Ha cumplido 73 años en abril y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) sigue siendo la alianza política y militar que mayor éxito ha cosechado. Su origen está vinculado al enfrentamiento con la URSS. Como si la historia fuera cíclica, la Federación Rusa, heredera de la URSS, vuelve a estar en el foco. En palabras del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, Rusia representa “la amenaza más significativa y directa a nuestra seguridad”. Y por primera vez en el concepto estratégico de Madrid se mencionarán los desafíos que plantea China a la seguridad de Occidente. 

“Cuando el mundo cambia, la OTAN cambia”, explicaba Carmen Romero, secretaria general adjunta para diplomacia pública, en un encuentro con periodistas previo a la cumbre. Y desde 2010, cuando se aprobó el concepto estratégico de Lisboa, el mundo ha experimentado una gran transformación. En 2010 la OTAN estaba a punto de morir de éxito porque la supremacía militar y tecnológica de EEUU y Europa occidental estaba clara. La OTAN tendió lazos a Rusia y el entonces presidente, Dmitry Medvedev, asistió al encuentro. China ni se menciona. Es cuando se dedicó a la gestión de crisis y los países si tenían que recortar se planteaban hacerlo en defensa.  

Sin embargo, si lo vemos en retrospectiva, en aquel entonces Putin ya había dado señales de sus intenciones en la conferencia de Múnich de 2007, cuando critica a EEUU por lo que considera la construcción de un mundo unipolar y expone su rechazo a la ampliación de la OTAN hasta las fronteras de Rusia. También en 2008 habíamos sido testigos de la guerra de Georgia. 

Giro sobre Rusia a partir de 2014

Sin embargo, fue a partir de 2014, con la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania, cuando la OTAN empezó a darse cuenta de que tenía que volver a prestar atención a la defensa territorial y que Rusia era una amenaza que debía tener presente. Poco a poco lo que decía el Acta Fundacional firmado entre Rusia y la OTAN en 1997 por la que no se consideran adversarios y se comprometen a trabajar por “una paz duradera e integradora” va desvirtuándose. La OTAN se comprometía a no establecer bases permanentes ni armas nucleares en los  nuevos aliados, es decir, los antiguos miembros del Pacto de Varsovia.

"En 2014 la OTAN ya empieza a reflexionar sobre un concepto estratégico que, a diferencia de los anteriores, vuelve a los inicios con Rusia como amenaza militar. Desde 2014 se venía cambiando de orientación. Y con la segunda invasión, la de febrero de 2022, la OTAN refuerza la defensa del territorio", señala Félix Arteaga, investigador principal en el Real Instituto Elcano.  

Así pues, como ha reconocido el ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, "el nuevo concepto estratégico, que marca la vida de la organización en la próxima década, está marcado por la invasión ilegal, injustificada e injusta de Rusia a Ucrania, que ha transformado el escenario geopolítico europeo y mundial". 

En este sentido, la Alianza va a fortalecer su capacidad de defensa y disuasión, como puede leerse en la agenda de la cumbre. "En respuesta a la nueva realidad de seguridad, la Alianza ha reforzado su capacidad para proteger y defender cada milímetro de su territorio. Ahora hay más de 40.000 efectivos bao mando directo de la OTAN, apoyados por unidades navales y aréas. La OTAN ha duplicado el número de battle groups (agrupaciones tácticas a nivel de batallón) hasta ocho, que se emplean desde el Mar Báltico al Mar Negro".

Los países bálticos (Lituania, Letonia y Estonia) junto con Polonia están presionando para que se refuerce el flanco oriental para que incluso haya bases permanentes. La tensión entre Lituania y Rusia de los últimos días a propósito de la aplicación de las sanciones de la UE a Kaliningrado, exclave ruso emplazado entre Lituania y Polonia, ha hecho incluso temer que Rusia aproveche la cumbre de Madrid para actuar de alguna manera contra Lituania.

El senador polaco Bogdan Klich, ex ministro de Defensa, destacaba en el XXXIV Seminario Internacional de Seguridad y Defensa que "hay una amenaza directa a los Bálticos y Polonia. No hay duda de que Putin puede actuar contra estos aliados si no está satisfecho de su logros. Su meta es restaurar la Rusia imperial, no solo invadir Ucrania. Por ello urge que haya bases permanentes. La entrada de Suecia y Finlandia aporta más estabilidad a los Bálticos, sin duda”. 

La OTAN ha vuelto de nuevo. Putin ha hecho un gran trabajo para revitalizarla. Ahora es más fuerte y está más unida que nunca"

pascal boniface, director del IRIS

Putin ha conseguido con la guerra en Ucrania que la OTAN se reactive. “La OTAN ha vuelto de nuevo. Putin ha hecho un gran trabajo para revitalizarla. Se ha superado la falta de entendimiento transatlántico. La OTAN es ahora más fuerte que nunca”, dijo Pascal Boniface, director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de Francia, en el seminario, organizado por la Asociación de Periodistas Europeos. 

“Los problemas del pasado se han superado, incluida la crisis de credibilidad por la retirada de Kabul. Desde febrero hay demanda de mayor presencia aliada, de más inversión en defensa, del paraguas de EEUU. No recuerdo un momento en que la OTAN estuviera tan unida y tuviera tan claros sus objetivos”, añade Boniface. 

China en el horizonte

Esos objetivos quedan marcados en el llamado concepto estratégico, donde quedará constancia de que estamos en plena competición geopolítica con nuevos instrumentos entre Occidente, por un lado, y Rusia y China, por otro. De ahí que la OTAN esté ampliado sus miras y tienda la alfombra roja a países como Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda, con quienes se comparten principios y valores, aunque estén en otras latitudes. Representantes de estos cuatro países, considerados socios globales, están en la cumbre de Madrid. 

Rusia y China están en el foco geopolítico. Habrá un reconocimiento de la competición con China, no solo en lo militar, también en lo tecnológico, económico, en normas internacionales"

FÉLIX ARTEAGA, REAL INSTITUTO ELCANO

“Rusia y China están en el foco geopolítico. Habrá un reconocimiento de la competición con China, no solo en lo militar, también en lo tecnológico, económico, en normas internacionales.. Hay que evitar que aprovechen la ala de orden para actuar de forma unilateral”, apunta Félix Arteaga, quien recuerda que el concepto estratégico tiene como fin también “hacer saber a la población propia, y a los rivales o potenciales rivales, la percepción de riesgo que tienen las organizaciones para que cese la hostilidad y haya más transparencia y cooperación”. De lo que se trata es que esa competición no derive en confrontación.

En el caso de Rusia ya es tarde porque la guerra en Ucrania ha hecho que se rompa el tablero de la arquitectura de seguridad europea. Ucrania, país asociado de la OTAN, también acaparará las miradas en la cumbre y se anunciarán más ayudas. El presidente ucraniano, Volodimir Zelesnki, intervendrá ante el Consejo del Atlántico Norte por videoconferencia. Demandará más armamento para hacer frente a la ofensiva que está librando Rusia, cada vez más cruenta en el Donbás. Ucrania acaba de ser reconocido como país candidato a la Unión Europea, una señal simbólica de apoyo, ya que la adhesión difícilmente podrá darse antes de una década. 

Son extraordinarias las circunstancias en las que se celebra la cumbre de Madrid, con una guerra en Europa. Dado que el agresor está claro para los aliados, el trato que recibirá Rusia en el concepto estratégico será como la mayor amenaza a la que se enfrenta la OTAN.

"Va a mantenerse la visión 360 grados donde todos los aliados muestran su compromiso hacia el Este o el Sur o cualquier otro lado de donde vengan las amenazas", señalaba el almirante Teodoro Esteban López Calderón, en el seminario de la APE. El jefe del Estado Mayor de la Defensa confiaba que China será calificada como “desafío”, no como amenaza. "La idea es fomentar una relación constructiva". 

En el comunicado posterior a la cumbre de junio de 2021 de la OTAN, en el que se trazan las líneas maestras del concepto estratégico, ya se remarcaba que “las acciones agresivas de Rusia constituyen una amenaza para la seguridad euroatlántica…” Y sobre China se enfatiza cómo “la creciente influencia de China y sus políticas internacionales pueden plantear desafíos que necesitamos abordar juntos como Alianza”. Todo apunta a que los términos serán similares en el concepto de Madrid. En el caso de Rusia será más contundente la alusión. 

China plantea desafíos a nuestros valores y nuestros intereses, a nuestra seguridad"

jens stoltenberg, secretario general de la OTAN

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, ha dicho en una entrevista con Político, que China no es un adversario pero sí ha reconocido la preocupación por “sus inversiones en equipamiento militar moderno, incluido alguno con capacidad nuclear, y sus inversiones en tecnologías clave, así como su intento de controlar infraestructuras criticas en Europa”. Así que espera que los aliados señalen que “China plantea desafíos a nuestros valores y nuestros intereses, a nuestra seguridad, lo que tiene impacto en cómo la OTAN reacciona en un mundo competitivo”. 

Desde Pekín, Wang Wenbin, portavoz del Ministerio chino de Exteriores, ha respondido aludiendo a cómo la OTAN es la herramienta con la que EEUU mantiene su hegemonía en Europa y controla su seguridad, a la par que ha subrayado que ahora la OTAN pretende copiar la estrategia de confrontación a la región de Asia Pacífico, lo que es muy peligroso y puede desencadenar la reacción en contra de países de la región. Según el Global Times, ha insistido en que esa zona está fuera del área geográfica de la OTAN. Según fuentes oficiales de Pekín, una vez desestabilizada Europa, la OTAN no debería desestabilizar Asia Pacífico. 

Todo indica que el tono se va a elevar con China si el concepto estratégico refleja lo que ya se prevé por las palabras de Stoltenberg y los comunicados previos de la Alianza. Pero es un hecho que el mundo actual vuelve a los bloques: por un lado, EEUU y Europa, por otro, Rusia con una China que se coloca a cierta distancia pero comparte con el Kremlin una visión del mundo que nada tiene que ver con los principios que se reflejan en el preámbulo del Tratado de Washington. Si hay una lección que nos ha dejado la guerra en Ucrania, es lo caro que se paga mantener lazos de dependencia con potencias con las que podemos entrar en colisión.