reducido a Jean-Marie Le Pen a un raquítico 18%. 

Hace cinco años, Marine Le Pen, llegaba al 33,9% frente al 66% de Macron, que se presentaba como la encarnación de una fuerza nueva. Esta vez Macron representaba la continuidad y Le Pen una ruptura que ya no da miedo, pero todavía no logra romper el techo de cristal y llegar al Elíseo.

El frente republicano se ha reactivado, si bien los partidos tradicionales son ahora muy débiles, mientras ha crecido mucho la ultraderecha de Le Pen, y Éric Zemmour, el candidato de Reconquista, que tuvo más del 7% en primera vuelta. 

Las dos candidatos de los partidos tradicionales de izquierda, socialistas, apenas llegaron juntas al 6,5% de los votos en primera vuelta. La socialista Anne Hidalgo, alcaldesa de París, ni siquiera llegó al 2%. La escena política francesa ha cambiado radicalmente: Macron ocupa el centro y absorbe a moderados de izquierda y derecha, y Le Pen y Mélenchon están en los extremos.

La normalización de la figura de Le Pen y de su formación es evidente. A Le Pen le ayuda su imagen cercana y aprovecha cada vez que puede para retratar a Macron como «un arrogante» que desprecia a los franceses. Su campaña ha sido certera al apostar por el nivel adquisitivo, la principal preocupación de los ciudadanos franceses, y ha recorrido el país mientras en la primera vuelta Macron se dedicaba a ejercer como presidente.

A partir del 11 de abril recuperó el terreno perdido con mítines en enclaves lepenistas o melenchonistas y encuentros con detractores como chalecos amarillos. Ha funcionado este sprint final del candidato-presidente.

Los dos celebraron un único debate, el pasado miércoles 20 de abril, en el que Macron desmontó el programa de Le Pen, pero la candidata de Reagrupamiento Nacional supo cómo defenderse mejor que hace cinco años y aprovechó el tono condescendiente del presidente para presentarle ante los electores como alguien que les desprecia, el “presidente de los ricos”, como le gusta señalar a la candidata con mayor patrimonio de todos los que aspiraban al Elíseo. 

Macron, que llegó al Elíseo sin haber cumplido los 40 años, se convierte al ser reelegido en uno de los cuatro presidentes que logra la reelección desde que se instauró la V República. Los otros son Charles de Gaulle, François Mitterrand y Jacques Chirac. Comienza ahora la hora de trabajar por su legado. Pero su mandato estará condicionado por la composición de la Asamblea Nacional. La tercera vuelta, las elecciones legislativas, se celebran en junio próximo.